CAPITULO 2
¿QUIÉN ES ELLA?
El timbre teléfono se escuchaba por toda la casa, desde la mañana había estado sonando sin parar. Parecía que la llamada era muy importante, por que no dejaba de sonar. El ama de llaves se dirigió hacia el teléfono y contesto la llamada.
- Buenas noches…- dijo ella
- Disculpe se encontrará…- una voz de una persona mayor se escuchaba por el auricular del teléfono.
- La señorita no ha llagado aun- contesto la sirvienta, interrumpiendo al anciano – ya le dije que cuando llegue le diré que se comunique con usted señor Dmitri.- ella conocía muy bien esa inconfundible voz, ya que desde muy temprano había estado llamando, tratando de comunicarse con la dueña de la casa.
- Por favor dígale que es muy importante que hable con ella… es sobre el señor Kai- se escuchaba algo nervioso.
- No se preocupe, ella llamo hace un rato y me dijo que también desea hablar con usted sobre el joven Kai-
- Me comunicaré más tarde.- agregó el anciano y colgó el teléfono.
- espero que ya llegue la señorita, por que el señor Dmitri no entiende razones.- ella colgó el teléfono y regreso a sus quehaceres.
La noche era un poco calurosa, se podían escuchar los ruidos característicos como el canto de los grillos combinado con los ronquidos de Tyson y Daichi. Kai no podía dormir, así que decidió tomar un poco de aire fresco para aclarar sus ideas. Se levanto cuidadosamente de su sitio para no despertar a sus compañeros, aunque sabia bien que con todo el entrenamiento que habían hecho, no habría poder humano que los despertará. Por eso agradecía la ayuda de Hilary en las mañanas, quien era la encargada de despertarlos, ya que el se desesperaba fácilmente.
Camino sigilosamente hacia la puerta y vio como Rei se movía, y por un momento creyó que lo habían descubierto y que le esperaba un gran sermón de parte de su amigo pero cuando escuchó a Rei que llamaba a Mariah supo que seguía en los brazos de Morfeo.
- Esta tan cansado, pero aun así no deja de pensar en ella- pensaba Kai-
Salio cuidadosamente al jardín y contemplo las estrellas y una hermosa luna creciente. Se acostó en el césped. Esto lo relajaba, ya que algo dentro de él lo había inquietado un poco, presentía que algo iba a ocurrir en cualquier momento y que rompería con toda la tranquilidad que se había generado desde que el entrenamiento comenzó.
- No ha ocurrido nada en todo este mes... no hemos tenido ningún problema y eso no me gusta- kai sabía bien que eso no podía ser normal, la vida le ha dado un sin fin de experiencias con las que ha aprendido a que en el en cualquier momento la aparente calma podría desaparecer y tenía que estar preparado para enfrentar cualquier situación.
- Solo falta un mes, para que acabe esta pesadilla de estar con ellos y soportarlos – una sonrisa se formo en sus labios, por que tenia que reconocer que era divertido estar con ellos, aunque jamás lo admitiría- será mejor que regrese, no quiero que se den cuenta que no estoy y tenga que darles alguna explicación… aunque no creo que hayan notado mi ausencia, además por que tendría que darles alguna explicación solo con que les diga ¡HMM! se quedan callados.
Se levanto y sacudió su pijama que concisita solo en una playera y un short y se dirigió a su sitio para descansar un poco.
- Algo me dice que mañana será un largo día, será mejor que trate de dormir- bostezo un poco y caminó hacia el dojo.
El ruido del teléfono se escucho nuevamente, el señor Dmitri no se había apartado de él en todo el día esperando recibir una llamada de la única mujer capaz de hacer entrar en razón a cualquier persona, sus esperanzas estaban puestas en ella.
- Residencia Hiwatari, habla Dmitri en que puedo servirle – el viejo anciano no podía evitar en decir esta frase cada vez que contestaba el teléfono.
- buenas noches Dmitri, se que es tarde para hablar con usted, pero creo que ya no podemos esperar, acabo de regresar de Moscú con una información que me dejo desconcertada- se escuchaba la voz dulce de una joven mujer- creo que es necesario que vaya a Japón ¿Verdad?
- Me temo que si señorita, creo que usted es la única persona que él escuchará- decía el anciano- yo he tratado de hablar con él pero no me hace caso, por eso me atreví en hablarle.
- No te preocupes, mañana saldré de san Petersburgo, solo resolveré algunos pendientes, por favor prepara algunas habitaciones porque llevare algo de compañía – decía ella, mientas veía a tres personas que estaban frente a ellas.
- como usted ordene señorita –hablo el viejo mayordomo-
- entonces hasta mañana y trata de descansar viejo amigo- hablo la joven mujer.- que todo saldrá bien. Hasta mañana – al terminar de decir esto colgó el teléfono y dirigió nuevamente la mirada a sus visitas, quienes eran tres jóvenes.
- traten de descansar, mañana saldremos nuevamente de viaje, Marianka los acompañara a sus habitaciones – refiriéndose a la ama de llaves.
-rumbo a Japón-habló uno de ellos
-si – fue la respuesta de ella, por favor descansen y Tala quédate un momento necesito hablar contigo.
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GRACIAS POR LAS REVISIONES, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPÍTULO
