Stuck In A Moment

Sirius Black

El fuerte viento que soplaba, hacia los escasos y ralos árboles que se encontraban en una pequeña plaza se estremecieran; era un viento muy fuerte, cosa que no parecía afectar en lo absoluto a un niño que estaba sentado en una de las ramas mas altas del único abeto que había en los alrededores, y que al parecer era el árbol más cuidado, ya que los otros casi no tenían hojas y en sus cortezas se podían apreciar cortes hechos por las personas, mal hechos y algunos groseros.

Este niño lo único que hacía, aparte de parecer extremadamente pensativo, era balancear la pierna que le colgaba de la rama en la que se había subido.

Después de unos minutos, en los que no parecía hacer nada mas que balancear su pierna, a dos metros de altura; se incorporó rápidamente en la rama, con un equilibrio increíble, y haciendo caso omiso a la altura en que se encontraba, se lanzó hasta el suelo de un salto .

Cayó con tanta agilidad que parecía un gato. Se incorporó enseguida, y empezó a correr en dirección a unas destartaladas casas, que estaban al cruzar la calle que las separaba de la plaza.

El pequeño Sirius iba muy rápido hacia lo que parecía un espacio vacío entre las casas 11 y 13 de la hilera de muy descuidadas casas que uno podía ver. De repente, sin que nadie pareciera darse cuenta, una magnifica casa pareció materializarse de la nada entre las casas 11 y 13.

La señorial casa recién aparecida hizo que las demás casas alrededor, además de lucir mucho más sucias que antes, se hicieran, prácticamente, más pequeñas que antes para dejarle espacio a la casa número doce de Grimmauld Place.

Sirius, tan concentrado que iba corriendo hacia su casa, no se dio cuenta del montón de ramas y hojas que seguramente alguno de los desagradables vecinos había tirado en la mitad de la calle. Casi sin poder darse cuenta, el chico se tropezó, haciendo que su pantalón negro se rasgara y que al tratar de detener el golpe, sus manos terminaran recibiendo la mayor parte del peso de su cuerpo al caer, quedando embarrado y mojado, ya que hacía un par de horas que había llovido repentinamente.

Se quedó en el suelo unos segundos, con los ojos llorosos, tratando de no llorar con toda su alma. "No, los hombres no lloran, los hombres no lloran..." pensaba Sirius tercamente, repitiendo lo que le habían enseñado toda su vida.

Al fin se levantó, sacudiéndose con cuidado la camisa, tratando de no pasar a llevar la herida que se había hecho en la mano, y que le ardía mucho. Tenía una gran mancha de barro en el pantalón, que prefirió no tocar para no agrandar más el desastre, aunque ya era casi un caso perdido: un agujero a la altura de la rodilla dejaba al descubierto la herida que estaba empezando a sangrar en su pierna.

Y empezó a caminar, cojeando levemente, tratando de aparentar que nada había pasado.

Sirius Black, un pequeño niño de corto pelo negro azabache, de complexión menuda, de tez muy blanca y de unos brillantes ojos grises, que en el momento parecían mucho más brillantes de lo normal, por el increíble esfuerzo por contener las lágrimas; iba caminando, tratando de aparentar dignidad, cosa que era bastante sorprendente, tratándose de un niño de apenas unos 11 años.

Al llegar a la puerta de la noble y antiquísima casa de los Black, se paró algunos segundos antes de tocar la aldaba. Se quedó mirando la puerta. Nunca en realidad se había parado a mirarla: era totalmente negra, y la aldaba eran dos serpientes entrelazadas, de color plateado. Seguramente eran de plata, la más pura plata, su madre nunca habría aceptado alguna imitación en su casa, ella no era así.

Y pensando en su madre. Sirius había pensado muchas veces en la razón por la cual su madre no le agradaba. Ni ella, ni Régulus, ni su padre, ni casi nadie de la familia. Y a ellos tampoco les agradaba Sirius. Sería una especie de oveja negra; o como decía él: era la "oveja blanca" de la familia, junto con su tío Alphard, el único pariente suyo que verdaderamente le agradaba.

Antes de poder proseguir con sus reflexiones, la puerta de abrió de golpe, dejando ver a un elfo domestico, que solo llevaba un trapo muy sucio en la cintura, a modo de tapabarros, con los ojos verde claro y unas enormes orejas de murciélago. Antes de que el elfo se diera cuenta de que Sirius estaba parado en la entrada de la casa, empezó a murmurar como siempre hacía:

-Y este mocoso, una desgracia para la familia- empezó a murmurar para sus adentros, sin darse cuenta de que Sirius estaba delante de él, mirándolo con desprecio-. Y para empeorar la situación, la ama me ha mandado a buscar a ese mocoso insol...

-¡Hola Kreacher!- dijo Sirius, interrumpiendo al elfo en sus murmuraciones-. ¿Me estabas buscando?- agregó con un tono algo malicioso.

-Si, señorito Sirius, su madre ha pasado los últimos 20 minutos buscándolo. La ama dice que usted irá a comprar los útiles escolares esta misma tarde, para su pronta partida a Hogwarts- dijo Kreacher muy rápido, esperando poder entrar a la casa.

-Lo que espero que sea muy pronto- agregó Sirius, tratando de apartar al elfo de su camino, ya que se encontraba en el medio del umbral de la puerta-. Ya no soporto estar en esta maldita casa- dijo el chico, apartando al elfo de un manotazo, cosa que no pareció afectarle a Kreacher, pero no se apartó del umbral, sin dejar pasar al chico.

-Ama no le va a gustar cuando le diga los comentarios que usted recién ha hecho- dijo Kreacher susurrando, apartándose por fin de la puerta.

El pequeño Sirius fulminó con la mirada al elfo domestico, que había adoptado un aire de indiferencia insoportable, pero, reprimiendo sus deseos de golpearlo, siguió caminando hacia el vestíbulo de su casa.

-¡SIRIUS BLACK!

-Oh, no- dijo el chico en un quejido, mientras escuchaba a su madre gritarle.

-¿DÓNDE TE ENCONTRABAS! YO AQUÍ, BUSCANDOTE POR 20 MINUTOS, PARA IR A DESPERDICIAR GALEONES EN TU EDUCACIÓN- gritaba la señora Black, descargando toda su ira con su hijo mayor, que simplemente estaba parado ahí, mirando hacia el suelo, tratando de resistir el regaño de su madre.

-Estaba en la pla... –dijo Sirius con su hilo de voz, mientras su madre empezaba a gritar, sin darle tiempo de explicarle donde había estado todo este tiempo.

-¡NO ME VENGAS CON EXCUSAS IDIOTAS AQUÍ! MOCOSO INGRATO, DESPERDICIO DE MAGO, QUE VIENES A MANCHAR EL NOMBRE DE LA FAMILIA BLACK, RELACIONANDOTE CON ESOS MUGGLES- gritaba la madre de Sirius, poniéndose colorada de tanto gritar, apuntando a Sirius con el dedo, como si estuviera acusándolo de algún delito castigado con Azkaban-. PODRÍAS SER COMO RÉGULUS, EL DE VERDAD DEMUESTRA COMO SON LOS BLACKS, INTELIGENTES, SIN RELACIONARSE CON AQUELLA ESCORIA...

-No tengo intenciones de parecerme al ratón de biblioteca que tengo por hermano, que, al parecer, su mayor ambición es de complacerlos. Nunca haría eso- murmuró Sirius, pero su madre pareció no escucharle, y siguió gritando con todas sus fuerzas:

-...¡AHORA ANDA A TU HABITACIÓN! IRAS AL CALLEJÓN DIAGON EN MEDIA HORA.

El chico con una expresión neutra en su cara, vio a su madre alejarse a grandes zancadas, mientras murmuraba cosas en contra de él.

Todos los gritos de su madre parecían no haberle afectado en lo más mínimo. Sin cambiar la inexpresión de su cara, empezó a caminar hacia la escalera, que se encontraba al final del vestíbulo.

Cuando empezó a subir las escaleras, se dio cuenta que su hermano pequeño, Régulus, que era un año menor que él, estaba en el rellano del segundo piso. Su cara cambió radicalmente hasta una de enfado. Las relaciones con su hermano simplemente no podían ser buenas, nunca lo habían sido.

Régulus era un chico enclenque, de aspecto enfermizo con unas grandes gafas estaba esperando a Sirius al final de la escalera. Régulus era exactamente lo opuesto a Sirius. El único propósito en la vida de Régulus, era complacer a sus padres; pasaba horas completas en la biblioteca de la casa tragándose libros enteros, tratando de que, cuando llegase a Hogwarts, fuera uno de los mejores estudiantes de su nivel, poniendo en alto el gran apellido que pensaba tener.

Sirius, por su parte, casi ni le importaba lo que pensaran sus padres de él, ya que estaba tan acostumbrado a que sus padres le gritaran, que ya no le afectaba en lo más mínimo. Desde que habían descubierto que había estado jugando varias veces con unos vecinos muggles, hacía más de un año, nunca había sido lo mismo con ellos; especialmente desde que había decidido defenderlos. Dios, todavía recordaba los gritos de su madre cuando el había dicho algo así como "Son personas perfectamente normales". Ansiaba mucho llegar a Hogwarts, solo para poder pasar la mayoría del año lejos de sus padres.

Al llegar al rellano de la escalera, simplemente ignoró a su hermano, que se quedó mirándolo, esperando la oportunidad perfecta para fastidiarlo.

-Puede que madre no haya escuchado lo que dijiste entre dientes...-comenzó Régulus con voz trémula, pero fue rápidamente interrumpido por Sirius.

-Esa vieja arpía no podía escuchar nada más que sus propios gritos- exclamó el chico, prácticamente escupiendo las palabras.

-Sabes que le tendré que decir a madre lo que haz dicho de ella, es mi deber como hijo decirle- agregó el menor de los hijos de los Black, horrorizado por las palabras de su hermano mayor.

-Púdrete Régulus- le dijo Sirius, mientras entraba a su habitación, que estaba a la derecha de las escaleras, dando un portazo.


He decidido subir rápidamente los capitulos que tengo listos, q en realidad eran tres, pero como eran increiblemente largos, decidi dividirlos en varias partes...
A todas las personas que lean esto: por favor, dejen un review con lo que piensan de la historia. Los que publican aqui saben lo gratificante que es cuando en tu mail encuentras un pequeño mail que dice "Review Alert"... es lo más gratificante que hay, y lo q nos impulsa a seguir publicando más rápido y mejor...

Ahora que tengo tiempo (y que no me sacan del computador xD), voy a presentarles la historia: Stuck In A Moment (se oyen acordes celestiales en el fondo)
xDDD, no, ningun acorde celestial todavia... Esta era una historia que había empezado hace muchisimo tiempo, y que había empezado a publicar en FanFiction, pero que por diversas razones, no habia llegado a terminar

Mucho tiempo despues, empeze a leer lo que había escrito y me dijo a mi misma: "mi misma, deberias terminar esta historia, es buena y seria muy genial que alguna de tus historias por fin terminaran" (tengo esa desagradable costumbre de no terminar algunas cosas, como este fic)
Y ahora me he propuesto como mision para este año (ojala que no me tome toooodo el año) de terminar este fic, y continuar con otro que estoy escribiendo de los Merodeadores... asi que... tendrán mucho de mi!!!

Ojala que este capitulo les haya gustado, porque encuentro que es muy necesario para explicar algunas actitudes de los personajes en el futuro...

Solamente eso, si alguien se tomó el trabajo de leer todo esto, muchisimas gracias! tenia que ponerlo en algun lado...

PROX CAPITULO: OTRO DE LOS MERODEADORES!

Saludos y besos! RoLiTa

PD: lamento haber sido tan laconica el capitulo pasado, literalmente me hechaban del pc
PD2: ojala que las personas que lean esto y que les haya gustado dejaran sus reviews, porque el numero de hits es muy diferente al reviews, solo eso
PD3: Boggart Girls, me encanto su review, y si, encontrare un tiempo para leer su historia! )