Capítulo II

Sujetó la copa y parecía que el líquido era un simple adorno en el cristal, simplemente un juego, ya que agitaba y ondeaba su contenido mientras veía la noche a través de su ventana. Cómo podía ser tan cruel, tan insensible, él no era así. Yoh jamás se portó tan frívolo como esa noche, cómo era posible que cambiara de un día para otro.

Él era un excelente padre, a pesar de todos los problemas que habían tenido con anterioridad por el nacimiento de Hana. Se portó comprensivo y hasta fue gentil. Sin embargo, sabía de antemano la verdad de su matrimonio: todo era conveniencia para sus padres, ellos que no deseaban mantenerla más sin una verdadera y autentica razón.

Entonces oyó cuando alguien abrió la puerta de su alcoba.

-¿Mamá…?-se atrevió a pronunciar Hana.

Anna limpió con delicadeza la última lágrima de sus ojos. No iba a hacer un escándalo y menos frente a su hijo. Él tenía que ser fuerte ante la separación, especialmente porque amaba a Yoh igual que ella.

-¿Qué pasa, Hana?-le preguntó al niño de seis años que se sentaba en sus piernas.

-Yo sigo aquí, no tienes por qué sentirte mal-le dijo con una firmeza impropia de un niño de su edad- No te voy a dejar sola. Te lo prometo.

Era extraño que fuera tan cariñoso, normalmente lo era con Yoh, era más apegado a él que a ella. Y razones tenía de sobra, porque le regañaba, lo obligaba a comer cosas que no quería, y que hiciera ejercicio al menos dos veces por semana. Eran demasiadas cosas que le sensibilizaron aún más, sobre todo al sentir sus manitas en su rostro.

-Lo sé- respondió acariciando su cabello rubio- Ahora eres el único hombre que quiero en mi vida.

Una total ironía porque recordaba con claridad todo el tiempo que había dedicado a Yoh, desde que escogiera el mismo colegio, la misma universidad, hasta el mismo hospital. Natural que se fastidiara de ella, además que no sentía que fuera la mujer más hermosa, cariñosa y amorosa del mundo, pero cambiaría… por su hijo lo haría.

-Prometo ser una mejor madre para ti, Hana-Le dijo con afecto a su hijo.

Por supuesto que le costaba ser más abierta, pero él verdaderamente lo merecía, más porque en ningún momento previo a la separación se había aparecido su padre. Era como si la estuviese evitando, tal vez para no arrepentirse, el hecho es que realmente no lo sabía.

-Te veo muy sola, Anna-le dijo su aún cuñado- ¿Quieres que lleve a Hana a la escuela? Estoy por abrir una oficina y sería conveniente si la alquiló cerca del él.

-Gracias, pero no es necesario, puedo sola-pronunció con firmeza mientras observaba al niño rubio columpiarse con dos niños más.

-No es correcto que te cierres, sé que Yoh te está haciendo daño, pero…

-No, Hao, no es por Yoh, es por Hana-le respondió con melancolía- Si él decidió irse es su problema, por mucho que lo ame, también tengo otro motivo para vivir, no es mi mundo. Y quiero pasar todo el tiempo que no le he dedicado a mi hijo.

El castaño suspiró y tomó su mano para besarla. Sea el momento, aquí, ahora, la apoyaría.

-Debiste fijarte en mí-añadió Hao- No te hubiese abandonado.

-No des por hecho algo que no sabes-respondió apartándose de él para ir con Hana- Aun así, te agradezco que quieras estar él, supongo que va a necesitarte mucho.

-Puede que tú también-le contestó con certeza.

Apenas le sonrió, no tenía muchos ánimos para hacerlo, mucho menos cuando veía en él a otra persona. Incluso en Hana, su rostro, las facciones tan sutilmente dibujadas y la tierna sonrisa infantil, todo tan parecido a él, que prácticamente veía imposible abandonar su recuerdo.

Pero al ver la serenidad en su rostro y lo impaciente que estaba en el juzgado, no tenía ninguna duda, no apelaría, tampoco exigiría una gran demanda alimenticia, porque ganaba lo que quería y cuanto deseaba, no requería de Yoh en ningún aspecto económico.

Por otra parte, Yoh admiraba de reojo la posición tan fuerte e imponente de Anna. Le daba cierta tristeza ahora que lo pensaba detenidamente, pero también quería vivir como a él le parecía, no como ella quisiera. Inquisitivamente sus padres los habían comprometido y debió negarse, no aceptarlo, ahora veía claramente las consecuencias de sus tonterías.

Se sorprendió un poco cuando Ren leyó todo lo estipulado para el divorcio. Las visitas, los cumpleaños, incluso las vacaciones. Hana pasaría la mitad de las vacaciones con él en verano y el resto con ella, aunque no veía mucho caso, Anna no tenía familia. Aunque sí consideraba algo sorprendente lo de la pensión alimenticia, ya que Anna exigía apenas una mínima parte de su salario y lo demás lo dejaba abierto a su decisión.

-Este acuerdo es irrevocable, será hasta que el niño cumpla la mayoría de edad-informó con rectitud Tao.

-Naturalmente-concordó Anna y le miró a él.

-No te preocupes, no pienso descuidar a mi hijo-le dijo Yoh con una sutil sonrisa, misma que fue ignorada cuando Anna firmó y entregó el documento a Ren.

Ver que Yoh lo firmara era lo de menos, todo estaba dicho, claro y estipulado. No quería saber nada más de procesos legales, y sobre todo, no deseaba volver a ver al castaño.

-¿Quieres que pase por Men?-le preguntó al Tao- Hana me dijo que ha querido ir a la casa, no sé si Jeanne esté de acuerdo.

Ren sonrió. Sus niñeros decían que era un pequeño diablo y francamente lo creía, así que si ella quería cuidarlo, adelante. Además le agradaba ver la confusión de Yoh ante tal propuesta, ya que no solía quedarse con Hana demasiado tiempo y él era más afecto a jugar con el pequeño rubio que ella, y además de ello agregar otro niño a la casa… no, eso le sonaba demasiado extraño

-Bien. Quédatelo, seguro que has de extrañar un bebé en casa-se burló Ren- Supongo que después de esto, será la última vez que los cite. No es necesario más y si quieren frecuentarse, será cuestión de ustedes.

Anna miró con desdén a Yoh, a pesar de que en la mirada del castaño sólo había un reflejo de paz.

-No te preocupes, Asakura, después de esta ocasión será nuestro último encuentro-le informó con crudeza Kyouyama- Nos vemos, Ren.

Se levantó de la silla, pero Anna era mucho más rápida. Por un momento creyó ver en sus ojos un titubeo, un brillo de tristeza, no obstante, todo había sido sólo una pasada de su mente. Ahora tenía entre sus manos el documento firmado, sólo faltaba su autorización.

-¿No piensas firmar?-le preguntó Ren.

Abrió la pluma y plasmó en el papel su firma. Todo estaba hecho. No había vuelta atrás, así como no podía detener del todo el tiempo, en menos de lo que pensó, tuvo que sacar sus cosas de la casa y vender aparatos, comprar muebles, acomodar su espacio de soltero en un pequeño departamento rentado.

Era su desorden, y así lo quería, no la típica recamara impecable. Incluso los discos estaban donde él podía encontrarlos y no donde Anna se le ocurría arrojarlos. Suspiró y miró el reloj, tenía cinco minutos para llegar a la fuente de sodas.

Atinó a llevarse una chaqueta y acomodar su billetera en un lugar prudente para localizarla con facilidad. Caminó y realmente no le importó tomarse su tiempo, Hana sabía que a veces era algo impuntual en sus citas de la semana.

Pidió la mesa de siempre y la camarera le llevó un expreso caliente. Afuera llovía ligeramente y hacía frío. Sólo esperaba que Hana no tuviese mayor problema con ello. Tomó un poco del líquido negro hasta que por fin pudo divisar del otro lado su cabello rubio.

Sólo fueron cuestión de minutos para que llegara al sitio. Guardó la sombrilla y Tamao soltó la mano del pequeño niño. Se veía bastante bien, más ahora que tenía éxito con su nuevo disco de música country, aunque por ese motivo le extrañaba que siguiera siendo ella quien le entregara a Hana. Tres años habían pasado tan rápido que apenas vio al niño sentarse enfrente de él.

-Hola papá-extendió su mano en cuanto lo divisó atento a su persona y como esperaba, Tamao ni siquiera lo miró.

Ciertamente no era nada afectuoso, pero en sus palabras no había reproche, ni siquiera un ápice. Le hablaba con tanta naturalidad, al contrario de sus padres que seguían sin entenderlo y de Tamao, que fácilmente lo ignoró antes de salir del lugar.

-Hola Hana, ¿cómo has estado?-le preguntó interesado en retomar alguna charla pasada.

-Estoy bien, tengo una nueva posición en el equipo de baloncesto, a pesar de que el capitán dice que soy muy enano-refirió con su mano a la corta estatura de su persona- Claro, no tanto como Manta.

Rió por ello, por supuesto, nadie podía competir contra Manta en ese aspecto. Así que tontamente sonrió y elaboró la pregunta de siempre, en espera de alguna mínima respuesta aunque daba por hecho que nunca llegaría.

-¿Y Anna?-cuestionó realmente interesado.

-No podemos hablar de ella, recuérdalo-le dijo con simpleza mientras comía la copa de helado recién preparada- Pero está bien, si eso es lo que quieres saber.

Inevitablemente se sintió triste. Daba tantas cosas por él y Hana actuaba de una forma sencillamente cordial, nada entrañable a la relación que llevaban en el pasado.

-¿Y tú? ¿Ya tienes una novia?-le preguntó de repente y sin vergüenza.

Yoh sonrió y no pudo evitar responder negativamente. Era una pregunta habitual cada mes y con la misma contestación. Hasta hace unos meses se preguntaba qué más le haría falta, había viajado al extranjero, conocido buenos amigos, disfrutado de su soledad y especialmente su libertad. Entonces no comprendía qué le faltaba, no lo entendía hasta…

-Deberías considerarlo, ya no eres tan joven-argumentó el niño con la boca llena- Mamá dice que a cierta edad se hacen algunas cosas, así que debo pensar que tú ya deberías estar otra vez con alguien.

¿Debería? Se sentía muy completo cuando estaba a su lado, aunque fueran pocos los minutos y a medida que lo observaba más rememoraba cosas importantes.

-Ni siquiera puedo tolerar que Hana sea igual a ti, ¡porque siento que has sido lo peor de mi vida!

Algunas cosas era mejor no recordarlas, pero el significado sí que lo valía. Claro, la extrañaba a ella. Quería verla. Deseaba mucho encontrarse con Anna.

Continuará…


N/a: Y he aquí el segundo capítulo de este fic, lamento la pregunta pasada, ahora que lo pienso, nada que ver, porque es de siete años atrás esa cuestión, así que tonta pregunta. Por otro lado, me gustaría actualizar seguido este fic, por la extensión y brevedad supongo que no será mucho problema. Y dudas de sintaxis y de contenido, con mucho gusto las resuelvo, sólo sean más específicos sobre qué no entienden.

Agradecimientos especiales: Majo-Sonolu, love hao, Anna Asakura Inverse, Seyram Asakura y Asakura Keiko