Lágrimas Rojas
Capítulo II
Desperté en un lugar tan desconocido y desconcertante como alguna vez lo hice en un mal sueño, las sensaciones de peligro eran las mismas, pero había una asombrosa diferencia:
Realmente me hallaba enfrentando la situación peligrosa que cualquier persona teme, no era un sueño del que pudiera despertar y correr a la cama de mis padres, para así con la protección que su amor me brinda, asfixiaran mis temores bajo ese abrazo. Yo temía este momento, aún sin conocerlo todo este tiempo. Pero lo presentí.
Me encontraba acostado en una hermosa cama con sábanas de seda color oro, tan suaves que a mi piel erizaba y finalmente me obligué a observar mi entorno para reparar en mi situación. Estaba secuestrado y el lugar era la viva estructura de un hogar, lleno de lujos y una paz blanca podía respirarse. Todo era completamente contradictorio, tan desconcertante como la primera impresión que tuve.
Miré mis manos, piernas y vientre. Revisé cada parte de mi cuerpo por temor a haber sido agredido e incluso de ser operado para extraerme algún órgano. Solté un gran suspiro al comprobar que estaba en perfecto estado, ni siquiera me sentía débil. Estaba perfecto.
Intenté recordar las palabras del joven en aquel instante, segundos antes de perder la conciencia.
Eterno y hermoso te volveré, más rápido que el trueno y poderoso como un león. Conozco tus penas y también tus dichas, pero el día de hoy renacerás como hijo de las tinieblas y yo tu nuevo amante seré.
Nada en mi vida me había causado tal estremecimiento como las palabras que de aquel joven nacieron. Miré hacia la ventana, contemplé el cielo negro, las estrellas perfectamente distribuidas en ese bello manto y derramé una lágrima habiendo llegado a una triste e imposible conclusión de lo que sucedía. Pero antes de que pudiera rozar la verdad, él finalmente se hizo presente justo frente a mis ojos.
Me miró con ternura, mientras yo admiré esas orbes color gris como su piel tan blanca que parecía no tener vida en cada fibra de su ser. Sin comprender de qué manera sucedió, me sentí completamente atraído hacia aquel ser, de una manera sobrenatural. A continuación tomo un mechón rebelde de mi cabello y lo recostó detrás de mi oreja, con tal dulzura que me hizo sonrojar hasta las orejas. No pude evitarlo y miré hacia el suelo.
Jamás nadie en mi vida me ha tratado con tanta dulzura sin conocerme. Me atemoricé de que fuera algún pervertido con tales intenciones y mi piel se erizó. Entonces de nuevo recordé sus palabras.
-Buenas noches, Dib - Me dijo, y por primera vez repare en su aterciopelada voz como legato de violoncello. -¿Cómo te encuentras?.
- … - Sigo temiéndole. Aunque fuera amable y me regalara la luna, él tiene algo que me hace temerle. No sé que es …
-No seas tímido, chiquillo- dijo despreocupadamente sonriendo como niño. Es … muy hermoso, no puedo terminar de embelesarme con su belleza. ¿Quién es?
-Podrías decirme … - Tembló mi labio inferior, que patético me vi. Seguramente parezco un cachorro asustadizo. -Tu nombre- dije finalmente.
- Marcell- Dijo casi en un susurro. Se sentó a mi lado en la cama, tal acción me hizo estremecer y me abofeteé mentalmente por estar pensando mal de sus intenciones, estoy seguro de que esta persona no es de ese tipo.
-¿Recuerdas lo que te dije antes de traerte?- Dijo él, haciéndome recordar sus palabras por tercera vez y tuve miedo por dos razones: La primera era que al parecer yo perdería mi esencia humana completamente, sospecho que tal vez intentará vampirizarme, y la segunda era que él me convertiría en su amante. Si bien, como investigador paranormal, aprendí que los vampiros suelen buscar a ese ser que ellos amen y lo convierten en uno de ellos para así vivir el amor eterno. Es algo muy romántico y entre los investigadores como yo sabemos que es todo un bello privilegio ser el amante de un vampiro.
Pero yo no puedo aceptarle. Yo amo a zim y por nadie, ni siquiera por un hermoso ser de las tinieblas dejaría a mi querido zim. El es mucho más de lo que cualquier ser en el mundo representaría para mi. Me siento apenado por pensar estas cosas, ¿Qué diría zim si se las dijera cara a cara?.
Marcell notó como me sumergí completamente en mis pensamientos y seguramente también reparó en como comencé a ahogarme entre ellos. Simplemente necesitó pronunciar mi nombre para salvarme de ellos.
-Dib, escucha lo que te quiero decir … - Sabía lo que diría, me acobardé un poco atinando solamente a escucharle. Continuó -Te he escogido entre muchos mortales para llevarte conmigo a la eternidad, prometo amarte por siempre. Estoy seguro que sabes lo que eso significa.
Sólo pude mirar al suelo. No conozco ser que haya rechazado alguna vez a un vampiro; Seguramente es por esa razón que el miedo me estruja el cerebro, prohibiéndome pensar con claridad, pues podría ser que si no accedo él me obligaría hipnotizándome sólo como ellos lo saben hacer.
-Quiero que sepas que te estuve esperando por 300 años, que he seguido y cuidado cada uno de tus pasos desde el día en que naciste. He esperado este momento con todas las esperanzas que poseo desde que tengo memoria. Pero algo me falló. -Dijo finalmente, y esa última frase me dejó en duda.
Él siguió hablando y noté el coraje de la mano con sus palabras.
-él, ése pequeño invasor. Tú lo amas.
No me sorprendí, pues si tal como él dijo, me estuvo "cuidando" que más bien yo diría espiando, seguramente habrá reparado en mis, un poco obvios, sentimientos. Bien, si tanto me quiere seguramente comprendería mi situación y me deje ir.
Antes de que pudiera ilusionarme, interrumpió de nuevo diciendo.
- Parece que él no siente ni una décima parte de lo que tu sientes.
Esas palabras hicieron que me sangrara el corazón y por primera vez sentí el peso de lo que lo que hubo sucedido. Qué miserable me siento, codependiente incluso. Pareciera que Marcell escucho cada palabra que pensé y me abrazó contra él disculpándose.
-Lo siento, no pretendí lastimarte, ¿que harás al respecto?-preguntó
-Tal vez …- dije con pesadez. -Tal vez ya nada importa.
Me miró algo extrañado y sólo añadió.
-No creo que quieras decir eso …
Remontándome en mis miserables pensamientos, Zim seguramente debe estar odiándome en estos instantes por el mal momento que le hice pasar ayer.
Me hubiera encantado pensar que él por ser extraterrestre simplemente no tuviera idea del significado profundo que ese beso tenía, pero ha vivido el tiempo suficiente en esta tierra para saber lo que verdaderamente significa. Estuve casi seguro de que su respuesta sería completamente negativa. ¿Qué me queda? Sin él todo es diferente, él se quedó con mi corazón y ahora me hallo sin él. Tal vez me convertiría en un zombi, hasta prefiero ser vampirizado.
Y tal vez, sólo tal vez … Podría olvidar a zim.
Oh Dios … ¿Estaré dispuesto a olvidar a Zim?
Gracias por sus reviews a las chicas que me enviaron. Nos vemos en el capítulo III : P
