Disclaimer: Todos los derechos del nombre "Dragonball Z" pertenecen exclusivamente a Toei Animation y Akira Toriyama, su creador. No recibo remuneración alguna por la redacción de esta historia.

Nota de Autor: Si, he querido re-escribir esta historia por muchísimo tiempo. Planeo terminar esta re-edición antes de iniciar con mis otros proyectos, pero espero que todos ustedes gusten de esta versión, ya que la antigua era casi imposible de leer. De todos modos, ¡diviértanse!

Nota de Traductor(aclaración): Al Maestro Roshi se le conoce también cómo Kame Sennin, Muten Roshi, el Duende Tortuga, la Tortuga Genial, y el Maestro Tortuga.

Ahora si, a disfrutar de la lectura.


"¿Quién lo hubiera pensado?"
(Who would have thought?)

Escrito en inglés por mrbignerd

Traducido por Esplandian

Capitulo II

A miles de kilómetros de distancia, debajo del profundo océano azul, yacía un poco de vida oculta a los androides. Aferrándose a la existencia, cualquiera que esta fuera, estas criaturas hacían lo mejor que podían, asiéndose a una leve esperanza de que los androides morirían a manos de los Super Saiyajin, y de que entonces podrían salir de su prisión.

Así era que el Maestro Roshi, la Tortuga de Mar, Puar y Oolong se encontraban atrapados dentro de un submarino de hojalata, escondidos por el temor de ser descubiertos por los androides.

Hacía muchos años, más de diez años, que hacían esto. Vivían en el interior del submarino, y ocasionalmente se aventuraban en el sótano de Kame House para conseguir comida y suministros, reservas y demás que les durarían décadas, debido a las insistencias de Bulma para que se abastecieran de tal forma.

Así que fue un día más en el oscuro y húmedo submarino. El Maestro Roshi (conocido cómo Kame Sennin) y su pandilla animal participaban en un juego de cartas Go-Fish, llamado también "Pescador".

"¿Algún siete, abuelo?" Preguntó Oolong.

"Vete-a-pescar." Le respondió Roshi.

"¡Demonios! Es la tercera vez. ¡Sé que debes tener un siete por ahí, viejo! Ni Puar ni la Tortuga tienen uno. ¡Arrójelo!" exigió el cerdito.

"¿Estás acusando a este pobre anciano de mentiroso, hijito?" Roshi preguntó en un tono dulce e inocente.

"No lo estoy acusando, ¡sé que tiene un siete ahí!" Continuó discutiendo. Todo lo que Tortuga y Puar podían hacer era suspirar en frustración al inclinar la cabeza.

"¡Bien, si quieres el condenado siete, agárralo!" Replicó el Maestro Tortuga lanzando la susodicha carta a manos de Oolong, quién la apretó en sus porcinos deditos, sonriendo con deleite.

"Sabe que va a perder esta, anciano. ¡No me vencerá de nuevo!" Anunció sosteniendo el siete como un trofeo.

"Ah, caray. Entonces renuncio." El maestro arrojó toda la mano de cartas sobre la mesa.

"¡Eso es viejo, renuncie! ¡Renuncie como siempre lo hace, y rinda homenaje al VERDADERO capitán de este submarino!"Se carcajeó el cerdo. Ni la Tortuga Umigame ni Puar eran rivales para él en este juego.

"No le estoy rindiendo homenaje a nada. Si crees que eso de ganarme en este juego es algo importante, entonces tengo mucho que-"

De repente, Muten Roshi dejó de reprender a Oolong para caer de rodillas y manos, respirando agitado y sudando profusamente. Inmediatamente, sus camaradas acudieron a su lado.

"Maestro, ¿se encuentra usted bien?" Preguntó la Tortuga en sobresalto.

"¿Anda algo mal, Maestro Roshi?" Inquirió Puar, también sobresaltada.

"Parece que el viejo finalmente va a estirar la pata."

"¡Oolong! ¡No puedo creerlo! ¿Cómo puedes decir eso cuando el Maestro Roshi está sufriendo de esta manera?" El tono de Puar era desaprobatorio.

"Bueno, no es mi culpa que no pueda mantener su presión arterial bajo control durante un simple juego de cartas." Argumentó el cerdito en su defensa.

"E-e-estoy bien. Sólo denme un poco de espacio." Roshi volvió a ponerse de pie, una mirada de alivio cruzó las caras de sus amigos animales.

"¿Qué pasó, maestro?" Peticionó la tortuga.

Durante mucho tiempo, el Maestro Roshi había albergado la esperanza de que los androides cumplieran su condena algún día, a manos de Gohan o Trunks. Era el único pensamiento reconfortante que poseía, al consumirse en esa lata dentro del océano.

Habiendo aprendido a percibir el ki de los demás hace muchísimos años, Kame Sennin era capaz de comprender lo que sucedía de vez en cuando. Cómo se sintió descorazonado cuatro años atrás, cuando noto el ki de Gohan ir más alto de lo que nunca antes se había elevado.

Con seguridad, Gohan estaba luchando por su vida, y luego, desapareció de pronto. Muten Roshi sabía que una caída repentina del flujo de ki, después de semejante aumento, sólo podía significar que había quedado inconsciente, o que había fallecido. Realmente esperaba que fuera lo anterior.

No se enteraría hasta una semana después, cuándo Bulma Briefs visitó la isla para dejarles algunas provisiones extra. Fue entonces cuando le anunció la terrible noticia que confirmaba sus peores suposiciones.

Gohan había muerto en combate, y Trunks permaneció como el ultimo guerrero que luchaba en contra los androides.

Y justo ahora, el Maestro Roshi sintió el ki de Trunks llamear a alturas sin precedentes, pero eso no fue lo que le infundió temor.

Percibió, en el aura de Trunks, un sentido de desesperación y miedo. Se le helaron hasta los huesos, tanto así que cayó arrodillado.

Trunks estaba atemorizado.

Él peleaba por su vida y temía… temía fallarles a todos, temía perder… temía morir.

El Maestro Roshi estaba a punto de llegar a sus pies. Al sentir otro peso desplomarse sobre él, cayó de rodillas una vez más. Jadeaba copiosamente, lo que llamó la atención de sus amigos de nuevo.

El ki de Trunks disminuyó vertiginosamente hasta convertirse en nada. No había más temor, odio o ira en el aura que había brillado antes tan intensamente.

Fue entonces cuando supo que Trunks había muerto.

El Maestro Kame Sennin había conocido a Trunks cuando este era un niño, y aunque no lo había visto en más de cinco años, sabía que era un buen muchacho, dedicado a su madre y bien portado.

¡Aquello era tan injusto! Trunks debió de vivir una vida normal, asistiendo a la escuela, haciendo amigos, saliendo a citas, preocupándose por la tarea y platicando sobre los peores profesores de la escuela.

Pero en cambio, él había nacido en una época de caos, una época donde ser joven no importaba. Si te interponías en el camino, eras sacrificado sin lágrimas ni remordimientos.

Ya sea que Trunks lo supiera o no, hubo quienes lloraron su muerte.

Las lagrimas fluían por los ojos del viejo Kame Sennin, lagrimas que jamás había derramado, ni siquiera por las muertes de sus estudiantes.

Krillin, Goku y Yamcha eran todos hombres adultos, guerreros endurecidos por las Artes; y aunque habían muerto, él sabía que era su tiempo y que habían muerto con honor.

Pero Trunks era un niño que no debería haber tenido que luchar así, completamente solo, y sin nadie allí para apoyarlo.

"¿M-Maestro? ¿Por qué llora?" Puar inquirió con nerviosismo.

"Sí abuelo ... ¿qué pasa?" Preguntó Oolong, desconcertado por las lágrimas del anciano, las que no había presenciado jamás.

"Es Trunks ... él ha muerto luchando. Ahora no hay esperanza para todos nosotros." Dijo Roshi dando un puñetazo contra el suelo del submarino, para el asombro de sus zoomorfos camaradas, asombro que se tornó en melancolía.

Hubo un tiempo en que el Maestro Roshi había sido llamado "El Hombre más Fuerte del Mundo" o "El Dios de las Artes Marciales".

Él había sido la gran autoridad de las artes marciales en su época, no existía nadie más fuerte ni más diestro. Él fue el primero en dominar Kame-Hame-Ha tras cincuenta años de dedicado entrenamiento. Él fue aquel que ayudó a sellar al primer Piccolo Daimao, junto a su maestro, el Señor Mutaito.

Fue él a quien la gente, joven y vieja, acudió recorriendo el mundo sólo para verlo, y rogarle ser entrenados y orientados por él.

Él fue una vez un guerrero que ayudó a defender esta tierra de los malvados y otros peligros.

Sin embargo, todos sus alumnos le superaron y salieron a combatir y murieron honorable y gloriosamente, mientras él optó por esconderse dentro de una lata bajo el océano.

¿Se equivocaba al no ir a pelear? Claro que su poder sería de muy poca ayuda, ¿pero era mejor morir honorablemente en la lucha, que vivir una vida que no merecía la pena ser vivida?

Y ahora tenía a niños librando batallas por él. Niños arriesgando sus jóvenes y fructíferas vidas por la suya, su vieja y desgastada vida.

La idea de Trunks muriendo completamente solo, desperdiciando su vida para alargar la suya, fue demasiado para Kame Sennin.

Mientras se miraba a sí mismo, se sintió viejo y débil. Era una sombra de su antiguo yo, y fue en ese momento que Roshi se dio cuenta de que no era digno de ser llamado "Maestro".

Esto, acoplado con la vergüenza de no ser capaz de ayudar, lo hizo sentirse inservible y sin valor alguno.

Sin embargo, a pesar de todo aquella auto-iniquidad, un rayo de luz brillo en el interior Muten Roshi, despertado un deseo que él creía apagado desde hace años.

Quería volver a pelear.

Él quería entrenar, para luchar, para vivir. Cualquier cosa era mejor que estar sentado sin hacer nada. Kame Sennin sabía que, sin Trunks, no había nada que detuviera a los androides del impío placer de tomar, lo que quedaba de la vida humana que permanecía en la Tierra.

Muten Roshi los detendría, sin importar lo que costara, y él sabía exactamente a quien acudir para que eso sucediera.

De inmediato, el Maestro Roshi comenzó a invocar al ki largamente oculto dentro de su cuerpo al ponerse pie.

Un aura blanca lo envolvió, como una llama blanca que arrojó a sus amigos en un estado de shock. El submarino comenzó a mecerse un poco, a causa de la turbulencia en el interior.

Entonces, después de un minuto de hacer esto, Muten Roshi volvió a la normalidad, aunque no del todo. Sus brazos eran un poco más grandes, su pectoral un tanto más lleno, y sus piernas parecían haber crecido también.

Había crecido, hasta el punto en que sería capaz de moverse y luchar sin que su velocidad fuera reducida, una forma similar con la que peleó contra TenShinHan, en el vigesimosegundo torneo de las artes marciales, hace muchísimo tiempo atrás.

"¿Qué pasa abuelo?" preguntó Oolong, un poco atónito después de semejante agitación.

"Te quedas a cargo, Oolong. Voy a salir para poner fin a esto de una vez por todas"

Tres pares de ojos lo miraron como si se hubiera vuelto loco.

"Debe estar senil. ¡Usted no es rival para ellos, únicamente conseguirá que lo maten!"

"No me digas lo que puedo o no puedo hacer. Estoy cansado de que niños arriesguen sus vidas para que yo pueda respirar un poco más. Voy a matar a esos androides, sin importar lo que cueste." Roshi lo dijo con un tono tan serio que anonado a su audiencia animal. Nunca lo había visto tan grave.

"Está bien, lo haré." Dijo Oolong, humildemente.

Muy pronto llegaron a la superficie. Kame-Sennin abrió la escotilla. Era un día caluroso y hermoso, y Roshi pensó que era una pena que semejante belleza se viera empañada por esos androides. Él iba a arreglar eso.

"¡Cuídese Maestro Roshi, y buena suerte!" Ronroneó Puar.

"Por favor, vuelva con vida Maestro." Pronunció Umigame, la tortuga de mar.

"¡No te nos vayas a morir anciano, ni se te ocurra! Tú eres el único que me da un verdadero desafío en el Go-Fishing, y detestaría perder un buen reto." Le advirtió Oolong.

"No se preocupen. Estaré bien y volveré, los androides estarán tan buenos como muertos." Dijo el artista marcial antes de saltar fuera del submarino y aterrizar en su isla natal.

"¡Nube Voladora!" Rugió el venerable Kame-Sennin.

De inmediato, la nube que solía llevarlo centurias atrás, cuando era más joven, acudió a él.

Roshi vislumbro a la nube llegar a su lado, no podía dejar de sentir como si acabara de reencontrase con un viejo amigo.

"Me alegra verte de nuevo, querida amiga. Sé que tal vez no quieras llevarme. He visto demasiados videos de aerobics para mi propio bien, pero te pido que me cargues en esta ocasión. La Tierra está en peligro, y estoy decidido a hacer lo que esté en mis manos para liberarla. Así que te lo ruego, ¡llévame, por favor! "

La nube pareció pensarlo por un momento antes de girar alrededor del ermitaño, cambiando ligeramente su coloración.

"¿Lo harás? Gracias, estoy en deuda contigo." Dijo Muten Roshi, el honorable Kame-Sennin, subiéndose a la nube

"Ahora bien. ¡Adelante Nube Voladora, a Torre Karin!"