Aquí Valgreys reportándose después de una eternidad en la que estuvo sepultada por toneladas de trabajo… ¡Ya lo sé! ¡No tengo perdón por desaparecer tanto! TwT —Se hace bolita en un rincón— (?)
Y ya en serio X'D Sé que tardé mucho en actualizar, pero entre los estudios, la tarea y el trabajo, no me quedó tiempo para nada u.u En todo caso, si es que todavía queda alguien que siga esta pequeña historia, aquí dejaré el nuevo capítulo que espero sea de su agrado.

Agradecimientos a todo los que dejaron sus comentarios. Lamento no poder contestar a cada uno apropiadamente, pero estoy muy corta de tiempo TwT Igual prometo que para el próximo episodio, responderé individualmente sus dudas o comentarios respecto a la historia ¡Lo prometo! *3*

Y ahora sí, no los detengo más. Aquí está el nuevo capítulo de Locked Away.

Cicatrices

Minutos después y con el apabullante silencio que envolvía la habitación, Lin se vio obligado a dejarse caer sobre la cama. Estaba cansado, pero se negaba a dormir; no quería tener esas pesadillas de nuevo. Emitió entonces un nuevo y cansado suspiro antes de tomar entre sus manos la laptop que descansaba a su lado; encendió la pantalla y apenas tuvo acceso a la red, comenzó la investigación sobre Kate Shepard. Aquello era mejor que revivir aquella pesadilla una vez más.

Después del incidente con Oliver y Kate en la fiesta de compromiso, a Madoka no lo sorprendió el hecho de que Masako continuase durmiendo y el azabache estuviese desaparecido, lo que sí le sorprendió fue el no ver a Lin por los alrededores. Según Luella, él había pasado la noche en la mansión y todavía no se marchaba, por lo que era extraño no haberse topado con él en los pasillos de la casa ¿Se habría quedado dormido? Aquello sería más extraño todavía, dado que el chino tenía la costumbre de levantarse a primera hora. Recordó entonces que no solo Oliver y Masako se habían visto afectados por la aparición de los Shepard y, ante esto, su preocupación creció.

Madoka no sabía los detalles exactos, pero si estaba al tanto de que algo ocurrió entre Oliver, Lin y Mai la noche de la desaparición de ésta; desde entonces, ninguno de los dos había vuelto a ser el mismo. Oliver se convirtió en alguien cerrado, mucho más de lo que era antes; Lin por su parte, sufría de constantes pesadillas de las que ella había sido testigo en más de una oportunidad, mientras trabajaban en alguna investigación.

Preocupada como estaba, optó por hacer lo más lógico: ir a la habitación de Lin y cerciorarse de que estaba allí, de no encontrarlo, se pondría en contacto con Martin. Para su suerte —o desgracia— el patriarca de los Davis la encontró primero.

Una comida con los Shepard era lo último que Masako, Oliver y Lin necesitaban en ese momento, por lo que aquella noticia le cayó como un balde de agua fría a la castaña: ese acontecimiento solo presagiaba desastre. Definitivamente debía encontrar a Lin antes de que la situación empeorase; con ese pensamiento en mente, aceleró el paso en dirección a la habitación del azabache. No estaba preparada para lo que vería al hallarlo y, sinceramente, nunca lo estaría; era difícil verlo en ese estado después de haber pasado tantos años trabajando a su lado.

Estaba agotado y herido; manteniéndose a penas consciente y luchando contra el agotamiento, Lin intentaba evitar lo imposible. Hizo acopio de todas sus fuerzas y mientras el nombre de la castaña escapa de entre sus labios, corrió hacia ella, pero era demasiado tarde. Podía oír los gritos de Matsuzaki, Takigawa, Hara Masako, Brown, Yasuhara e incluso del mismo Oliver, pero ninguno podía hacer nada; estaban demasiado lejos como para alcanzarla y eso lo incluía a él. Ante sus ojos y a pesar de haber hecho lo inhumanamente posible por tomar su mano, Mai cayó al vacío y fue tragada por la oscuridad.

Lin abrió los ojos de golpe. Desorientado y con la respiración entrecortada, el azabache trató de ubicarse al despertar en una habitación desconocida, notó entonces que alguien sacudía ligeramente su hombro y no tardó en encontrarse con el rostro preocupado de Madoka, quien probablemente lo había despertado de aquella pesadilla. No estaba seguro de en qué momento ella había entrado a la habitación ni cuando él se había dormido, pero si tenía la laptop encendida al lado, no podían haber pasado más de 15 minutos. Antes de seguir causándole molestias a su castaña compañera, intentó espabilarse; no quería preocuparla más.

Cuando Madoka entró a la habitación en la que suponía estaba Lin, no esperó encontrarlo así. Había tocado la puerta en más de una ocasión y al no obtener respuesta, terminó ingresando en el cuarto; aunque se hacía ya una idea del estado en el que lo encontraría, lo último que ella deseaba era encontrar al azabache retorciéndose en la cama con una poco común expresión de sufrimiento en el rostro. Inmediatamente su primer impulso fue despertarlo y no tardó en sacudir los hombros del azabache, imprimiendo en ellos una buena dosis de fuerza para poder cumplir su objetivo; no pudo evitar que un suspiro de alivio escapase de su boca al verlo reaccionar.

-¡Me pegaste un susto de muerte! —Exclamó la castaña, sentándose a un lado de la cama. Su mirada preocupada no se apartó del azabache— Intenté despertarte varias veces, pero no reaccionabas… ¿Tuviste la misma pesadilla otra vez?

Lin no respondió, en su lugar, se incorporó sobre la cama hasta quedar sentado en ella, a un lado de la castaña. Desordenó entonces sus oscuros cabellos en un intento de alejar la migraña con la que había despertado y se permitió exhalar un pequeño suspiro; el encuentro con Kate Shepard había reabierto heridas que aún no cicatrizaban.

-Migraña —Dijo al fin el azabache, con inmutable expresión— Bebí demasiado anoche.

-Puedes engañar a cualquiera con eso, pero no a mí. —Replicó la mujer con inusual seriedad— Han pasado cinco años y todavía no lo superan; admítelo Lin, Oliver y tu necesitan ayuda. Si siguen así podrían…

-¿Qué necesitas, Madoka? —Preguntó el azabache, interrumpiendo las palabras de la castaña y cambiando radicalmente el tema— No entrarías a mi habitación sin un motivo en concreto. ¿El profesor te envió?

Sabía que no diría más. Si bien Lin era bastante cerrado antes del incidente en Japón, Madoka notó que desde su regreso a Inglaterra, el azabache era menos expresivo aún, sobre todo si el asunto de la desaparición de Mai se mencionaba en la conversación. Reprimió entonces el impulso de exhalar un cansado suspiro y se limitó a mirarlo por breves momentos, buscando tal vez las palabras adecuadas para expresar lo que quería decir.

No era un secreto para quienes la conocían realmente, que ella gustaba de Lin. Durante mucho tiempo creyó que el sentimiento era mutuo pues el azabache se abría con ella como con poca gente hacía, sin embargo, después del incidente en Japón, todo había cambiado. Lin ya no hablaba con ella ni con nadie, incluso con Martin no hacía más que intercambiar un par de palabras, lo estrictamente necesario, y luego se marchaba. Con Naru la situación era similar y, sinceramente, ella no sabía que más hacer para llegar a ellos; estaba agotada.

Lin era consciente de la mirada de Madoka sobre él, sin embargo, no sabía que decirle. Ligeramente encorvado y en una postura para nada común en su persona, el hechicero eludió la inquisidora mirada ajena mientras esperaba a que la castaña comunicase lo que tenía que decirle y que luego se marchase; después de aquellas pesadillas, lo único que Lin quería era una ducha fría y estar solo. Con esto en mente, el chino se dispuso a repetir la pregunta, mas no fue necesario, pues la castaña por fin respondió al cuestionamiento inicial que le hiciese.

-Hoy habrá una comida con los Shepard, Martin los invitó. —Contestó Madoka al cabo de escasos segundos de silencio. Luego de meditarlo, llegó a la misma conclusión de siempre: no tenía caso insistir en el mismo tema si él no estaba dispuesto a hablar— Él no recuerda a Mai ¿Cierto? Ni él ni Luella.

-Ellos la vieron muy pocas veces, es natural que no la recuerden. —Fue la respuesta del azabache, mientras tomaba una postura pensativa. Optando por dejar de lado sus asuntos personales, Lin analizó brevemente la situación: de darse esa comida, podrían haber consecuencias poco agradables para el menor de los Davis— Oliver cree firmemente que Kate Shepard es Mai, encontrarse con ella otra vez y en tan poco tiempo no será bueno para él.

-Para ti tampoco. —Replicó Madoka; la mirada que recibió de Lin como respuesta bastó para que dejase el tema—

-Iré a hablar con el profesor, creo que será lo mejor. Si algo ocurre, es preferible que esté al tanto de todo. —Dijo el azabache mientras se ponía de pie— ¿Oliver ya sabe que los Shepard vendrán?

-Lo dudo, él no ha salido de su habitación. —Contestó la castaña mientras veía el rostro del azabache al andar. Las oscuras ojeras bajo los ojos de éste se habían acentuado una vez más— Parecía cansado y Luella decidió dejarlo descansar un poco más, algo que por cierto, tú deberías hacer también.

-Después de lo ocurrido durante la fiesta, no dudo que lo esté —Fue la respuesta del azabache, quien había optado por ignorar el último comentario de la castaña. Acto seguido, se dirjió al cuarto de baño de la habitación— Hablaré con el profesor y luego con Oliver; de ser posible, infórmale a Hara-san de la reunión con los Shepard, tu sabes tratar con ella mejor que yo.

-De acuerdo… y Lin… —Llamó al azabache, quien estaba a punto de desaparecer tras la puerta del baño. Estaba consciente de que abordar el tema de una vez por todas era lo mejor, pero eso no mermaba su preocupación por la salud mental y emocional del azabache— El profesor hará preguntas, lo sabes ¿verdad?

-Intentaré responderlas de manera adecuada. —Respondió el chino, dejando que una sonrisa casi imperceptible se dibujase en sus labios mientras veía a la castaña, segundos después, retomó su camino. Era mejor apresurar las cosas— Nos vemos más tarde.

Si Madoka pretendía replicar a las palabras del azabache o hacer algún comentario respecto a ellas, él no le dio tiempo de hacerlo, pues se adentró en el cuarto de baño cerrando la puerta tras de sí. Lo último que la castaña oyó de él, fueron sus pasos alejarse, seguidos del sonido de la regadera. Exhaló entonces un cansado suspiro y luego de palmear firmemente sus mejillas en un intento de darse ánimos, salió a paso rápido de la habitación, después de todo, tenía que hablar con Masako sobre la reunión.

La noche del compromiso Martin supuso que algo no andaba bien al ver como Oliver se abría paso entre los invitados, y lo confirmó segundos después, al ver como Lin lo seguía. Milagrosamente, después de las presentaciones con la familia Shepard, el resto de la fiesta transcurrió con normalidad, aunque la sensación de que algo no marchaba correctamente lo seguía molestando. Ahora, sentados frente a frente y con el escritorio de su despacho separándolos, supo que tenía razón; Martin veía fijamente al estoico joven chino que tanto había ayudado a su hijo y, a juzgar por la seria expresión de éste, supo que venía a hablar de algo importante.

-El extraño comportamiento de Oliver en la fiesta —Comenzó Martin, rompiendo el tenso silencio y optando por abordar directamente lo que suponía era el tema ventral de aquella reunión. — ¿Es sobre eso que quieres hablar?

-Sí. —Respondió el azabache, con inmutable expresión. — Quisiera hablarle de eso y de la comida prevista con los Shepard.

-¿Debo suponer entonces que el comportamiento de Oliver y la aparición de la familia Shepard tiene alguna conexión? —Cuestionó el mayor—

-Tiene mucho que ver en realidad —Fue la seria respuesta del azabache, quien hizo una pequeña pausa al hablar, buscando tal vez las palabras correctas que decir; segundos después, continuó— Profesor ¿Cuánto recuerda de Taniyama Mai?

Aquel nombre hizo que el cuerpo del mayor se tensara inmediatamente, ¿Hace cuánto que no oía de esa chica? Desde el incidente en Japón cinco años atrás, se había evitado mencionar su nombre en la mansión —especialmente si Oliver estaba cerca— por lo que durante años no lo había escuchado ¿Por qué Lin tenía mencionarla ahora?; no estaba seguro de querer saber la respuesta.

-La chica que murió durante el último caso que resolvieron en Japón y la asistente de Oliver. —Dijo al fin Martin, optando por proseguir con la conversación— Si mal no recuerdo, ese era su nombre.

-Así es, pero para Oliver, ella no era solo una asistente. —Replicó el azabache; de manera inconsciente, su ceño se frunció ante la palabra "muerte". Oliver y él nunca usaban ese término para referirse a la situación de la castaña— Taniyama Mai era alguien muy importante en su vida y cuando desapareció durante el caso… él no ha podido superarlo aún, profesor.

-Eso lo tengo claro, no ha vuelto a ser el mismo desde entonces —Dijo el patriarca de los Davis— Lo que no entiendo, es la razón de traer de vuelta ese tema. Sé que Oliver todavía piensa en ella, pero Masako es una buena chica. Con el tiempo, él podría llegar a…

-No lo hará. No con la aparición de Kathleen Shepard en su vida. —Replicó el azabache, interrumpiendo al mayor. Su cuerpo tenso y la seriedad de sus facciones evidenciaban que hablar de aquello tampoco era fácil para él— Profesor, tal vez usted no la recuerde por que trató muy poco con ella, pero Kathleen es la viva imagen de Mai. Oliver la confundió y no puedo culparlo; salvo algunos detalles mínimos, son idénticas.

Aquello no se lo esperaba. Martin estaba consciente de lo que implicaban las palabras de Lin y solo entonces comprendió la magnitud de la situación que tenía entre manos; exponer a Oliver a un rostro tan semejante al de Taniyama no era buena idea. Recordó entonces la llamada telefónica que había recibido durante la mañana y aquello solo lo hundió más en el pozo de preocupación en el que ahora se encontraba; de ser cierto lo que Lin decía, la situación empeoraría pronto.

-¿Estás seguro? —Cuestionó al fin el mayor, tratando de encontrar una salida viable al asunto. A pesar de ser casi imposible, Martin aún conservaba la esperanza mínima de que se tratase de una confusión de parte del joven chino—

-Completamente —Fue la firme respuesta del azabache, quien ni siquiera titubeó al decirlo— Bastará con que revise los archivos pasados del personal para encontrar una fotografía de Mai; si no supiera que Kathleen Shepard es americana de nacimiento, juraría que son hermanas gemelas.

-¿Cómo supiste que es americana? —Preguntó Martin, a pesar de saber ya la respuesta— Oliver te ordenó investigarla ¿Cierto?

-Él está convencido de que Kathleen Shepard es Mai —Respondió el azabache, tensando de manera inconsciente la mandíbula y el resto de su cuerpo— Anoche, después de la fiesta, me pidió que la investigara. Intenté que desistiera de la idea pero…

-¿Qué encontraste? —Cuestionó el mayor. Su serio semblante indicaba la preocupación que le provocaba el nuevo giro de los acontecimientos—

-No mucho en realidad, pero lo que hallé fue suficiente para descartar la idea de que sean la misma persona. —Explicó al mayor— Kathleen es hija legítima del matrimonio, hay registro de la hora y el lugar de su nacimiento. Con respecto a los rasgos asiáticos que posee, la señora Shepard es de ascendencia japonesa, por lo que no sería extraño que sus hijos hayan heredado aquellas características.

-Dices que no encontraste mucho —Replicó el mayor— ¿Por qué?

-Cada vez que buscaba datos sobre ellos, el hilo de información se perdía —Fue la seria respuesta del azabache—Desconozco el motivo, pero gran parte de la información sobre los Shepard es clasificada y permanece oculta. No pude acceder a ella.

-No me sorprende… —Dejando escapar un cansado suspiro, Martin no pudo evitar cubrir parcialmente su rostro con el dorso de su diestra; la situación se complicaba— La familia Shepard es en América el equivalente a nosotros en Inglaterra; si ellos no quieren que algo se sepa, será casi imposible descubrir de que se trata.

-Eso explica los controles de seguridad con los que me topé al querer indagar más a fondo sobre ellos —Susurró el azabache, más para sí mismo que para su interlocutor— Sin embargo, ese secretismo solo hace más sospechosa la situación.

El azabache se arrepintió al instante de sus propias palabras, pues pudo sentir inmediatamente la seria mirada del patriarca de los Davis sobre él; Lin supo al verlo, que ahora no había forma de mantener oculto el pequeño hallazgo con el que se había encontrado durante su investigación.

Después de navegar durante horas por callejones sin salida en la red, Lin se había topado con una serie de archivos —registros para ser exactos—de movimientos que a simple vista podrían resultar comunes, pero que extrañamente coincidían con ciertos acontecimientos pasados; si bien eran pocos datos, fueron suficientes para despertar su curiosidad respecto al tema. Al revisarlos, Lin supo inmediatamente que Martin compartiría su inquietud.

-Hay algo que no me has dicho. —Aquella no fue una pregunta, fue una afirmación— ¿Qué más hallaste?

-Encontré registros de sus viajes. —Respondió el azabache, haciendo luego una pequeña pausa para ordenar sus ideas— Al parecer, hubo una temporada en la que realizaron varias visitas a Japón.

-Y las fechas coinciden con la desaparición de la chica ¿No es así? —Más que una pregunta, lo que Martin hizo fue afirmar aquello; el asentimiento que Lin le dio fue suficiente para corroborar su teoría— Esto es malo.

-El motivo de sus viajes no es claro, pero parece que la policía japonesa estuvo involucrada —Explicó Lin al preocupado padre de Oliver— Cuando traté de indagar más al respecto, encontré los controles de seguridad que restringieron mi investigación. Sin embargo, lo que tengo claro es que, después del incidente, son pocas las veces que han regresado a Japón.

-Si él sabe de esto, su situación empeorará. No importa que existan registros de nacimiento o el parte médico diga que Kate es hija legítima de los Shepard, con saber que las fechas coinciden, Oliver insistirá en que son la misma persona. —Claramente preocupado, Martin comenzó a pasearse por el estudio, cual león enjaulado— La muerte de esa chica lo afectó más de lo que había imaginado ¿Cierto? —Cuestionó al cabo de unos segundos, deteniendo su marcha; el asentimiento que obtuvo de parte del azabache fue suficiente respuesta— ¿Qué ocurrió realmente entre ustedes esa noche, Lin?

Ante aquella pregunta, el chino no pudo evitar fruncir levemente el entrecejo; él sabía que Martin preguntaría en algún momento, pero eso no hacía más fácil responderle. Cinco años había logrado eludir esa conversación, al igual que Oliver, sin embargo, no podría hacerlo más; no tenía salida.

-Todo está explicado en el informe del caso, profesor —Fue la respuesta del azabache, en un vano intento por escapar una última vez—

-En el informe se explica cómo se resolvió el asunto, no la razón que los llevó a exponerse al peligro de esa forma sabiendo a lo que se enfrentaban. —Replicó el mayor. La seriedad de sus facciones hizo saber a Lin que no escaparía de nuevo— No puedo hablar por Taniyama, pero sí por ustedes. Oliver y tú no serían tan imprudentes como para salir a media noche con "eso" acechando afuera, sobre todo, si estaban conscientes de lo que buscaba. Debieron tener un motivo y necesito saber cuál es, Lin. Solo así podré ayudarlos.

El azabache estaba consciente de que Martin exigiría explicaciones en algún momento y no podría recriminarle por eso, después de todo, estaba en su derecho. Luego de lo ocurrido y quizá por respeto al luto del equipo de SPR en Japón, Lin había notado que Martin no insistió demasiado y se dedicó a apoyar a su hijo, haciéndoles más sencilla la labor de eludir el tema, este giro de acontecimientos sin embargo, cambiaba todo; Martin necesitaba respuestas y Lin debía dárselas. Reprimió entonces un cansado suspiro y, decidido ya a revelar lo ocurrido aquella noche por primera vez en cinco años, comenzó con su relato.

-Esa noche, nosotros…

El sonido de la puerta del estudio al abrirse salvó a Lin de dar una incómoda respuesta; segundos después de la interrupción, la siempre sonriente Luella Davis no tardó en aparecer; el chino agradeció internamente aquella oportuna intervención. Una vez más se había salvado.

-Martin, el desayuno está servido —Dijo la mujer, ingresando a la habitación. Inmediatamente percibió la tensión en el ambiente— ¿Interrumpo algo importante?

-No, querida. Ya habíamos terminado —Sonriendo ligeramente y optando por no preocupar a su esposa, el patriarca de los Davis decidió dejar pendiente la conversación con el azabache. Segundos después se acercó a la recién llegada para luego dirigirse a la salida con ella, no sin antes, dedicarle un par de palabras al chino— Quisiera que estés presente en la comida de hoy, Lin. ¿Podrías hacerme ese favor?

-Por supuesto, profesor —Fue la firme respuesta del azabache—

-Bien, ahora bajemos a desayunar.

Con esta última orden dicha, Martin abandonó la habitación; segundos después, Lin le dio alcance. Si bien no la había eludido del todo, al menos había logrado retrasar la tan temida conversación.

Tal vez no fuese una investigadora paranormal ni tuviese habilidades especiales, pero Luella sabía cuándo los miembros de su familia le ocultaban algo y ese era precisamente el caso. Sentados frente a frente y con su esposo a la cabeza, todos degustaban un silencioso desayuno en el que las miradas entre ellos iban y venían, pero nadie se atrevía a pronunciar palabra. Horas más tarde, cuando Martin le explicase la razón de aquello, comprendería la situación.

Había tratado muy poco con Taniyama Mai, por lo que no fue sorpresa para ella el haber olvidado el rostro de la castaña, sin embargo, cuando la hora de la comida llegó y ya consciente de la problemática situación que tenían entre manos, Luella pudo corroborar que, efectivamente, era tal y como Lin decía, Kathleen Shepard era idéntica a Taniyama Mai, tanto, que el parecido resultaba ridículamente inverosímil. De no estar al tanto del trágico final de la joven japonesa, habría creído que eran la misma persona, o en su defecto, que se trataba de una broma. Lamentablemente para ella y para los miembros de su familia, ninguna de sus suposiciones era acertada; Kathleen Shepard era la viva imagen de la mujer que su hijo había amado y que posteriormente había perdido; la menor de los Shepard llegaría a reabrir heridas que muy probablemente, ni siquiera habían terminado de cicatrizar. Inevitablemente, su corazón se estrujó al pensar en la difícil situación que el azabache tendría que afrontar.

Oliver sabía que tanto su padre como Lin estaban ocultándole información; bastaba con verlos para darse cuenta de ello. Durante la mañana y después de haber sido informado por su padre de la comida que tendrían con los Shepard, Oliver había buscado a Lin con la finalidad de recopilar todos los datos que el mayor probablemente había logrado obtener durante la noche, y cuando por fin lo encontró, supo que éste había hallado algo, el detalle estaba en que no quería decirle exactamente que era.

Tantos años de conocerlo habían enseñado al azabache a identificar cuando Lin ocultaba algo, y el hecho de que el mayor le contestase con sutiles evasivas, confirmaban sus sospechas: la investigación de Lin no había sido en vano. Lamentablemente para Oliver, la comida llegó más pronto de lo que hubiese esperado y no logró obtener ningún dato útil; aquello lo había frustrado, y sin embargo, lo peor todavía estaba por venir.

Reunidos a la hora acordada y a pesar de contar con un ambiente ameno en la mesa mientras degustaban de la comida, Oliver podía percibir la tensión en el aire. Lin no dejaba de vigilarlo y, en algunas ocasiones, su padre hacía lo mismo, por lo que podía deducir que estaba al tanto de lo que sea que fuese el hallazgo de Lin. Masako por su parte, se había dedicado a mantener un firme agarre sobre su diestra en todo momento mientras hablaban, mostrando así el reluciente anillo en su mano, en resumen, la situación no podía ser más estresante. Y aún con todo eso, Oliver no podía aparatar su atención de Kate.

Cada movimiento, cada palabra, cada gesto, todo en ella le recordaba a Mai. Su instinto le decía que eran la misma persona y todo en ella parecía aseverar aquella afirmación, la pregunta era ¿Por qué ahora? ¿Qué le había tomado tanto tiempo? ¿Cómo se había convertido en la hija de los Shepard? Y lo más importante… ¿Por qué no lo buscó?; inevitablemente, un atisbo de molestia y frustración nació en él ante ese pensamiento ¿Acaso no lo creía capaz de ayudarla? ¿Tan poca fe tenía en él? No, Mai jamás pensaría eso, y sin embargo, la duda había surgido y ya no podía frenarla; quizá por eso se comportó como un estúpido durante la comida.

Cuando Martin oyó de su esposa que el plato principal de la comida había sido cambiado por orden de Oliver, supo que algo no andaba bien, y lo corroboró minutos después, cuando los platillos frente a ellos pasaron de ser una lujosa comida inglesa, a un tradicional buffet japonés. A partir de ese punto, las cosas se salieron de control.

Todo comenzó con un "inocente" comentario de Oliver sobre lo bien que Kate se desenvolvía en el manejo de los palillos, demasiado, para alguien que los empleaba por primera vez. Kate, por su parte, había respondido de manera cortes y educada, explicando al joven profesor que tanto ella como su familia habían viajado muchas veces al país nipón, dadas sus raíces asiáticas. Explicó también que desde pequeña, tanto ella como su hermano, habían sido introducidos al mundo de las costumbres asiáticas por su abuela materna, —quien era originaria de ese país— por lo que no era de extrañar su dominio tanto de los palillos como del idioma. Añadió también durante el interrogatorio al que Oliver la sometió que, además de su propio idioma, hablaba japonés, chino, algo de coreano y español básico.

A pesar de toda esta información —que dicho sea de paso, distaba mucho de la Mai que él conocía—Oliver continuaba insistiendo, ¿La razón? El extraño y casi imperceptible sobresalto que tuvieron los Shepard cuando preguntó si habían estado en Japón. Desde ese punto, el azabache había comenzado a indagar más sobre el tema, haciendo a su vez algunos comentarios que, al menos en la Mai que él conocía, provocarían un estallido.

Estaba cansada. Kate Shepard era una mujer tranquila y pocas veces perdía la calma, aun cuando muchos otros en situaciones similares la habrían perdido hace mucho, sin embargo, Oliver Davis había logrado alterarla, llevándola a reaccionar como pocas veces hacía. ¿Qué estaba mal con ese sujeto? No había hecho más que acosarla con preguntas desde que cruzaron miradas en el comedor y, a pesar de la paciencia de santo que ella podía tener, había llegado a su límite. Ella no tenía por qué soportar una actitud tan altiva de alguien que acababa de conocer.

-No comprendo la razón detrás de tantos cuestionamientos, profesor —Dijo la castaña, tratando de mantener su semblante sereno. Contrariamente a sus deseos, el entrecejo fruncido que mostraba delataba su molestia e incomodidad— Tengo entendido que ha pasado una larga temporada en Japón, mientras que yo he estado allí un par de veces solamente; usted debe conocer tanto o más que yo las costumbres y tradiciones de ese país. Sinceramente, no veo razón alguna que justifique este interrogatorio.

-Acaba de mencionar la razón de mi curiosidad, Kate —Respondió el azabache, mirando fijamente a la castaña. La mirada de reproche que recibió de Martin no hizo mella en su determinación por obtener respuestas— Tiene un amplio conocimiento en lo que a Japón se refiere, demasiado para alguien que no ha vivido allá. ¿Existe acaso alguna razón para tal fascinación con ese país?

Cuando Japón fue nombrado, Mat Shepard supo que las cosas no terminarían bien. Conocía perfectamente a su hermana menor y todo en ella expresaba de manera sutil la creciente molestia en su interior, siendo la gota que rebalsó el vaso el hecho de que el chico Davis mencionase la fascinación que la castaña tenía con el país Nipón. Aquel era un tema delicado dentro de la familia y estuvo tentado pronunciarse en medio de la "conversación", después de todo, había soportado bastante ya la actitud del menor de los Davis, sin embargo, no hizo falta que interviniese pues Kate no tardó en reaccionar. Pensó entonces que la castaña había llegado a su límite y con justa razón; ya después el arreglaría cuentas con el chico Davis, de momento, dejaría que su hermana se encargase de todo.

-Tal vez se deba a su crianza íntegramente inglesa a pesar de su ascendencia japonesa, profesor, pero en nuestra familia, se nos enseñó a respetar y venerar las raíces de dónde venimos. Soy americana, pero llevo sangre japonesa en las venas ¿Está mal acaso que desee saber más del lugar del que provengo? Pienso que no; si usted tiene una creencia distinta, no es asunto mío. —Con esto dicho y sin levantar siquiera la voz al responder, la castaña se puso de pie inmediatamente, dedicándole una última mirada al azabache antes de dirigirse al patriarca de los Davis— Ahora, si me disculpan, debo hacer una llamada importante a la universidad. Permiso.

El incómodo silencio que siguió a la disculpa de la castaña, fue roto únicamente por el chirrido de una silla al moverse. De pie y listo para salir tras su hermana, Mat se mostró impasible ante lo recientemente ocurrido y se disculpó en nombre de la castaña, a pesar de saber que la culpa no había sido solo de ella.

-La fascinación de Kate por la cultura japonesa es un tema importante para ella, espero puedan disculpar su actitud —Dijo el castaño a los presentes— Si me lo permiten, iré a buscarla.

-No hace falta, iré yo —Replicó Oliver, haciendo amago de ponerse de pie. La mano de Masako sujetando la suya y la mirada que recibió de su padre, detuvo toda intención de hacerlo—

-Tú no irás a ninguna parte. —Fue la orden de Martin quien, como pocas veces, mostró al azabache una severa mirada. Segundos después, posó la vista en el joven castaño— Deje que nosotros vayamos por ella, le debemos una disculpa. Lin, por favor.

El azabache simplemente asintió a la mención de su nombre mientras se ponía de pie, momentos después y luego de excusarse con los presentes, el chino se retiró del comedor, todo bajo la insistente mirada de Oliver, quien no parecía estar conforme con la decisión de su padre. Lin optó sin embargo por ignorar, al menos de momento, la actitud del menor de los Davis, después de todo, se había quedado en la mansión en caso de que algo así sucediese. Al cabo de escasos segundos, había abandonado la habitación.

Kate estaba furiosa. Oliver Davis la había sacado de sus casillas y como consecuencia, terminó reaccionando de una manera nada apropiada; en definitiva, ese sujeto no le caía bien. Lo peor sin embargo, no era el intercambio de palabras que había tenido con el menor de los Davis, era el hecho de que, al pretender salir de la mansión, se había terminado perdiendo. ¿Quién en su sano juicio construía una mansión con un jardín tan grande? Acostumbrada como estaba a los espacios reducidos y jardines de no tan grandes dimensiones que veía en América, había sido impresionante a primera vista, pero más temprano que tarde dejó de serlo al verse perdida; más importante aún, ¿Cómo demonios había terminado de pie en medio del puente que surcaba el pequeño lago de la mansión? Ella solo quería llegar a la cochera pero, evidentemente, ese no era su día de suerte.

Cansada de dar vueltas sin hallar el camino correcto, la castaña optó por volver a la mansión antes de que la perdiese de vista. Dio media vuelta entonces dispuesta a volver, pero no contó con chocar con alguien en su camino de regreso; de no ser por la mano que sujetó la suya después del impacto, habría caído de espaldas al suelo. El mismo sujeto la ayudó a estabilizarse sobre el suelo y cuando éste por fin habló, no tuvo que alzar la mirada para saber de quien se trataba; una voz grave como la suya era difícil de olvidar.

Cuando salió a buscarla, Lin no esperaba que la castaña hubiese caminado tan rápido como para llegar hasta el pequeño lago que había en la mansión. Para cuando uno de sus shikis le informó de su ubicación, ella estaba bastante lejos ya, por lo que aceleró el paso para alcanzarla antes de que se ésta se alejase más de la mansión; lo último que esperaba era que ella chocase con él de esa forma.

Reaccionando por instinto, Lin la sujetó con su diestra, dando luego un leve tirón hasta atraerla hacia él; al menos había evitado su caída.

-¿Se encuentra bien? —Cuestionó el azabache mientras la liberaba. Sin entender el por qué, la extraña sensación que tuvo al tocarla la noche anterior, no tardó en aparecer— Señorita Shepard.

-Sí, gracias —Fue la respuesta de la castaña, mientras se alejaba del azabache. El tenue rubor en sus mejillas y la nerviosa sonrisa en sus labios evidenciaron la vergüenza que sentía en ese momento— Aunque deberíamos cambiar esta inusual forma de encontrarnos… anoche también chocamos ¿Cierto?

-Me disculpo por eso —Fue la escueta respuesta del azabache— A partir de ahora tendré más cuidado.

-Vamos, hombre, que no era un reclamo. Si alguien debe disculparse aquí soy yo, que siempre voy distraída y chocando con todo. —Sonriendo ligeramente, la castaña se apoyó en la barandilla del puente. Con la vista fija en el amplio paisaje, se permitió algunos momentos de silencio antes de hablar, dado que el hombre junto a ella no parecía dispuesto a hacerlo— ¿Y bien? ¿Qué te tare por aquí, Lin? ¿El chico Davis te envió para disculparte en su nombre?

-No exactamente… —Respondió el azabache, sonando quizá un poco más vacilante de lo esperado. Ciertamente Kate tenía razón, él había ido a disculparse en nombre de la familia Davis; fue sin embargo el ser llamado por su apellido sin ninguna clase de honorifico por alguien idéntico a Mai, lo que lo turbó ligeramente—

-Lo imaginé… es del tipo de sujetos que no puede admitir que cometió un error ¿Cierto? —Cuestionó la castaña, viendo de soslayo al azabache— No sé cómo tomes esto, Lin, tal vez lo aprecies mucho, pero yo odio a ese tipo de personas. Él no tenía razón para interrogarme de esa manera; ser un profesor reconocido en el medio no le da derecho a hacerlo.

Era evidente para Lin que la chica estaba enfadada y, al menos desde su perspectiva, tenía toda la razón para estarlo. Oliver se había comportado como un idiota, posiblemente buscando algún indicio en la reacción femenina que le dijera que se trataba de Mai; evidentemente aquello no funcionó. Mai habría estallado y la palabra "idiota", seguida de un "estúpido narcisista" habría sido de los menores insultos que la castaña habría dicho.

De manera inconsciente y ante este recuerdo, los labios del chino se curvaron un una ligera sonrisa, a pesar de la nostalgia que su mirada reflejaba. Acto seguido, imitó a la castaña a su lado y se poyó levemente en la barandilla del puente, viendo a su vez el paisaje frente a ellos. Optó sin embargo por permanecer unos instantes en silencio mientras su mirada se desviaba ligeramente del amplio jardín y, en su lugar, veía de soslayo a la chica a su lado. Kate era tan parecida a Mai, que resultaba absurdo pensar que se trataba de dos personas distintas; el color de su cabello, la sonrisa en sus labios, el tono de su piel, incluso la voz, todo en ella era igual a la joven japonesa, sin embargo, al detenerse a estudiar brevemente su rostro, pudo percibir algo que la noche anterior —quizá por algún efecto de la luz— no había notado: el color de sus ojos. Mai los tenía de color chocolate, los de Kathleen Shepard eran de un negro azabache.

La esperanza que —consciente de ello o no— había albergado en su interior, se desvaneció tan rápido como llegó; Kate y Mai no podían ser la misma persona. Inevitablemente, una pequeña risa —casi imperceptible pero cargada de los sentimientos encontrados en su interior— resonó en el silencioso jardín. ¿Qué demonios pasaba con él? Era evidente que no se trataba de la misma persona; Mai había muerto y mientras más pronto lo aceptase, sería mejor. Tal vez las cicatrices nunca se borrarían, pero debía de aprender a vivir con ellas.

-Oye… ¿Sucede algo malo? —Cuestionó la castaña, viendo entre curiosa y preocupada a su acompañante. No iba a negar que el breve escrutinio visual al que fue sometida la puso nerviosa, es más, a punto estuvo de reclamar por ello, sin embargo, algo en la expresión del mayor detuvo cualquier objeción de su parte; algo no iba bien y podía sentirlo— ¿Lin?

-Tal vez sea pretencioso de mi parte, pero… señorita Shepard —Dijo el azabache, posando completamente la vista en ella— ¿Me concedería el tiempo necesario para contrale una historia?

Kate no supo si fueron las palabras del azabache, la forma en que las dijo, la nostalgia que vio en su mirada o la tristeza que percibió en la sonrisa ajena, lo que motivo su respuesta, pero de una cosa si estaba segura: no entendía como, pero de alguna extraña manera sabía que no se arrepentiría de su decisión.

-Todo el que necesites. —Fueron sus únicas palabras—

Con una ligera sonrisa en los labios y aprovechando que usaba pantalones y no una falda esa tarde, la castaña se sentó en el suelo, apoyado la espalda en la barandilla del pequeño puente; segundos después, el azabache la imitó, sentándose a su lado. Luego, todo fluyó relativamente fácil.

A algunos metros de distancia y oculto bajo el amparo de los grandes árboles que rodeaban el lugar, la silueta de Mat Shepard se distinguía a penas de entre tanto verdor mientras observaba la escena desarrollada entre su hermana y el sujeto proveniente de China. Sin apartar la vista de la pareja, Mat sacó su teléfono celular y marcó rápidamente a quien lo había enviado a ese lugar; no tardó en obtener respuesta.

-¿La encontraste? —Cuestionó la voz al otro lado de la línea—

-Está con el hechicero chino y no parece tener intenciones de volver pronto —Fue la respuesta del castaño— ¿Cómo debo proceder?

-Mantenla vigilada durante unos minutos más, luego, tráela de regreso a la mansión. No es conveniente que pase tanto tiempo a solas con Oliver o con él. —Contestó la vos del otro lado de la línea. Segundos después, dio por terminada la conversación antes de cortar la comunicación— Eso es todo.

-Como ordenes, padre.

Con esto dicho y la llamada terminada, Mat esperó unos minutos más antes de comenzar a andar hacia la pareja. Su padre tenía razón después de todo; Lin Koujo y Oliver Davis eran sujetos peligrosos, mucho de hecho.

Dos personas a las que probablemente tendría que sacar del camino por el bienestar de su querida hermana menor.

Notas de la autora

Y hasta aquí llegamos con el capítulo de hoy. Espero haya sido de su agrado y, como siempre, cualquier comentario es bienvenido X'D
¿Qué les pareció este capítulo? De a poquitos se irán revelando muchas cosas y como ya en un par de semanas saldré de vacaciones, no tardaré tanto en actualizar, o al menos espero, así que estén atentos *3*
Ahora sí, eso ha sido todo de mi parte por este día. Gracias por soportar mis prolongadas ausencias y leer mis desvaríos X'D
¡Hasta la próxima!