Capítulo 2.
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Jack Frost
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La reina y La princesa de Arendelle habían partido hacía las montaña, los soldados se habían encargado de los víveres que necesitarían durante el viaje; Comida, Agua, Mudas y demás cosas.
- ¿Crees que llegaremos a Tiempo?- Preguntó Anna, quién cabalgaba a Medianoche, su caballo negro.
- Si, podría adivinar que llegaremos a las montañas en día y medio. Una vez allí las Atravesaremos. Después cruzaremos el puente de la neblazca y una vez allí tendremos una larga caminata hasta llegar al valle. Cálculo que en cuatro días estaremos allí.- Informó Elsa. Estrella polar, Así se llamaba el caballo de la Reina de Arendelle.
Anna echó un vistazo al reino, Que poco a poco era menos visible. Elsa suspiró bajito, Desde un primer momento supo que Hans volvería, Fue una estupidez no haberle encarcelado, pero eso hubiera significado tener una guerra con el Rey del sur. Y en esos momentos Arendelle no era demasiado fuerte como para comenzar una guerra. Ahora en cambio Elsa disponía de una mayoría de soldados y encima unos cuantos golems de nieve que ella había creado a partir de sus poderes de Hielo.
- ¿Ocurre Algo Elsa? Estás muy pensativa.- Elsa suspiró de nuevo y le dirigió una tierna mirada a su hermana.
- No te preocupes, solo me preguntaba como se las apañará Kristoff ahora que es el rey en funciones.- Anna rió imaginando a su marido atareado con las diferentes funciones que debía ejercer como rey. Pero en el fondo, muy al fondo, sabía que se las apañaria bien.
Elsa y Anna por fin se habían adentrado en el gran bosque. El reino ya no se podía ver, pues los árboles se cerraban a su paso. Estaban en plena Primavera, y hacía un calor increíble. Ya era por la tarde, y quedaban unas cuantas horas para el anochecer.
- Hace un calor increíble.- Se quejó la pelirroja, Limpiándose el sudor de la frente.
- Si quieres te congelo...
- No, Gracias...- Anna infló sus mofletes. Elsa se encogió de hombros.
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Un chico con cabello blanco, ojos azules sorprendentes y una piel muy pálida, Caminaba descalzo sobre un camino de hielo que él mismo estaba formando al caminar. Vestía con un suéter azul con capucha, lleno de escarcha al rededor del cuello, y un pantalón marrón. A simple vista parecía una imagen incorpórea, como creada por niebla. Pero era de carne y hueso.
- Tengo Hambre...- El rugido de su estómago se hizo escuchar. Habían pasado más de cuarenta y ocho horas sin comer, sin contar algunas moras silvestres que había encontrado en aquel bosque.
Paró de caminar al escuchar el trote de unos caballos que se acercaban por el mismo camino que andaba él. Como si fuera nieve en polvo desapareció del camino y volvió a aparecer tras un árbol.
- Medianoche está bastante cansado, ¿Podríamos parar un rato?- Escuchó el joven. Al parecer la respuesta fue afirmativa, pues el trote había parado.
Rodeó un poco el Árbol para observar a las personas que habían parado justo ahí. Lo primero que vio fue el rostro de una pelirroja que bajaba de un caballo negro. Observó un poco más y creyó morir al ver el rostro de una despampanante rubia de larga melena, con una hermosa piel pálida, tanto como la de él. Lo que le llamó también la atención fue la corona que la representaba como reina de algún lugar.
«Si es reina estará casada con un rey» el chico de cabellos blancos se reprendió por tener pensamientos bastantes indecentes para un chico con el don del hielo.
- ¿Elsa? Has hecho tú este camino de hielo- «Elsa, Así se llamaba, Lindo nombre.» Pensó inconscientemente el muchacho.
- No- Negó la reina de Arendelle acercándose cuidadosamente al Lugar. - Es bastante extraño, Estamos en plena primavera. no imagino quién o qué a podido hacer semejante camino. A parte de mi, Claro. Pero yo no he sido.- Aseguró haciendo desaparecer el camino de hielo con sus propios poderes.
El chico Abrió los ojos como platos. «Tiene el don del hielo También. », No conocía a nadie que tuviera su mismo don, Solo conocía a un viejo que nació con el don del bosque. Pero nunca a uno que controlara su mismo elemento.
- es bastante extraño que el camino se corte en este preciso sitio- Elsa intentaba buscar una idea coherente, pero por más que pensaba no hallaba ninguna.
Entonces se escuchó el rugido de unas tripas pidiendo algún alimento. Lo que alertó a las dos chicas y a los caballos.
«Maldita sea» el chico supo que le habían descubierto y no tuvo más remedio que desaparecer con su poder. Pero sus fuerzas habían llegado a su límite y sus poderes le habían fallado.
-¿Quien anda ahí?- Elsa se había interpuesto entre su hermana y el Árbol, No quería que Anna se llevase un Zarpazo de oso o algo peor. Desde luego aquél rugido había sido de algún animal grandote.
El chico suspiró y salió de su escondite.
Al principio las chicas fliparon con la belleza élfica del chico, quién sonrió y saludó con un simple "Hola".
- ¿Qui...quién eres tú...?- Preguntó a la defensiva Elsa una vez salió del trance.
- Soy Jack Frost- Contestó simplemente- ¿y tú?- Jack se rascó la nuca, un poco tímido.
- Yo soy la reina Elsa de Arandelle, y ella es la princesa Anna del mismo reino. ¿Tu has creado el camino de hielo.?- Jack Iba a contestar, pero el no haber comido durante los dos últimos días hizo mella en su cuerpo, y cayó de rodillas. Elsa corrió en su ayuda y lo levantó con sus propias fuerzas. De nuevo el rugido de las tripas se hizo escuchar y en ese momento Elsa entendió. «Cuanto lleva sin comer este hermoso chico» se sonrojó casi al instante, lo de hermoso se le había escapado. Menos mal que solo estaba pensando.
- Anna trae algo de comer para el chico.- Ordenó Elsa. Anna asintió y fue en busca de algo de comer en la bolsa que cargaba Medianoche.
- No..no hace falta...- Habló a duras penas el muchacho.
- No digas tonterías, Como no comas podrías desmallarte...- Anna volvió con unos bocadillos y se los entregó a Elsa.- Toma- El chico agradeció el ofrecimiento y asió el bocadillo. Jack frost comenzó a engullir el bocadillo muy deprisa. Casi se ahoga pero el zumo que le había traído Anna lo había impedido.
Elsa y Anna rieron al ver al chico engullir otro bocadillo, un poco más lento.
- ¿Cuanto llevas sin comer?- Preguntó amablemente Elsa. Jack bajó la mirada para que no notasen su sonrojo, ya que en su piel pálida era más notable.
- Dos días.- Ambas se sorprendieron y comprendieron su faltas de fuerzas.
- Elsa, ¿Que hacemos con él? Debemos seguir, y yo no puedo dejar a un chico en éstas condiciones solo.- Elsa asintió.
- Lo llevaremos con Nosotros.
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