C a p í t u l o 2 :

- Mientras nosotros vamos a cenar a algún restaurante... ¿Porqué no ustedes hacen una cena aquí?- Preguntó Mikey, con una sonrisa.

Frank y yo nos vimos por unos segundos, ambos sonreímos y negamos con la cabeza.

- ¿Porqué deberíamos de hacerlo?- Preguntó Frank.

- No tengo idea.- Dijo Alicia.- Pero sería divertido.

- No gracias.- Dije, secamente.

- ¿Porqué?- Preguntó Mikey.- La oferta es más que tentadora.

- ¿Olvidas que tengo que escribir Rose Roll y que en una maldita semana o dos vendrá mi jefe buscándola completa? No tengo inspiración Mikey... nada.- Dije, casi en un suspiro.

- Frank podría darte algo de inspiración.- Dijo Alicia, con una mirada pícara.

Miré a Alicia, alzando una ceja, Frank me miró a mi.

- Aparte mientras tu escribes el podría hacer la cena...- Alcanzó a decir Mikey, pero frank habló.

- ¿Estás loco? Ana podría morir intoxicada si llega a comer lo que yo cocino.

Reí, por dios, tenía un sentido del humor tan lindo y sus ojos me hechizaban por completo.

- Te podría enseñar a cocinar...- Dijo Alicia, Frank y yo nos miramos.

- Nunca van a aceptar un no por respuesta. ¿O sí?- Preguntamos los dos.

- Mmm... no.- Dijeron ellos, todo reímos y a final de cuentas, íbamos a cenar en casa de Frank, Mikey estaría con el toda la tarde dándole consejos y yo me iba a ir de compras con Alicia, para así matar el tiempo e ir a buscar algo para ver que nos poníamos esa noche.

- Alicia no sé, esto de la espera a que llegue la noche me está matando.- Murmuré, viendo un vestido en un local que habíamos entrado.

- Lo sabía.

- ¿Saber que?- Pregunté.

- Te gustó el Enano.- Dijo, con una sonrisa malévola.

- Me gustó, pero no sé... demonios no quiero enamorarme ahora.

- ¿Porqué? El enano es muy lindo y créeme, si no estuviera con Mikey yo podría ser su novia.- Murmuró, yo la miré con los ojos abiertos.- No te creas, era para sacar algo.

- Lo que pasa es que... no sé ¿El tiene novia?

- No tiene, tenía hace unos cuantos meses pero pelearon.- Suspiró, parecía algo agobiada por mis malditas preguntas que seguían y seguían.- Y cambiando de tema...

No alcancé a seguir oyendo lo que dijo, ya que un inmenso dolor de cabeza me dejó casi con los ojos en blanco. Caí al suelo y Alicia, asustada se hincó a mi lado, gritando que alguien por el amor de dios, la ayudara.

Estaba en un lugar blanco, lleno de flores, un carro alegórico con mi nombre estaba marchando tras de mí y una melodía tan dulce sonaba a mis espaldas, no tocaba el suelo con mis pies, llevaba una bata blanca y mi cabello oscuro volaba al compás de la música, decidí avanzar más y más para ver que sucedía, pero no había señal de nadie. Todo se tornó negro, millones de cosas estaban a mi alrededor y la música se había hecho fúnebre, se escuchaba el llanto de una niña llorar y de más hombres y mujeres llorando. ¿Que estaba pasando? Sonó otra melodía, era como de un carnaval, pero no un carnaval común y corriente, era como un desfile, un pequeño desfile que se iba formando. Millones de sargentos y chicas danzantes pasaron a mi lado, de una manera tan fugaz que hicieron que cayera. Alguien me extendió la mano y sentí como es que mis ojos se hacían blancos de nuevo.

- Ana... por favor di algo...- Dijo Frank, pasando un algodón con alcohol por mi nariz, estaba totalmente asustado.- ¡Reacciona maldita sea!

Moví mi cabeza para la derecha y Alicia se acercó a mí. Me levanté lentamente y pasé una mano a mi frente, abrí mis ojos y vi a Frank a mi lado, a Alicia con sus ojos llenos de lágrimas y a Mikey consolándola.

- ¿Que pasó?- Pregunté, cerrando mis ojos de nuevo.

- Te desmayaste... pensé que te había pasado algo Ana... me asustaste mucho.- Murmuró Alicia, abrazándome.

- Me arde la cabeza... los ojos... todo.- Musité, casi en un susurro.

- Si no te sientes bien, podemos posponer la cena de hoy...- Dijo Frank, tomándome de la mano.

Miré mi mano, sonreí y el se sonrojó.

- No, no creas que te vas a salvar de mi fácilmente.- Contesté, con un tono burlón.- Usted, señor Iero, va a tener una cita conmigo quiera o no.

- Ese es el espíritu.- Comentó Alicia, antes de besar a Mikey.

- Espíritu y la mierda, van a ser casi las 8... ¿Que se van a poner?- Preguntó Mikey.

- Oh demonios.- Dijimos Alicia y yo al mismo tiempo.

- ¿Que voy a ponerme?- Pregunté, sentándome a la orilla del sofá.

- No sé, pero sea lo que sea que se pongan se van a ver bellas.- Murmuró Mikey.

- Mmm.. ¿Podrían darnos una media hora para arreglarnos?- Preguntó Alicia.

- ¿O que tal si les damos todo día?- Bromeó Frank.

Lo miré y sonreí, entonces me di cuenta de algo que me había pasado. Algo en lo que fui demasiado tonta para reaccionar y bueno, era realidad y tenía que afrontarlo. Quisiera o no, no iba a sacármelo fácilmente de mi cabeza, no era para preocuparse, pues me agradaba la idea de tenerlo en mente y de seguirlo haciendo a menudo.

Frank me gustaba, me gustaba demasiado y estaba, por suerte o por desgracia, profundamente enamorada de el. Me encantaba decirlo; "me gusta, lo quiero, me vuelve loca" Sus hermosos ojos y sus perfectos labios, por los cuales moría por besarlos me parecían demasiado valiosos. ¿Estaba loca o simplemente enamorada? Bueno, al decir loca me refiero a estar completamente enamorada de el, pero... ¡Si apenas lo conocía!. ¿Como una persona se podría haber enamorado de otra solo así?

Y fue el simple hecho de estar loquita por el lo que provocó retrasarme para estar lista, ser muy detallista y cambiarme como mil veces para estar perfecta. ¿Que iba a hacer? Tratar de seducirlo, demasiada perra diría yo pero no me importaba, bueno era mi vida ¿Y qué? Si alguien me gustaba trataba de hacer lo que quisiera. Y sabía que si esa noche no le declaraba a Frank lo que sentía, iba a vagar con esa pena todo lo que restaba del día y me agarraría mes entero con esa maldita agonía.

Frank iba a saber de una vez por todas que era lo que sentía y Alicia.. Alicia no lo sabía aún, no se lo había dicho ya que bueno, estaba buscando el atuendo perfecto para la ocasión que ni me dio tiempo de escucharla.

- Ana...- Murmuró, viéndome ir y venir de la cocina a mi cuarto y viceversa.- ¡Ana!

- ¿Que pasó?- Dije, poniéndome frente a ella.

- Faltan 20 minutos para irnos... ¿Porqué estás tan apurada?

- Es que Alicia no sé... es Frank.- Solté, me tapé la boca con la mano y corrí a mi habitación.

Escuché a Alicia gritar un "¡Lo sabía!" y reírse hasta caerse del sofá. Fue hacia mi cuarto con una súper sonrisa y vió que estaba maquillándome.

- ¿Quieres al Enano?- Preguntó, tomando un brillo del peinador.

- No lo sé...- Susurré, con una sonrisa.- Alicia te juro que nunca estuve más enamorada de alguien más que de el... y pues...

- Fue amor a primera vista, lo sabía. ¡Alicia Simmons nunca se equivoca!- Grito, entonces sonó el timbre.

- Ay mierda... ¿Como me veo?. ¿Maquillaje, ropa, falda.. todo esta en orden?- Pregunté, ahogándome con las palabras.

- Estas hermosa, pero no entiendo... faltan 20 minutos aún.- Musitó, con una mueca de duda.- Ve a abrir, si es Frank, salúdalo de beso y... ¡Espera!

Tomó un perfume de mi mesita de noche y lo roció por todo mi cuerpo. Me dio una vuelta y me deseó suerte. Me arreglé la falda blanca que traía y una blusita rosa de rayas blancas horizontales, me arreglé el cabello y suspiré. Abrí la puerta y una sonrisa tímida se formó en mis labios.

- Hola Ana.- Dijo Mikey, dándome un beso en la mejilla.- ¿Está Ali?

- En mi cuarto... y cuidado, es MI cuarto, no el suyo.- Advertí y el rió.

- No te preocupes, aún no es hora de hacer eso.- Me guiñó un ojo y fué a mi cuarto.

Miré a Frank, que venía tras Mikey, al verme se quedó con la boca semi abierta, me miró de arriba a abajo, haciendo que me ruborizara.

- Te ves preciosa, hermosa, bella, linda...- Dijo, casi atragantándose con todas las palabras.

- Gracias... tu te ves muy, muy bien.

Me dio un beso muy cerca de mis labios, por lo que me confundí y lo dejé pasar. En eso salieron Alicia y Mikey de mi cuarto.

- ¿Porqué llegaron 20 minutos antes?- Pregunté, sentándome en el sofá, cerca de donde estaba sentado Frank.

- ¿20 minutos?- Preguntó Mikey.- Pero Ana, pasan 5 de las 8...

Alicia lanzó una carcajada y yo la miré con reproche.

- ¡Tenía que hacer algo para que te calmaras, parecías un torbellino!- Dijo, aún riendo.

- ¿Estabas nerviosa?- Me preguntó Frank, con una sonrisa en sus labios.

- ¿Nerviosa, yo? Alicia inventa...- Dije, tratando de dispersar ese comentario.

- Bueno... cambiando de tema...- Musitó Mikey.- ¿Listas para irnos?

Asentimos con la cabeza y fui a mi cuarto para buscar un abrigo negro, ya que afuera hacía frío. Abrieron la puerta, yo pensé que era Alicia así que no dije nada. Me tomó de la mano y me volteó hacia el.

- Te prometo... que esta noche va a ser especial.- Dijo Frank, dándome un suave beso en los labios.

Me abrazó y me quedé ahí, plasmada sin saber que hacer. Dios lo amaba, lo amaba tanto.