Capitulo 2: Pasillos

Empiezo a forcejear y a tratar de empujar a la persona que tengo al frente, lo golpeo con las manos y me muevo violentamente tratando de escaparme de su agarre pero él (tiene que ser un hombre por lo fuerte y porque la mano sobre mi boca es claramente masculina) solo toma mis dos manos entre la mano que tiene libre, firme aunque sin lastimarme, y las apoya contra la pared. El pánico empieza a crecer dentro de mí. Sé que mi varita esta en algún lugar en mi capa pero no puedo alcanzara y mi opresor me supera en fuerza. ¿Y si trato con una patada? No, mis piernas están atrapadas contra su cuerpo aunque tal vez pueda pisarlo, solo tengo que…

Shh! Pelirroja soy yo, James- Me susurra en el oído tratando de detener mi forcejeo.

Me detengo en seco. ¿James Potter?

Su mano sigue en mi boca y su cuerpo esta tan cerca del mío que puedo sentir el calor que irradia, un calor que me envuelve y, de alguna extraña manera, me invitaba a acercarme aún más.

¿Qué hace él aquí? Yo estoy en las mazmorras más allá de la media noche en una "aventura", perdida y lo último que necesitaba para hacer todo perfecto era que Potter el arrogante me encontrara. Y he de decir que el hecho que Potter me persiga por todo el colegio pidiéndome por una cita me vuelve un poco paranoica, bueno, muy paranoica y por ello no puedo evitar preguntarme si me encontró por accidente (lo cual es bastante improbable) o de alguna forma me estaba siguiendo, lo que tampoco es más probable. Y me vuelvo a preguntar ¿Qué hace él aquí?

Trate de murmurar algo como «Potter quita tu asquerosa mano de mi boca» pero no salió más que un ruido inteligible a través de sus dedos, afortunadamente él entendió la idea y aparta su mano y la apoya en la pared al lado de mi cabeza. Pero solo mueve su mano por lo que el resto de su cuerpo sigue pegado al mío, rodeándome con su calor.

Con la oscuridad y su cercanía soy consciente de cada roce de su cuerpo contra el mío, el sonido de su respiración, que es un tanto superficial, y a pesar de no poder verla, ya que mis ojos no terminan de acostumbrarse a la oscuridad, siento su mirada sobre mí, quemándome.

Suficientes tonterías.

¿Qué haces aquí?

¿No debería preguntarte lo mismo? – hizo una pausa antes de continuar- Yo hago lo de siempre, merodear.

Merodear, merodeadores. 4 unineuronales a los que les gusta escaparse para recorrer el castillo y sus alrededores, normalmente en busca de problemas, y gracias a ello conocen Hogwarts como casi nadie. Todo por una buena broma.

¿Y donde se supone que están los otros subnormales?

¿No es mejor que estemos los dos solos? Tu y yo, juntos, a la mitad de la noche…- Y deja la frase sin completar para dar a entender las "posibilidades" con su típico tono coqueto y sugerente.

Pero a pesar de mi enojo inmediato algo me detiene. Su tono coqueto y arrogante no es el mismo de siempre, esconde algo. He escuchado ese tono tantas veces en mi vida que podría jurar que no es el mismo. Potter está nervioso por algo. Algo me está ocultando.

El punto es que Potter no es el tipo de persona que esconde algo, es más bien del tipo que lo grita a los cuatro vientos y garantiza que todo el mundo se entere. Como cuando le regalaron su nueva escoba o cuando se fue de fiesta con Black a las tres escobas o cada vez que me pide una cita, aunque esto último ocurre tan a menudo, casi dos o tres veces por día, que todo Hogwarts ya está acostumbrado a las "mil y un formas de pedir una cita por James Potter" y a las "mil y dos formas de negarse por Lily Evans" por lo que ya nadie se sorprende al encontrar a Potter gritándome algo totalmente ridículo por una cita y a mi respondiéndole con cualquier tipo de «No.» o a veces con un hechizo dependiendo del nivel de humillación pública y mentiras.

Pero me estoy distrayendo.

Lo importante es que Potter casi nunca esconde nada. Si, casi. Porque también hay que admitir que él sí esconde ciertas cosas que se relacionan con él mismo, como el hecho de que Black babea cuando duerme o que Remus es un licántropo. Cosas que tienen que ver con sus amigos, que prueban, aunque me cueste admitirlo, que es un amigo leal y que hay algo de bueno en él.

A pesar de ello se podría decir que la vida de James Potter es asunto público en Hogwarts. Todos saben todo sobre él.

¿Y es ahora que está ocultando algo? Es demasiado sospechoso y más el hecho de que no me lo diga a mí, a quien el clama ser el amor de su vida, me hace aún más curiosa. ¿Qué puede ser?

Y es justo en este momento cuando creo estar cerca de descubrir algo importante y estoy dispuesta a averígualo a toda costa cuando escucho un maullido. El maullido más famoso de la historia de hogwarts que pertenece a la gata más odiosa de la historia del mismo: La Sra. norris. Y lo único peor que encontrártela es saber que Flitch no puede estar muy lejos.

Genial, ellos dos era lo único que faltaba para completar la fiesta.

Maldita gata- Susurra Potter- Vamos.

¿Qué? ¿A dónde?- Pregunto sorprendida.

No, no y no. Solo me traes problemas, Potter, nunca nada bueno y todavía tengo que encontrar la sala común y poner la broma. ¡No me puedo ir a ninguna parte contigo!

Pero él me ignora. Ignora tanto lo que le dije en susurros como lo que le grite mentalmente y me toma suavemente del brazo y empieza a guiarme a través de los pasillos con rapidez como si conociera cada puerta escondite y pasillo lo que probablemente es cierto ya que él es un merodeador aunque no deja de sorprenderme ya que después de los primeros tres giros me encuentro inevitablemente perdida y mentalmente agradezco su compañía, algo que nunca saldrá de mi mente.

Después de un buen rato de estar caminando y dando giros inesperados nos detenemos al final de un pasillo. Un pasillo que sería completamente normal si no fuera porque lleva a una pared ancha en el fondo con algunas antorchas iluminando débilmente el pasillo. Reconozco el sitio por las cinco veces que me lo describió Thalia.

Potter me ha traído a la entrada de la sala común de los slytherin.

Ahora a esperar- Dice él.

¿Esperar que?

Que alguien entre o salga. Es obvio que no se la clave para entrar y dudo que tu tampoco la conozcas.

Siento un presentimiento creciendo en mí. Y si…

¿Por qué me trajiste aquí? - Pregunto

¿acaso no es obvio?- me dice y puedo sentir en su voz su sonrisa irónica- Tenemos trabajo que hacer.

Oh no.

Siento su mirada en mi rostro mientras una sonrisa se expande por toda su cara.

¿Quién mejor que un merodeador para acompañarte en tu primera broma?

Hola! Bueno, este es el primer fan fic que escribo y publico, no tengo mucho escrito pero hasta ahora los capítulos simplemente fluyen y están terminados antes de que me de cuenta. Espero que me cuenten que les parece, sus opiniones, criticas, correcciones, cualquier cosa.

¡Estaré esperando! :)

Andrea