Notas del autor – Hey~ aún sigo viva, pero me estoy muriendo lentamente de calor, odio el calor -.- como sea, estuve trabajando hace un tiempo en este capítulo y no lo había terminado porque tenía una confusión con todos mis oc`s pero ya lo arregle… un poco, una cosa, es posible que desde ahora los capítulos tengan el nombre de las canciones respectivas de cada capítulo, eso.
Música del capítulo – "Dogma" The GazettE
Advertencias – AU. Oc.
Inazuma Eleven no me pertenece, todos los Oc's aquí presentes son de mi propiedad, excepto Hyde :3
Disfruten su lectura
Capítulo I - Dogma
Kogetsu estaba sentado en la cama de arriba cuando la puerta se abrió dejando ver a quien sería su nuevo compañero de cuarto, un muchacho peli-rojo de perdida mirada ámbar, olfateo el aire sintiendo de inmediato el aroma fresco a sangre, su mirada celeste se deslizo por la figura del más bajo con curiosidad, la puerta se cerró y el peli-rojo se quedó de pie ahí con la mirada en el suelo
-¿Piensas quedarte ahí todo el día?- la pregunta sonó ruda como cada palabra salida de los labios de aquel chico de cabellos cenizos, al no recibir respuesta se bajó de la cama y se acercó al más bajo, acechando como un depredador a su presa haciendo que el peli-rojo se encogiera sobre sí mismo temeroso, un suspiro exasperado dejo los labios del oji-celeste -Soy Kogetsu, aunque todos por aquí me llaman Kiba- el oji-ámbar alzo un poco la mirada
-Masaki Nakamura- musitó jugando con las mangas de una camiseta que no era suya y le quedaba grande
-Bienvenido a Faust niño- le palmeo la cabeza y volvió a su lugar apoyando la espalda en la pared, Masaki se le quedo viendo un momento antes de avanzar un par de pasos
-mmm…- Kogetsu miro de reojo al más bajo –Dijiste que todos aquí te llaman Kiba… -jugó con las mangas de su camiseta bajando la mirada - … ¿A qué te referías con eso?- el oji-celeste lo miro largamente en silencio, tal vez pensando una respuesta
-No sabes nada de Faust, ¿Verdad?- el peli-rojo negó suavemente haciendo a Kogetsu soltar un suspiro –Faust no es como un instituto mental cualquiera, te iras dando cuenta con el tiempo- fue lo único que dijo, Masaki suspiró y caminó hasta la que sería su cama para recostarse apoyando la espalda en la pared y encogerse sobre sí mismo cerrando los ojos, tratando de aclarar un poco su mente.
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Por los pasillos de aquella tenebrosa institución resonaba el sonido de un par de tacones, la dueña de ellos, una atractiva muchacha de cabello rubio atado en una coleta alta tarareaba en voz baja alguna canción, sus ojos azul eléctricos se encontraban fijos en una carpeta en sus manos, una pequeña sonrisa ladina se dibujó en sus labios pintados perfectamente de rojo cuando llego a su destino, abrió la puerta dejando ver al fondo de esta a un muchacho de cabello anaranjado
-Ah~ querida Electra, es un gusto verte por aquí- una sonrisa infantil se dibujó en el rostro del muchacho, la mencionada solo sonrió en respuesta
-No creo que mi presencia deba alegrarte, sabes bien lo que significa- el chico gruñó poniéndose de pie
-Si no fuera por esas estúpidas pruebas- soltó un largo suspiro acercándose a la fémina, Electra rió encadenando el cuello del peli-naranja
-Andando Nero- el mencionado asintió dejándose arrastrar por la hermosa rubia quien siguió el camino tarareando en voz baja, se detuvo frente a una enorme puerta metálica que se abrió tras ingresar un código, entro seguida del oji-turquesa que miraba a todos lados como un niño pequeño, tal como hacia siempre, Electra guío al chico hasta la misma camilla metálica salpicada de sangre de siempre, asegurando sus muñecas y tobillos –Nos vemos cariño- le lanzó un beso y salió dejando al de cabello anaranjado solo esperando a su verdugo
-Ah~ Nero hace mucho no te veía por aquí- el mencionado levanto la mirada para encontrarse con un par de orbes verdes
-Sí, he sido buen chico- el alto y pálido muchacho se acercó con esa sonrisa siempre siniestra
-Lo he notado- tomo una de las jeringas sobre la bandeja metálica a un lado de la extraña camilla -¿Comenzamos ya?- Nero miro el líquido rojizo en la jeringa y suspiró
-Creo que si- musitó, soltó un suave quejido cuando sintió aquel puntiagudo objeto clavarse en su brazo e hizo un gesto de incomodidad al sentir el espeso liquido entrando en su sistema, entrecerró los ojos, estaba más caliente de lo usual
-Es una dosis más alta, más concentrada- respondió a la muda pregunta del oji-turquesa, asintió leve mientras sentía un intenso ardor recorriendo su interior, quemaba, un gemido adolorido dejo la boca de Nero –Oh vamos, puedes resistirlo- la mirada del chico se oscureció al ver la segunda jeringa en manos del peli-azul –Y también una segunda- Nero negó –Sí, claro que si- y su verdugo clavo la nueva dosis en su brazo, el peli-naranjo gruño sintiendo aquella sensación de ardor intensificándose, sus ojos se cerraron con fuerza mientras un grito de dolor abandonaba sus labios, se retorció sobre aquella metálica camilla desesperado por el dolor, sentía sus órganos disolviéndose dentro suyo aunque bien sabia no era lo que ocurría, le dio una mirada suplicante al alto muchacho junto a él, rogando porque detuviera aquel dolor –Sabes que no puedo detenerlo- el peli-azul se había sentado en una silla cercana observando a Nero en silencio, cada reacción que su cuerpo tenía ante el potente componente que ahora circulaba por su cuerpo, el cuerpo de Nero se sacudió con fuerza, su piel comenzaba a quemar, ardía de forma horrible y movió sus brazos con rudeza sintiendo el irrefrenable deseo de arrancarse la piel, sus muñecas comenzaron a sangrar ante la fuerza ejercida clavando el metal en ellas, un nuevo grito broto de sus garganta, sus orbes desbordaban de lágrimas, la esclerótica de sus ojos tornándose poco a poco negra mientras su piel parecía despedir alguna especie de toxina, el peli-azul sonrió ladino viendo finalmente lo que tanto tiempo probo sin resultado, al parecer había encontrado a su sujeto, al menos para ese experimento.
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En el nivel más bajo de Faust algo comenzaba a moverse, el ruido de cadenas siendo arrastradas y una débil respiración hacían eco en el enorme sitio, entre la oscuridad un par de orbes azules se abrían perezosamente, las cadenas fueron jaladas y algo similar a un gruñido dejo la boca de aquel misterioso ser
-Ah~ ¿Quién me despertó?- musitó despacio casi arrastrando las palabras, en aquella impenetrable oscuridad nadie respondió, el sonido de las cadenas arrastrándose por el frío suelo de cemento resonaba opacando el débil sonido de sus pasos -¿Dónde estoy?- su voz se escuchó un poco más alta sin recibir respuesta nuevamente, hubo un prolongado silencio en el que el misterioso oji-azul se mantuvo quieto, escuchando atentamente cualquier sonido proveniente de la superficie, dio un par de pasos arrastrando consigo las cadenas cuando una voz le hablo desde las penumbras
-¿Estas despierto?-
-Si- el chico oji-azul busco entre la oscuridad tratando de encontrar de dónde provenía la voz
-En el techo- al levantar la mirada se encontró con un par de orbes rojo mirándolo fijamente, ladeo el rostro curioso de que aquella persona pudiera verlo a pesar de toda la oscuridad
-ah~ ¿Quién eres?- preguntó balanceándose suavemente hacia atrás y adelante
-Heikki- se dejó caer sobre el suelo avanzando despacio haciendo resonar sus pasos –Tu guardián- el oji-azul se estremeció al sentir un par de frías manos sobre sus muñecas –Nozomi- las cadenas que apresaban sus muñecas cayeron con estrepito al chocar con el duro suelo
-Bienvenido de vuelta- una tercera voz se escuchó a lo lejos, una tenue luz entraba por la puerta recién abierta, Nozomi sonrió ladino y encamino sus pasos hasta la salida, se detuvo junto al chico de orbes completamente negros de los cuales solo resaltaba la pupila de un peculiar tono amarillento
-Izan- hizo una inclinación con la cabeza que el peli-violeta respondió con una sonrisa torcida, Nozomi estiro su cuerpo mientras caminaban por los desolados pasillos de aquella planta
-Entonces, ya es hora de volver al trabajo- sonrió con falsa amabilidad para luego ensombrecer su mirada -¿Murdoc ha hecho un buen trabajo?- su voz esta vez se escuchó más grave acompañando la mueca seria de su rostro
-Ha cuidado bien de las bestias- Izan miro de reojo a Heikki, ese chico albino era parte de los experimentos a quien se les había dado el nombre de bestias, criaturas que compartían genes tanto humanos como animales –Y ha avanzado bastante con los demás experimentos-
Nozomi ladeo suavemente el rostro mientras hacía tronar sus dedos, lucia pensativo mientras subían las escaleras
-El experimento… el último en el que trabaje ¿sigue vivo?- miro de reojo a Izan que le devolvió una extensa mirada
-¿El cambia formas?- Nozomi asintió haciendo que una espeluznante sonrisa se dibujara en el rostro del peli-violeta –Esta en la siguiente planta ¿Quieres verlo?- el oji-azul asintió sin reprimir una sonrisa ladina.
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Marshall llegó con el chico albino poco después de que lo hiciera Masaki, tardo poco en llevarlo a su habitación cruzándose en el camino con un muchacho rubio, sus ojos se encontraron con los del albino por una fracción de segundo
-Yuya- dijo en un suave susurro, el mencionado lo observo en silencio, como lo llevaban en la dirección contraria, con cadenas y un bozal, tratándolo prácticamente como un animal
-No te distraigas- musito Marshall jalando al chico de orbes marfil, Yuya gruño y siguió su camino, sacándose al rubio de la cabeza –Tendrás un nuevo compañero- el pálido chico volteo a verlo
-¿Y Rae?- el oji-verde solo sonrió enseñando sus colmillos
-Esta abajo- Yuya se estremeció y tensó la mandíbula
-¿Otra vez?- murmuro, Marshall asintió vagamente empujando al chico finalmente dentro de su habitación y cerrándola tras él, un bufido molesto salió de sus pálidos labios antes de alzar la mirada -¿Qué me ves?- preguntó molesto al ver la mirada de quien sería su nuevo compañero sobre el
-Nada- murmuro subiendo a la cama de arriba
-¡Hey yo duermo ahí!- soltó Yuya acercándose molesto dispuesto a quitar al chico de cabello bicolor de su cama
-Ahora es mía- una sonrisa ladina se dibujó en su blanco rostro, el peli-cenizo se subió a la cama comenzando a forcejear con el otro chico –Ah~ que débil- se burló el de ojos bicolor, Yuya bufó tratando de empujarlo fuera de la cama, en un mal cálculo su nuevo compañero invirtió posiciones haciendo de paso caer al chico, soltó un gruñido cuando su espalda choco con el duro suelo con la sonrisa victoriosa de aquel chico desde la cama –Yo gano- Yuya gruño poniéndose de pie soltando un suave quejido antes de sostener su brazo derecho con su mano izquierda, se metió en la cama de abajo alejándose de la mirada curiosa del chico –Por cierto, soy Hyde- dijo asomando la cabeza
-Vete al demonio- espeto enfadado lanzándole la almohada mientras sentía las puntadas sobre su hombro abrirse mas
-Que genio- musito acomodándose sobre la cama, Yuya siguió gruñendo por lo bajo mientras sacaba hilo y aguja de entre su ropa y comenzaba a coser su hombro con dificultad.
Notas del autor – Chaan~ Dark Nozomi, que lindo es :3 el próximo capítulo aparecerán más lindos Oc's (creo que esto dará para largo) tenía varias cosas más que decir pero ya las olvide .-. Para la otra será, eso es todo por ahora.
Si llegaste hasta aquí, muchas gracias.
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Editado 25/04/2018 10:41 PM
