Segunda Generación: Viaje en el tiempo.

Pensamientos

—Diálogos—

Invocación o Bijuu hablando

Invocación o Bijuu pensando

Géneros: Humor, Family y Adventure.

Descargo de responsabilidad: Naruto y sus personajes no me pertenecen; las ocurrencias y demás, así como la historia, sí son producto de mi descabellada imaginación.


Capítulo 2: Interrogatorio.

Himawari poco a poco abrió sus azules ojos, encontrándose con un techo blanco no tan familiar. La pequeña parpadeó confundida al no saber donde se encontraba. Se removió en la cama de sábanas blancas al igual que la habitación, en la confusión al no saber cómo había llegado hasta ese lugar completamente desconocido para la niña.

Mirando hacia su izquierda, vio otra camilla, donde dormitaba su hermano mayor, Bolt. Llevaba una fina venda alrededor de su frente y su expresión era serena en su profundo sueño.

Cambió su mirada hacia la derecha. En una cama exactamente igual a la anterior, Sarada dormía plácidamente. Su ceño estaba levemente fruncido, y había unas tiritas en sus mejillas.

Bostezó y miró al techo nuevamente. El miedo se apoderó de ella. ¿Cómo había llegado hasta ese lugar? ¿La habían secuestrado, junto con su hermano y novia...? Sí, 'Novia' ella la consideraba de esa forma , ya que después de todo... 'Los que se pelean, se aman.' Esa frasecilla que había oído de alguna parte, la tendría siempre en cuenta.

Se quedó pensando por un momento hasta que recordó algo de lo que había ocurrido. El pergamino los había tragado...Luego de eso no podía recordar nada más.

Pero... ¿Donde estaban ahora? ¿Podrán volver a su hogar? La pequeña comenzó a entrar en pánico. Quería a su Mami y Papi.

En ese momento, un tremendo lío se oyó fuera de la habitación, como si algo se rompiera junto con un quejido, y de repente, la puerta del cuarto se abrió escandalosamente, y un niño bastante hiperactivo entró corriendo hasta su cama.

—¡Hola! —exclamó un chico de cabellos negros, apareciendo de la nada junto a su cama y haciendo que la niña, pegara un pequeño grito por el susto y ocultara su rostro bajo las sábanas. Lo extraño era que los otros dos pequeños no despertaron ante tan terrible escándalo.

—Obito —le regañó la niña llamada Rin, quien ingresó a la habitación segundo después que el aludido. Morirá de un susto si sigues haciendo eso —Obito se rascó la parte posterior de la cabeza avergonzado.

—Eh, lo siento.

—¿Y quién no lo haría al ver su cara? —la irritante voz de Kakashi se oyó detrás de la castaña. El azabache gruñó, pero tenía el 'suficiente'sentido común como para no replicar; pero realmente deseaba hacerlo.

Himawari quitó lentamente la manta de su rostro, dejando ver sus ojos y la nariz, observando a Obito detenidamente.

—Oh, bueno... soy Obito Uchiha —se presentó el niño de cabellos negros.— ¿Cual es tu nombre?

La peliazul lo miró un momento, sin saber si responder o no, después de todo su madre le había dicho que no debía darle su nombre a extraños, aunque él era solo un chico pre-adolescente ¿Y Uchiha? ¿No estaban extintos o algo así?. Al final decidió hacerlo, —Etto... soy... Himawari —respondió ella. No era necesario decir su apellido.

El Uchiha sonrió, —Bien Himawari-chan, ella es Nohara Rin —dijo mientras apuntaba con el pulgar a la castaña quien asintió con la cabeza. —Y él... —miró con odio al niño de cabellos plateados,— ... Es Bakakashi Hatake —terminó aún con una sonrisa. Kakashi frunció el ceño ante el apodo.

Himawari miró al Hatake y sus ojos se abrieron en reconocimiento. —Kakashi-san se transformó en un niño —exclamó sorprendida, ganándose una mirada de confusión del aludido.

—Yo no soy un niño —declaró fastidiado. ¿Por qué todos le decían eso?

La niña ladeó la cabeza. —¿Ah no?

—No.

—Oh —no dijo nada más. Echó un vistazo nuevamente a su hermano y amiga no oficial. Ellos seguían dormidos.

Justo en ese momento, un rubio alto ingresó a la habitación, pero se detuvo al ver a todos sus alumnos allí. —¿Qué hacen aquí? —preguntó. Los niños se encogieron de hombros.

—Queríamos verlos, —respondió Obito. —Pero sólo ella está despierta —dijo mientras la señalaba.

Minato se acercó a la cama y se arrodilló a la altura del mismo. —Hola pequeña, ¿Cómo te llamas? —preguntó, pero luego notó que la niña lo miraba con los ojos vidriosos y de inmediato pensó que había dicho algo ofensivo. —Eh... yo no quise...

Himawari siguió mirándolo. —Pa– Papi... —musitó.

—¿Ah...? —antes de que pudiera decir algo más, la niña lo abrazó, para la gran sorpresa de él y de los demás presentes.

—Yo no... —Minato no entendía nada. Himawari seguía abrazándolo y no planeaba soltarlo.

—¡Sensei! ¿Por qué no nos dijiste que tenías una hija? —Obito se quejó.

—Pero ella no es mi... —fue interrumpido.

—¿Y quién es la madre, por cierto? —el Uchiha preguntó sonriendo, ganándose miradas indignadas de sus compañeros. Minato se sonrojó, pero negó con la cabeza.

—¿Donde estoy papi? —preguntó la peliazul aferrada al chaleco Jounin del hombre.

Ooh, esto debía ser un gran malentendido —pensó el rubio. Él no era padre, por ahora, Muejeje... —negó con la cabeza—, ¿En qué estoy pensando? Este no soy yo... —se golpeó mentalmente, sorprendido y avergonzado por el rumbo de sus pensamientos.— B-bueno, etto... yo no soy tu... papi, eeh... mi nombre es Namikaze Minato —aclaró con terrible nerviosismo.— Y este es un hospital.— agregó, a lo que la niña lo soltó bruscamente y lo miró, notando por fin las diferencias entre él y su verdadero padre.

El hombre tenía el cabello más largo; su cara era menos redonda y no tenía esas marcas en forma de bigotes en sus mejillas. Aunque parecía haber una pequeña diferencia de edades entre los dos (Naruto tendría unos veintisiete y Minato unos veinte).

—Y-yo... lo siento, —se disculpó la Uzumaki, jugando con sus dedos y muy sonrojada –Igual a la madre– pensaría cualquiera. —E-es que yo... creí que eras mi papá... eres muy parecido a él... —miró su regazo abochornada.

Minato se rascó la parte posterior de la cabeza. —E-está bien, no hay problema... —movió las manos en un gesto para tranquilizarla, ya que la niña parecía que iba a llorar. —Eh, yo... —dejó de hablar al oír una pequeña risita. Volteó hacia Obito y le envió una mirada que decía: —¿Y tú de qué demonios te ríes?" haciéndole callar de inmediato.

Miró nuevamente a la niña: —Bueno... ¿De qué aldea eres? —preguntó inquisitivamente. No quería que comenzara a llorar de nuevo, él realmente no sabía como lidiar con esas cosas, y de alguna forma u otra, la tristeza de un niño era contagiosa para él.

—Yo soy de... Konoha —respondió extrañada. ¿Nadie la reconocía? ¡Ella es la hija del héroe de la Cuarta Guerra Ninja!

—Mmm... —Minato se quedó pensando. —Ustedes tres cayeron del cielo, —dijo—, Encima de mi alumno mejor dicho.—agregó y no pudo evitar reír levemente ante el recuerdo. Era insólito, pero ocurrió de alguna extraña manera.

—¿Del cielo? —la niña estaba sorprendida, todos en la habitación lo notaron. Los niños simplemente se mantenían en silencio, oyendo con interés la conversación, pero Kakashi dio un paso al frente.

—Sensei, no podemos confiar en ellos, podrían ser espías. —dijo entrecerrándole lo ojos a la pequeña niña.

Minato no respondió. Eso podría o no ser cierto, pero eran tan solo niños. Aún así no debían confiar en gente que acababan de conocer, niños o no; Kakashi podría tener razón.

Himawari observó a todos con curiosidad. —¿Espías? ¿Por qué habrían de serlo? —pensó confundida. ¿No la conocían?

—¡No somos espías dattebasa! —exclamó la voz de un niño, a lo que todos voltearon y vieron a un Bolt bastante enojado. Sarada ya había despertado, pero se mantenía en silencio.

—¿Y quienes son ustedes, por cierto? —preguntó entrecerrándole los ojos a los demás presentes.

Kakashi gruñó —¿Tú quién eres? —contraatacó con la misma pregunta.

—Yo soy Uzu–

—¡Espera, Bolt! —lo interrumpió Sarada antes de que hiciera algo estúpido.— Cállate ¿Quieres?

El rubio hizo un puchero, pero extrañamente obedeció. Ahora todos dirigieron su atención a la Uchiha.

—¿Donde estamos? —preguntó ella de mal humor.

Minato suspiró, —En un hospital —respondió aburrido.

—¿Y cómo llegamos a un hospital? —preguntó Bolt con desconcierto.

Rin, al notar la expresión cansada de su Sensei, decidió hablar: —Ustedes cayeron del cielo, en el agua y sobre mi compañero de equipo, —señaló a Kakashi, que se mostraba fastidiado—, luego de sanar sus heridas más perjudiciales, los trajimos aquí." Terminó de relatar la niña.

Sarada, Bolt y Himawari miraron perplejos.

—¡Eso es mentira! ¡Nadie cae del cielo dattebasa! —gritó el Uzumaki, negándose a creer la versión de aquellos desconocidos.— ¡¿Y por qué Kakashi-san es un niño?!

—Agh —el Hatake gruñó irritado.— ¡Por Kami!

Sarada observó fijamente al rubio mayor, y al no tener sus anteojos, no podía ver bien de quién se trataba.— Tío Naruto, ¿Se ha dejado crecer el pelo? —preguntó enfocando lo mejor que pudo su visión.

—¿Eh? —Bolt no se había dado cuenta del hombre, el cual suspiró. Himawari iba a decir algo en contra, hasta que él habló.

—Mi cabello siempre fue así... ¿Y quién es Naruto? —preguntó, ésta vez curioso. Realmente,nunca había oído ese nombre en la vida, y sin duda era bastante extraño... le recordaba al Ramen.

—¿Pero de qué hablas? ¿No eres papá? —preguntó el niño rubio.

—No.

En ese momento pudo notar las diferencias entre ellos, como había ocurrido con Himawari, sólo que además de eso, y de haber recordado un fragmento de lo que había pasado... se dio cuenta de algo más...

Ooh, debía de estar soñando.

Ese hombre no era su padre. Las semejanzas eran grandes, pero no se trataba de Naruto, no... ese rubio era tan condenadamente parecido al hombre en el cuadro de la oficina de su papá, que hasta llegó a asustarlo, o sea, no podía ser él... ¡Si estaba muerto! ¿O no lo estaba...?

Minato observó a Bolt, que lo miraba con una expresión boba e su rostrno, y comenzaba a sentirse incómodo. Se puso de pie y carraspeó—, bueno, de todos modos niños... el Hokage vendrá a verlos en el corto plazo y... —se detuvo al sentir las miradas de ambos Uzumaki y Uchiha en él.— ... Y...

Rin caminó hacia las camas. —¿Alguno de ustedes perdió estas gafas? —preguntó ella levantando el objeto de color rojo en el aire para que pudieran verlo.

—E-eso es mío —reclamó Sarada elevando la mano.

Bolt se burló, —Es cierto, ya te veías extraña sin eso, cuatro ojos —rió por lo bajo.

—Hn, idiota.

Rin le tendió el objeto a la niña, el cual se los colocó y luego de eso, pudo ver todo con más claridad.— Perfecto.

Observó a Rin y luego a Obito. A ambos nunca los había visto, pero al cambiar su mirada a Kakashi pudo entender el comentario del rubio idiota. Realmente, él era un niño... ¡Se había transformado en un niño! Pero pensaría en ello luego; entonces cambió su mirada al mayor extrañamente parecido a su cariñoso e hiperactivo tío rubio. ¡Por Kami que eran iguales!

Sus pensamientos se vieron interrumpidos al oír la puerta abrirse. Mirando hacia aquella dirección, pudo ver a un anciano –No tanto– ingresar. Vestía el manto blanco y sombrero iguales al de un Hokage... porque realmente lo era, y ella no lo sabía.

—Pss, Onii-chan, —llamó Himawari, su hermano la miró para que supiera que la estaba escuchando—, ¿Papi ha envejecido? —preguntó inocentemente. Bolt ladeó la cabeza observando a su padre. —No, no era él... ¿Donde está su cabello rubio?

Minato hizo una reverencia, —Ohayo Sandaime-sama, son ellos los niños que encontramos —señaló a los tres pequeños.

—Bien, gracias Minato-kun —Hiruzen asintió con la cabeza mientras se acercaba a ellos.

La boca de Sarada se abrió. ¿Sandaime? ¿Minato? Ooh, esto debía de ser una terrible broma... Y ella no había olvidado sus clases de historia.


Si la oficina del Hokage antes fue un desorden... ahora estaba en su totalidad destruida. Naruto se había desquitado con aquél cuarto, arrojando el escritorio por la ventana; destrozando el mueble tumbado con un Rasengan mientras pateaba todos los libros como pelotas; había arrancado la puerta de su lugar; agujereó todas la paredes –dándole golpes– tiró al suelo todos los cuadros colgados en la misma y arrojó nuevamente el escritorio que poco después habían traído, por la ventana rota. Gritó como un desquiciado toda la condenada tarde y luego se tiró al piso mientras rodaba y se mecía en el mismo como si tuviese un calambre. Y gracias a Kami, no había arrojado una Rasen-shuriken allí mismo, o recibió ayuda de Kurama para acabar con el lugar.

Mientras tanto, nadie se atrevía a acercarse a él... ni mucho menos a Sasuke, quien había encendido más de la mitad del bosque de Konoha con el Amaterasu, junto con algunos campos de entrenamiento. Nadie se encontraba allí por suerte, o hubieran sido víctimas del enojo del Uchiha.

Claro, ambos amigos sabían que, lo que hacían no ayudaba en la situación, es más la empeoraba, pero el odio que sentían hacia sí mismos al no haber podido hacer nada para ayudar a sus hijos, los llevaba a hacer tales cosas innecesarias.

Sakura no permitía que nadie que no fuera Sasuke, se le acercara. El que lo hacía terminaba en Suna –Y no era mentira– y de vez en cuando lloraba sin consuelo y su mal humor se duplicaba, peor que cuando estaba en sus periodos.

Hinata lloraba todo el día, y había abandonado sus quehaceres, como el cuidado de sus plantas; sus girasoles ya estaban marchitas. Ella había estado deprimida, negándose a socializar con las demás personas, y Naruto sentía aún más impotencia al no saber como consolarla y se limitaba a abrazarla hasta que sus llantos finalmente cesaran.

Naruto gruñó en el suelo de madera de su oficina, recordando algo que lo molestó más de lo que actualmente estaba.

Kakashi.

Debo buscarlo, él debe saber algo de esto. Es más, él debe tener algo que ver con esto dattebayo —pensó el rubio, poniéndose de pie. Se acercó a la gran ventana rota y saltó a través de ella rumbo al bosque de Konoha... o al menos lo que quedaba de ella.

*~o*O*o~*

—¡Amaterasu! —el bosque se encontraba envuelto en altas llamas negras e inextinguibles. Sasuke ya sabía utilizarlo a la perfección, pero tanto uso le estaba dañando levemente la vista; no es que le importara de todos modos. ¿De qué le servía la visión si no podía ver a su hija con ellos?

Mangekyō Sharingan Eterno activo y un hilo de sangre proveniente de su ojo derecho rodaba por su mejilla. Estaba a punto de partir en dos un árbol con un Chidori, hasta que una voz conocida lo detuvo.

Volteó y el suelo donde Naruto se encontraba parado, se encendió con aquél fuego negruzco.

—¡Aaah! —exclamó el rubio dando un salto hacia atrás.— ¡Teme! ¡¿Qué estás haciendo?! —gritó indignado.

Sasuke se encogió de hombros, —Nada, yo solo tenía deseos de encender el césped debajo de ti —respondió él en un tono sarcástico.

—¡Agh, como sea! Vamos a buscar a Kakashi-sensei 'ttebayo —dijo finalmente el Uzumaki.— Apaga esas llamas Teme, no perdamos más tiempo.

Y con eso, se echaron a correr, y del bosque habían quedado nada más que cenizas.

*~o*O*o~*

Kakashi se encontraba sentado sobre su propia cabeza en el monumento Hokage, mirando su aldea desde la gran altura, y pensando en lo que había ocurrido. Demonios, nunca debería de haber tomado aquél rollo desde el principio...

Ahora... lo peor que podría ocurrirle, es que Naruto y Sasuke llegasen al lugar para reclamarle lo acontecido. Sin duda sería horrible... un infierno.

—¡Kakashi-sensei!

Oh no.

—¡Kakashi!

¡Demonios, eso sonó macabro!

Naruto y Sasuke aparecieron repentinamente junto a él. Cada uno lo miraba con un tipo diferente de expresión, mostrándole cuan enfadados estaban con él ante lo sucedido. No es que no lo sabía de todos modos, no necesitaba que se lo dijeran para darse cuenta de aquello.

—Eeh... ¿Yo? —atinó a decir— Trágame tierra.

—Kakashi-sensei ¿Por qué tenías tu ese–

—¡¿Por qué tenías en tu oficina un pergamino de viaje temporal?! —le espetó el pelinegro interrumpiendo al Uzumaki. El Hatake se mantenía tranquilo... exteriormente.

—¡Sí! —le animó Naruto. Obviamente quería saber lo mismo.

Kakashi se quedó pensando. No había sido una historia muy larga en realidad.

—¡Ya dinos! —exclamó fastidiado el Uchiha.

Kakashi suspiró, —Bien, bien, pero no veo en qué ayudará el saber esto... —calló un momento, sin saber como empezar.

—Dinos toda la historia completa 'ttebayo —ordenó Naruto mirando expectante.

—Aah, bueno... —el Hatake llevó una mano a su barbilla y decidió comenzar:

FLASHBACK

Kakashi POV.

Yo limpiaba mi oficina. Había demasiada basura de desconocida procedencia, que debía de ser sacada del lugar porque realmente apestaba. Con unos guantes, hice una mueca mientras colocaba en una bolsa algo sumamente asqueroso que encontré debajo del escritorio.

Había otras cosas, como las botellas de Sake, que le pertenecían a Tsunade-sama. Una gran cantidad de ellos se encontraban esparcidos por todo el lugar. Obvio, no había Sake dentro, que lástima.

Últimamente, no había tenido tiempo de leer mi libro, yo realmente quería hacerlo. Suspiré con pesadumbre y me acerqué al armario que apareció de la nada, o sea, eso no estaba allí antes ¿O nunca le había prestado atención a ello?

Abrí las puertas de par en par y echando un vistazo a su contenido. Gracias a mi máscara no morí por la gran cantidad de polvo y olor a humedad que había dentro del mueble. Entonces, saqué un par libros que se encontraban dentro y los coloqué en el suelo, luego miré nuevamente en su interior. Al notar que se trataba nada más que libros antiguos y más pesados que yo, decidí colocarlos en el armario nuevamente. La gran capa de tierra que se aferraba a cada libro hacía que pesaran el doble, entonces, con algo de dificultad, pude meterlos dentro, pero algo pequeño cayó de uno de los grandes libros, y por acto de reflejo, intenté agarrarlo, pero ambas manos las tenía ocupadas por lo que resbalé hacia atrás de una manera muy cómica –Al menos para mí– y caí al suelo de espaldas, los objetos cayeron peligrosamente sobre mí y podía jurar que una costilla se me había roto, pero no, no tenía tanta suerte.

Mis ojos lloraban, y no por el dolor de cada libro sobre mí... no, se me había metido tierra en el ojo. Aah, si hubiera tenido el Sharingan hubiera podido limpiar todo el cuarto con el Kamui... No, era demasiado arriesgado, debo dejar de pensar en tantas estupideces.

Con ayuda de mis brazos comencé a levantarme, pero ellos temblaban por el peso de lo objetos encima mío, y con toda mi fuerza, las aparté de mí, dejándome al fin, respirar.

Poniéndome de pie, sacudí la tierra de mis ropas. Mirando con odio a los libro tumbados, me acerqué al pequeño rollo aislado que se encontraba en el suelo. Lo tomé y lentamente lo abrí, dándome cuenta al momento de ver sus dibujos dentro, que se trataba de un jutsu de viaje temporal.

Y también descubrí algo más...

Miré a la nada por un momento— Demonios.

FIN DEL FLASHBACK

POV. Normal

—... Y finalmente me di cuenta que, mis costillas sí estaban rotas después de todo... y luego de eso coloqué el rollo en uno de los cajones de mi escritorio, sin saber realmente donde guardarlo. Y al dejar mi puesto de Hokage, olvidé que se encontraba allí, pero jamás creí que uno de tus hijos llegase a encontrarlo —terminó de relatar el Hatake. Naruto y Sasuke lo miraron como si estuviera loco.

—¡¿Eso es todo?! —exclamó el Uchiha completamente indignado.— ¡Esa fue la manera más estúpida de encontrar semejante jutsu!

Kakashi se encogió de hombros, —Lo creas o no, así fue —le quitó importancia al asunto.— No era el pergamino en sí, lo que te permitía viajar en el tiempo —explicó, ganándose miradas confundidas de sus ex alumnos.

—¿Eh? ¿Qué quieres decir? —preguntó Naruto.

—Bueno, eso parecía ser un jutsu que podían aprender nada más que usuarios de Fuuijutsu, ellos nada más lo entienden. Pero algo salió mal, tal vez por la manipulación de los sellos en el mismo, y eso permitió a sus hijos viajar en el tiempo, el cual no sabemos si se encuentran en el futuro o pasado —Explicó— Pero, si se encuentran en el pasado, su estancia allí podría cambiar radicalmente el futuro, y el futuro del futuro, por lo que cualquier paso en falso podría ser extremadamente peligroso —Terminó con una mirada seria.

—N-no —pronunció el rubio con voz temblorosa—, Mis niños... tengo que ir a buscarlos, tengo que traerlos de vuelta... con su mami... con papi... dattebayo —Naruto comenzó a llorar—, ¡Kakashi-sensei! —lo tomó de los hombros sorpresivamente, zarandeándolo con desesperación.— Dime... ¿Cómo puedo traerlos de vuelta? ¡Dime, haré lo que sea con tal de que vuelvan a mi lado dattebayo! —gritó. Sasuke estaba pensando exactamente lo mismo, pero se mantuvo en silencio, confiando en Naruto para que pudiera ver nuevamente a su pequeña.

Kakashi miró a Naruto por un momento, —No estoy seguro... —dijo y el rubio lo soltó bruscamente mirándolo fijamente sin poder creerlo. —No... es una broma, Kakashi-sensei me está jugando una broma dattebayo.

—... Pero creo que... hay un pergamino en Kumo, el Raikage lo lleva en su custodia, ya sabes, es peligroso si cae en manos equivocadas. —dijo y los ojos de Naruto se iluminaron.

—¿Quieres decir que si conseguimos ese pergamino podremos traerlos de vuelta? —preguntó Sasuke. Esto le agradaba.

—Mm, en efecto.

—¡Yosh! —el Uzumaki elevó el puño. —¡Ahora mismo marcharemos a Kumogakure dattebayo! —exclamó. El Uchiha sonrió; nunca creyó que alguna vez estaría de acuerdo con su hiperactivo amigo.

Naruto lo miró serio de repente— Y tú, Kakashi-sensei, vendrás con nosotros 'ttebayo.


—Entonces niños —habló suavemente Hiruzen—, ¿Cuales son sus nombres? —preguntó.

Ellos, en cambio, se le quedaron mirando. —¿Por qué eres tú el Hokage? —preguntó Bolt mirando al hombre mayor en la confusión. También se le hacía familiar, tal vez de uno de los cuadros.

—Eh... ¿A qué se refieren con eso? —cuestionó el Hokage. Detrás de él se encontraba Minato con su equipo, mirando curiosos, y Obito extrañamente tranquilo.

—Es que mi papi es el Hokage —respondió Himawari, ladeando la cabeza.

—Mmm, ¿De qué aldea son ustedes? —Hiruzen no comprendía nada de lo que los pequeños le decían. Él había sido Hokage desde hace años.

Los niños suspiraron, cansados de que le hicieran la misma pregunta una y otra vez; así que respiraron hondo y exclamaron al unísono: —¡Soy Bolt/Sarada/Himawari y soy de Konohagakure no Sato \dattebasa!

—Oh... No era necesario decirlo de esa forma —pensó Hiruzen con una gota de sudor resbalando por su nuca.

—¡Oigan! ¡Ya déjenos de hacer esas preguntas estúpidas dattebasa! ¿Acaso no saben quienes somos? —bramó Bolt, irritado.

—... ¡Sí! —Himawari estuvo de acuerdo, elevando su pequeña mano en el aire.

—¡Y además, creen que somos espías, shannaro! —agregó Sarada acomodando sus lentes, por lo que un brillo de luz se reflejó en ellos. —Encima de que nuestros padres salvaron a todos de la Cuarta Guerra Ninja.

La habitación se sumergió en un profundo e incómodo silencio, que poco después se vio roto por una tos proveniente de Minato. Toda la atención se desvió a él, haciendo que tímidamente mirara al suelo.

—Lo siento.

—Emm... dejando de lado eso... Nunca hubo una 'Cuarta Guerra Ninja' nos encontramos apenas en la Tercera Guerra Ninja —Hiruzen dijo extrañado.

—¿Tercera? ¡Esto tiene que ser una broma! —Sarada exclamó, su paciencia al límite. ¿Acaso le estaban tomando el pelo?

—¡Oye! ¡No es una broma! ¡Nosotros, como buenos Shinobis que somos, estamos poniendo nuestro mejor esfuerzo en esa guerra! ¿Acaso has vivido bajo una roca todos estos años? —espetó por fin, Obito.

Sarada gruñó. —¿De qué habla este idiota?

Himawari se aferró a las sábanas, algo asustada por el alboroto que había en la habitación.

—¡Todo esto tiene que ser un Genjutsu o algo! —Bolt exclamó— ¡Aparecemos en un hospital, nos dicen que caimos del cielo, nadie nos reconoce, dicen que somos espías, hay un hombre rubio que se parece a mi papá y al Cuarto Hokage, un anciano parecido al Tercero, Kakashi-san es un niño, hubo una tercera guerra en vez de una cuarta, Sarada habló más de tres palabras, y todo esto es una broma... ¿Qué sigue? ¿Viaje en el tiempo...?—se detuvo y todos se miraron entre sí.

Oh no...


N/A: Yyyy volví! Capítulo 2 llegó a Fanfiction :D! Gracias por sus comentarios, favoritos y seguidores! Yo realmente no le tenía mucha fe a este fic, pero ahora veo que ha tenido suerte y no puedo estar más agradecida con ustedes por leerme y comentar! ¡Me encantan sus comentarios!

¿Qué les pareció el capi?

Perdonen posibles tardanzas para actualizar, es que todavía tengo que subir capítulos de mis otros fics. Tal vez cometí el error de publicar esta historia teniendo otras tres que continuar, ¡Pero eso no significa que la voy a abandonar! No, yo no abandonaré ninguna historia mía, sólo que posiblemente sean lentas las actualizaciones. Perdón por eso.

Gracias de antemano por comentarios y demás :)

Sayonara! Y que estén bien... ^_^

Miss Haruno...


Editado 20/05/15