Oliver llamó a su madre, aunque sabía que su madre iba a estar de acurdo con él, en lo que decidiera eso no quitaba que ella siguiera siendo la madre de Thea. Y ya hacía años que había aprendido que con Thea lo mejor era no andarse con secretos.
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5 AÑOS ANTES DEL NAUFRAGIO
Cuando Thea no contaba con más de 7 años, tuvo una horrible discusión con una empleada del club de hípica, Oliver tenía unos días libres en la universidad y había ido a recoger a la princesita porque su madre y su padre estaban liados en algo, ahora ya no recordaba en qué. Lo que si que recordaba el apuro que pasó al ver los malos modos y la altanería con la que su hermanita trataba a aquella mujer.
Llegado a un punto de la discusión Oliver ya se cansó de pedirle amablemente que dejara de discutir y se comportara como una damita y agarró a Thea como si fuera un fardo y se la llevó en plena pataleta al coche. Oliver ya había visto a su hermana en plena pataleta muchas veces, pero normalmente era su madre la que se ocupaba de ella. Pero en ese momento no había madre a la que acudir y la niña parecía poseída, solo hacía que dar patadas y puñetazos a diestro y siniestro mientras un molesto berreo se introducía en lo más profundo del cerebro. Aquella fue la primera vez en que Oliver zurró a Thea, allí mismo en el garaje del club, Oliver la agarró del brazo, la puso de píe y le asestó 10 palmadas en su minúsculo traserito. Thea se quedó helada, nunca antes Oliver había sido malo con ella y de repente su idolatrado hermanito no solo le había regañado sino que ahora también le había pegado. Thea pareció calmarse y estuvo muy calladita y quietecita todo el camino de regreso a casa. Oliver no podía evitar sentirse como un monstruo, había pegado a una niña pequeña. Y no a cualquier niña pequeña sino que había pegado a su pequeña Thea. Oliver estaba convencido que Thea no volvería a quererlo como antes, seguro que tendría miedo de ella. Claro que si, él era el hermano malo que le había pegado. Al llegar a casa Oliver dejó a Thea con la niñera y se ocultó en su habitación dejando que los remordimientos se lo comieran vivo.
Oliver se preguntaba si debía decirles a sus padres lo que había pasado aquella tarde en el club, pero no sabía como reaccionarían sus padres. Thea era su preciosa princesita pocas veces les había visto regañarla y él no solo la había regañado sino que le había dado unas buenas palmadas en el trasero. Oliver sabía que él distaba mucho de ser el hijo ideal, sus padre siempre estaban recordándole que debía madurar y debía de empezar a comportarse como un verdadero Queen y dejarse de tanta juerga y fantochadas. Thea era su angelito y él era una desilusión constante. Estaba claro que sus padres jamás le perdonarían que le hubiera levantado la mano a su hermanita.
Thea quizás tuviera la apariencia de un angelito y lo cierto es que tenía un gran corazón, pero era lista como el hambre y también muy consentida. Estaba acostumbrada que todos hicieran lo que ella quería y cuando ella quería. Todo el mundo quería agradarle y estaban dispuestos a ceder en cualquier cosa para lograr que la niña sonriera. Thea lo sabía, y como cualquier niña con un poco de luces se solía aprovechar de ello. Así que después que se le pasará el enfado inicial con su hermano se dio cuenta que Oli se sentía muy mal por haberla pegado y decidió que se aprovecharía de eso para hacer de su hermanito mayor su criado personal. Durante los días que Oliver estuvo en casa, la llevó a todos los sitios que la niña quiso, hizo todo lo que la niña le pidió, por ridículo que fuese, no importaba, solo quería compensarla de alguna manera. Y cuando Oli tuvo que regresar a la Universidad se fue convencido que su hermanita era un ángel de verdad que lo había perdonado todo y ser él un auténtico bruto.
Pero al regresar al cabo de unas semanas para pasar un fin de semana con sus amigos se dio cuenta que su hermanita nada más lejos de haberlo perdonado parecía aún muy dolida por haberla pegado. Thea idolatraba a su hermano, él siempre era tan guay y siempre hacía cosas super divertidas, de mayor quería ser exactamente igual que él. Así que no lo dudo ni un segundo cuando vio que gracias a lo culpable que se sentía Oliver con ella podía hacer que pasar a todo el rato con ella y haciendo todas las cosas que a ella se le antojase.
Pero había pocas cosas que se le escapasen a Robert Henry Queen y pronto se percató del cambio de actitud de su hijo mayor con respeto a su princesita. Oliver quería mucho a su hermana y le encantaba hacerla reír, pero por lo general encontraba bastante aburrido el mundo de una mocosa de 7 años, así que tanta dedicación era más que sospechosa. Pero lo que acabó por convencerlo fue que Oliver accediera a quedarse en casa a ver películas de Disney en vez de salir con sus amigos como había planeado inicialmente. Robert le preguntó varias veces a su hijo si estaba todo bien. Pero Oliver en aquella época no era precisamente el hijo ideal así que solo le dijo que dejara de respirarle en la nuca, que ahora era mayor de edad y no tenía que darle explicaciones. Robert respiró hondo y contuvo el impulso de abofetearlo, precisamente porque ya no era un niño, pero siguió vigilándolo de muy cerca. Era Oliver, al fin y al cabo, si algo olía mal es porque estaba mal.
Un buen día el teléfono personal de Oliver sonó a medía mañana, afortunadamente aquel día se había quedado en casa porque estaba indispuesto (puede que la resaca tuviera mucho que ver con esa indisposición),era Thea. Se había enfadado con su profesora y no quería regresar a clase, y quería que fuera a recogerla para llevarla al zoo. Oliver se negó por supuesto, pero Thea se puso a llorar y le dijo que sino la llevaba le diría a madre y padre que él ya no la quería y por eso le había pegado. Oliver no se podía creer lo que estaba escuchando, pero sabía que sus padres si tuvieran que apostar por un hijo, no sería precisamente por él. Llevaba años cagándola y decepcionándolos, es más, su madre había tirado la toalla hacía años. Así que Oliver hizo todo lo que aquel renacuajo de siete años le pidió aunque estuviera totalmente en desacuerdo con ello.
Por supuesto que aunque fue su propio hermano el que la recogió de la escuela, la escuela informó a los padres de Thea que había sido recogida antes de tiempo por Oliver. Robert no sabía que pensar, sabía que Oliver no era un alumno de cuadro de honor y que se estaba dando la gran vida en la facultad. Pero eso de sacar a Thea de la escuela par hacer "novillos" juntos era surrealista. Cuando a las siete llegó a casa le pidió explicaciones a su hijo y Oliver de una forma muy inocente dijo que le había parecido bien pasar un día a solas con su hermanita ahora que ya no vivía en la mansión. Robert sabía cuando sus hijos le mentían, otra cosa es que lo dejara pasar, pero lo sabía. Y Oliver le estaba mintiendo descaradamente y Robert esa vez le dijo bien claramente que sabía que le estaba mintiendo a la cara y que esperaba que tuviera el suficiente valor y sensatez para sincerarse con él ahora que aún tenía oportunidad. A Oliver no le gustó nada esa conversación con su padre, le hizo sentir como si aún fuera un niño, y él ya era un hombre, y estaba en su derecho de no contarle todo a su padre. Robert sabía que Oliver podía ser obstinado como una mula y si había decidido ocultarle lo que fuese que le estaba ocultando, nada ni nadie le haría cambiar de opinión. Así que decidió probar suerte con Thea, la niña podía ser más lista que el hambre pero solo tenía siete años y aún era relativamente fácil de manipular. Relativamente. Porque Thea decidió hacerse la tonta, y eso si que enfadó al señor Robert Henry Queen porque ya tenía más que suficiente con Oliver, no quería que su princesita empezara a mentirle a la cara también. No iba a cometer el mismo error por segunda vez, con Oliver se equivocó tanto en tantas cosas pero Thea era su segunda oportunidad y no iba a volver a cagarla.
- Thea, cielo, sabes que mentir a papá está mal ¿verdad?
- Sí (dijo mientras seguía poniendo purpurina en la cartulina).
- Te lo preguntaré una vez más ¿Qué os lleváis entre manos tu hermano y tu?
- Nada papi (y levantó su cabecita y le sonrió dulcemente. Robert le devolvió la sonrisa era casi un acto reflejo, realmente la niña era muy buena. Robert entonces se dio cuenta que algún día a la mocosa se le darían los negocios mejor que a Oliver).
- Thea ¿Sabes lo que les pasa a los niños que mienten?
- Sí, que les crece la nariz (dijo rodando los ojos. Realmente su padre creía que aún era un bebé que se creía esas bobadas de cuento de hadas).
- Jajaja (no pudo más que reírse). No eso solo pasa en los cuentos. Los niños que mienten a sus padres se van calentitos a la cama.
- Yo siempre me voy calentita a la cama, papi. Doris pone la manta eléctrica un rato antes que yo me acueste (dijo haciéndose la resabida).
- Thea, ya me has entendido lo que quise decir. Tú última oportunidad, tu hermano ya se ha sincerado conmigo, así que no espero menos de mi princesita (sabía que eso era juego sucio pero ¿qué era esa carita de angelito con la que lo miraba su hija sino?. Y entonces el angelito que no había roto un plato en su vida desapareció de repente y apareció la pequeña malcriada que sabía que podía llegar a ser Thea cuando se le dejaba)
- ¡Pero él me pegó! Y me riñó delante de aquella estúpida (Thea vio la cara de su padre cuando oyó salir de su boca eso de estúpida. Así que decidió cambiar de estrategia). Además desde que Oli se ha ido a la tonta universidad esa ya no juega conmigo por las tardes. Papi, ahora gracias a mí ya vuelve a estar aquí más veces. Lo hice para que lo tuviéramos otra vez más cerca (Robert Queen se hacía cruces realmente una mocosa de 7 años le estaba intentando manipular a él)
- ¡OLIVER! (rugió Robert mirando hacía el techo. Oliver hacía mese que no oía a su padre rugir de esa manera, des de que se había ido a la universidad, para ser más exactos. Oliver estaba demasiado familiarizado con un Robert Queen enfadado para malinterpretar ese rugido, así que bajó de inmediato al salón) ¡Siéntate! (le ordenó señalando el sofá. Oliver se sentó medio asustado). Thea, repite lo que acabas de decirme delante de tu hermano, por favor (dijo en un falso tono de calma que no engañaba a nadie. Thea pensó que su padre quería hacer sentir culpable a Oliver por haberse ido, así que decidió darle más dramatismo a la cosa quebrando la voz).
- Yo snif snif él fue malo conmigo snif y yo solo echaba de menos a Oli snif Snif snif pero Oli ahora ya no es malo y vuelve a ser mi hermano y vuelve a jugar conmigo snif cuando lo necesito snif (Oliver fue a abrir la boca pero con su padre con un sutil gesto lo mandó a callar).
- Ya veo, princesa (dijo acercándose a su hija y consolándola, pero de reojo miraba a su hijo. Oli vio que su padre no se tragaba esas lágrimas de cocodrilo. ¿Des de cuando su padre no se tragaba las lágrimas de cocodrilo de Thea?) ya está cielito, ya. (y la pequeña se abrazó fuerte a su padre. Tanto Oliver como Robert debían de reconocer que la mocosa era buena) Entonces tuviste que obligarle para que este desconsiderado de aquí se pasará más por casa ¿no? Que vergüenza, Oliver (dijo Robert sonriendo a su hijo mayor aprovechando que la pequeña había hundido su carita contra su pecho) descuidar así a tu hermanita. (y Robert se levantó y agarró por la oreja a su hijo y le dio una sonora palmada en el trasero. La verdad es que a Robert le estaba costando mucho aguantarse la risa) ¿Y Oli? ¿Qué es eso de ser malo con tu hermana?
- Papi él me pegó, pero yo ya lo perdoné. No le hagas pam pam (le dijo Thea. Robert no sabía que pensar, si la niña estaba jugando la carta de la niña bondadosa de corazón o si realmente no quería meter en líos a su hermano. Hacía ya años que había decidido que en caso de duda pensaría lo mejor de sus hijos. Así que le sonrió dulcemente).
- Tienes suerte de tener una hermana tan generosa y buena Oliver, no te la mereces (Oliver realmente no sabía que pensar. No sabia que planeaba su padre con toda esa fantochada).
- ¿Y te pegó muy fuerte? (le dijo Robert volviendo a arrodillarse para hablar con su angelito).
- Siii (pero Thea se lo pensó, realmente no quería que su hermano se metiera en líos con su papi, además si le odiase ya no querría jugar más con ella), no. No mucho (rectificó) Tú pegas más fuerte. (Y Oli abrió mucho los ojos ¿su padre le había lazado la mano a la princesita de la casa? Robert no pudo evitar sonreír al ver la reacción de su hijo)
- Con Thea me prometí no cometer los mismos errores que en el pasado, es preferible un llantito ahora que una visita a urgencias o a comisaría mañana (Robert le aclaró a su hijo. Oliver bajó la cabeza, avergonzado. Oliver no podía negar que había sido un tormento de crio de pequeño y no tan pequeño) ¿Por qué te pegó Oliver, princesa? (dijo mientras le hacía arrumacos. Thea podía ser inocente y pequeña pero no era tonta, en absoluto. Sabía que si le decía que le había reñido y pegado porque fue mala y cruel con una empleada del club su padre se iba a enfadar muchísisisisisisimo con ella. Así que fue el turno de Thea de bajar la cabecita, avergonzada) No defiendas a tu hermano, mira que pegar injustamente a una niñita pequeña, eso es imperdonable, Oliver, me avergüenzo tanto de ti (Robert estaba sobreactuando tanto que Oli se hacía cruces que Thea no se diera cuenta) debería echarte de….
- Noooo no papi, no, no, Oli no fue malo, noo ¡fui yo! Fui yo! (dijo Thea asustada porque su padre estaba punto de echar de casa a su hermano) Yo fui mala con aquella mujer y Oli me pidió que me portara bien y yo no le hice caso y por eso me dio unas palmadas en el culete pero ni siquiera fueron fuertes (Oli abrió mucho los ojos de verdad no fueron fuertes, él pensó que era un monstruo y la niña lloró como si le hubiera roto un brazo), solo se lo hice creer para que hiciera todo lo que yo quisiera (en ese punto Thea estaba llorando de corazón. Ella no quería perder a su hermanito para siempre).
- Ya veo. Eso que hiciste está muy mal, Thea. No solo lo de ser mal educada con aquella señora. Ya te hemos avisado tu madre y yo muchas veces que un Queen no debe perder las formas nunca, no puedes pedir respeto si tu mismo no eres capaz de darlo. ¿Quieres que traten bien? (Thea asintió con los ojos llorosos) pues trata bien a la gente. Señorita, le debes una disculpa a esa señora y otra a tu hermano. Mañana iremos al club y te disculparás como es debido con esa señora ¿de acuerdo?
- Si papá.
- Y ahora discúlpate con Oliver.
- Lo siento Oli, no quise hacerte creer que eras malo y hacerte chantaje ¿Me perdonas? (Oliver entonces se dio cuenta que su inocente hermanita sabía perfectamente lo que había estado haciendo y que estaba mal. Thea estaba muy angustiada ya que ella solo quería que su hermano la quisiese y estuviera siempre con ella y ahora comprendía que lo que había hecho estaba mal).
- Claro que te perdono, mocosa ( Oli le dio un abrazo muy fuerte y Thea dejó las lágrimas y sonrió de nuevo), pero que no se vuelve a repetir ¿eh? (Thea asintió feliz).
- Muy bien, ahora sube a tu cuarto, ahora subiré yo y tendremos unas palabritas sobre ser grosera con la gente, chantajear a tu hermano y saltarte las clases (Thea tragó saliva y se cubrió el trasero inconscientemente) si, señorita, no se me ha olvidado lo de vuestros novillos de hoy (Thea puso pucheritos pero al ver que su padre seguía igual de serio se dio por vencida y subió a su cuarto). Mira que dejarte mangonear de esa manera por una niña de siete años nch nch nch (dijo Robert Queen riendo a su hijo) bueno espero que todo esto haya servido para que te des cuenta delo poco agradable que es que alguien a quien quieres te manipule de esa manera.
- SÍ Vale, padre (dijo sonrojándose). Lo he pillado, fui un niño horrible.
- ¿Fuiste? (dijo riéndose) ¿Por qué hablas en pasado? Oliver, no te creas que se me ha pasado que tu hermanita no fue la única que no fue a clase hoy. Quizás ya seas mayor de edad, y ya no vivas aquí, pero te hemos enviado a la universidad para que te formes no para que te pases las noches de juerga en juerga y los días durmiendo.
- Ya decía yo que era raro que no salpicara para mi (dijo resoplando).
- Oliver, ojito con esa actitud o tu hermana no será la única la que se vaya a la cama calentita esta noche (Robert lo miró muy serio, Oliver sabía que su padre no estaba de broma, así que respiró hondo y se lo pensó un par de veces antes de volver a abrir la boca).
- Ok, tomo nota, asistiré más a clase a partir de ahora
- ¿Más? Más no. Vas a asistir a todas tus clases, Oliver ¿Hablé claro?
- Sí, cristalino (dijo poniendo los mismo pucheritos que había puesto su hermana)
- ¿Te quedas a cenar?
- No, mañana tengo clase a primera hora, y algo me dice que no sería buena idea saltármela (dijo con mucho sarcasmo).
- Chico listo (dijo Robert revolviéndole el pelo como hacía cuando tenía 13 años).
- Ya, tengo a quien salir jejeje (Robert rodó los ojos, esos dos se creían tan listillos) Por cierto, ¿Tenias que tirarme de la oreja y darme esa palmada tan fuerte? Solo estamos fingiendo
- Sí, si que tenía. Y Oliver, no estaba fingiendo. Esa palmada y ese tirón te lo tenías bien merecidos por ir a nuestras espaldas. Tu madre y yo lidiamos con Thea a diario, sabemos perfectamente como es nuestra hija. Oli, sabemos perfectamente como son nuestros dos hijos (Robert alzó una ceja y Oli se sonrojó). Hijo, sabemos que Thea a veces puede comportarse como una auténtica pequeña dictadora y que tú jamás harías daño a tu hermana, así que no había razón alguna para que nos ocultaras nada. Así que yo si fuera tú daría las gracias de haberme llevado solo un tirón de orejas y una palmada.
Fin del FLASHBACK
Oliver pensó en su padre, Robert había logrado que Thea fuera una gran chica, si que se había metido en algún que otro problema, pero nada que ver con los que él se metía a su edad. Además, Thea se había quedado sin su padre a los 12 años, justo cuando empezaba la adolescencia y tuvo que pasar esos primeros años de rebeldía y de confusión sola. Quizás fuera un poco caprichosa y algo manirrota pero era una gran chica, su padre seguro que estaría orgulloso de ella.
Al entrar en la habitación de Thea todos esos pensamientos se esfumaron, Thea estaba sentada en la cama ojeando una revista con cara de estar a punto de matar a alguien. Si las miradas matasen, Oliver estaría requete-quete-quete-muerto. Thea tenía la horrible cualidad de hacerle sentir como el peor de los canallas cada vez que ella hacía algo por lo que la debía de castigar. Oliver estaba convencido que eso era lago innato en las mujeres, porque cuando se peleaba don Dinah, siempre acaba siendo él el malo y acababa teniendo que disculparse él. Incluso cuando no era culpa suya y llevaba el la razón. Si Thea supiera que esa actitud tan arrogante no jugaba nada en su favor dejaría esas malas caras y desplantes. Pero era un adolescente y no podía evitar sentirse como la constante victima de un complot a escala planetaria para evitar que se lo pasara bien. Oliver rodó los ojos , respiró hondo y contó hasta 100.
