Hola. Os dejo un nuevo capítulo. Se que ha pasado poco tiempo desde que publiqué el prólogo pero como este capítulo ya lo tenía publicado en el foro de Team Olicity, así estamos iguales y puedo publicar al mismo tiempo en los sitios que publique.

Muchíiisimas gracias por los comentarios, aunque ahora os contestaré personalmente a quien no lo haya hecho. Y avisar que publicaré no se si tan seguido como estos dos, pero bueno, se intentará lo que se pueda en rapidez (el siguiente está escrito :p) En fin espero que os guste... y ejem... no me odiéis muchos después del capítulo. Abrazos enormes.

Capítulo 1.

El sonido del teléfono sobresaltó a Felicity despertándola de golpe. Confusa al principio, no sabía donde se encontraba, hasta que se percató que estaba en su habitación. ¿Cuándo había conseguido dormirse? Al parecer, su subconsciente se había cansado de dar vueltas en la cama.

Intentó alcanzar a ciegas su móvil, palpando por la mesilla de noche para encontrarlo. No llevaba las gafas y todo estaba demasiado oscuro.

- ¿Sí? - contestó al fin.

- Felicity – la voz de Diggle al otro lado de la línea.

- ¿Qué ha pasado John? - Felicity apoyó su mano en su corazón. No era normal que su amigo le llamara a aquellas horas y temió lo peor.

- ¡Ha sido un milagro!.

- ¿Cómo? - le interpeló confusa

- ¡Oliver ha despertado!, Felicity, está despierto. - recalcó con emoción.

- ¡Oh, dios mio! - la informática se puso a llorar. - John ¿de verdad?

- ¿Alguna vez te he mentido? - podía notar su sonrisa a través de aquella pregunta.

- ¿Lo sabe Thea? - pensó en la hermana de este, el racionalizar las cosas le hacía pensar con claridad.

- Fue ella la que me llamó, ella y Roy están de camino al hospital. ¿Paso a recogerte o nos vemos allí?

- Nos vemos allí. - contestó Felicity colgando y salió de la cama con torpeza

Entonces, se quedó parada en medio de la habitación pensando que hacer. Debía cambiarse de ropa, pero primero sería mejor que se pusiera las gafas, claro que si encendía la luz haría todas esas cosas más rápido, y allí iba ella de un lado para otro, intentando no volverse loca.

Quince minutos después se encontraba delante de su coche, pero sus manos temblaban. No podía conducir en aquellas condiciones. Lo mejor que podía hacer era andar un poco, tranquilizarse y parar a un taxi. Sabía que si andaba dos calles más abajo, encontraría alguno.

Eran las cinco de la madrugada y el sol no había salido aún en starling city. Había cierto movimiento de personas que se iban a trabajar temprano, pero aún así envolvía ese tipo de silencio de que todos aún iban medio dormidos. Felicity caminó con la cabeza gacha perdida en sus pensamientos y las manos en el abrigo que se había puesto por encima.

Sintió como conseguía luchar con su ansiedad, la brisa fresca del invierno la invadía y la refrescaba. No sentía frío, aunque su cabeza estaba en otro lado como para apreciar todo aquello.

"Palabras". Pensó.

Dos palabras. Si le hubiera dicho a Oliver esas dos palabras ¿Él habría terminado de aquella forma?

Es lo que más se arrepentía Felicity, no haberle dicho esas dos palabras después que él las dijera, pero tardó en reaccionar ¿y cuando lo hizo? ¿Porqué no corrió tras él?

- No habría sido justo – susurró en voz alta.

Felicity secó sus lágrimas y levantó la cabeza para cruzar la carretera. Recordando ese sueño que se repetía una y otra vez en su mente donde lo perdía de mil formas diferentes. Pero la pesadilla estaba llegando a su fin. Sonrío. Oliver había despertado. Sí, lo había hecho.

Llegó a su destino y como había supuesto, encontró fácilmente un taxi. Ya en su interior, le indicó que la llevara al hospital. Se recostó en el asiento trasero y cerró los ojos.

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Semanas? ¿Meses? Hacía tiempo que había dejado de contar los días desde que Malcolm Merlyn bajó a la guarida y mirándola a los ojos le dijo que Oliver estaba muerto. Pero ella no lo creyó, se aferró al hecho que Oliver había muerto demasiadas veces.

La resolución de como había llegado hasta ellos, era ante todo curiosa. Pero Felicity, no quería darle más vueltas, a veces, era mejor así incluso aunque sonara incoherente. Sabía que un montañista había encontrado a Oliver en una cabaña, recostado en una cama y con todas sus pertenencias a su vera dentro de una mochila. El hombre ni siquiera comprobó si el individuo que yacía en la cabaña estaba vivo o muerto, simplemente, llamó a emergencias. Cuando estos llegaron a la montaña, le llevaron a un hospital y le diagnosticaron el coma en el que se encontraba.

Thea fue la que recibió la llamada, que tras asegurarse de que no era una broma de mal gusto, movió los hilos y el dinero necesario de Malcolm, para trasladar a Oliver de regreso a Starling city.

Durante los días de espera, Felicity y Thea entablaron cierta amistad, estaban unidas por un mismo deseo, que Oliver se recuperara. Un propósito que llevó a la informática a contarle toda la verdad a la pequeña de los Queen. Aquella verdad que tanto había clamado más de una vez.

Era consciente que Oliver no estaría de acuerdo cuando se enterara. Pero Felicity sabía que con él tiempo, lo entendería. Ya era hora que Thea supiera la verdad, sobre quien era su hermano, el porque había terminado en esa cama de hospital, el motivo por el que luchó y sobretodo conocer la realidad manipulada por Malcolm hacia su nueva amiga.

Así que Felicity fue sincera, aunque las dos terminaran llorando muchas veces, o John y Roy tuvieran sus inconvenientes. Ella contestó a cualquier duda que pudiera tener aquella chica a la que Oliver llamaba cariñosamente Speedy. Y esta se lo agradeció.

Thea lloró y se enfrentó a Malcolm, renegando de él. Asumió ante Laurel sus actos contándole que había asesinado a su hermana, asumiendo las consecuencias de sus acciones. Para sorpresa de todos, Laurel fue lo suficientemente razonable para culpar al padre biológico de Thea, como el verdadero culpable de la muerte de Sara.

Pero Thea era una Queen al igual que lo eran su hermano o su madre. Felicity veía aquella familia como personas fuertes. Sí, incluso a Moira, que a pesar de sus diferencias, aquella mujer siempre le dio la impresión que tenía agallas aunque no compartiera sus métodos. Thea se recuperó pronto, así como lo hizo Oliver, que tres días después, salía de un coma de pronostico grave.

El taxi se detuvo frente al hospital. Felicity pagó y se apresuró a entrar. La enfermera que cuidaba de Oliver la sonrió en la distancia, aunque no tan emocionada como ella esperaba. Felicity quiso convencerse que se trataba de cansancio, pero no pudo evitar sentir un nudo en el estómago. Fue entonces, cuando vió a John y a Roy en el pasillo. Eso la tranquilizó.

- John, ya estoy aquí – anunció su llegada aunque este ya la había visto desde lejos... - ¿Cuándo podemos verle?

- Felicity. - empezó hablar al ex-militar. Su cara lo decía todo.

- ¿Qué pasa? - la sensación de malestar regresó.

- Será mejor que te sientes. - le aconsejó su amigo. Roy los observaba serio y en silencio.

- Estoy mejor de pie. - se expresó contundente Felicity.

John la conocía demasiado bien como para insistir más, así que no lo hizo.

-Oliver... - Diggle cerró los ojos y inspiró profundamente.

Felicity se temió lo peor y durante unos segundos su mente empezó a proyectar imágenes con los peores augurios. Se sentó casi por inercia, ni en su imaginables escenarios podía imaginar de lo que John la informó.

Continuará...