James Potter, Remus Lupin, Peter Pettigrew, Sirius Black, Lily Evans, Severus Snape son personajes de J.K. Rowling, Ravenna Dawson es una adaptación del personaje de Anselm Audley "Ravenna" y Phineas Godric armand Portrait es un personaje mío.


Eran las doce en punto de la noche, y la sala común de Gryffindor estaba casi vacía. Cuatro sillones estaban juntos frente a la chimenea, dos chicas repasaban una y otra vez un pergamino, al parecer antiguo, y el prefecto, que no tenía nada que vigilar con sus amigos allí, escribía una carta alejado de las dos chicas.

-Y entonces, antes de que la serpiente le atacara ¡Zas! Un hechizo le rozó la cabeza, y se dio cuenta de que no tenía escapatoria

-¿Y qué paso entonces, James?- preguntó Remus tembloroso

-Entonces…todo se volvió… negro

Los tres chicos temblaron un poco. El mejor contador de historias, era sin duda James, que siempre contaba una historia de miedo cuando se quedaban muy tarde hablando.

-Tienes una imaginación muy retorcida, Potter

Una de las chicas, ligeramente pelirroja y de ojos verdes, se levantó de su silla y se dirigió a las butacas.

-Estoy segura de que no podrías contar una historia que no fuera de miedo…

-¿Me desafías, Evans?

-En realidad no… Soy muy mala contando historias

La chica se llevó las manos a la cabeza y sacó la lengua tímidamente.

-Lily… No puedo esperar más. ¿Quieres pasarme el libro que te he pedido?

-Perdona Raven, ya voy…

La chica se alejó lentamente hasta la pequeña estantería de la sala común, provista de una parte de libros acerca de Gryffindor y su fundador.

-¿Qué tramáis, chicas?- preguntó Phin, que al ver que Lily se dirigía hasta esa estantería

-Estamos haciendo una especie de "investigación" Portrait, algo que no te incumbe mucho…

-Perdona Ravenna, pero soy el prefecto, y puedo mandarte a la camita si quiero…

Los chicos de las butacas se rieron abiertamente.

-Si- dijo Sirius- Y yo te canto una nana, para que no tengas pesadillas

-¿Y qué tal si yo te cocino el chocolatito caliente?

Los chicos no paraban de reírse. Decían "¿Os imagináis a Ravenna con pijama de ositos rosas?" y cosas por el estilo.

-Chicos…- Lily tomó un tono serio, ella también se había reído- Dejad de meteros con Raven, que está un poco triste…

Los chicos miraron a Phin. Al fin y al cabo, el también estaba triste, y había sido capaz de decir algo gracioso. Dejaron el tema, y siguieron contando historias.

Lily cogió un pesado libro, de tapa dorada con letras rojas, titulado "Godric Gryffindor, un héroe para todos" y se dirigió a la mesa un poco torpe. Cuando el libro tocó superficie, se oyó un fuerte ¡Pluff! Y todos los pergaminos de la mesa dieron un salto.

-¡Más cuidado, Lily!- dijo Raven- Casi se me derrama la tinta…

-¡Perdón!

Lily siempre había sido una persona un poco torpe. Buenísima para las pociones y encantamientos, eso estaba claro, pero torpe. A veces se le caían las cosas de las manos sin darse cuenta. Lily miró a Ravenna, lamentando lo ocurrido, y ésta le contestó a ella con una sonrisa. Ravenna tenía una sonrisa bonita, los dientes muy blancos y rectos. Todo el mundo le decía que su nombre iba acorde con su aspecto, ya que era de pelo negro azabache, muy intenso, y sus ojos eran grises, fríos, pero cálidos a la vez. Lo que todo el mundo admiraba de Raven, era su inteligencia para resolver acertijos y adivinanzas la mar de complicados, y todos estaban de acuerdo en que deberían haberla puesto en Ravenclaw, ya que era capaz de contestarle al picaporte que daba paso a la sala común sin problemas, cosa que la mayoría de alumnos que no fueran de esa casa, no podían.

-Entonces, Lily ¿sabes ya lo que le pasa a Sev?

-No hables de Severus- Lily frunció el ceño y se sentó malhumorada- Tengo la impresión de que cada vez que le perdono por una cosa o por otra, termina fastidiándolo todo días después con algo nuevo… Ha cambiado, Raven…

-¿Ha cambiado?

-Quiero decir- Lily se acomodó un poco más en la silla- ¡Míralo! Tengo la sensación de que su única meta es ser mortífago, sino no hubiera hecho esos amigos que tiene. Además, va tratando a los hijos de muggles de sangresucia, de modo que tengo miedo de que llegue el día en que me lo diga a mí… Es triste, ya que aún recuerdo ese niño, que me dijo que no importaba ser hijo de muggle para estará en Hogwarts…

-Es triste, si- contestó Raven- Pero deberías saberlo, Lily, la gente cambia… a veces para mal… a veces para bien…

Las dos chicas quedaron en silencio unos minutos. Vieron que los cuatro chicos se levantaban de las butacas, bostezando y arrastrándose por el suelo.

-No te acuestes tarde, Evans- dijo James con tono burlón- Y lo mismo digo, Dawson… Os esperaré en la cama ¿vale?

Los chicos rieron, e incluso Phin dejó escapar una risita mal disimulada.

-¿Sí? ¡Que te den, Potter!

-¡Brusca! ¿Tu qué dices, Evans?

-En tus sueños, Potter…

Los chicos subieron las escaleras, gastándose bromas entre ellos, a la vez que cantaban una estúpida cancioncita que se habían inventado esa misma mañana, mientras Remus decía "Sois unos maleducados" y se quitaba las pequeñas gafas que utilizaba para leer.

Minutos después, ya no se oía nada.

-Ese Potter- Lily se quedó mirando la escalera, como si esperara que bajara alguien- Cada día me saca un poco más de mis casillas…

-Creía que eras maduro, Phin… ¿Cómo eres capaz de reírte con sus tonterías? ¿Y de seguirles el juego?

-No neguéis que no tiene gracia- Phin se sentó junto a ellas- ni finjáis ser la mar de seria, ya que también os reísteis…

Lily y Raven se dieron cuenta de que tenía razón, y se ruborizaron un poco. Luego siguieron con su trabajo, mientras Phin terminaba la carta. Su letra estilizada, parecida a la del director Dumbledore, tenía un brillo rojizo, y Raven pudo distinguir palabras como "navidad", "casa" y "asesino".

-Puedo preguntar… ¿Para quién es esa carta?

-Para mi madre…

Las chicas callaron un momento, y se acordaron de lo que decía Remus esta mañana. "Phin está muy afectado, no entiendo quien a podido matar a Augustus".

-Le estoy enviando una carta, diciéndole que iré a casa por navidad, para estar con ella, y que ya estoy seguro de quien asesino a mi padre

-¿A sí?- Lily habló con un tono un poco ahogado- ¿Quién?

-Bueno, mi hermano Maximus y yo estamos seguros de que fue Abraxas Malfoy… Ese tío ha estado persiguiendo a mi padre desde siempre…

-Bueno, ojalá lo encontréis y podáis meter a ese tipejo en Azkaban…

-Ojalá- Ravenna miraba a Phin un poco avergonzada, observándolo bien por primera vez, y dándose cuenta de que era muy guapo…

-¿Raven? ¿Qué miras?

-¿Yo? Yo nada…

Lily y Raven terminaron su trabajo, y dejaron a Phin allí, leyendo el libro que antes había llevado Lily a la mesa.

-Buenas noches, chicas

-Hasta mañana, Phin…

Raven subió las escaleras lentamente, mirando hacia atrás, hasta que Phin se le perdió de vista.

-Lily… ¿Te has dado cuenta de que Phin es…?

-Es guapísimo, lo se- Lily le sacó la lengua, como solía hacer casi siempre- Pero créeme, está demasiado solicitado…

-¿Te gusta?

-La verdad es que me gustaba el año pasado… Ahora se ha convertido en un muy buen amigo mío

Raven la miró perpleja.

-¡No me lo habías dicho! ¿Soy tu mejor amiga o no?

Lily sintió que se sentía ofendida, pero siguió subiendo las escaleras. Era cierto, el año pasado no le había dicho a su mejor amiga que chico le gustaba, pero Raven era una bocazas, y ella casi siempre estaba con Phin. Si se lo hubiera dicho, la hubiera matado.

-¿Quieres responderme a la pregunta, Lily?

-Eres mi mejor amiga, lo sabes, pero hay que admitir que no sabes estar callada…

Raven frunció el ceño y llegó más rápido a la habitación que Lily. Allí apartó unos cuantos libros que tenía sobre la cama, colgó la bata para cubrirse en esos días tan fríos, y se acostó.

Lily llegó segundos después, Raven lo había hecho todo tan rápido que le sorprendió que estuviera ya en la cama. Con mucha calma, se acostó y cerró los ojos, esperando que la voz que la había acompañado durante todo el día le dijera algo que, seguramente, estaría reteniendo hasta el último momento. Luego se dio la vuelta en la cama, y minutos después, esa voz le dijo:

-Me dirás quien te gusta este año, por lo menos…

Lily se volvió a dar la vuelta, y mirando al oscuro bulto que yacía a su lado, buscó las palabras que había estado repitiéndose a sí misma durante toda la noche en la sala común.

-Raven, eso ni siquiera lo sé yo…

Después de esto, las dos voces se callaron, dejando que se oyera solamente a un búho, pequeño, todo dorado, que acababa de pasar volando por la ventana, llevando un mensaje entre las patas.