Los personajes de esta historia, perecen a la maravillosa Stephanie Meyer, solo el desarrollo de la historia es mia.
Ayer les subi el primer capitulo de loca idea que se me ocurrio, me disculpo por todos los errores que tiene. En este capitulo puse mas atención. Gracias a Titi Cullen por tus consejos, a Danii Cullen por tu apoyo y darme animos y a las que ya comenzaron a seguirla. Espero que sea de su total agrado.
EPOV
Me sorprendí al ver que las luces de la ciudad comenzaban a encenderse, el tiempo paso rápido a su lado, mientras me contaba sus historias y volvía a tocar su violín. Hoy la vi sonreír, pero aun resonaba en mi cabeza sus palabras, busca en tus recuerdos, ahí están las respuestas. Ella me conocía y yo tenía la certeza de que yo a ella, pero mis recuerdos habían sido atrofiados por el dolor. Llego el momento de despedirme, hoy cenaría con mi familia. Levante mi mano y roce su rostro, una corriente recorrió mi cuerpo, me sentía triste y ella se dio cuenta. Cerró sus ojos y vi que había causado en ella lo mismo, sus mejillas se sonrojaron, me acerque y suavemente bese su frente.
-Es tarde debes irte- me dijo
-y tu ¿Donde te quedaras?
-No lo se, pero no te preocupes, yo me se cuidar. - Yo sabia que era así, pero sentía la necesitad de hacerlo yo. Me puse de pies.
- ¿Mañana estarás aquí? necesitaba saber que la volvería a ver
-Aquí como todos los días.- sonrió
- Te veo mañana
-Ujumm. Camine hacia mi apartamento, quedaba frente al parque. Mire hacia atrás y ella levanto su mano para decirme adiós. Quise correr de vuelta y envolverla en mis brazos, pero me contuve.
Llegue a mi apartamento me di un baño rápido, me vestí, para salir a casa de mis padres. Cuando salí en mi auto mire hacia la banca y vi que ella estaba aun ahí. Continúe mi camino. Ya en la casa de mis padres estaban todos reunidos. Mi madre me abrazo con fuerza, ella sabia que este día era bastante duro para mi. Camine hacia la sala y hay estaban los demás. Mi hermano Emmett con su esposa Rosalie, Mi hermanita Alice con su prometido, Jasper, hermano de Rose y mi padre. Todos me abrazaron y nos dirigimos a cenar. Comenzaron las pláticas y las bromas de mi hermano.
A pesar de que estaba a gusto, sentía una angustia en mi pecho. Me dirigí hacia la sala nuevamente y vi allí mi piano. Hacia mucho que no tocaba, 5 años para ser exactos, después del accidente no quise tocar más, pero hoy sentí el impulso de hacerlo. Cuando me senté en el banquillo, me di cuenta que todos se quedaron callados. Pese mis manos por las teclas del piano, cerré mis ojos y comencé a tocar la misma melodía, que ella toco en su violín. De pronto un recuerdo vino a mí. Un recuerdo de mi primer día como profesor, esa melodía en el violín. Era ella. Salte. Todos se me quedaron viendo asustados.
-Alice- casi grite
- ¿Que pasa Edward?- vi que todos estaban atentos
-Bella. Todos abrieron sus ojos más grandes cuando pronuncie su nombre.
-¿Que hay con ella hijo? me pregunto mi madre mientras se acercaba. Respire profundo.
- La encontré- sentí como se hacia un nudo en mi garganta al recordar como estaba.
-Necesito tu ayuda ahora.-le dije a mi hermana, luego me gire hacia mi padre - llama al hospital, necesito que este todo listo, para cuando llegue ahí.
-¿Hijo que pasa? ¿Donde esta ella? sentí la agonía y el dolor en la voz de mi madre. Mi familia amaba a Bella a pesar del poco tiempo que estuvieron con ella. Mi madre lloro mucho cuando ella desapareció. La buscamos por mucho tiempo, pero no teníamos pistas, a su casa nunca volvió. Mi madre y mi hermana se dedicaron a mantener la casa por si ella regresaba.
- Jasper, ¿Te acuerdas de la chica del parque? me dirigí a mi cuñado este asintió y de pronto entendió, a el era la única persona que le había comentado sobre ella antes.
-Dios esta haciendo demasiado frio debemos darnos prisa, me dijo el
-¿El parque? No me digas que esta en las calles sola.
- Si, mama. Después les cuento. Alice busca una manta. Mama prepara ropa caliente, los veo en el hospital.- Todos se comenzaron a mover. Alice bajo las escaleras corriendo, ya yo me encontraba en el auto junto con Jasper. Tan pronto ella entro acelere.
-Ella me lo dijo, busca en tus recuerdos.
- Tienes que decirme que esta pasando Edward.- Me reclamo Alice
- Desde hace un tiempo llamo mi atención una joven que tocaba violín en el parque, Alice se ve a simple vista que vive en las calles. No se cuanto habrá sufrido. Sus ropas están desgastadas…
-¿Que? en las calles - Alice se atraganto- no puede ser.
- Si, en las calles, hoy estaba sentado en una banca, cuando ella comenzó a tocar, reconocí la melodía...
-Claro de Luna- dijeron ellos a la vez.
- Si. No pude evitar acercarme a ella, estuvimos hablando, ella me reconoció, pero a pesar de que me parecía conocida, no recordaba. Le pregunte pero no me quiso decir. Busca en tus recuerdos ahí están las respuestas, fue lo que me dijo. Cuando me despedí de ella, sentí la necesidad de regresar de abrazarla y protegerla. Mi pobre pequeña.
Alice estaba llorando, llegamos al parque y baje del auto corriendo. Me detuve frente aquel banco, detrás de mi escuche a mi hermana y su novio.
Hay estaba ella. Acurrucada, pero no se movía.
-Bella, pequeña- me acerque a ella y la toque estaba congelada
-Alice,- chille - la manta, esta congelada. Mi hermana corrió tendió la manta sobre ella. Jasper se acerco y comenzó a revisar su pulso.
-Edward, ahí que darnos prisa. Su pulso es muy débil.- la tome en mis brazos sin pensarlo mucho y corrí a auto. Me metí en la parte de atrás con ella. Jasper se acomodo en el área del conductor y Alice en el pasajero. Salimos de hay rápido hacia el hospital.
- Amor, llama a Carlisle, ella necesita ayuda urgente, Dile que tiene hipotermia. Hay que hacer que entre en calor. - Vi que Alice tomaba el celular, comenzó hablar más rápido que de costumbre.
-Edward, revisa si su ropa esta seca.
-Esta húmeda.- respondí rápido. Ella le repitió mi respuesta, de pronto me puso en altavoz.
-Edward-
-si papa-
-Hay que quitarle esa ropa húmeda, ahora. Alice ayúdalo.- Comenzamos a retirar sus ropas húmedas, tenia tres capas de ropa, de pronto vi como Alice se paralizo y comenzó a llorar.
-Alice ¿Que pasa? preguntamos todos.
-Perdón, es que esa es la ropa que llevaba el ultimo día que la vi. Mi mama y yo se la compramos. Todos nos quedamos en silencio. Me quite mi chaqueta y si la colocamos luego la envolví en la manta y la pegue mas a mi cuerpo.
-Bella, pequeña, por favor resiste. Por favor no me dejes. Tú no.- Comencé a llorar, bese su frente, sus ojos, sus mejillas hasta que llegue a sus labios los roce y sentí aquella electricidad nuevamente. Levante mi rostro y Alice me estaba mirando, aun corrían lagrimas por su rostro, pero había un brillo diferente en su mirada. Paso su mano por mi rostro y luego por el de Bella.
Sentí cuando el auto se detuvo, la puerta se abrió y saque a Bella, ya había una camilla esperándola y mi padre junto a ella.
-Aun esta muy fría y no ha reaccionado.- dije colocándola en la camilla.
Me sentí un poco mas tranquilo cuando mi padre se hiso cargo de ella. Entraron corriendo hacia la sala de emergencia. Alice tomo mi mano y nos dirigimos hacia el área de espera. Ahí estaba el resto de la familia, mi mama se levanto y me abrazo. Alice continuaba llorando.
-Alice, cariño tranquila, ella estará bien.
- Mama, ella aun tiene puesta la ropa que tú y yo le compramos.- Mi hermana casi no podía ni hablar. Mama me miro y yo no supe que decir. Vi como a ella también se le salían las lagrimas.
- ¿Estas segura?
-Si mama. La ropa esta muy desgastada, pero es la misma.
- Dios, que tantas cosas habrá tenido que aguantar.- Me gire al escuchar la voz de mi hermano. El adoraba a esa pequeña y le dolió mucho cuando desapareció, el fue el que comenzó a mover cielo y tierra para buscarla.
- Tranquilo amor- Rose lo abrazo.
La espera era una tortura, comencé a caminar de lado a lado. La puerta se abrió y vi salir a mi padre. Corrí hacia el y todos me siguieron.
-Por favor, dime que va estar bien.
-Tranquilos, ya logramos estabilizar su temperatura, pero ella tiene un alto grado de desnutrición y esto le causo una anemia.
-¿Puedo verla? - no se si mi padre noto mi desesperación y por eso accedió.
- Vamos todos. Esme amor trae el bulto con la ropa, seria bueno que le pusieran ropa mas caliente.-
Emmett se adelanto y tomo el bulto, todos seguimos a papa. Llegamos frente a una habitación privada, cuando abril la puerta ahí estaba Jasper junto a ella.
- Lo logramos- me dijo el. Yo solo asentí con mi cabeza, no podía quitar mi vista de ella, estaba tan pálida y tan tranquila. Habían varia maquinas conectadas a su cuerpo. No pude mas y acorte la distancia, llegue a su lado. se veía tan frágil.
-Hola pequeña, sabes tenias razón, en mis recuerdo estaban las respuestas. Perdóname por no darme cuenta que eras tu. Por favor abre tus ojitos, quiero verme de nuevo reflejados en ellos. Quiero escuchar tu voz. - Pase mis manos por su rostro, escuche la risa de mi hermano detrás de mi.
-Hermanito parece que te reconoce aun dormida.- lo mire confundido, pero todos me señalaron hacia los monitores. Su pulso se había acelerado, cuando la toque.
-ohh- no pude evitar sonreír
-Hijo se que no te quieres separar de ella, pero debemos salir para que ellas la aseen y le cambien la ropa. Yo asentí. Bese su frente.
-Ya vuelvo, no te vallas a ningún lugar si mi.
-¡¡¡Edward!!!
-¿Que? - volvieron a señalarme los monitores. No pude evitar reírme.
Estaba sentado en el piso, con mi cabeza entre mis rodillas. Emmett había ido a comprar café, mi papa y Jasper estaban haciendo el papeleo cuando vi a mi lado la mochila de ella. No lo pensé y la abrí. Me sorprendí al ver que llevaba con ella todos sus documentos personales. En el fondo vi una pequeña cajita de metal, al remover la tapa me quede sin aire. Ahí había una foto mía en el salón de clase, había otra donde ella estaba a mi lado, las lagrimas comenzaron a descender por mi rostro, ella se veía tan feliz en esas fotos. Debo admitir que también yo guardo una foto de ella, tocando el violín. Encontré fotos de sus padres y en el fondo había una fina cadenita con un dige en forma de violín. La reconocí al instante, yo le regale esa cadenita en su cumpleaños. Recuerdo que tuve una discusión con Tanya por eso. Ella me reclamo, que yo estaba enamorado de esa niña.
- Ya puedes entrar. -Rose me saco de mis pensamientos.
Guarde las cosas otra vez en su lugar, pero me quede con la cadena en mi mano. Me levante de un salto, asustando a Rose. Sonreí y ella negó con su cabeza. Entre a la habitación y quede sorprendido. La habían aseado, le peinaron su cabello y se lo recogieron. Le pusieron un pijama de pantalón y camisa en azul. Se veía hermosa, tan delicada y de nuevo tan frágil. Me acerque a su cama y me senté a su lado, tome sus manos y las bese cerré mis ojos al sentir que ya no estaban frías.
-Edward- abrí mis ojos al escucharla. Detrás de mi escuche como chillaron mi madre y las chicas.
-Si pequeña, aquí estoy.
-Encontraste las respuestas.- Me sonrió y yo la imite.
- Pequeña abre tus ojos, por favor.- Le suplique, pero ella se negaba.
-Si esto es un sueño, no quiero despertar.
-Cariño, no estas soñando, aquí estamos. -Alice llama a tu papa. -
-Yo voy.- Dijo Rose
- Cariño abre tus ojos.- Ahora era mi madre quien se lo pedía.
Poco a poco los fue abriendo y una enorme sonrisa se dibujo en sus labios al en encertarse nuestras miradas.
- Hola mi pequeña- ella se sonrojo
-Hola profesor Cullen- No me pude contener y solté una carcajada.
-Mira, tienes mas visitas, le señale alrededor. La puerta se abrió y entro mi papa seguido por Jazz, Em y Rose.
-Hola a todos, creo que la familia ha aumentado.
-Así es cariño, ella es Rosalie la esposa de Emmet y el es J....
-Jasper- completo ella. -Perdón- se sonrojo nuevamente.
-Hola Bella, veo que aun me recuerdas
-ujumm, eres el mejor amigo de Edward y el amor de A...., creo que eso no lo debo decir.
-Y el amor de la vida de Alice, ¿eso ibas a decir?- El completo la frase.
Ella se voltio hacia Alice y ambas sonrieron, como un par de chiquillas cómplices en alguna travesura.
-Tranquila. no me delataste, Jasper es mi novio ahora. La sonrisa de ellas se amplio.
-oh! felicidades amiga, igual a ti Jasper, ella es inreible.
- Hija, ¿podemos abrazarte? No sabes como te hemos extrañado.- Mi mama ya estaba llorando de nuevo.
-Claro. Ambas se abrazaron y Bella comenzó a sollozar.
- No llores cariño, tranquila.
-Lo ssssiento, es de felicidad. Penssé que esto nunca pasaría.
-Tranquila hermosa, ya estas segura y pronto estarás en casa. Esta vez no vamos dejar que te nos escapes.- Fui secando sus lagrimas con mis pulgares.
- Graciass, por estar aquí. Se que no me lo meresss… puse un dedo sobre sus labios para callarla.
-Ni se te ocurra decir eso. Ok.
-Bella queremos que cuentes con nosotros, te ofrecemos nuestra familia.
-Gracias Señor Cullen.
-Solo Carlisle, cariño. - Ella asintió. Siguieron acercándose uno a uno y la abrazaron, volvió a llorar cuando Alice la abrazo y mi hermana tampoco se pudo contener. Emmett se acerco, con la mirada le advertí que fuera cuidadoso.
- Hermanita, no sabia que reconocieras a Eddi hasta dormida.- ella me miro confundida, cuando le iba a pegar a mi hermano, ya Rose lo había hecho.
-Amor- protesto
-Cállate Em
-Gracias Rose. Ella se acerco a Bella y la abrazo con mucha delicadeza.
-He escuchado hablar tanto de ti que siento que te conozco hace mucho, espero que seamos grandes amigas.
-Ya lo creo.
-Que emoción- chillo Alice, ahora serán dos mis victimas. Todos comenzamos a reír, por su comentario.
-Hay Bella, no sabes lo que te espera.- añadió Jasper.
-Yo te salvo, tranquila- le susurre, apretando suavemente su mano. Ella solo sonrió y se puso aun mas roja.
-Bueno es tarde y será mejor que ella descanse. Mañana será otro día.- Mire a mi padre, quien con la mirada me dio a entender que me daba tiempo a solas con ella. Todos se comenzaron a despedir. Esme le dijo donde le dejaron todo lo necesario. Mi madre me llamo aparte.
-Le traje algo de comida, mira a ver si come y por favor cuídala mucho. Yo vendré temprano.
-Gracias mama, te amo.- la bese en la frente y me despedí
Todos se marcharon y yo me senté en un sillón que había al lado de la cama. Ella se me quedo mirando mucho rato.
-Deberías irte a tu casa a descansar, no me voy a escapar.
- ¿Te molesta que me quede?- vi como sus ojos se nublaron. me acerque a ella lo mas rápido que pude, quería abrazarla, pero no me atrevía.
- Para nada- dijo casi susurrando- no quiero dar mas molestias
-No pequeña, tú no das molestia, todos queremos cuidarte, sobre todo yo.- No me contuve mas y la abrase. Comenzó a llorar nuevamente, sabia que tenia que dejar que se sacara todo ese dolor, pero me dolía verla así, tan frágil.
-Tranquila amor, aquí estoy y no creas que te vas a librar tan fácil de mi. Sentí como se rio. La separe un poco de mi, para ver sus ojos, pero fue un error, porque sentí el impulso de besar sus labios, pero me contuve. Los monitores volvieron a pitar y ella se puso mas roja que antes. Escuche como venia una de las enfermeras así que me separe de ella y regrese al sillón. Ella me miro confundida, le señale a la puerta y que en ese momento se abrió. La enfermera se sorprendió al verla sentada.
-¿Estas bien cariño? reconocí esa voz. Era Lea, mi padre confiaba en ella hasta con los ojos cerrado.
-Buena noche Lea- salude
-Edward, no sabía que estabas aquí- me miro sorprendida.
-Pequeña ella es Lea, la mejor enfermera de este hospital. Lea ella es Bella.
-Mucho gusto, dijo Bella
-Igual. Si me necesitan solo me llaman y aquí estaré.
-Gracia- dijimos los dos. Ella observo las maquinas, reviso a Bella y me dio una mirada con una pisca de travesura. No pude evitar reírme. Esta noche lo había hecho mas que en los últimos 5 años.
-Bueno todo esta bien así que me marcho. Ahh por cierto Edward tu novia es hermosa, pero contrólate trata de no alterarla.
Bella iba a aclararle, pero yo me adelante.
-Gracias Lea, prometo intentarlo, pero con esta preciosura de mujer no te aseguro mucho- Me gire a ver la expresión de Bella, ella estaba con la boca ligeramente abierta, por lo que dije. Le guiñe un ojo y cuando pensé que no se podía poner mas roja, me quede corto. Como me encanta verla así. Lea salió y me acorde de la comida.
-Amor, mi mama te trajo algo de comer, ¿Quieres?
-¿Por que le dijiste eso?
-¿Que cosa?- puse mi cara de inocente
-Lo que le dijiste a la enfermera.
-Porque mi madre me enseño a no decir mentiras.- Me sonreí y ella giro sus ojos.
-¿Quieres comer?
-Si, eso huele delicioso. Le serví y la vi comer, parecía una niña.
-Lo siento- se disculpo
-Tranquila amor, veo que te gusto.
-Ujumm, Esme cocina delicioso y no recuerdo ni cual fue mi ultima comida. Ella sonrió, pero eso me dolió. El pensar que pudo haber muerto, las veces que debió pasar hambre y frio, eso causo un nudo en mi garganta. Decidido, no dejaría que ella volviera a pasar por mas dolores, ni sufrimientos. De aquí en adelante me de dicaría a verla feliz.
Cuando termino, retire las cosas, ella sonreía. Le tendí la sabana por encima y me regrese a mi asiento. Paso un momento en que nos quedamos callados. Me sentía extraño, quería tenerla en mis brazos y protegerla.
-Edward- me llamo
-Dime amor-
-¿Podrías acostarte a mi lado?- Vi como se cubría el rostro con sus manos.
-Claro- Eso era lo que yo mas quería. Ella se movió ha un lado, dejándome espacio. Me acosté allí la rodee con mis brazos y ella puso su cabeza en mi pecho.
-Gracias- susurro casi dormida
-Cuando quieras pequeña. Descansa amor.- Bese su cabeza y la vi dormir. Yo también me fui quedando dormido.
Tal y como prometió mi madre llego temprano, junto a mi padre. Cuando desperté no la sentí en mis brazos, abrí mis ojos asustado la busque con la mirada en la habitación.
-Tranquilo, no me escape- la escuche reír y ahí estaba parada en la puerta de el baño con mi madre. Me levante rápido para ayudarla. Ella me sonrió y en mi mundo salió el sol. Pregunto si se podía sentar en el sillón un rato, la lleve allí y la ayude a sentarse suave.
- Si me sigues tratando así, me voy a creer que soy de porcelana- se veía mucho mejor. Su piel estaba de mejor color y ya hasta bromeaba. Era hermosa.
-Toma hijo, te traje ropa y algunos objetos personales, para ti.- Mi madre me entrego una mochila.
-Gracias madre. Tu siempre piensas en todo.- Me dirigí al baño, voltee un momento para observarla, ella me volvió a sonreír y yo me estremecí.
Me di un baño rápido, cambie mi ropa, trate de organizar mi cabello, pero como siempre el ganaba. Así que no perdí mas mi tiempo. Cuando salí ya Bella estaba desayunando, levanto el tenedor con un pedazo de fruta.
-¿Quieres?- me acerque y tome la fruta.
- umm. Delicioso. se rio fuerte, eso fue música para mis oídos.
-Eddy, no deberías robarle el desayuno a la pequeña- cogí la almohada y se la lance a Emmett que estaba en la puerta. Todos rieron.
- Creo que no vas a tener tiempo de aburrirte de ahora en adelante, querida.- Le dijo mi papa a Bella.
Pasaron unos cuantos días y la rutina era la misma, mi familia adoraba a Bella, pasaban casi todo el día con ella, pero en las noches yo era quien me quedaba a vigilar sus sueños. Dormía en mis brazos cada noche y despertaba sonriente. El momento de salir llego. Toda la familia estaba alerta, confiábamos en ella, pero era mejor tomar nuestras precauciones. Esa mañana desperté de una manera muy curiosa, ella estaba sentada en el borde de la cama, tocando su violín. Esa imagen era hermosa. Ella tenia una bata azul en seda que le llegaba hasta la mitad de sus muslos, se veía tan tentadora y tan sexi. Sacudí mi cabeza, tenia que controlarme. Me miro y sonrió.
-Buenos días, príncipe-
-Buenos días, hermosa. Increíble forma de despertar.
- ¿Te gusto?- si ella supiera lo que estaba provocando en mi, con solo verla hay sentada, con esa ropa, esta niña estaba buscando matarme.
-Me encanto.- Ella sonrió complacida. Abrí mis brazos y ella puso el violín aun lado, rápido se acomodo a mi lado, volvió acomodar su cabeza en mi pecho y yo la abrase, pegándola mas a mi. Recordé la cadenita y decida que era momento para colocársela. Cuando la saque de mi bolsillo ella grito.
-¿Puedo?- le pregunte
-Claro, pero estaba rota.
- Lo se, pero ya la mande arreglar. Ella recogió su cabello hacia arriba, mientras yo deslizaba aquella cadena por su cuello. Vi como se estremeció ante mi contacto. La cerré y deposite un beso en el mismo lugar. A lo que ella se estremeció nuevamente. Se giro y para mi sorpresa me dio un suave beso. Casi fue un roce de nuestros labios, pero se sintió delicioso.
EPOV
No recuerdo cuanto tiempo estuve acostada en aquella banca, me encontraba sumida en aquel sueño, cuando lo escuche llamarme.
-Bella, pequeña- por fin me reconoció. Sentí sus manos recorrer mi cara.
-Alice, la manta- escuche la desesperación es su voz.
Quería abrir mis ojos y decirle que estaba bien, pero no podía. Quise hablarle pero mi voz no me salía. Sentí algo que me cubrió. Otras manos tomaron las mías, pero no eran las de el.
-Edward, ahí que darnos prisa. Su pulso es muy débil.- Sentí cuando me tomo en sus brazos, nos movíamos rápido. Creo que entramos en el auto donde me se sentó y me abrazo con fuerza. La oscuridad me estaba envolviendo mas. Escuchaba que ellos hablaban, pero casi no los entendía. Hipotermia, ropa seca, fueron algunas de las cosas que entendí. Luego sentí como unas manos comenzaron a sacar parte de mi ropa. Me pareció escuchar como alguien sollozaba, trate de poner mas atención.
-Alice ¿Que pasa? preguntaron todos.
-Perdón, es que esa es la ropa que llevaba el ultimo día que la vi. Mi mama y yo se la compramos. Todos se quedaron en silencio. Ella había reconocido mis desgastadas ropas. Era de las pocas cosas que guardaba como recuerdo de la gente que me ayudo. Sentí como el se movió a mi lado luego me cubrió nuevamente y me pego mas aun a el.
-Bella, pequeña, por favor resiste. Por favor no me dejes. Tu no.- Comenzó a llorar, no podía creer que esto fuera verdad. Me pedía que no lo dejara. Sentí cuando beso mi frente, luego mis ojos, mis mejillas hasta que llego a mis labios, los roce y sentí aquella electricidad nuevamente.
Me deje envolver por el calor de sus brazos y ese delicioso aroma que tenia su cuerpo, hasta que me sumí en un estado de inconsciencia total.
No se cuanto tiempo paso nuevamente, se que aun no estaba despierta pero lo escuche.
-Hola pequeña, sabes tenias razón, en mis recuerdo estaban las respuestas. Perdóname por no darme cuenta que eras tu. Por favor abre tus ojitos, quiero verme de nuevo reflejados en ellos. Quiero escuchar tu voz. - Paso sus manos por mi rostro, mi corazón latió descontrolado. Escuche una risa que me era familiar y después escuche la voz.
-Hermanito parece que te reconoce aun dormida.- ese era Emmett, su voz era inconfundible.
-ohh- escuche a Edward. No sabia que pasaba, pero al escuchar un pitido entendí. Todos se habían dado cuenta de el efecto que el tenia en mi. En ese momento me volví a dejar vencer por el cansancio. Sentí cuando volvió a besar mi frente.
-Ya vuelvo, no te vallas a ningún lugar si mi.- Lo escuche lejos, pero como podía pensar que me iría, si por fin había conseguido lo mas que anhelaba.
Me desconecte totalmente en ese momento. Creo que no paso mucho cuanto, lo sentí tomar mis manos y besar mis dedos.
-Edward- lo llame. Escuche como chillaron las chicas de emoción
-Si pequeña, aquí estoy.
-Encontraste las respuestas.- le sonreí, me volvió a llamar como el solo lo hacia.
- Pequeña abre tus ojos, por favor.- Me suplico, pero yo me negaba.
-Si esto es un sueño, no quiero despertar. -Le dije
-Cariño, no estas soñando, aquí estamos. -Alice llama a tu papa. - Esa dulce voz también era inconfundiblemente, Esme
-Yo voy.- Dijo una voz que no reconocí
- Cariño abre tus ojos.- Ahora era Esme quien me lo pedía.
Poco a poco los fui abriendo sonreí al encontrarme con su mirada.
- Hola mi pequeña- en ese instante me sonroje
-Hola profesor Cullen- Soltó una carcajada.
-Mira, tienes mas visitas, Me señale alrededor. La puerta se abrió y entro su papa seguido por Jazz, Emmet y una hermosa chica que no reconocí.
-Hola a todos, creo que la familia ha aumentado.
-Así es cariño, ella es Rosalie la esposa de Emmet y el es J....
-Jasper- interrumpi -Perdón- me sentí apenada.
-Hola Bella. Veo que aun me recuerdas
-ujumm, eres el mejor amigo de Edward y el amor de A...., creo que eso no lo debo decir.- Busque a Alice con la mirada.
-Y el amor de la vida de Alice ¿Eso ibas a decir?- El completo mi frase.
Mire hacia Alice y ambas sonreímos, como un par de chiquillas cómplices en alguna travesura. Eso Alice me lo había dicho cuando me cuido en el hospital.
-Tranquila. No me delataste, Jasper es mi novio ahora.
-oh! felicidades amiga, igual a ti Jasper, ella es increíble.
- Hija, ¿podemos abrazarte? No sabes como te hemos extrañado. Esme estaba llorando.
-Claro. Ambas nos abrazamos y comencé a sollozar. Me sentía feliz, amada nuevamente.
- No llores cariño, tranquila.
-lo ssssiento es de felicidad. Pensse que esto nunca pasaria.
-Tranquila hermosa, ya estas segura y pronto estarás en casa. Esta vez no vamos dejar que te nos escapes.-Edward fue secando mis lagrimas con sus pulgares. Me estaba matando con ese simple gesto
- Graciass, por estar aquí. Se que no me lo meresss… Puso un dedo sobre mis labios para callarme.
-Ni se te ocurra decir eso. Ok.
-Bella queremos que cuentes con nosotros, te ofrecemos nuestra familia.
-Gracias Señor Cullen.
-Solo Carlisle, cariño. Todos siguieron acercándose uno a uno y me abrazaron, volví a llorar cuando mi vieja amiga me abrazo y ella tampoco se pudo contener. Nos habiamos extrañado demasiado. Emmett se acerco, vi como el lo miro. Entendí que le advertía que fuera cuidadoso.
- Hermanita, no sabia que reconocieras a Eddi hasta dormida.- Mire a Edwara confundida, vi que iba a pegar a su hermano, pero la esposa de este ya lo había hecho.
-Amor- protesto
-Cállate Em
-Gracias Rose.
Ella se acerco a mí y me abrazo con mucha delicadeza.
-He escuchado hablar tanto de ti que siento que te conozco hace mucho, espero que seamos grandes amigas.
-Ya lo creo.
-Que emoción chillo Alice, ahora serán dos mis victimas. Todos comenzamos a reír, por su comentario.
-Hay Bella, no sabes lo que te espera.- añadió Jasper.
-Yo te salvo, tranquila, me susurro, apretando suavemente mi mano. Yo solo sonreí y me puso aun mas roja.
-Bueno es tarde y será mejor que ella descanse. Mañana será otro día.-Esa fue la indicación de Carlisle para que todos fueran saliendo. Se comenzaron a despedir. Esme me dijo donde le dejaron todo lo necesario. Ella lo llamo y se alejaron un poco. Después que todos salieron. El regreso y se sentó en el sillón que estaba a un lado. Nos quedamos viéndonos en silencio. Hasta que decidí decir algo.
-Deberías irte a tu casa a descansar, no me voy a escapar.
- ¿Te molesta que me quede? - como podía pensar eso, mis ojos se inundaron de lagrimas. El se acerco lo mas rápido que pudo, quería que me abrazara, pero no lo hizo.
- Para nada- le dije casi susurrando- no quiero dar mas molestias
-No pequeña, tú no das molestia, todos queremos cuidarte, sobre todo yo. Me abrazo y yo comencé a llorar nuevamente.
-Tranquila amor, aquí estoy y no creas que te vas a librar tan fácil de mí. Me reí, ante su aclaración. Me separo un poco de el, me miro directo a los ojos, en ese instante desee con todo mi corazón que me besara. Los monitores volvieron a pitar y me puse mas roja que antes. Repentinamente se separo de mi y regreso al sillón. Lo mire confundida, ¿se había molestado? me señale a la puerta y en ese momento se abrio. La enfermera se sorprendió al verme sentada.
-¿Estas bien cariño? me pregunto, yo solo asentí.
-Buenas noches Lea-
-Edward, no sabía que estabas aquí. Lo miro sorprendida.
-Pequeña ella es Lea, la mejor enfermera de este hospital. Lea ella es Bella.
-Mucho gusto, dije
-Igual. Si me necesitan solo me llaman y aquí estaré.
-Gracia- dijimos los dos. Ella observo las maquinas, me reviso y le dio una mirada algo graciosa a Edward. El se comenzó a reír.
-Bueno todo esta bien así que me marcho. Ahh!! por cierto Edward tu novia es hermosa, pero contrólate trata de no alterarla.
Eso me sorprendió, pero cuando iba a aclararle, el se me adelanto.
-Gracias Lea, prometo intentarlo, pero con esta preciosura de mujer no te aseguro mucho. Se giro hacia mi, yo tenia la boca ligeramente abierta, por lo que dijo. Me guiñe un ojo y yo sentí mi cara arder. El no tenia ni idea de cómo me hicieron sentir esas palabras.
-Amor, mi mama te trajo algo de comer, ¿Quieres?
-¿Por que le dijiste eso?
-¿Que cosa? me miro inocente
-Lo que le dijiste a la enfermera.
-Porque mi madre me enseño a no decir mentiras. Me sonrió y yo gire mis ojos. Pero además me había dicho amor, Este hombre me estaba volviendo loca.
-¿Quieres comer?
-Si, eso huele delicioso. Me sirvió, me devore la comida, pero me percate que el me observaba.
-Lo siento- me disculpe
-Tranquila amor, veo que te gusto.
-Ujumm, Esme cocina delicioso y no recuerdo ni cual fue mi ultima comida. No debí decir eso, le sonreí, pero vi que el dolor cruzo por sus ojos. Cuando termine, retiro las cosas, yo sonreía de satisfacción. Me tendió la sabana por encima y regreso al asiento. Paso un momento en que nos quedamos callados. Si el supiera cuanto deseaba que se acostara a mi lado." Tonta si no se lo pides, el no lo hará" Saque valor, no se de donde y lo llame.
-Edward-
-Dime amor- "volvió a llamarme amor"
-Podrías acostarte a mi lado- dije mientras cubría mi rostro con las manos. Si lo miraba directo, memoria en ese momento.
-Claro- Alce la vista, para ver como se levantaba. Me moví un lado, dejándole espacio. Se acostó allí me rodeo con sus fuertes brazos y yo puse mi cabeza en si pecho. Allí me sentía segura. Así que me deje envolver por el sueño, su dulce olor me fue calmando.
-Gracias- susurre
-Cuando quieras pequeña- Descansa amor.- Beso mi cabeza
Sentí como la puerta de la habitación se abrió, así que abrí un poco mis ojos. Allí estaban Esme y Carlisle, me sonroje al ver que sonreían, por como estábamos su hijo y yo. Me levante lo más suave que pude con la ayuda de Esme, para no despertarlo y me metí al baño. Una vez ahí comencé analizar todo lo que había sucedido. El por fin me reconoció y me salvo. Ahora estaba aquí conmigo, su familia me acogió nuevamente. Todos me trataban con amor y el… El me llamo por aquel apodo que me dio hace unos años, pequeña, además varia veces me dijo amor. También en algún momento me pidió que no lo dejara. Esto era demasiado. No estaba segura de que iba a pasar, pero me dejaría llevar.
Cuando salí del baño me di cuenta que estaba despertando, me quede parada allí. El se veía confundido al no sentirme en sus brazos, abrió los ojos asustado me busque con la mirada en la habitación.
-Tranquilo, no me escape- Comencé a reír. Se levanto rápido para ayudarme. Yo solo le sonreí y vi como sus ojos comenzaron a brillar. Le pregunte si me podía sentar en el sillón un rato, el me llevo allí y me ayudo a sentarme suave.
- Si me sigues tratando así, me voy a creer que soy de porcelana- bromee.
-Toma hijo, te traje ropa y algunos objetos personales, para ti. Esme le entro una mochila.
-Gracias madre. Tu siempre piensas en todo.- Se dirigió al baño, voltio un momento y me miro, yo le volví a sonreír y me pareció ver que se estremeció.
Cuando salió ya estaba desayunando, se veía extremadamente guapo. Tenía una camisa de botones blanca y un pantalón de mezclilla, llevaba su cabello desordenado, como me encantaba. Me paso por la mente como seria pasar mis manos por el. Levante el tenedor con un pedazo de fruta.
-¿Quieres?- Se acerco y tomo la fruta.
- umm. Delicioso. -Me reí fuerte.
-Eddy, no deberías robarle el desayuno a la pequeña- vi como la almohada voló y le dio a Emmett que estaba en la puerta. Todos rieron.
- Creo que no vas a tener tiempo de aburrirte de ahora en adelante, querida.- comento Carlisle.
Pasaron unos cuantos días y la rutina era la misma, toda la familia venia a verme, pasaban casi todo el día conmigo, pero mis noche eran de el quien no se alejaba de mi. Dormía en sus brazos cada noche y despertaba feliz. Quería hacerle un regalo especial, pero no sabia que. El día antes de salir le pregunte a Alice si habían encontrado mi violín. Ella me dijo que Jasper lo había enviado a arreglar, pero que ya estaba listo. Le pedí que me lo trajera, ya sabia que regalarle. En la tarde cuando el entro a bañarse Alice me trajo a escondidas el violín. Me sorprendí cuando lo vi, parecía nuevo. Ella me trajo también otra cosa. Yo le había contado mis planes, así que la pequeña duende me trajo un camisón de seda en azul. Cuando lo vi, por poco me da un infarto.
- Tu eres loca, yo no me puedo poner esto.- susurre
-Tranquila, no es tan corto.- me aseguro ella. En ese momento sentí que la puerta del baño se estaba abriendo, así que metí todo rápido debajo de la cama.
Me desperté bien temprano al otro día, me dirigí al baño con mis cosas, mire bien el camisón, definitivamente iba a matar a la pequeña duende. No lo pensé mucho y me lo puse, como dijo ella no era tan corto. Me arregle el cabello y saque mi violín. Abrí la puerta un poco, para asegurarme que siguiera dormido. Me subí a la cama con mucha calma, respire profundo y comencé a tocar. Cerré mis ojos para concentrarme aun mas, cuando estaba terminando sentí un movimiento en la cama. Lo mire y sonreí al ver que sacudía la cabeza. Creo que mi apariencia lo perturbo un poco.
-Buenos días, príncipe-
-Buenos días, hermosa. Increíble forma de despertar.
- ¿Te gusto?
-Me encanto.- sonreí complacida. Abrió sus brazos invitándome a ellos, puse el violín aun lado, y rápido me acomode a allí, acomode mi cabeza en su pecho y el me abrazo, pegándome mas a su cuerpo. De pronto saco algo de su bolsillo y yo grite de pura emoción. Era la cadenita que el me había regalado en mi cumpleaños, la había guardado por que se había roto.
-¿Puedo? me pregunte
-Claro, pero estaba rota.
- Lo se, pero ya la mande arreglar. Recogí mi cabello hacia arriba, mientras el deslizaba por mi cuello. Me estremecí ante su contacto. La cerró y deposito un beso en el mismo lugar. Yo me estremecí nuevamente. Me gire y sin pensarlo le di un suave beso. Casi fue un roce de nuestros labios, pero fue increíble. Lo que no me esperaba era su reacción, tomo mi rostro en sus manos y unió nuevamente nuestros labios, pero esta vez fue mas fuerte. El beso era dulce, rozo su lengua por ellos pidiendo permiso, el cual le di encantada. Sentía necesidad de el, nos besamos con desespero, con pasión con ansiedad y no dudo que hasta con amor. Me tomo de la cintura y me halo hacia el, no quería que aquel momento terminara.
- crrun, crrun.- alguien se aclaro la garganta. Un poco asustada me trate de separar de el, pero el solo me acomodo mejor en sus brazos. Cuando levante la vista vi a Jasper parado junto a la pequeña duende. Esta vez me sonroje de pies a cabeza.
- Buenos días, veníamos a ver porque habías dejado de tocar, pero ya veo que encontraste otra forma de entretenerte.
- Alice, no la molestes- la reprendió Jasper
Enterré mi cara en el pecho de Edward y este me abrazo mas fuerte.
-¿Envidia hermanita?-- Gire a ver la cara de Alice, pero ella le saco la lengua.
Ella me entrego otra pequeña mochila. Cuando la abrí había ropa y zapatos adentro, la mire confundida.
-No querrás salir así vestida del hospital. Me señalo mi camisón, el cual se me había olvidado que llevaba puesto, pero Edward ya me había cubierto con las sabanas si darme cuenta.
-ok.- asentí. Jasper salió de la habitación, para darme privacidad. Edward se levanto, para hacer lo mismo, pero antes se acerco a mí y me dio un suave beso en los labios.
-Creo, que ahora tenemos una conversación pendiente.- me quede perdida en sus hermosos ojos verdes. - Voy afuera para que te cambies.
Alice comenzó a reír bastante fuerte. Momentos después llegaron Esme y Rose. Entre las tres me arreglaron y recogieron todas mis cosas. Cuando terminaron dejaron entrar a los hombres, me percate que Edward también se había cambiado su ropa.
-Bueno señorita, ya esta usted de alta. Así que llego el momento se salir de aquí.
- Gracias doctor, prometo portarme bien.- le respondí a Carlisle
- Vamos amor- Edward me tendió su mano y yo la tome. Me halo suavemente hacia el y me rodeo con sus brazos, por un momento parece haber olvidado que estaba toda su familia, bajo su cara y unió nuestros labios en un delicado beso.
- Continuamos aquí- yo me sonroje al escuchar a Emmett y enterré mi rostro en el pecho de Edward.
-Tranquila amor- Cuando levante mi rostro vi que todos nos veían, pero no encontré el reproche que esperaba en sus ojos, en cambio había amor y comprensión. Todos nos sonreían.
- Vámonos ya.- Dijo Alice.
Salimos del hospital, me subieron al auto que conducía Jasper. Edward se sentó atrás conmigo y nuevamente me abrazo. De aquí en adelante no sabría lo que pasaría, pero teniéndolo a el, lo enfrentaría todo. Estaba tan tranquila en sus brazos, que no me di cuenta que llegamos frente a la casa, hasta que el auto se detuvo.
-Llegamos pequeña.- Era una casa hermosa.
-¿Donde estamos?- le pregunte
-Esta es la casa de mis padres, aquí estarás segura y bien atendida- lo mire confundida, nada mas de pensar que el quizás no estaría ahí, me entristeció.
-Amor, tranquila, voy a quedarme aquí contigo, no pienso separarme de ti. ---Creo que ya te había dicho que no te librarías de mi tan fácil. - eso me tranquilizo.
- Creo que llegaras a cambiar de opinión.
-No creo pequeña. -Me guiño un ojo y yo me sonroje.
-Solo déjate querer.- Bajo su rostro, para de nuevo rosar nuestros labios, olvidándonos de donde estábamos.
-Bella, ven vamos adentro para que conozcas la casa. -Me llamo Alice.
Sabía que comenzaba algo nuevo para mí. Después de 5 años llenos de soledad, dolor y oscuridad, por fin estaba viendo el sol salir. Era increíble que la noche que decidí rendirme, el me rescatara. Tenía una nueva oportunidad y no la iba a desaprovechar. La primera vez me fui, porque no quería que su familia tuviera que dividir su atención, éramos dos almas destruidas y el merecía que su familia se dedicara a el. Ahora ya había pasado el tiempo y aunque seguíamos dolidos por nuestras perdidas, la vida nos unió de nuevo, tal vez con la esperanza de que dos mitades de corazón formarían uno sano.
Se que la historia es un poco triste, pero veremos que cosas les depara el futuro. Gracias por sacar de su tiempo y recuerden que sus reviews serán mi mejor paga. Nos leemos pronto.
La critica sea buena o mala, nos ayuda a mejorar. Todo esta en como la tomemos.
los quiere,
Bertlin
