Disclaimer: Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, debido a que yo no soy Kishimoto.
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¿Donde esta nuestra Sakura?
Y luego de cinco eternos minutos, pudo ver una leve luminosidad al final del camino, y eso la incito a que en veinte segundos recorra los cien metros que la separaban de esas personas, y cuando dio el salto definitivo que la metió en ese pequeño claro en el que estaban los cuatro chakras, una expresión se planto en su cara que era una mezcla de shock, miedo, pánico y dolor.
En ese claro estaban Naruto, Kakashi, Ino y… Sasuke.
Y Sakura se golpeo mentalmente por no haber seguido de largo.
Recostados en el piso estaban Kakashi, Naruto y Sasuke. Y una rubia estaba con sus manos sobre el estomago del Uchiha, del cual no dejaba de brotar sangre. Naruto tenía todo su cuerpo quemado por el poder que habría usado el Kyubi y una pierna con un hueco en el muslo y un brazo en mala posición, como si estuviese quebrado. Kakashi tenía varios cortes en la cara, una que otra herida profunda y ninguna herida más a la vista. No estaba tan mal, pero debía estar agotado por el uso del Sharingan.
Ino tenía un par de moretones en sus brazos, uno que otro corte superficial, y ninguna otra herida que pareciese importante. Su cara estaba empapada de lágrimas mientras hacía brotar chakra curativo por sus manos, pero la herida del Uchiha no cerraba.
Aun no se había percatado de la presencia de la Haruno, quien estaba mirando la escena sin perder detalle. Todo su ex-equipo estaba en pésimas condiciones, y al borde de la muerte.
Y parecía ser que la Yamanaka no estaba en condiciones de hacer mucho. Es más, aseguraría que el problema no era la falta de chakra sino la histeria que estaba ocupando su cuerpo y su mente.
Después de dudarlo un momento, se acerco con pasos inaudibles a su equipo y ya frente a la rubia, le hablo.
– Apártate, Yamanaka- ordenó con voz indiferente y seca. Su rostro tenia compuesta una máscara de frialdad y de seriedad que sorprendió a la rubia, quien inconscientemente alejo sus manos el estomago de Sasuke.
– ¿Sa- Sakura? ¿Sakura, eres t-tu? – preguntó tartamudeando la rubia. Estaba que no cavia en su asombro.
–Si, Yamanaka, soy yo. – respondió con voz impersonal y sin mirarla. Se concentro en juntar chakra en sus manos y sanar los órganos lastimados del Uchiha.
– No, tú no eres Sakura. No trates de engañarme. – dijo con seguridad la rubia. Es decir, era imposible que esa sea la misma amiga que quedo en Konoha, esa pelirrosa sonriente, alegre y cariñosa. Seguramente esa era una trampa.
Ino abrió sus ojos aun más.
Sacó rápidamente un kunai y lo acerco al cuello de Sakura, quien aun estaba sentada frente a ella y curando la herida del moreno.
–Tú no eres Sakura, no intentes mentirme. Asique dime ya tu identidad y vete de aquí– dijo con lo mayor seguridad que pudo, cuando en verdad estaba aterrada. –y no toque más a Sasuke, que no sé qué es lo que le estás haciendo, por lo que levanta lentamente tus manos y aléjate, y juro que me pensare en dejarte ir. – demando Ino, pero Sakura siguió a lo suyo, mostrándose impasible.
–Yamanaka, no estás en posición de ordenar nada, asique mejor cierra la boca y se útil para algo. Trata de curar a Kakashi– la fría voz de la Haruno demostraba el poco miedo que le tenía a la rubia.
–Te repito lo anterior, aleja tus manos de Sasuke, dime tu identidad verdadera, y vete de aquí– nuevamente le quiso exigir, pero no hubo forma. Ella sabía que no estaba en posición de exigir nada.
–Yamanaka, ¡¿Podes dejar de hablar puras idioteces y ponerte a ser útil en algo?! ¡o por lo menos deja de hablar, que me estresas! –la exclamación de Sakura fue acompañada por su mirada, que por primera vez se dirigía a los ojos de Ino. Sus ojos expresaban resentimiento, rabia, dolor, enfado, y muchas emociones más. Ino se asusto… ¿en verdad esa era Sakura? ¿Su Sakura? ¿Su amiga?
– ¿Puedes al menor decirme tu verdadera identidad? No me agrada ver el rostro de mi mejor amiga utilizado por otra persona– en esta ocasión la Yamanaka lo pidió, con voz seca, pero suave. Ya había bajado el kunai.
–Soy Sakura Haruno– respondió con tranquilidad, aunque internamente se empezaba a irritar.
–No me molesta quien seas en realidad, pero deja de utilizar la cara de Sakura, por favor. – rogo la rubia.
–Yamanaka, soy Sakura, la verdadera Sakura. La que a los ocho años te regalo un oso de peluche, y dentro de este una cajita con un colgante que decía "友人" (amigas). ¿Te queda claro o no que soy Sakura? – cuestiono de manera directa. Ese colgante se lo había regalado y nadie sabía sobre eso. Era un secreto de ellas dos. Eso significaba que…
–Oh, Dios– la voz de Ino sonó ahogada, como si le costase hablar. Sus ojos estaban abiertos en síntoma de sorpresa, y tenía la boca ligeramente abierta– ¿Sakura?
–Bingo. – dijo con ironía. Finalmente se había dado cuenta. Dios. Era lenta esa chica. – ahora, deja de mirarme como estúpida, y ponte a curar a Hatake. Yo me encargare de Uchiha y Uzumaki.
Si. Sakura Haruno acababa de llamar a sus tres compañeros de equipo por el apellido. E Ino casi se cae de culo. Es decir… ¿esa era Sakura?
–Muévete, Yamanaka. Hay mucho que hacer. – Ino solo asintió (no sabía si su voz se dejaría escuchar con la sequedad de su garganta y el pánico que sentía), y cuando estaba curando a Kakashi, escucho nuevamente esa fría voz– ¿Qué sucedió?
Y Sakura se odio por preguntar eso, pero lo admitía, sentía curiosidad sobre qué es lo que habría pasado para que ellos quedasen en esas condiciones.
–Finalmente habíamos podido dar con el actual escondite de Akatsuki. –Empezó la Yamanaka, en voz baja, pero lo suficientemente fuerte para que la rosada escuchase– habíamos estado más de cuatro meses en busca del actual escondite, hasta que finalmente seguimos a Kakuzu, que sin saberlo, nos llevo hasta el. Dentro estaban Konan, Kisame, Kakuzu y Madara. Madara lucho contra Sasuke, Kakuzu contra Naruto y Kisame contra Kakashi. Yo me puse a luchar con Konan, pero era obvio que ella me superaba con creces. Y Kakashi y Naruto trataban de ayudarme, pero tenían sus propias batallas. En eso, Konan sin más, dejo de luchar y se fue.
»El resto, sin embargo, no se fue. Siguieron ahí, luchando contra los chicos. Yo me senté a descansar y tratar de que mi chakra se fortalezca de nuevo. Y las horas pasaban y ellos seguían luchando. Y después de siete horas seguidas, Sasuke logro clavarle en el estomago a Chokutô. Y para asegurarse de que Madara muriese, le prendió fuego a su cadáver. Pero el tenia una profunda herida en el estomago por culpa de un Kunai. Apenas murió Madara, el resto de Akatsuki huyo de la cueva. Tanto Naruto como Sasuke cayeron desmayados por la fatiga y el cansancio. Naruto había utilizado un poco del poder del zorro, por eso tiene su piel así. Kakashi-sensei era el único despierto, y él fue el que trajo a los otros dos aquí. – Sakura no comentaba nada, solo escuchaba todo silenciosamente mientras comenzaba a cerrar el corte del estomago, ya segura de que había reconstruido y sanado los órganos del Uchiha.
–Pero antes de movernos, apareció Deidara. –Continuo su relato Ino, sin preocuparse por el silencio de la Haruno– Ninguno de nosotros estaba en capacidad de luchar, teniendo en cuenta los dos inconscientes. Por lo que Kakashi aprovecho que estábamos en una cueva, y utilizo uno de los muñecos de arcilla para hacer explotar la cueva, para huir lo más rápido posible. Deidara no nos siguió, supongo que debe haber quedado enterrado en la explosión.
»Cuando llegamos aquí, Kakashi dejo en el suelo a Naruto y Sasuke, me pidió perdón, y cayo desmayado al lado de ellos. Y yo simplemente me desespere. Todos están casi sin chakra, con múltiples heridas y al borde de la muerte. Mi chakra está débil, y no podía hacer mucho. Sasuke no dejaba de sangrar, Naruto no se curaba a sí mismo como siempre, y Kakashi-sensei estaba inconsciente. Simplemente, no pude hacer más que desesperarme.
–Deja de curarlo– Ordenó la pelirrosa.
– ¿ah?
–deja de curar a Hatake. Descansa, que si aparte de curar a estos tres, debo curarte y darte chakra a vos, prefiero que te sientes y te recuperes un poco. – su voz sonaba fría, monótona.
–Pero…
–No molestes, Yamanaka. Estamos en circunstancias en las que debes acatar mis órdenes. Estas agotada, descansa, yo me encargo del resto.
–Hai– dijo la rubia, quitando sus manos del cuerpo del Ninja copia, y sentándose apoyada bajo un árbol.
Sakura se dedico, ya habiendo terminado con las heridas de Sasuke, a curar a Naruto. Su pierna, su piel, su brazo, y otras heridas profundas pero no muy graves. Después siguió con Kakashi y también curo los cortes que tenia seguramente por la espada de Kisame.
Cuando termino, se sentó en el césped y miro al cielo. Cerró los ojos un instante, y lo sintió.
Alguien se acercaba a toda velocidad a su posición. Y sabía que no venía a charlar. Trato de reconocer el chakra, y abrió los ojos sorprendida al descubrir quién era. Se paro, y se puso en frente de Ino, quien la miro con interés, pues notaba por las facciones de Sakura, que esta estaba preocupada por alguna razón.
–Yamanaka, escucha. Deidara se acerca en esta dirección a toda velocidad– Ino abrió los ojos de par en par, y se levanto del suelo de un salto, como si se hubiese quemado.
–Joder
–Si, escúchame. No hay forma de huir más rápido que él, porque no solo es rápido, puede volar y está en buenas condiciones, sino que ellos tres no se podrán mover en un rato. La única solución es…
Ino la corto.
–La lucha–dijo decidida, tratando de ocultar el miedo que empezaba a expandirse por su cuerpo.
–Exacto.
–Bien. Tal vez si unimos nuestras fuerzas a todo lo que da, y tenemos un poco de suerte, podamos dejarlo lo suficientemente herido para que huya él, o huir nosotras– dijo en voz alta Ia rubia, viendo las probabilidades.
–No, Yamanaka. Yo luchare. Tú te quedaras con ellos. –la seriedad en la voz de la pelirrosa hizo que Ino se asustase… es decir: debía estar bromeando, ¿no? Porque era una locura que lucha sola contra Deidara. No tenía oportunidad.
– ¡¿Estás loca?! – el grito de Ino se escucho por todo el claro.
–No, Yamanaka. No estoy loca. Se bien lo que hago. Necesito que te quedes con ellos. No me obligues a desmayarte, porque soy capaz.
–De acuerdo. – acepto Ino, refunfuñando. Le parecía una locura.
Sakura sonrió levemente, y le indico a la rubia que se sentase con los otros tres, a lo que ella acepto dudosa. La pelirrosa hizo una secuencia de sellos rápidamente.
–Mitön: Escudo protector. – dijo la rosada, y creo una celda de chakra alrededor de los cuatro chicos. Era de dos metros de alto y cuatro metros cuadrados. Ino la miro, con miedo. – estaré bien. No te preocupes.
A lo que la rubia solo asintió.
Un minuto después, entraba de un salto al claro un rubio con una capa de Akatsuki. Este miro alrededor del claro, y cuando la localizo, sonrió encantado.
Se quedaron viendo dos minutos en completo silencio.
–De acuerdo. Esto es mucho mejor de lo que imaginaba. – la voz del rubia sonaba verdaderamente contenta. –Haruno Sakura. ¿Quién diría que te encontraría de esta forma? ¿Sabes? Eres una niña muy difícil de encontrar. Y ahora parece que sales a mi encuentro.
–Hola, Deidara. Tanto tiempo sin verte. Hubiese jurado que estabas muerto. Bueno, la última vez que nos vimos, te deje casi muerto, ¿no? – dijo ella con sorna.
–Sí, tú lo has dicho, casi. –dijo él, un poco más serio. No le gustaba que le recordase como había terminado después de esa batalla– No te preocupes, en esta ocasión no será igual.
–Ya veremos, Deidara. Ya veremos.
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Dentro del escudo:
Un pelinegro se movía levemente, mientras apretaba con fuerza sus ojos. Su respiración no era más regular y calmada. Parece que el chico lucha internamente contra "algo" y finalmente abre los ojos. Y lo primero que ve es…
–"¿el cielo? ¿Esas son nubes? ¿Qué hago fuera? ¿No estaba en una cueva, luchando contra Madara?" – Los pensamientos del Uchiha se interrumpieron así mismos mientras se sentaba de golpe. Grave error.
Un leve quejido se escapo de los labios del Uchiha, quien había cerrado como reflejo los ojos ante el dolor.
– ¿Sasuke? ¡Oh, Sasuke! No deberías moverte, tus órganos deben estar adoloridos, porque hace poco que fueron sanados– dijo la rubia, al lado de él, y ayudándolo a sentarse mas cómodamente.
–Ino, ¿Qué ha pasado? – preguntó el Uchiha mirando a la ojiceleste. En eso, la rubia le corrió la mirada al azabache, para fijarla en un punto lejano. Él la mira confundido, y corre la mirada para fijarse en el punto que mira Ino, y casi se atraganta.
Deidara estaba entrando en el claro que estaban ellos, y una pelirrosa estaba parada, lo mas campante, frente al rubio.
–Mierda, Akatsuki. – Insultó el Uchiha. – ¿Qué jodidas estupideces hace Sakura frente a Deidara? – Su voz ahora sonaba enfadada y rabiosa, como si hubiese algo en el hecho que le molestase de sobremanera.
–Luchar– esa simple, corta y directa palabra, dejo al pelinegro en ascuas.
Por dos segundos.
– ¡¿Qué?! –Elevo la voz, con los ojos abiertos de par en par. Miro a la rubia, quien estaba seria. Parecía ser que eso no era una broma. Vio a los otros dos aun dormidos, y se dispuso a despertarlos – Naruto, Kakashi, despierten. – Ordenó el Uchiha, sacudiéndolos levemente
-¡¿Qué pasa, Dattebayo?! –gritó el rubio, exaltado. Kakashi se despertó pero sin hacer tanto escándalo.
El Uchiha le movió la cara para que viese la escena que vio él segundos antes, y Kakashi miro lo que le estaba mostrando a Naruto. Los dos ninjas abrieron sus ojos de par en par.
Ahí, a unos metros, estaba Sakura y Deidara mirándose mutuamente, en silencio.
–Eso pasa, Naruto. – la voz de Sasuke los saco del shock.
–Va a luchar–dijo la rubia, cautelosamente. Sabia bastante bien cuál sería la reacción de cierto rubio.
– ¡¿Qué?! – gritó con fuerza. Kakashi solo lo miro incrédulo.
–Sí. Va a luchar contra Akatsuki y…–Ino fue cortada por Kakashi.
–Sh… parece que van a hablar…– Interrumpió el ninja copia, interesado en la escena entre Sakura y Deidara.
Todos vieron con atención a ambos ninjas.
–De acuerdo. Esto es mucho mejor de lo que imaginaba. –vieron que Deidara se veía extrañamente regocijado. –Haruno Sakura. ¿Quién diría que te encontraría de esta forma? ¿Sabes? Eres una niña muy difícil de encontrar, y bastante escurridiza. Y ahora parece que sales a mi encuentro. Cosa de locos. –
¿Difícil de encontrar? Los cuatro ninjas se vieron entre sí. ¿A que se referiría? ¿Para qué Akatsuki buscaría a Sakura?
–Hola, Deidara. Tanto tiempo sin verte. Hubiese jurado que estabas muerto. Bueno, la última vez que nos vimos, te deje casi muerto, ¿no? – la voz de ella sonó musical en los oídos de los tres hombres, y burlona. Se estaba burlando de un Akatsuki.
Aunque… un minuto.
Los cuatro se vieron sorprendidos. ¿Ella lo dejo casi muerto? ¿A Deidara?
–Sí, tú lo has dicho, casi. No te preocupes, en esta ocasión no será igual. –dijo un poco resentido el artista.
–Ya veremos, Deidara. Ya veremos.
– ¡No pueden luchar! –Gritó Naruto.
–Creo que lo mejor será intervenir– y los otros dos asintieron ante lo dicho por Kakashi, parándose con un poco de esfuerzo. Ino los vio preocupada, y estaba a punto de hablar, cuando ellos comenzaron a caminar, no hicieron ni un metro, cuando chocaron contra un muro invisible.
– ¡¿Qué diablos?! – chilló el Uzumaki, sobándose la nariz.
–Un campo de energía. –explico Ino con coz calmada. Temía que ocurriría eso.
–Pues sácalo, Ino. – ordeno con su típica voz fría el Uchiha.
–No lo puse yo– dijo con voz queda. –Lo puso Sakura.
Los tres miraron a Sakura, quien tenía su mirada puesta en Deidara, quien los veía a ellos con atención.
–Oh. Lo había olvidado, yo a quien seguía era a ellos. – habló con diversión, al notar por primera vez desde que entro en el claro la presencia de ellos. – pero que distraído soy. Lo lamento, es que Sakurita eclipso su presencia.
–Oh, Dei-kun– lo nombro con sorna– no digas tonterías. Acepta que no los notaste por tu propia estupidez.
Los cuatro ninjas de Konoha la miraron exaltados. ¡Ella no estaba en posición de burlarse de Deidara!
O eso creían ellos.
– ¿pero que hacen ustedes tan quietitos? ¿Sakurita los encerró? – se burlo el Akatsuki, sabiendo que así había sido.
–Hmp– "dijo" el Uchiha– Sakura, quita este escudo. Nosotros nos encargaremos de él. – demandó.
–Uchiha– Kakashi, Naruto y Sasuke la vieron exaltados, no creyendo que ella había llamado al moreno de esa forma. Bueno… tal vez se había resentido de que la haya dejado en la banca, o quien sabe que. – lamento decirte que no estás en posición de ordenar nada, asique no me hagas reír y mejor quédate caladito y en silencio, observando.
–Pero Sakura-chan, no podrás con Deidara. Nosotros ya estamos bien, ¡podemos luchar tranquilamente! – Naruto le sonreía ampliamente a la Haruno. La había extrañado tanto.
–Uzumaki –De acuerdo. Una cosa es que llamase a Sasuke, Uchiha, por el resentimiento y otras cosas, pero ¿a Naruto? ¿Uzumaki? ¿Desde cuándo Sakura Haruno llamaba a Naruto (su hermano del alma) por su apellido? Los tres tenían la boca ligeramente abierta– sus heridas están cerradas, pero pueden abrirse en cualquier momento. No están en posición de luchar. Asique no hables de cosas de las que no tienes idea. Aquí la ninja-medico soy yo, y yo digo que no pueden luchar y deben descansar. Asique acata mis órdenes. – su voz indiferente fue acompañada por una fría mirada.
Los tres varones de Konoha estaban helados. ¿Esa era Sakura? ¿Esa ninja fría, seca y seria? ¿Dónde estaba su sonrisa cálida, su brillo en sus ojos y su voz chillona y alegre?
¿Dónde estaba SU Sakura?
–Oh, Sakurita. ¿No quieres dejar que participen en nuestro juego? No seas egoísta. Ellos también quieren divertirse. – Deidara claramente estaba disfrutando la situación. – Bueno, si no los liberas vos, lo hare yo.
Y dicho esto, envió una araña hecha de arcilla hacia los cuatro chicos, Sakura ni se movió mientras que los chicos, al darse cuenta, se cubrieron el pecho y la cara con los brazos.
Sin necesidad.
El muñeco de arcilla explotó, pero el campo de chakra los protegió de tal forma, que el ataque ni se sintió dentro del escudo.
Deidara chasqueo la lengua.
–He desacreditado tu escudo, Sakura. Parece ser que es fuerte. Aunque me pregunto si…– no termino la pregunta, que soltó un montón más de esas arañas, que se acercaron con rapidez hacia donde se encontraban los chicos.
Ellos nuevamente se cubrieron con los brazos…
Sin necesidad.
Nuevamente, no les afecto en nada el ataque.
–Tsk. Una lástima. Pero que desconfianza tienen a tu poder– dijo el rubio extrañado. Sakura no cambio su expresión, pero un brillo de miedo y dolor se hizo presente en sus ojos, pero rápidamente se fue. Lástima que el Akatsuki lo noto– oh… ¿es que ellos no saben que…?
Un kunai dirigido hacia él corto su dialogo. Este le rozo la mejilla, dejando un corte superficial. Deidara parpadeo varias veces. Prácticamente no lo había visto venir, igual que el resto de los presentes.
– ¿Puedes dejar de molestar, y tomarte en serio esto? Porque te puedo asegurar que la próxima vez ira al medio de tu cabeza, y no lo veras venir. – su voz sonó levemente exaltada.
–Bien, Sakurita. No es necesario llegar a la violencia, ¿sabes? – dijo el Akatsuki tranquilo, queriendo salirse de la batalla. No tenía miedo, pero el hecho de no poder matarla y que ella fuese demasiado buena en la lucha, hacia que sintiese que no saldría muy bien parado en una lucha.
Algo que no estaba para nada equivocado.
–Oh, no. Es necesario llegar a la violencia. – los cuatro de Konoha la vieron sorprendidos. ¿Estaba buscando luchar? ¿Con un Akatsuki? – Porque dudo mucho que nos dejes ir. ¿O no?
–No, no te puedo dejar ir. Pero podrías ir con migo, ¿no? – sugirió el rubio.
La chica lo miro como si le hubiese salido una segunda cabeza, al igual que el resto de los chicos de Konoha.
– ¿Estas insinuando que me iría voluntariamente contigo a unirme a Akatsuki? – Deidara no respondió – ¡¿Are you crazy?! ¡¿Qué te has fumado, Deidara?! ¡¿De dónde jodidas mierdas has sacado la idea de que yo me uniría intencionalmente a Akatsuki?!
–Sakura, puedes ganar un montón de cosas. Te podríamos dar dinero, información, un ejército, poder, reputación. – el rubio quería que Haruno fuese con el por cualquier medio. – Pein haría cualquier cosa con tal de que te unas a Akatsuki. Pein te daría cualquier cosa. ¡Incluso podría hacerte inmortal!
El actual equipo siete veía la situación incrédulo. ¿Le estaban ofreciendo a Sakura unirse a Akatsuki? ¡Eso era una locura! Es decir, ¿Para que necesitaría Akatsuki a la pelirrosa? Ninguno de ellos lo sabía, pero lo que si sabían es que obviamente la pelirrosa no se uniría a Akatsuki por nada, hecho que les tranquilizaba de sobremanera. Es decir, ellos conocían a la Haruno y sabían que no aceptaría ni por todo el oro del mundo.
–waoh. ¿Todo eso me daría con tal de que me una a Akatsuki? – dijo la pelirrosa, sorprendida. Todos los presentes la miraron como si se hubiese vuelto loca. Dentro suyo Deidara estaba que no cavia en sí de la alegría. Ese debía ser su día de suerte.
–Todo eso y más aún. – respondió el rubio, intentando tentarla. Ella sonrió maléficamente.
– ¿vos sabes que la idea me gusta bastante? – la Haruno sonó gratamente sorprendida. El Akatsuki sonrió con orgullo. – ¿y tu vienes en el trato, rubio? – preguntó provocativamente, mientras le guiñaba juguetonamente el ojo.
–Normalmente no, pero haría una excepción contigo, pelirrosa. – la mirada lasciva del rubio se poso en el cuerpo curvilíneo de la kunoichi.
–La idea cada vez me gusta más–
A todo esto, había cuatro ninjas que estaban que no se creían lo que decía. Es decir, ¿esa era Sakura? ¿Qué le había pasado a esa niña dulce y tierna que alguna vez fue la pelirrosa? ¡¿Y cómo podía estar pensando en unirse a Akatsuki?! ¡Si la sola idea era repugnante!
Esa no era la pelirrosa que una vez fue su compañera de equipo y amiga. Esa no era la chica que perseguía hasta el cansancio a Sasuke cuando tenían doce años, y que estampaba a Naruto en la pared a los quince. No era la joven que regañaba a su sensei por la tardanza o por no despegar los ojos del Icha Icha Paradice, ni la que saludaba a Ino con un simple "Hola, cerda".
Esa no era la Sakura que ellos conocían.
Porque la Sakura Haruno que ellos conocían, nunca pensaría ni por un momento en unirse a Akatsuki y traicionar a la aldea.
Pero había algo obvio: ellos ya no conocían a la actual Sakura Haruno, y puede que nunca lo hiciesen.
Naruto reacciono. Él no iba a perder a Sakura. No la iba a perder, porque esa pelirrosa era su hermanita, a pesar del tiempo que había pasado, Sakura era su hermanita.
– ¡Sakura-chan! – gritó el rubio con fuerza, llamando la atención de los dos jóvenes que estaban fuera del campo. – ¡Sakura-chan, no te unas ha Akatsuki! –
El Akatsuki lo fulmino con la mirada.
La pelirrosa volteo lentamente a ver a Naruto, y le envió una frívola mirada.
–No te metas, Uzumaki – nuevamente ese sobrenombre, nuevamente esa punzada en el pecho del rubio– no sos quien para decirme lo que tengo o no que hacer. Soy una nena grande ¿sabes? Y ya no necesito que me digas lo que hacer, porque desde que me dejaste he crecido, solita y me he mantenido en pie sin tu ayuda, asique, Uzumaki, no te creas con derecho alguno en mi vida, porque no lo tienes. Ni tú, ni ninguno de ustedes cuatro. Asique manténganse aparte.
Las reacciones de los presentes ante lo dicho por la pelirrosa no se hicieron esperar:
Naruto abrió sus ojos de par en par, y esos mismos ojos empezaron a brillar y a cristalizar por las lágrimas contenidas. Es decir, por fin conseguía que el teme volviese a la aldea, y se quedase definitivamente, logrando que el equipo siete vuelva a estar formado, y ahora el otro miembro se iba. Ósea, ¿nunca los tendría juntos? Parecía ser que si no se iba su mejor amigo, se iba su hermanita. Y encima, la pelirrosa decía que no tenía ningún derecho en su vida y que ya no lo necesitaba.
Kakashi miro sorprendido a la Haruno, no creyéndose lo que acababa de oír. ¿Dónde estaba su alumna sonriente y alegre? ¿Dónde estaba el brillo en los ojos de esa pelirrosa? Era increíble, pero parecía que ese equipo estaba destinado al fracaso. Si no se iba el Uchiha por la venganza, se iba el miembro femenino del equipo con Akatsuki.
Ino miro con tristeza a su amiga. Se veía venir algo de eso. Cuando vio a la pelirrosa fría e indiferente, temía que algo le hubiese pasado. Lo que no esperaba era que lo que le hubiese pasado es el abandono de su equipo. Y comprendió que ese era el dolor de la kunoichi, la conocía mejor que a nadie, y la única razón por la que podría tener resentimientos con su equipo era esa: que la hayan dejado atrás. Y la rubia se sintió culpable y horrible, porque había dañado a su mejor amiga, a esa que estaba siempre con una sonrisa, a esa que después de que se fue Sasuke recupero, y con la que se unió más que nada. Y lloró, lloro por el miedo de haber perdido a una amiga, y de que esta se uniese a Akatsuki.
Sasuke también se sorprendió, pero no lo expresó mucho. Estaba incrédulo, es que era una locura que esa pelirrosa agobiante sea no solo buscada por Akatsuki, sino que también querían que se una a ellos, y parecía ser que ella pensaba aceptar. ¡Eso era algo irracional! Él era el traidor, no ella. Ella amaba a su villa más que a nada, además, ahora parecía frívola y seria. Y no solo lo llamaba por el apellido (lo que interiormente le provocaba un dolor en el pecho) sino que lo que le dijo a Naruto… "desde que me dejaste he crecido, solita y me he mantenido en pie sin tu ayuda". Esa frase seguía haciendo eco en su cabeza. Es decir, ella no podía estar adolorida porque no la habían llevado con ellos, ¿o sí?
El rubio de Akatsuki estaba que se moría de la felicidad. No solo llevaría a la Haruno con ellos, sino que la llevaría voluntariamente. Si no estaba saltando en una pata y danzando el baile de la felicidad era porque sabía controlar muy bien sus emociones, y porque era un Akatsuki, y tenía una reputación que mantener.
– ¿En que estábamos? – preguntó la Haruno a Deidara.
–En que si venias o no conmigo con Akatsuki. ¿Vienes? – consultó el rubio, cruzando interiormente los dedos.
Ella se quedo pensativa un momento.
Momento en el que todos estaban con el alma colgando en un hilo.
–Sip, rubio. Me uno a Akatsuki. –resolvió la pelirrosa, dejando en shock a los de la hoja.
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Antes de gritarme, aclaro que este capitulo se basa en el titulo del fic de Chaky: No todo es lo que parece.
Ténganlo en cuenta…
xDDD
Se que me querrán matar, pero ya verán lo que pasara el capitulo que viene…
Les agradezco los 13 review y los 11 favoritos mas las 13 alertas… xDDD
El que quiera le puede desear feliz cumple a Chaky.
Por cierto, lo mas probable es que sean tres capítulos, y aun no se si hacer un epilogo o no. Ustedes opinen, a mi me da igual… ^^
Bien, sin mucho mas que decir… me despidooo!
