CAPITULO I

CAMINO A PHOENIX

Estaba Sentada en la cocina una mañana de abril, había decidido tomarme un descanso después de dos años consecutivos de trabajo, me sentía extraña en casa, pues mi esposo.. ja.. aun no me habituaba a llamarlo de esa manera, estaba en el trabajo.

Conocí a Jacob hace casi 9 años cuando por azares del destino fui a vivir con mi padre a Forks, desde el inicio congeniamos, éramos los mejores amigos y hacíamos de todo juntos; aunque no estábamos en la misma escuela, el intentaba ir por mi cada que se lo permitían sus ocupaciones, pasábamos horas hablando de todo y de nada y sin embargo, nunca creí que nuestra relación cambiaria de esta manera hace 5 años, debo confesar que siempre me gusto, y como no gustarme si era el niño más dulce que jamás he conocido, a pesar de su cuerpo musculoso y su piel tostada, tenía una cara de niño, su sonrisa era hermosa, pero sin embargo, durante mi estancia en Forks, nunca llegamos a ser más que buenos amigos.

Al terminar la Preparatoria, decidimos irnos juntos a estudiar a Phoenix, mi papa nuca tuvo objeción, pues jamás vio alguna intención de llevar nuestra relación más allá de la amistad, aunque si se aseguro (como buen oficial de policía) , de que el departamento que rentábamos cercas del campus tuviera dos recamaras y puertas con una buena cerradura.

Aun recuerdo el día que salimos de Forks

-----Flashback----

-Jacob te das cuenta- le dije en el momento que íbamos de Forks a nuestra nueva casa a vivir juntos- al fin tendremos aquella libertad que tanto necesitamos, no mas toque de queda, podremos quedarnos platicando toda la noche si así lo quisiéramos- reí como tonta.

-Bella, mi tonta Bella- me dijo- y me regalo una de esas hermosas sonrisas que tanto me gustaban.

-Que Jake? Yo solo te hago notar las ventajas de vivir solos, además nos tendremos uno al otro,-

En ese momento, recuerdo que solo vi como dejaba de reír y se ponía muy serio antes de decirme que así seria siempre, y que siempre podría contar con él. En ese momento no hice mas caso de la plática y puse mi disco favorito con canciones de los 80´s y empecé a cantar; aunque por un momento se quedo completamente serio, después de unos minutos, sacudió su cabeza, tal cual un perro que acaban de mojar, y empezó a cantar conmigo….

Así fue como empezó nuestra historia de amor, sin aun saberlo, ese día, uno antes que el otro, descubrió, que estaríamos juntos para siempre…