. Droga para dos .
De: PRISS
Capítulo II: "El castigo."
Ella era divina, no había otra palabra.
Hao se vio en serios problemas cuando, al estrecharla, la escuchó suspirar.
Ambos desnudos, rendidos al contacto piel con piel. El moreno estaba consciente de que esto lo hacía por calmar las ansias que habían sido estimuladas en la rubia, pero no podía negar que la chica era extremadamente bella y que solo verla había encendido en él el deseo y la pasión. Así que sus grandes y toscas manos se aventuraron a deleitarse con la tersa piel de la joven.
Exquisitamente suave; el Asakura adoró acariciarle las piernas, así como el vientre y esa pequeña cintura que le provocaba curiosidad.
"Siento como si fuese a romperse."
Pensaba el castaño al tiempo en que buscaba los labios de su compañera. Vaya que se sorprendió cuando ella giró el rostro, resistiéndose a ser besada.
Incluso, aun con la droga, ella tenía al menos un poco de control.
Lo cierto es que la jovencita se sentía humillada. Era doloroso saber que su cuerpo la orillaba a hacer algo que en realidad ella no quería.
~ Ahh… ma-matte!…
La rubia gimió casi con dolor al sentir como el joven de largos cabellos succionaba su pezón izquierdo, lamiendo, mordiendo con suavidad, masajeando y apretando el otro.
La Kyouyama se arqueó, ese estimulo era insoportable y la desarmó completamente. Anna no pudo oponerse ya más, dejando que el apuesto moreno hiciese con ella lo que quisiera.
"Al menos es apuesto… mucho y me trata con suavidad, no como el bruto aquel…"
Pensaba la joven.
Vaya que era el hombre más apuesto que ella hubiese visto en su corta vida.
Tenía un parecido con Yoh, pero la chica no profundizó en ello porque su toque era mágico y la elevaba a un placer que no pidió, pero que terminó recibiendo con resignación, casi con gusto.
Anna terminó respirando agitada mientras el moreno se posaba completamente sobre su lindo y frágil cuerpo, tomando lugar entre sus piernas. El Asakura se tomó un momento para admirar la belleza de la jovencita.
Si, sin duda era algunos años menor que él, tal vez seis o siete, pero aun así era hermosa, ahora entendía por qué el estúpido de su hermano se atrevió a secuestrarla.
Sus facciones finas, sus ojitos negros, como la más bella de las noches. El muchacho no pudo reprimir el impulso de regalarle un beso en una de sus mejillas y enredar sus grandes manos en aquellos cabellos de oro.
Hao sonrió con suavidad, él la recompensaría por lo que el inútil de su hermano y sus amigos le habían hecho pasar, la compensaría por el mal rato. El Asakura solo quería acariciarla. . .
~ ¿Cuál es tu nombre?.
~ An… Anna.
~ Suena hermoso.
Hao le acarició una de las suaves mejillas al tiempo en que le regalaba una pequeña sonrisa.
Con las manos sobre la cama, justo a los costados de la cabeza de la joven, el moreno empujó suavemente las caderas, clavando la punta de su pene en ella.
La rubia cerró los ojos y lanzó un suave gemido de agrado. Hao fue un tonto al entusiasmarse solo con eso, pues empujó hondo, clavándose completamente en ella de una sola vez. La rubia chilló de dolor, apretando los dientes y abrazándose con fuerza al moreno.
Hao se había robado su inocencia. Robado, esa era la palabra, pues la chica de ojos negros no lo había elegido.
~ Maldición!.
Susurró entre dientes el castaño, consciente de su falta de delicadeza y de la magnitud del problema.
Ella era virgen; maldita sea!, esto no podía estarle pasando, y sin embargo. . .
Las mejillas de Anna estaban empapadas.
~ Dime, ¿cuántos años tienes?.
~ Di, dieciséis…
Las pupilas del castaño se dilataron.
Esto era una maldita broma o un castigo por aprovecharse de la situación. Él era más de diez años mayor que esa jovencita.
Pese a que el Asakura se maldecía por su mala suerte, la joven rubia ya había superado el dolor e incluso experimentaba el placer. Anna se desconectó del mundo y ondulaba las caderas, buscando la virilidad del apuesto hombre, tratando de satisfacerse a sí misma.
Hao dobló las cejas y apretó los dientes, casi como si esto fuese un castigo; contemplarla en su placer mientras él permanecía casi inmóvil, dejándola gozar cuanto quisiera.
Y si el verla era una dulce tortura, el sentirla llegar a su clímax fue peor, pues su suave piel interna se contraía con fuerza, estimulándolo y orillándolo a dejarse vencer y regar su esencia dentro de ella. Fue entonces que Hao la embistió con fuerza, maravillado por el placer que la chiquilla le inspiraba.
~ Oh, dioss, mmm…
Anna se arqueó y soltó un fuerte gemido. Eso había. . . eso había sido simplemente maravilloso.
La rubia permaneció quieta por un rato, tratando de jalar aire, en tanto el moreno la miraba fijamente; él bien sabía que esto aun no terminaba, todavía no.
El Asakura se sorprendió cuando la chica se inclinó para besarlo con desesperada pasión, cuando minutos antes le había negado sus labios, los cuales por cierto eran dulces y altamente adictivos, pues el castaño pronto se dio cuenta de que no podía dejar de besarla.
Estrechando con fuerza la pequeña cintura de la chica, Hao volvió a mecer las caderas, llevándolos a ambos a una bella danza en la que sus cuerpos se buscaban con tremenda desesperación, una y otra vez en un ciclo sofocantemente delicioso; frotando sus sexos con insólita necesidad.
~ No pares, no!…
Le decía la rubia entre besos. Y él no dudó en complacerla.
Hao se clavaba en ella de tal manera que poco tardó en desencadenarse el clímax para ambos. Anna gimió llena de gozo, así como de la esencia del moreno, quien parecía no querer abandonar del cuerpo de la joven, mucho menos soltarla.
El joven de largos cabellos se inclinó para besarla, dispuesto a continuar así toda la noche, si era necesario y si ella así lo quería, estaba dispuesto a acompañarla y hacerla suya.
"Ese es mi castigo."
El Asakura sonrió con ironía; quizá eso era demasiado placentero como para ser un castigo.
En tanto, la rubia parecía hipnotizada con la magia que ese hombre ejercía sobre ella.
¡Qué importaba que no lo conociera!, esto era el paraíso. Esta noche la disfrutaría al máximo, ya mañana tendría tiempo para arrepentirse.
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. . . . Continuará.
LEMON, me gusta el lemon ^0^.
¿Han notado que últimamente he escrito fics donde Hao es mucho mayor que la rubia?, entre siete y diez años.
La razón es la imagen del manga, donde Hao le dice a Anna que ella es la indicada para ser la esposa del Shaman King, o sea de él.
Pues en esa imagen él se ve mucho mayor que la itako, nada que ver con la imagen del anime.
MUCHAS GRACIAS POR LEER ESTE FIC:
Patrick A'Sakura
Katsumi Kurosawa
Snoopyter
Maeda Ai
