–No sé cómo me deje convencer por ti, por cierto ¿Dónde estamos?– Dijo el chico mientras caminaba por las calles de ¿América, o acaso era Europa? No lo sabía bien, no conocía de aquellos lugares.

–No es lo que crees, no es América ni esas cosas que piensas ahora.– Realmente lo maldecía por tener el reishi.

–¿Entonces?– Cuestionó por fin.

–Bueno… Bienvenido al medio oriente.– Le dijo quitándose esa máscara del rostro, desvelando una sonrisa.

–¿Qué?– Fue lo único que pudo articular a como se dio cuenta del ambiente del lugar.

–Bueno, para empezar tú me pediste que te trajera ¿O no?– No recordaba exactamente cuándo, pero en algún momento él pudo sentir una conexión con Jaaku, y es que, cuando no estaba haciendo cosas estúpidas como vagar por ahí o usar esa máscara de oni, le agradaba, le recordaba a alguien.

–Tengo una pregunta.– Formuló viendo los alrededores.

–Adelante.– Respondió mientras se esforzaba en prender una fogata.

–Dime, ¿Cómo se obtiene esa habilidad?– Suspiró. –Ya sabes… el reishi.–

–No es algo que te pueda explicar, pero no estoy muy seguro de que sea hereditario si eso es lo que piensas, a veces, puede llegar a ser molesto.– Respondió así nada más, mientras ponía dos peces al lado del fuego.

–Ya veo… este lugar, parece ser una catástrofe, sólo mira los edificios, pareciera…– Antes de completar, su interlocutor se apresuró a responder por él.

–¿Qué una garra lo cortó, que un monstruo hizo esto? Así fue, fu fu fu… y puedo asegurarte que no fui yo.– Y lo vio directamente con una sonrisa.

–¿Cómo dices, que yo fui?– Preguntó él algo impactado.

–Oh, ya decía yo que a veces es bueno recordar.– Y giró su cabeza a ver el reciente cielo en el que se empezaban a aparecer las estrellas. –Así fue.–

–No lo entiendo, debería estarte partiendo la cara.– Bufó molesto, consiguiendo una sonrisa leve en su compañero.

–Podrías, pero no sabrías cómo regresar a Japón, estamos muy lejos, pequeña flor de loto.– Chequeó sus alrededores mientras se estiraba.

–¿¡Otra vez con esa cosa de la flor!?– Se cabreó el joven rubio mientras mordía el pescado que ya estaba listo para comer.

–¿Eso significa tu nombre, no?– Puso sus dedos en apoyo con su barbilla antes de continuar. –Flores, son como, nosotros, nacen, crecen, dejan caer sus semillas y luego se marchitan.–

–Valla, y ahora hablas con metáforas.– Se burló de él. –Eres un verdadero idiota, me recuerdas… bueno, no importa.–

–¿A tu padre? – ¡Rayos, el reishi! –Bien, si eso dices, sólo te puedo asegurar que no somos iguales.– Respondió sonriendo de nuevo.

–¿A ver dime?– Preguntó sin optimismo, más bien, con pesimismo.

–Hmp, que loco eres, por ejemplo…– Se quedó pensativo unos minutos. –Está bien, por él sientes algo que por mí no.– Y fijó su vista en el fuego.

–¿Qué? Para mí ambos son unos idiotas.– Refunfuñó.

–Hablo de tristeza, estás bastante dolido del por qué te han dejado.– Su rostro ahora mostraba serenidad, pero seriedad.

–¿Tristeza, yo, por algo como eso? ¡Es ridículo!– E hizo una mueca al imaginar tal cosa.

–Yo no lo dije.– Respondió.

–¿Entonces quién?– Preguntó alzando una ceja.

–Tu corazón.– Eso ya era suficiente, así que se limitó a patearle el rostro, de manera que cayó de espaldas contra el suelo de tierra.

–Ya te lo dije.– Lo miró con recelo. –Que dejes de actuar como un completo imbécil.–

–¡Oh está bien! Ya veo que no te agrado por naturaleza.– Rió levemente, lo que hizo que se ganara otra patada por parte del chico, esta vez, directamente en el estómago.

–La única razón por la que quise venir, fue porque quería respuestas, y lo sabes.– Dijo notoriamente enfadado.

–Te escapaste sin permiso.– Le dijo mientras se sobaba levemente el estómago y el rostro, eso era imposible, ¡Lo leía como un libro!

–¿Quién dijo que hice eso?– Trató de contrarrestar las palabras que Jaaku le decía, sin éxito alguno.

–Tamao no te dejaría venir así como así.– Y sonrió ampliamente. –¡Ella me odia!–

–¿¡Y te alegras por eso!?– Reclamó él bastante furioso. –¿¡Qué le has hecho!?– Preguntó en tono sobreprotector.

–Vamos, no fue nada malo, pero estoy seguro de que ella aún me ama.– Sonrió esta vez, maliciosamente.–Después de todo, le hice un favor por un largo tiempo.–

–¡Ya basta, la heriste ¿No?!– Ya estaba harto de él.

–No exactamente, pero te aseguro que me fui de Funbari hace ya varios años, hacia América.– Respondió con una sonrisa sincera.

–¿Por qué ahí?– Esta vez la conversación se ponía más interesante, ya que, en mucho tiempo, estaba prestando atención.

–Tenía que ver a alguien.– Lo miró frente a frente, mientras el fuego era atizado.

–Dime.– Hana sabía la respuesta, aunque sabía que él le daría más información.

–Anna me mataría si no iba, en ese entonces aún no estaba a las órdenes de Yvs.– Retomó su palabra luego de un momento de silencio, que pareció una eternidad para Hana.

–¿Yvs, es el estúpido en contra del tío Hao?– Preguntó, al fin las respuestas que quería salían a flote.

Era el plan perfecto, según Alumi, y acertado, sabía que él accedería a todas sus preguntas, y luego de ponerse de acuerdo con Yohane y Gakko para que le cubrieran las espaldas, se marchó a buscarlo inmediatamente, aun olvidando la Futsunomitama no Tsurugi el idiota de Jaaku no atacó, simplemente le dijo que platicarían en un "lugar mejor" y fue ahí donde él propuso la idea de ir a su primera zona de combate, el medio oriente.

–Sí, antes de eso, podría decirte con orgullo que serví a la Familia Asakura.–

–Ya veo, eres un traidor.– Lo insultó mientras lo veía con recelo.

–Llámame de esa manera, Hana.– Dio un largo suspiro y lo vio directamente a los ojos.

–¿Cómo controlo a los onis, como lo haces?– Preguntó el chico, no podía perder nada con preguntar.

–Cada quién es diferente.– Se limitó a contestar, lo que hizo enfadar a Hana.

–¿¡Sólo eso, sólo eso es lo que me dirás!?– Se puso de pie, dispuesto a atacarlo.

–¡Oye, oye, lo menos que quiero es otra izquierda en mi rostro jajaja!– Se rió abiertamente, mientras Hana lo pateaba de nuevo, luego volvió a tomar asiento del otro lado del fuego.

–¿Qué se siente?– Preguntó con la mirada fija en las estrellas.

–¿Eh?– Articuló viendo de reojo al joven shaman.

–Ya sabes… eso de los onis… es decir, yo también los he tenido toda la vida, pero no sabía hasta ahora…– Comentó ahora posando sus ojos en el fuego.

–No es malo si eso es lo que piensas, es decir, miles de accidentes puedes tener, y sin embargo el oni siempre te protege, es como tu mejor amigo…– Le dirigió una leve sonrisa, a pesar de ello, a Hana no le dieron ganas de patearlo de nuevo, ya bastante tenía su rostro.

–Para mí es una maldición…– Dijo sin darse cuenta de sus palabras.

–Te dejaron para protegerte, y Tamao se hizo pasar por tu madre para que no… sintieras que estabas solo en el mundo, como yo.– Confesó ahora riendo ligeramente.

–¿De qué hablas? Si hablas de tu hermano a cada rato…– Le lanzó una mirada de pocos amigos.

–No lo conocí hasta hace unos años, al caso no tuve un hermano nunca, y a mi sensei no lo vi como a mi padre, a diferencia de ti, que conociste el concepto.–

–¡Viví una mentira por seis años!– Le gritó poniéndose de pie nuevamente.

–¿Y qué? Fue para que tu corazón no resultara herido, además, tienes dos mamás por así decirlo Jejeje…–

–Ese no es el caso, ¡Una mentira es una mentira, me abandonaron y eso es todo, mis padres solo son unos malditos hippies!– Le gritó furioso mientras veía con enojo los alrededores, en ese instante, pudo sentir como Jaaku le daba un coscorrón en la cabeza.

–¡Ya madura!– Le gritó evidentemente enojado. –No hay amor más grande… que el haberte tenido que separarte de ti, aun cuando sus corazones se destrozaban…– Bajó la mirada y volvió a sonreírle a las estrellas.

–¿C-cómo?– Preguntó Hana, este sujeto al parecer sabía más de lo que aparentaba.

–Tienes suerte, porque tienes amor.– Le sonrió mientras volvía a tomar asiento.

–¿Y me puedes decir en qué sentido?– Era una de las pocas veces, en que sentía que hacía una conexión tan profunda con alguien, no sabía cómo, pero Jaaku lo comprendía.

–Tus padres, Tamao, tu prometida, tus amigos, incluso a Hao, tienes a muchas personas que se preocupan por ti, y yo sé que sabes que eso es cierto, puedo leer tu corazón, flor de loto.– Sus palabras fueron tranquilas y bastante cálidas, él nunca pudo decirlo, pero lo que sentía era lo que Jaaku dijo.

–Yo…– Hana se quedó sin palabras, sólo esperaba no sentirse tan miserable como en ese momento.

–Arriba ese ánimo, Hana Asakura Kyoyama, eres más de lo que crees, puede que no estén juntos, pero son tu familia y te aman, asó como tú, los amas a ellos.– Puso una mano sobre su hombro y divisó que las estrellas comenzaban a desaparecer y el cielo empezaba a aclararse. –Vamos a casa.–

–A mi hogar…– Susurró con una leve sonrisa mientras llegaban a Funbarioka.

No supo en qué instante, pero estaba tumbado en su cama, arriba había un póster de Bob, al que se le había quedado viendo hace rato, volteó a ver a la ventana, los rayos del amanecer eran hermosos y sonrió levemente, suspiró y susurró para que nadie pudiese escucharlo.

–Supongo que debo de agradecerte…– Suspiró de nuevo para ver de nuevo al póster. –Me hiciste recordar a mis padres…–

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Ok, espero que os haya gustado ^^ este "oneshot" si se le puede llamar así _ _! Fue dividido en dos, ya que si los unía, nada que ver uno con el otro, ok, ya sabéis a donde enviar riviews, ya sea aquí si estás registrado, o a mi correo electrónico (que está en mi perfil) si no estás registrado, siempre son agradecidos! :3

La carátula pertenece a: NadiaMartinez . deviantart . com

Oh! Y también visitaos los otros fics que tengo si este te ha gustado X3 hasta la vista!

Se despide: C.S