Segundo Año: La biblioteca

Estas hace más de dos horas sentado en esa misma silla, con ese mismo libro delante de ti, lo lees y lo vuelves a leer, anotando en un pergamino algunas de las palabras que te parecen importantes, tratando de pensar en que manera vas a incluir toda aquella sarta de cosas sin ningún sentido en un informe que no tiene siquiera título y, que, lamentablemente, es para mañana.

No sueles dejar las cosas para último momento pero es que no te agrada estar en la biblioteca, es eso, no quieres estar ahí y retrazas lo más posible el quedarte en ese lugar más de 10 minutos.

Nunca creíste odiar tanto un lugar, pero si, lo odias, odias la maldita biblioteca de la Escuela.

Todo esta demasiado tranquilo, hace no mucho tiempo, tal vez el año pasado, el estar así, en silencio, hubiera sido lo mejor que te podría haber pasado, pero, ahora, ya no te parece tan interesante como antes, no le encuentras la gracia a todo esto, algo le falta a ese lugar, algo te falta a ti estando en ese lugar solo.

Falta algo que rompa con esa calma, algo que había roto con TU calma desde el mismo momento en el que entraste a la Escuela, incluso antes, cuando estabas viajando hacia ella.

- ¿Qué haces aquí? – pregunta Albus, tu mejor amigo. Su llegada te asusta un poco, estabas tan ensimismado en tus propios pensamientos que no lo oíste acercarse a ti.

- Tengo que terminar hoy este informe para Herbología. – dices apesadumbrado.

- ¿Todavía haces tus propios informes? – pregunta divertido. - ¿Aún no te das cuenta que tienes por amiga a la persona más inteligente de TODO el Colegio?

- Lo sé Al, pero, no podemos abusar de la bondad de Rose, en algún momento va a pedirnos algo a cambio y prefiero deberle los menos favores posibles, además… ¿No crees que el Profesor se dará cuenta? Siempre tenemos casi las mismas respuestas. - comentas.

- Es que respondemos lo mismo porque lo contestamos bien. – replica tu amigo sentándose delante de ti mientras despeina su ya indomable cabello.

- ¡Exacto! Soy demasiado malo en Herbología como para sacar una excelente nota en un informe tan técnico como este, levantaría sospechas y no quisiera aprenderme de memoria todo lo que escribe Rose para que crean que yo lo escribí, sería una total perdida de tiempo.

- Hacer tu informe es una total perdida de tiempo. Te haces demasiado problema por las cosas Scorp, piensas demasiado en las consecuencias, piensas demasiado antes de actuar.

- ¿Qué tiene de malo eso? – preguntó una vocecita inquita que elimino todo el silencio de la sala. Ya estas acostumbrado a que ella llegue y se integre de manera instantánea a la conversación, ya ni siquiera la miras con mala cara, como al principio, ya es algo… natural.

- Tiene de malo que mi querido amigo, aquí presente, cada día se esta pareciendo más a ti, y eso me esta empezando a asustar. – le respondió Albus a su prima que ya estaba al lado de ustedes.

- Que Scorpius no sea un inconciente como tu, no significa absolutamente nada, de hecho si, significa que es lo suficientemente inteligente como para no dejarse llevar por tus tontas ideas, que no quiere que lo castiguen todos los días. – explico la chica.

Albus comenzó a reír como loco.

- Mejor me voy de aquí. – dijo sin poder contener la risa. – Antes de que me contagies con tu sentido común.

Un poco enojado por la intromisión de Rose y muy divertido por lo que ella acababa de decir, sale de tu vista, pero, aún a la distancia sigues escuchando como ríe.

- Inmaduro. – escuchas que dice por lo bajo.

Sabes que no es el mejor momento para soltar lo que estas a punto de decirle, pero, no hay otra alternativa.

- Gracias Rose, pero… puedo defenderme yo solo, enserio. – respondió el rubio sintiendo como sus mejillas comenzaban a arder. – No necesito que actúes como mi madre todo el tiempo, bastante tengo con mi verdadera madre. – en ese momento te das cuenta que te pasaste de la raya, deseas volver el tiempo atrás y detenerte antes de haber acotado tal idiotez.

- Como quieras. – dijo un poco ofendida y comenzó a caminar en la otra dirección.

- ¿Qué hiciste? Ahora esta enojada contigo. Scorpius, no puedes ser más… ella es la única que siempre te ha defendido, que siempre ha hablado bien de ti, no puedes ahora venir y decirle esas cosas. Eres un desagradecido. – una voz en tu interior te recrimina mucho más de lo que ya te estabas recriminando antes.

- Rose, espera. – dices casi desesperado. Ella se da vuelta muy lentamente y con los ojos reflejando su enojo. – Lo siento. Lo siento, no quise hacerte enojar, es que… sabes como es Al, nunca se toma las cosas enserio y… lo siento. – dices de forma muy sincera.

Ella sonríe y deja atrás el enojo, o, al menos, eso te parece. Vuelve hacia ti y se sienta delante.

- Esta bien, no hay problema, sólo que…

- Sólo que nada. – dices interrumpiéndola. – Tu estabas bien yo mal, listo.

Ríe ahogadamente porque no quiere que la expulsen de la biblioteca si le da un ataque de risa.

- Esta bien, no más comentarios.

Se te queda mirando un rato y tu te pones cada vez más nervioso, no puedes concentrarte en ella porque se daría cuenta y tampoco en el libro que tienes delante porque ella te esta mirando y seguramente, no esta tan concentrada en ti como en el libro que estas leyendo, y, por eso, te sientes bastante mal.

- ¿Qué haces? – pregunta interesada. Lo sabías, estaba mirando el libro, no a ti.

- Mi informe de Herbología. – respondes automáticamente.

- ¿Te ayudo? – vuelve a preguntar.

- No gracias, ya casi termino.

- Son dos pergaminos ¿Sabes? Y sólo tienes escritas ¿Cuántas? Diez palabras sueltas e inconexas. Perdona mi intromisión, pero… eso no es casi terminar, es casi empiezo. – dice con un dejo de reproche. – Scorp esto es para mañana, déjame ayudarte.

- Quiero hacerlo solo. – el orgullo Malfoy sale a relucir en ese momento, no puede decirte ahora que quiere ayudarte, y menos de esa forma, como si fueras un completo inútil y… aunque lo seas (porque lo eres) no se los vas a demostrar.

Se levanta, por un segundo crees que va a irse y esta vez si que no volverá a hablarte, pero no, lo que hace es cambiarse de asiento, se sienta a tu lado.

- Digamos que… no hago el informe por ti, pero… lo hago contigo ¿Qué dices? Los amigos se ayudan ¿Verdad?

En cuanto se sienta te das cuenta que ella será la que terminará haciendo el informe, porque te saca de las manos el libro y comienza a anotar frases, un poco más coherentes que las tuyas (seamos sinceros, mucho más coherentes que las tuyas).

Al cabo de unos minutos te da nuevamente los pergaminos.

- Hiciste todo el trabajo. – dices un poco molesto. Le habías dicho que querías hacerlo solo, fracasar por ti mismo.

- Lo siento. – dice avergonzada. – No pude evitarlo, pero… mira – agrega tratando de enmendar su error. – no es un lenguaje tan técnico el Profesor no se dará cuenta que no lo escribiste tu, además incluí algunos errores.

- ¿Te equivocaste a propósito? ¿Sólo para ayudarme? – no puedes creer lo amable y buena amiga que esta chica puede ser.

- Pues… si. – responde.

Cuando salen de la biblioteca, miras unos segundos atrás… tal vez este no sea un lugar tan horrible, un lugar para odiar tanto, es ahora cuando te das cuenta, mientras Rose este cerca, cualquier lugar es perfecto.


Espero que les haya gustado

Muchas gracias por leer

Pau Ruby Malfoy