¡Hola! ¿Cómo les va? Estoy de vuelta con un nuevo capítulo que espero les guste, muchas gracias por sus reviews bueno aquí va :D
Disclaimer: No soy J.K Rowling :/
A Luna la cabeza le daba vueltas cuando se levantó aquella mañana, le tomo un par de segundos orientarse. Abrió los ojos y gruño al ver el reloj, 7 AM. Tenía tiempo de sobra para llegar al trabajo, trato de alcanzar la almohada para taparse la cara e intentar conciliar el sueño de nuevo cuando un brazo se lo impidió.
¿Brazo?
Volteo lentamente. Y si Terry había conseguido su cometido, y por fin se la había llevado a la cama…
Del rabillo del ojo noto algo de color rojo a su lado, un rojo que se le hacía conocido. Se parecía al de Ginny, pero ella nunca se acostaría con Ginny, sin importar que tan borracha estuviera.
Así que tenía seis opciones, seguro se trataba de uno de los hermanos Weasly. No sería Bill porque él estaba casado con Fleur, la modelo francesa, Charlie vivía en Rumania, descartado. No soportaba a Percy y él tampoco la soportaba. Los gemelos, podría ser uno de ellos, siempre se encontró a George muy atractivo ¿o era Fred? No sabía diferenciarlos. Y por último Ronald, siempre le había parecido guapo pero eso sería imposible no lo veía desde… ayer.
"Así que dejaste a tu noviecita." Luna rio. "No voy a decir que lo siento."
"¿Qué? ¿Te dejo el camino libre?" Pregunto Ron arrogante alzando una ceja.
"Quisieras, yo no tengo relaciones. La monogamia es algo imposible para mí." Tomo un trago de lo que fuera estaba bebiendo y tuvo una leve sensación de mareo. "Pero no te culpo, seguro que el sexo era bastante bueno."
Ante esto a Ron le dio un ataque de risa, era una risa estruendosa y todo el mundo en el bar se volteo a verlo, le dio un par de golpes a la barra antes de darle la cara a Luna.
"No tengo sexo, desde hace casi ocho meses. Lavender es el ser más frígido y superficial que existe en la faz de la tierra." Gruño el pelirrojo, trago lo último de su bebida y pidió otra. Y ahí a Luna le llego una maravillosa idea.
"Que triste." El asintió y murmuro algo entre dientes. "¿Llevabas mucho con ella?"
"Dos años, mira Luna no quiero hablar de Lavender. Solo quiero embriagarme y buscar a alguien que este lo suficientemente borracha como para acostarse conmigo sin preguntar."
"Bueno estas de suerte porque acabas de encontrar a alguien."
Luna se tapó la cara y negó torpemente. Miro a Ron por el rabillo del ojo, tuvo que admitir que lo sucedido anoche fue bastante satisfactorio. Demasiado, en su totalidad. El pelirrojo comenzó a estirarse y abrir sus ojos de a poco.
"Buenos días." Murmuro Luna.
"¿Ya es de día?" Pregunto Ron atontado.
"Sí."
"¿Qué tan de día es?" Ron trato de concentrar sus ojos en el reloj y suspiro aliviado. "Todavía tengo tiempo para llegar al trabajo."
"Pero que aburrido eres." Murmuro Luna, empujando su brazo e incorporándose en la cama, se restregó lo ojos y busco alrededor de la habitación por su ropa. Descubrió que no estaba en su propia habitación; el lugar estaba demasiado limpio.
Su ropa estaba tirada en una silla cercana a ella así que se paró sin la más mínima vergüenza y comenzó a vestirse. Ron la observo por un buen rato hasta que le vino a la cabeza que debía alistarse para el trabajo.
"¿Quieres que te lleve al trabajo o a tu casa?" Le pregunto el pelirrojo a Luna.
"No es necesario, Ronald." Luna se perdió en la pantalla de su móvil.
"Bueno, eh, supongo que estuvo…"
"Ron ¿jamás has hecho esto?" La ojiazul le pregunto soltando una risita ante la negación y sonrojo del varón Weasly. "Yo me voy y continuamos nuestras vidas como si nada sucedió, no creo que nos volvamos a ver hasta que Ginny se case o en un funeral."
"Haces esto a menudo ¿no?"
"Tres veces a la semana." Luna rio a sus anchas ante la expresión de asombro de Ron. "No eres nada como pensaba. Pareces más un niño que un hombre hecho y derecho."
"No le tengo aversión a la monogamia, en realidad me gusta."
"No hay nada de divertido en eso."
"¿Hay algo divertido en las enfermedades venéreas?" Entonces fue el turno de Ron de reír. "¿Qué opina tu padre de tus andanzas? Si me acuerdo bien es era un poco estirado."
"Mejor no hablemos de eso." Luna se acercó a Ron y por un momento el pelirrojo juro que lo besaría, pero ella solo se asomó sobre su hombro y tomo algo que se encontraba detrás de él; un bolso. "Bueno, hasta la próxima, Ron."
Le tendió la mano y Ron la tomo, sus ojos buscaron el rostro de Luna pero le fue imposible porque estos se perdieron en el escote de la rubia. Un dedo en su barbilla lo obligo a mirar hacia arriba y sus ojos se encontraron con los de Luna.
"Mucho mejor."
"Ron ¿estas…?"
Harry observaba atónito a su mejor amigo desde la puerta, cuando se decidió a ir a ver si el pelirrojo estaba despierto o al menos vivo, ya que cuando llego a mitad de la noche oyó sonidos amortiguados y luego el silencio que necesitaba para conciliar el sueño. Esperaba encontrarse con lo que sea, un Ron desmayado o moribundo, todo, excepto la escena que tenía ante él.
Su pelirrojo amigo estaba tumbado en la cama con una rubia que se le hacía de lo más conocida sobre él.
"¡Harry!" Ron chillo mientras empujaba a su compañera que se encontraba medio vestida pero por lo menos lo que llevaba puesto la tapaba.
"Hola Harry." Reconoció esa voz inmediatamente, Luna Lovegood, la amiga de Ginny. El pelinegro negó con la cabeza, tenía pensado en pedirle a Ginny que le facilitara el número de Hermione, tal vez su dirección pero gracias a Ron ya no tendría que hacerlo.
"Luna. Solo quería asegurarme que seguías vivo, tienes quince minutos para llegar al trabajo." Harry sonrió pícaro. "Continúen con lo que estaban haciendo lamento la interrupción."
"¿Qué le pasa a Comadreja?" Draco le pregunto a Harry detrás de su periódico cuando lo percibió entrar a la sala.
"Tiene sexo con Luna."
"Tal como lo predije, págame, Potter."
"No lo creo, Malfoy." Harry se sirvió una taza de café mientras recogía su portafolio. "¿Nos reunimos para almorzar? Para ver que le sacamos a Ron."
"No, tengo una cita para comer con Ginny." Sonrió el rubio detrás de su periódico.
"¿Cómo rayos tienes una cita con Ginny? La conociste por como quince minutos ayer y estuve contigo todo el tiempo."
"En realidad no, trataste de hacerte el galán con Hermione ayudándola a arrancarle la botella de vino que Luna había sacado de su bolsa ¿recuerdas? Utilice mis encantos y tengo una cita con Ginny." Draco dijo con su típica sonrisa engreída.
"¿Te das cuenta de que tu futuro cuñado será Ron?" Ante la mueca en la cara de Draco, el ojiverde no pudo evitar echarse a reír.
"Buenos días." La voz de Ron se alzó entre las risas de Harry y ambos hombres se concentraron en su amigo que irradiaba felicidad con la sonrisa de idiota que llevaba dibujada en la cara. Luna venía detrás de él arreglándose la chaqueta, los saludo con la mano y Ron la condujo al recibidor.
Draco y Harry como los chismosos que son se asomaron a espiarlos.
Hablaban en voz baja, por lo cual no podían escucharlos. Se veían demasiado casuales, tanto que nadie creería que esos dos hubieran tenido algo. Hasta que Ron se inclinó para besar a la rubia ardientemente
Se separaron y Luna miro a su dirección:
"Adiós, muchachos."
"Antes de que te vayas Luna, ¿podrías darme el número de Hermione?" Ella sonrió ante la pregunta de Harry y rebusco algo en su bolso, saco una pequeña tarjeta blanca y Harry se apresuró a tomarla como si fuera un niño en la mañana de Navidad. Murmuro las gracias y Ron beso a Luna por última vez antes de verla desaparecer tras las puertas del elevador.
"Tendremos que esperar a que saborees el momento para que nos cuentes que sucedió." Draco pregunto, sonriendo de lado.
"¿Qué les hace pensar que les voy a decir lo que paso?" Ron pregunto, ignorando las miradas de sorpresa que sus dos amigos se intercambiaban.
"Vamos, Ron, sabes que tienes que contarnos, hermano. Al menos dinos que dejaras a Lavender." Harry dijo, mientras el rubio y el seguían a Ron a la cocina.
"No."
"De acuerdo eso es lo más…"
"Porque ya lo hice."
"Luna, ¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas mis llamadas?" Hermione Granger gruño preocupada en el teléfono. "No dormiste en casa no soy idiota para no darme cuenta, por favor llámame o déjame saber si sigues viva por favor. Estoy muy preocupada por ti."
Hermione suspiro, era el décimo mensaje que le dejaba en el celular a Luna. Había regresado al apartamento temprano en la mañana para darse un baño y asegurarse de que su rubia amiga se fuera directa al trabajo. Su apartamento estaba en orden, el baño estaba limpio y la cocina en completo orden.
Luna no había pasado por allí desde la mañana anterior.
Lo que significaba que salió a algún bar y había acabado con algún borracho, que probablemente vivía en una pocilga, suponía que en unos quince minutos recibiría una llamada de Terry preguntándole si sabía de la rubia que aún no se presentaba al trabajo.
"¿Conseguiste a Luna?" Le pregunto Ginny al encontrársela en un pasillo.
"No, sabes nunca pensé que me convertiría en madre tan joven y de una niña de 25 años." Ginny rio ante la cara de consternación de Hermione. La castaña aprecio a Ginny por primera vez aquella mañana. Se había arreglado, llevaba el pelo suelto y al tener una nariz tan sensible reconoció el perfume con olor a flores silvestres que Ginny utilizaba solo en ocasiones importantes.
"¿Tienes a un paciente al cual quieres impresionar?" Hermione le pregunto.
"¿Qué? No claro que no. Es solo que hoy es uno de esos días en lo que me levanto con ganas de verme más bonita."
"Ese cuento no te lo creo, Ginebra. Vamos dime, ¿tienes una cita? Por favor dime que no se trata de Dean Thomas"
"No, no se trata de Dean." Ginebra rodo los ojos ante la mención de su ex novio. "Y antes de que la curiosidad te mate, si tengo una cita con Draco, para comer. ¿No tienes pacientes a los cuales atender?"
"Nada crítico, puede esperar. Sabía yo que le habías echado el ojo, pero es que esta bue…" La vibración de su teléfono interrumpió a Hermione y se excusó con su pelirroja amiga para atender la llamada. "Seguro es Luna. Alo."
"Hola." Ante aquella voz masculina, Hermione frunció el ceño. "¿Es Hermione Granger?"
"La misma, ¿Quién es?"
"Hola Hermione, soy Harry." Harry, Harry… ¡Harry Potter! Al darse cuenta de quien se trataba, se sonrojo increíblemente.
"Eh… hola."
"Te debe sorprender mi llamada."
"Bastante debo decir." Ginny le hacia señas preguntándole de quien se trataba y Hermione le hizo una ademan con la mamo para que se aguantara. "¿Cómo has conseguido mi numero?"
"Luna ha estado en casa esta mañana, y tuve que pedirle tu número, porque sinceramente me encantaría verte de nuevo." A Hermione las piernas le flaquearon y se tuvo que apoyar para evitar caerse de espaldas. Aquel Adonis le estaba insinuando que quería salir con ella.
'Concéntrate, Hermione, concéntrate. Ha mencionado a Luna.'
"¿Luna? ¿Está contigo? ¿Está bien?"
"Luna está en perfectas condiciones ya se ha ido al trabajo." El tono de Harry le hizo saber que estaba completamente confundido, no entendía porque Hermione había ignorado su indirecta tan de frente. Pero cuando se trataba de Luna, había que tener cuidado. Era una loca, haría lo que sea por un buen par de zapatos y Hermione Granger no estaba dispuesta a sacar a una sedada Luna de otra celda de algún centro comercial.
"¿Qué hacía en tu casa? Por favor dime que no se ha metido a la fuerza."
"No para nada, estaba con Ron." Harry rio incrédulo.
"¿Ron? ¿Seguro debería preguntarle a ella que hacía con él?"
"Sí."
"Lo siento, no me has llamado para que te interrogara sobre los paraderos de Luna, pero es que es inestable y un peligro para la sociedad cuando está sola."
"No te preocupes, volviendo al tema, te llamaba para ver si querías salir por un café o a cenar."
"¡Dra. Granger tenemos una emergencia!" Grito uno de los enfermeros al final del pasillo, sosteniendo a un hombre que se encontraba convulsionando en aquel momento.
"Dios." Murmuro Hermione tirándole el teléfono a Ginny. "Eh podrías decirle que lo llamo luego o que me llame después…"
"¡Dra. Granger!"
"Vamos…" Hermione empezó a gritar órdenes, mientras dejaba a una muy confundida Ginny con el móvil en mano, ¿con quién rayos hablaba Hermione?
"¿Luna?" Terry Boot, frunció el ceño al ver a la rubia atravesar las puertas de la sala de prensa exactamente a las siete y treinta de la mañana. Luna Lovegood jamás había llegado a esa hora a la oficina.
Nunca.
El record de Luna eran las 10, Terry nunca había logrado que llegara antes de esa hora. Verla ahí, era surreal. Pensó tomarle la temperatura para asegurarse de que no estaba enferma, tal vez el plan de Xenophilius Lovegood había funcionado y Luna estaba de vuelta en casa de su padre.
Descarto esa opción al darse cuenta de que la hija de su jefe llevaba la misma ropa de ayer.
"Buenos días, Sr. Boot." Luna le paso por el lado sin darle la menor importancia y se sentó en su escritorio, encendió el ordenador antes de volver a dirigirse a su editor. "¿Debía entregarte algo?"
"Si, tu última columna. La espero en quince minutos."
"Perfecto, estará en tu escritorio en una hora." Luna le sonrió y le dio la espalda, Terry suspiro resignado y rodo los ojos, caminando a su oficina para ultimar los detalles de la edición de la semana.
El Quisquilloso era solo una pequeña rama del gran árbol de Publicaciones Lovegood. Xenophilius Lovegood era un hombre excéntrico, sí, pero sabía de negocios, era el dueño de gran parte de la prensa escrita inglesa.
Luna era su única hija, la 'encantadora, dulce e inteligente' Luna, como su padre la había descrito cuando encomendó a Terry la tarea de llevar a Luna de la mano en el inicio de su carrera periodística. Al principio Luna Lovegood, era toda una promesa, cada artículo mejor que el anterior y pronto la ascendieron a la posición de columnista.
Pero el padre de Luna, nunca le había dicho que su dulce retoño, se aburría rápida y fácilmente de las cosas. El descenso de Luna comenzó con la entrega tardía de sus columnas a no entregarlas, luego se ausentaba toda la mañana al trabajo, no iba al trabajo y cuando iba solo se dormía en su escritorio.
Hasta llevaba almohada para hacerlo.
Terry se sentía como un trapo con el que Luna hacía y deshacía, le hastiaba, pero no podía negar que quería que la rubia se fijara en él, no solo por el hecho de que era una hermosa mujer, porque era bellísima.
También lo ayudaría a propulsar su carrera por el techo.
"¿Señor Potter?" La voz de su secretaria saco a Harry de sus cavilaciones, levanto la cabeza atolondradamente pero asintió para que continuara. "Le esperan en la sala de reuniones."
Asintió y se levantó, arrastro los pies como lo hacía de adolescente a la sala de reuniones, donde se encontraban reunidos todos los socios de la firma. Murmuro un saludo y se dejó caer al lado de su padrino, Sirius Black y frente a su padre, James. Ambos le dirigieron una mirada curiosa, pero el joven Potter estaba demasiado sumido en sus pensamientos para notarlo.
Hermione había ignorado sus avances de frente, nada de risas nerviosas o si quiera algún signo de que le interesaba lo que estaba diciendo. Harry James Potter Evans se consideraba un experto cuando de mujeres se trataba, jamás lo habían rechazado así tan de frente, sin siquiera acceder a salir con él.
"¡Harry!"
"¿Qué?" Levanto la vista perezosa y vio como la atención de toda la mesa estaba puesta en él. Rayos. "¿Si?"
Su padre rápidamente interrumpió dando su opinión y salvando a Harry de hacer el ridículo. Sirius, su padrino se inclinó hacia él y le pregunto en un murmullo:
"¿Qué te sucede? Estas como ido."
"Nada, nada. Son solo cosas mías." Sirius intercambio una mirada con James y cuando la reunión se dio por terminada, padre y padrino arrastraron al joven Potter a la oficina de su progenitor. Tan pronto la puerta se cerró, Harry tuvo el presentimiento de que aquella conversación seria larga.
"Podemos saber que ha pasado contigo, o tendré que convencer a tu madre para que te lo saque." James dijo sentándose en su escritorio.
"No me pasa nada, ¿sí? Estoy de las mil maravillas. No he dormido bien, Ron llego en medio de la noche y me despertó eso es todo." Sirius le hizo una seña a su mejor amigo para que lo dejara en paz. Pero Harry tenía el presentimiento de que el interrogatorio continuaría después.
"Hijo, Sirius tiene algo que decirte."
"No me vayan a decir que voy a tener un hermanito, ya estoy bastante grande para la broma."
"Pero caes siempre ¿no?" Sirius rio. "Bueno lo que te quiero decir no es nada que me plazca, hubiera querido que ninguno de nosotros hubiéramos tenido que enfrentar esta horrible situación. Pero ha sido inevitable."
"¿Qué pasa? ¿Te encuentras bien?"
"Quisiera decirte que sí, Harry, pero para que mentirte no lo estoy, y no estoy seguro si me recuperarme. Pero recuerda que siempre te he querido como un hijo y eso nunca cambiara, aunque…"
"Por favor, Sirius, deja tus melodramas no te vas a morir solo porque tu hija se case." Remus Lupin, el otro mejor amigo de su padre al cual Harry también veía como a un tío irrumpió en la oficina rodando los ojos.
El ojiverde estuvo a punto de reír antes de que su cerebro procesara lo que Remus acababa de decir…
"¿Andrea se casa?"
"Si." El rostro de Sirius se ensombreció tremendamente y sus manos se convirtieron en puños. "Ese bastardo al cual llama novio, me ha pedido su mano hace dos días. ¿Puedes creer su desfachatez?"
"Hace dos días llamabas al bastardo Cedric y era Santo de tu devoción." Aclaro James riendo por lo bajo.
"¡Pues ya no lo es! Pretende anunciarlo la semana entrante si es que ella acepta. Ojala que no lo haga."
Harry rio y recordó a su prima Andrea. Andrea Black era unos dos años y medio mayor que Harry, era la hija mayor de su padrino y la debilidad del Gran Sirius Black, salía con Cedric Diggory desde la universidad y el hombre tenía el visto bueno de Sirius, James y Harry. Teniendo en cuenta lo largo de su noviazgo, Sirius pudo haber considerado o al menos pensado en la idea de que su niña algún día se convertiría en la Señora Diggory. Pero para Sirius Black no existían las relaciones serias, la única relación seria que para el existía era el matrimonio y esperaba que Andrea cumpliera la promesa que le había hecho a su padre cuando este le regalo su primer pony a los siete años.
"Es precioso, papa. Me encanta, ¡Muchísimas gracias!" Chillo emocionada Andrea mientras abrazaba a su queridísimo padre.
"Me alegra, princesa, solo prométeme algo."
"¿Qué cosa, papa?" Pregunto distraída Andrea observando al pony.
"Jamás te casaras y rechazaras a cualquier niño apestoso que se te proponga, si dices que si el pony será tuyo para siempre."
Con toda la inocencia de una niña de siete años, Andrea accedió, pero Sirius nunca imagino que el pony perdería todo su cabello y que por ende Andrea le perdiera todo el interés y encontrara al sexo opuesto más atrayente.
"Yo creo que lo hará, Sirius. Tu hija ya no es una niña a la que puedes comprar con una muñeca. Y tampoco la vas a disuadir con regalos caros." Remus dio por concluido el tema. "Ahora podrían concentrarse en trabajo, tengo aproximadamente tres horas antes de que Lily aparezca y nos obligue a tener un almuerzo familiar."
"¿Por qué haría eso? ¿Harry por qué tu madre haría eso?" James se dirigió a su hijo. "¿Has recibido alguna carta de tu Tía Petunia? No la soporto, preferiría enfermarme del estómago que tener que verla a ella y a su familia."
"Ni idea, no llames malos augurios sobre nosotros papa, no quiero volver a ver a Dudley."
"Lo digo porque Tonks se verá con Lily en media hora para ir de compras, Tonks ya se ha enterado sobre el compromiso de boca de Andrea, tu hija estuvo buscando entre las cosas de Cedric y encontró la caja del anillo." Remus explico. "Y me ha dicho que se lo dirá a Lily."
"Tu esposa es una chismosa." Sirius bufo.
"Debe venir de familia, porque eres igual a ella." Remus le replico.
"¿Se encuentra la Dra. Granger?" Luna pregunto a la recepcionista del piso de Hermione. Eliza la conocía bastante bien, pero tenía mucho trabajo como para detenerse a charlar con la rubia, le dedico una sonrisa y le señalo una habitación al final del pasillo. "Gracias, Liza."
"Esta con Ginny y un paciente." Comento la recepcionista casualmente, Luna no hizo caso a su advertencia y se precipito dentro de la habitación. Entro sigilosamente, ni la pelirroja ni la castaña notó la presencia de su amiga, se escabullo entre ambas, Ginny le estaba poniendo unos puntos en la frente a un niño de algunos ocho años que se encontraba al parecer demasiado sedado para darse cuenta de la intrusa en la habitación.
"¿Qué hacen?
Hermione soltó un pequeño chillido y Ginny reboto en su silla, salvándose por milímetros de clavarle la aguja en la frente a su paciente. La primera se puso las manos en las caderas y miro a Luna duramente.
"¿Es que estás loca? Luna, ¿Qué haces aquí? ¿Sabes lo preocupada que he estado por ti? Yo…" Luna la detuvo con un movimiento de su mano y se sentó en el borde de la cama.
"¿Puedes explicarme que hacías en casa de mi hermano?" Ginny pregunto continuando con su trabajo.
"Me he acostado con él."
"¡Luna!"
"¿Qué?" Pregunto la rubia más interesada en el color de sus uñas que en la cara de frustración que tenía Hermione.
"¿Por qué no me sorprende?" Ginny rodo los ojos. "No puedo creer que te has tirado a Ron, sabiendo que tiene novia."
"No, la dejo. Aprendí a no inmiscuirme con hombres que tenían pareja ¿recuerdan? Nunca pensé que una mujer en bata me perseguiría por dos cuadras amenazándome con una sandalia." Luna murmuro la última parte más para sí misma que para sus amigas.
"Ese no es el punto, el punto es que me habías prometido que dejarías de hacer esto. Luna, Ronald Weasly es el hermano de tu mejor amiga no es cualquier hombre al que puedas mandar al diablo. Y hacer y deshacer con el cómo se te venga en gana." Hermione le riño. "No, señorita."
"Hermione, déjala. No ha sido un completo extraño, conoce a Ron desde la escuela, es un gran paso." Ginny admitió mientras terminaba con los puntos de la frente del niño, al que Luna decidió darle el nombre de Gasparin.
"¿Y qué le ha sucedido a Gasparin?" Hermione y Ginny ni se inmutaron conociendo las rarezas de la rubia.
"Se ha caído de un árbol y se ha golpeado la cabeza al caer, no parece tener un trauma pero lo dejaremos en observación
"Qué bueno así podemos ir a almorzar."
"Ron, tienes que decirme que ha sucedido entre Luna y tú. Soy tu mejor amigo."
Harry había arrastrado al pelirrojo a almorzar para sacarle todo la información que pudiera de lo que había sucedido la noche anterior.
Luego le iría con el chisme a Draco.
"¿Por qué ahora te interesa mi vida amorosa? Cuando se trataba de Lavender no te importaba un comino." Ron comento sin ningún interés.
"Es que ese es el punto, no se trata de la tonta de Lavender. Tienes que contarme que ha pasado." Harry casi rogo. "Vamos hombre, te estas muriendo por soltar la lengua."
"No te voy a decir nada. ¿Qué vas a ordenar?"
"Me lo dirás." Harry dijo decidido. "Por favor, Ron, dime, por favor, por favor, por favor. La curiosidad me mata. Comprare entradas para toda la temporada de futbol y te las regalare, si me lo dices."
"El filete se ve muy bien." Ron no aparto los ojos del menú, el ojiverde bufo y le arrebato la carta. "¿Qué te pasa?"
Harry puso cara de cachorrito golpeado. Ron se cruzó de brazos y alzo una ceja.
"Te das cuenta de lo patético que te ves." El pelirrojo suspiro. "No te voy a decir nada Harry, porque no hay nada que decir solo tuvimos sexo, una noche, eso es todo."
"¿Una noche? ¿Solo eso? No te creo eso Ronald Weasly, eres demasiado conservador para tener una diferente todas las noches." Harry exclamo. "Ahora dime, ¿cuando la vas a invitar a salir?"
"Creo no estamos hablando de la misma persona. Luna Lovegood es bellísima, pero hay dos problemas: esta loca y es una alcohólica consagrada. No es la novia ideal para presentársela a mama." Ron se aclaró la garganta. "Molly frunciría el ceño y me daría un buen jalón de orejas, además no la volveré a ver jamás."
"Bueno creo que el destino te juega una mala pasada, mira quien esta aquí."
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