LA ESPERA DEL AMOR

El viaje de Chihiro es creación de Hayao Miyazaki.

CAPÍTULO 2: ¿POR QUÉ TENDRÍA QUE CONTRATARTE?

Querido diario:

Ha pasado más de un mes desde que Yoshi entro a la universidad y tal vez sea mi imaginación pero… a veces me da la impresión de que Midori y Reiko quiere que me enamore de él. Yoshi es muy amable y atento conmigo y no niego que sea muy guapo pero no quiero que esto siga así, yo no me siento atraída por él, yo sigo esperando a Haku. Tal vez ellas no lo entienden, imagino que piensan que me hará bien enamorarme de Yoshi pero yo no quiero olvidarme de Haku. Él olvido su propio nombre cuando se convirtió en aprendiz de Yubaba pero jamás olvido el mío ¿cómo podría olvidarme yo de él?

- ¡Chihiro! – Corriendo hacia ella – buenos días Chihiro.

- Buenos días Yoshi.

- Hoy sales temprano ¿verdad?

- Sí, ¿por qué?

- Es que me preguntaba si te gustaría acompañarme al cine esta tarde, hay una película que me gustaría ver.

- Es que yo…

- Anda por favor – tomando su mano – es una película de magia, estoy seguro de que te gustará.

- Mmm… está bien pero hoy no puedo ¿qué te parece mañana?

- Claro, cuando tú digas.

Desde hace diez años Chihiro se comenzó a interesar en el tema de la magia, le encantaba leer todo cuanto encontraba de brujas, dioses, hechizos y demás, aunque por supuesto, sabía de sobra que ella jamás podría hacer magia como Yubaba o la abuelita Seniiba pero aún así no dejaba de parecerle interesante, logrando reunir una importante cantidad de libros y de conocimiento.

- ¿Y por qué no aceptaste la invitación de Yoshi? Al fin y al cabo hoy salimos temprano – se interesó Reiko.

- Lo sé pero quiero ir a comprar algunas cosas al centro y como salimos temprano tengo el tiempo necesario.

- ¿Quieres que te acompañemos? – preguntó Midori.

- No es necesario, puedo ir sola.

- ¿Segura?

- Sí.

Después de terminar las clases Chihiro se despidió de sus amigas y se fue al centro de la ciudad, específicamente a una tienda donde podías encontrar todo tipo de cosas relacionadas con la magia. Al principio cuando llego a la ciudad y encontró esa tienda le dio un poco de miedo entrar luego de ver al dueño, un hombre mayor con apariencia severa y amargada, pero después recordó a Kamashi: es verdad que la habían intimidado en un principio pero la ayudo mucho mientras estuvo ahí ¿no era Kamashi el claro ejemplo de que las personas no siempre son lo que parecen? Pensando en eso logro armarse de valor para entrar a la tienda y la sorpresa fue que tenía razón, el dueño era un señor muy amable que sabía mucho de magia. Todos aquellos que llegaban a su tienda preguntando por algo, él se encargaba de orientarlos, incluso tenía algunos aprendices. Chihiro no había visto que hiciera magia como Yubaba pero sus conjuros ayudaban a las personas de una u otra forma. En esa tienda Chihiro encontró todo tipo de libros, desde invocar demonios hasta hacer pociones pasando por los libros que le interesaban y que más le gustaba: aquellos que hablaban de mitos, leyenda, y todo tipo de criaturas sobrenaturales (entiéndase dioses, brujas, nomos, enanos, hadas, fantasmas, criaturas del bosque, etc.).

- Buenas tardes, señor Kuroda – saludó Chihiro - ¿ya tiene los libros nuevos?

- Oh, pero sí es la señorita Chihiro, hace tiempo que no te veía por aquí.

- Es que en vacaciones fui a visitar a mis padres y no había tenido tiempo de venir.

- Lo entiendo, pasa por aquí los libros nuevos están esperándote – dejando encargado a uno de sus aprendices, el dueño guió a Chihiro a los estantes de atrás que estaban repletos de libros – mira tengo dos libros nuevos, uno que habla de leyendas nórdicas y otro sobre mitología americana ¿te interesan?

- Sí, muchas gracias.

- Y tengo un libro especial para ti.

- ¿Eh? ¿Y de qué trata?

- Es sobre algunas teorías mágicas.

- ¿Teorías mágicas?

- Tal vez no te interese mucho pero – abriendo el libro en una página que había marcado previamente – escucha esto: "De las muchas teorías del porque seres mitológicos y seres mágicos no son vistos en nuestro mundo, la más interesante expone que el mundo mágico perteneciente a estas criaturas y el mundo normal donde nosotros habitamos están separados por una barrera que se fortalece conforme avanza la tecnología, a pesar de eso, ambos mundos conocen la existencia de los habitantes del otro. Más allá de esto se cree que hay puntos donde la barrera se debilita y permite el paso de un lado al otro…" – cerrando el libro - ¿Y bien que te parece?

(Murmurando) – El paso de un lado al otro… - hablando en un tono muy emocionado – me interesa mucho.

- De acuerdo – tomando los tres libros, poniéndolos en una bolsa y dándoselos – espero verla pronto señorita Chihiro.

- Sí – pagando y haciendo una reverencia – muchas gracias ¡hasta luego!

- ¡Hasta luego Chihiro! – la despidió.

No podía esperar a llegar a su dormitorio y comenzar a leer los libros que había comprado, quería comenzar el libro de teorías mágicas primero, el pedazo que el señor Kuroda le había leído la había dejado intrigada ¿Serían los baños uno de esos puntos débiles de la barrera? Ella suponía que sí, de otro modo no habría podido ver todo aquello.

/Me pregunto – pensaba mientras caminaba a su dormitorio – si volviera a ir a ese lugar ¿Yubaba me daría trabajo de nuevo?.../ - pero Chihiro olvido por completo lo que estaba pensando al ver pasar frente a ella a Haku, luciendo exactamente como la última vez que lo vio, así que sin pensarlo corrió en la misma dirección que él con la esperanza de alcanzarlo pero lo único que consiguió fue llegar a un parque desierto, cosa que la entristeció enormemente ¿solo había sido su imaginación lo que le provoco ver a Haku? Suponía que sí, no era la primera vez que le pasaba, ya anteriormente había creído ver a Haku caminando frente a ella o pasando a su lado pero siempre que lo seguía o volteaba para ver si era él, se llevaba una decepción; nunca era él, se podría decir que lo más afortunado que había encontrado en esos casos era a alguien parecido a él. Pero en la mayoría de los casos como en esta ocasión no era nada, nada…

- ¡Ya llegue! – quitándose los zapatos en la entrada.

- Bienvenida Chihiro ¿encontraste lo que buscabas?

- Sí – mostrándole su bolsa – incluso un poco más.

- ¿Son libros sobre mitología y esas cosas?

- Aja – entrando a su cuarto.

- No lo entiendo, si te gusta tanto la mitología ¿por qué no estudiaste arqueología?

- La arqueología no solo estudia las creencia de un pueblo, también estudia su forma de vida, organización y otras cosas, no tiene caso que estudie eso cuando a mí solo me interesa lo sobrenatural.

- ¿Y por qué te gusta tanto?

- Ya te lo dije, solo me empezaron a gustar desde que mi familia y yo desaparecimos.

- ¿En serio ninguno recuerda lo que paso?

- No, para nosotros fue normal bajar del auto y explorar un poco esa villa y luego cuando volvimos al auto, lo encontramos muy sucio por haber estado en la intemperie pero en ningún momento sentimos que pasará algo raro.

- Bueno, pues vamos a cenar.

- ¡Reiko espérame! – gritaba Chihiro mientras corría tratando de alcanzar a Reiko, quien estaba varios metros delante de ella.

- ¡Vamos Chihiro apresúrate! – Llegando a la puerta de su dormitorio – ya llegamos.

- ¿Cuál es la urgencia de venir a tu dormitorio?

- ¿Y todavía lo preguntas? Tienes que arreglarte para tu cita con Yoshi.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Es obvio que tienes que arreglarte para salir con alguien, sino lo hicieras sería de mala educación.

- ¿Eh? ¿Hablas en serio?

- Por supuesto, ten en cuenta que te lo dice una experta.

(Suspirando) – De acuerdo, ¿qué tengo que hacer?

- Solo pasa y relájate – sentándola en un banco situado frente a su tocador, donde le aplico un ligero maquillaje para después soltar su cabello y cepillarlo para que lo luciera suelto - ¡lista!

- Gracias Reiko.

- Te ves muy bien con el cabello suelto ¿por qué no te lo sueltas más seguido? ¿No te gusta?

- Me gusta, pero no estoy acostumbrada a traerlo suelto por eso siempre lo traigo recogido.

- Entiendo, es mejor que te vayas o llegarás tarde.

- Sí.

Mientras caminaba para reunirse con Yoshi en el cine, ella no se sentía exactamente feliz con la idea de tener una cita, había tenido citas antes pero siempre se sentía igual, vacía sin emoción alguna. Ahora que lo pensaba bien solo había tenido esas citas porque los chicos con los que llego a salir le insistieron demasiado y aún así jamás aceptaba una segunda cita, le parecía mal engañarlos de aquel modo; se suponía que una cita era algo emocionante pero ella nunca se sentía así, siempre se sentía incómoda. Sería tan diferente si fuera una cita con él…

- ¡Yoshi! Lamento el retraso.

- Eh… - quedándose embobado por la apariencia de Chihiro – no… no te preocupes acabo de llegar… te ves hermosa.

- ¿Tú crees? Gracias.

- ¿Entramos a ver la película?

- Sí – una vez dentro del cine, sentados en la sala y con la película proyectándose era más fácil para Chihiro estar con Yoshi, lo bueno de ver una película es que evitaba dos horas de incómodo silencio pero eso no evitaba que se sintiera un poco fuera de lugar por estar ahí.

Por otro lado Yoshi no podía dejar de mirarla, ¡era tan hermosa! Desde que la vio le gustó inmediatamente, fue por ella por quien se sentó con ellas el día que fue a la universidad por primera vez ¡como deseaba que Chihiro le correspondiera! Pero a pesar de la ayuda de Reiko y Midori no conseguía avanzar con ella. ¿Sería cierto que ella seguía enamorada de aquel chico fantasma como ellas lo llamaban? ¿Qué tenía él que lo hacía tan especial?

- ¿Te gustaría ir a comer algo Chihiro?

- ¿Me acompañarías a mi dormitorio?

- ¿Eh?... sí claro.

- Chihiro – deteniéndose enfrente de ella y tomando su mano – no puedo seguir así, quiero decirte que me gustas, me gustas mucho en verdad y quiero que sigas saliendo conmigo.

- Yoshi, yo… lo lamento pero no puedo corresponderte.

- ¿Estás enamorada de alguien más?

- Sí.

- ¿Es de ese chico fantasma?

- Sí.

- ¿Pero por qué? No lo has visto en años, nunca te ha escrito o llamado, entonces, ¡¿por qué lo sigues queriendo?

- Es que no puedo explicarte que es lo que nos une.

- ¿Por qué no?

- ¡Porque no! Lo lamento pero no puedo corresponderte – comenzando a caminar hacia el otro lado.

- ¡Chihiro espera!

Pero ella no quiso esperar, no quería seguir escuchándolo, así que solo corrió, no quería admitir que le dolía hablar de él, que le dolía no poder decirle a nadie su secreto, que nadie pudiera saber lo que ella tuvo que pasar, que nadie pudiera entenderla…

Tan concentrada iba tratando de contener sus lágrimas, que no se fijaba por donde iba hasta que algo detuvo su carrera, algo fuerte pero a la vez suave, subió la cara para ver de qué se trataba, encontrándose con unos ojos verdes muy conocidos.

- ¿Te encuentras bien? – preguntó el joven.

- ¡Maestro Haku! ¡Maestro Haku! – gritaban unos niños que se le acercaban.

/¿Maestro Haku? ¿Ellos dijeron maestro Haku?/

No pudo más, la carrera y la impresión fueron demasiado para ella, poco a poco iba cayendo en la oscuridad al tiempo que unos cálidos brazos la cubrían y su mente repetía ilusionada una y otra vez: "maestro Haku".