¡Hola! aquí con el siguiente capítulo. Espero que les guste, no tengo nada que decir aquí arriba, nos leemos abajo.

Disclaimer: Los personajes de Resident Evil no me pertenecen, son propiedad de CAPCOM, únicamente la trama es mía.

Aclaraciones:

Letra normal. –Narración general.

Letra en negritas. – Notas de autor, algunos pensamientos de los personajes.

Letra en cursiva. –Recuerdos, algunas frases.


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Sorority Row

Capítulo II –Secuestro.


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Corrió lo más rápido que podía soportar, estaba cansado pero valía la pena, el edificio O'ders se encontraba cada vez más cerca. Solamente le quedaban dos cartuchos con municiones, no estaba preparado para una misión de rescate, pero por sus amigos haría el intento.

Una explosión aventó varios automóviles sobre él, uno pasó cerca de su cabeza, gracias a sus reflejos se inclinó para no ser decapitado. Los zombis lo seguían de cerca y daba gracias a que estos no fueran inteligentes. Divisó el edificio apresurando más la carrera, una vez que llegó subió las escaleras del edificio tratando de calmar en nerviosismo de su cuerpo. Las llamas hacían su aparición debido a la explosión de los automóviles de afuera. Al ver el número de habitación donde se hospedaba Jill abrió la puerta rápidamente logrando verla con un trapo mojado sobre su cara al igual que los infantes.

Había con menores con ella. Un niño de cabello castaño, sus ojos grises que lo miraban curiosos aun estando en peligro de muerte. Parecía aferrarse a la mano de la niña rubia quien le dirigía una mirada molesta, muy diferente al otro.

–Al fin los encuentro, vámonos de una vez Jill –Habló con rapidez. La rubia negó, tomando a los dos niños. Thomson maldijo el carácter de la esposa de Chris Redfield. Si no salían de ese lugar terminarían calcinados ya que las llamas habían alcanzado la planta baja.

–Primero háblame sobre lo que está pasando Thomson –pidió. Jill necesitaba respuestas y él no tenía idea de cómo decirle algo. Para empezar desconocía los detalles y seguro todos también. Le tendió la mano a la hija de agente Kennedy pero ella lo rechazó. La rubia rió suavemente.

–Eres un extraño, no esperes que un niño te tome las manos. ¿Ahora me hablarás con la verdad?

–No sé con exactitud, aunque el capitán Redfield viene en camino.

Jill lo meditó, eso era señal de algo grave, lo presentía.

Ninguno habló, el silencio reinó. La rubia se abstuvo de comentar y cedió bajando las escaleras teniendo en cuenta que debía exponer a los niños en menor medida al fuego.

Una puerta les impidió el paso. Thomson la miró, ella asintió y ambos golpearon con fuerza, derribándola. El viento impactó contra sus rostros, testigos de que habían salido del edificio. Casi había dado un paso cuando varias personas habían aparecido apuntando con armas. La mira infrarroja directo sobre ambos cráneos.

Y los dos estaban sorprendidos

– ¿Quiénes son ustedes? ¿Acaso los culpables de esto?

La rubia sentía la furia recorrerle las venas. Se colocó en posición de defensa, cubriendo a los dos menores en el proceso. El hombre frente a ella era rubio y tenía una bata hasta los tobillos. Camisa blanca con pantalones de tela azul obscuro que le recordaban bastante al fallecido William Birkin. Solo que este parecía ser más joven. Sus ojos azules brillaban fascinados.

–Mara Kennedy vendrá con nosotros. Solo entrégala si quien sobrevivir ¿no les queda tiempo verdad? La ciudad está infectada y no tienen modo de salir.

–Si eso piensas. –Jill aspiró aire, ladeando la cabeza. -¡Ahora Thomson!

El castaño asintió comprendiendo lo que ella pretentiía.

Ark Thomson comenzó a dispararle al enemigo. Jill corrió.

–Yo seré su objetivo.

Marcus sonrió ante el reto.

–Atrápenlos.

La mente de la agente trabajaba buscado opciones para esconderse o lugares con los cuales contra con el equipo necesario. Las callas olían a sangre fresca y el olor a muerte se esparcía por el ambiente. A lo lejos divisó una patrulla de policía y se acercó buscando algo a los alrededores. Una piedra serviría, rompió el vidrio de la ventana intentando sacar la escopeta que reposaba sobre el asiento.

Un gruñido le alertó y comprobó que estaba rodeaba. Una de sus manos tenía a dos niños, la otra el arma. Suspiró, Chris se enfadaría si llegaban a encontrarse. Eso era lo que precisamente estaba evitando, Alexander todavía era pequeño para conocer el mundo de sus padres, sin mencionar a Mara Kennedy.

Disparó repetidas veces. ¿Qué buscaban de ella?

–Buscaré algo para salir de aquí

–Espero no te vayas sin mí.

Jill apuntó por inercia. Sus músculos se relajaron al ver a Thomson con las manos hacia arriba.

– ¿Lograste despistaros?

–Eso parece.

Alguien aplaudió.

–Si de verdad pensaron eso están muy equivocados.

El rubio apareció, ¿Cómo los habían encontrado tan rápido? Ellos no eran personas comunes.

–Quien eres –repitió.

–Nadie importante, por ahora.

Marcus sacó la pistola apuntando hacia la mujer. Apretó el gatillo y Jill cayó inconsciente sobre el piso. Alexander se abrazó al cuerpo. Thomson lo examinó, no encontró sangre, lo cual decía solo habían sedado. El castaño dio un paso hacia el frente mientras Mara trataba de tranquilizar al menor.

Apuntó al rubio hasta que algo interrumpió. Tragó grueso, el mismo Ustanak de horas antes estaba frente a él, su cara no expresó emoción alguna. No les daría el lujo de que notaran su temor. Le disparó, pero no parecía sufrir daño alguno. Únicamente emitió un gruñido gutural para después atraparlo entre el gancho metálico. Su cuerpo se contrajo del dolor y gritó. Como último reflejo disparó hacia el ojo de la bestia. Este al sentir el impacto lo aventó al suelo. Ark sintió que sus pulmones se llenaban de sangre y le cortaban a respiración, seguro aparte de la hemorragia tendría severas heridas externas.

–Tranquilo, todavía no debe morir –Expresó Marcus. El arma biológica obedeció. –Primero dejaremos un mensaje.

Vio como el hombre intentó levantarse, para después caer al piso inconsciente. No sobrevivirían sin atención médica.

–Vayamos a lo importante.

Giró sobre sus talones sin despegar la mirada de los dos niños. Uno abrazando a su madre y el ojo alzando la ceja sin temor.

El color de ojos la delataba, eran exactamente iguales a los de su progenitora. Quizá siendo el único comparativo. Se acercó, soltando el somnífero el cual no le afectaría al tener una máscara consigo. El efecto fue inmediato, ellos cayeron presas del sueño inducido y Douglas amplió la mueca en su rostro mientras hacía una seña para llevárselo. Jill Valentine sería una agradable sorpresa para su acompañante, después todo, las dos debilidades de Chris Redfield estaban entre sus manos.

Rebecca Chambers contemplaba el paisaje en la aeronave. Faltaba muy poco para llegar a Versalles, a su lado piloteaba Chris Redfield con un semblante disgustado, habían perdido comunicación con Ark Thomson varias horas atrás, ella presentía que todo estaba muy mal y lo corroboró al ver la cuidad de en llamas, miles de zombis abarrotaban el lugar, las pocas personas que sobrevivían trataban de huir en automóviles. Miró a Chris que estaba tenso, apretando el en mando con fuerza.

– Los encontraremos – Trató de tranquilizarlo.

Conocía a Chris Redfield por dieciocho años y él rara la vez mostraba sus sentimientos, pero haberse casado con Jill definitivamente lo había cambiado un poco. Y lo agradecía.

–Según las últimas coordenadas estamos cerca, mantente alerta Rebecca.

Aterrizaron cerca del parque notando otro helicóptero, a Rebecca no se le hizo difícil suponer que era de Ark Thomson ya que era el único encargado de la misión.

Bajaron con rapidez hasta llegar a las escaleras, varios cuerpos mutilados estaban bajo sus pies, algunos haciéndolos resbalarse, Rebecca comenzó a disparar con agilidad producto de años de combatir; Chris la imitó pero corriendo hacía el parque, tenía la seguridad de que Rebecca se encargaría de cuidarse las espaldas así que apresuró el paso. Llegó al edificio O'ders contemplando con horror como este estaba totalmente en llamas.

Su respiración se entrecortó mientras que su corazón latía con fuerza, tenían que haber escapado. Conocía la fortaleza de Jill y ella no se dejaba vencer tan fácilmente.

–Chris…

Sintió las manos de Rebecca en su hombro, brindándole apoyo. Agradeció que Rebecca accediera a la misión, era bueno tener un apoyo en momentos como esos.

–Tenemos que buscarlos, deben de estar aquí.

Rebecca solo asintió y dieron un recorrido rápido a la cuidad, la cual estaba severamente dañada, por algún motivo no había zombis en esa parte de la cuidad.

"Que extraño, si no tienen capacidad mental no deberían estar en puntos específicos"

–Chris, mira –señaló a un zombi que mutaba, de su cuerpo salían unas pinzas enormes y su altura se elevaba, mostrando unos grandes ojos rojos.

– ¿Qué diablos es eso? –dijo mirando a la nueva criatura.

–Nunca había visto algo así, ha de ser un B.O.W nuevo, o una variante de un virus.

–No creo que el virus C sea el culpable de esto.

–Será mejor que corramos, no tenemos tiempo para distracciones.

Comenzaron a correr antes de ser detectados por el arma biológica, a mitad de recorrido Rebecca vio una figura conocida, tendida en el suelo en un charco de sangre.

– ¡Ark! –llegó hasta él y tomó sus signos vitales, los cuales eran muy débiles, no sobreviviría si no recibía atención médica.

–Chris necesita atención urgente –Habló mirando el deplorable estado de su amigo junto a él una nota que Chris tomó rápidamente.

"Disfruten ver morir a su amigo, esto es solo el comienzo. Tenemos muchas cosas interesantes que hacer con nuestros nuevos rehenes, pero no se preocupen, sabrán más de nosotros en poco tiempo"

Chris se dejó caer en el suelo, sintiendo como todo ocurría lentamente.

Se los habían llevado, él había llegado demasiado tarde. A su lado vio a Rebecca haciéndole señas para volverlo a la realidad, tenía que hacerlo, tenía que encontrarlos.

Dos personas vinieron a su mente.

Los padres de Mara. Tomó la mano que Rebecca le ofrecía para ponerlo de pie.

–Quédate con Thomson, iré por la aeronave.

No esperó a ver la su respuesta ya que a su amigo no le quedaba mucho tiempo, lo sabía al ver la magnitud de sus heridas.

Por suerte no le tomó mucho tiempo llegar a pesar de los pensamientos que entraban a su mente, perturbándolo. No veía ninguna arma biológica y eso era intrigante, ya se encargaría de investigar.

Llegó a la azotea contemplando que un gran número de esas cosas estaban alrededor de su aeronave, corrió disparando a todas las que podía, notando como al caer se transformaban en aquella B.O.W que vieron minutos atrás.

Una vez llegado encendió el motor partiendo con rapidez, el B.O.W escupió sobre la aeronave y él metal empezó a deshacerse.

Logró esquivar las bolas de ácidos, piloteando hasta llegar a Rebecca.

–Vamos Rebecca. –Bajó de la aeronave ayudándola a poner a Thomson en ella, ambos subieron se dirigieron al cuartel de la B.S.A.A en Roma.

– ¿Estás bien? –preguntó Rebecca tratando de quitar el tenso ambiente que se había creado. Quiso golpearse, claro que no estaba bien, habían fracaso y aquello era un caso de vida o muerte. Solo que esta vez era un asunto personal.

–Fracasé Rebecca –Chris trataba de contenerse, la rabia invadía su cuerpo.

– ¿Qué aremos ahora?

–Decirle a Leon lo sucedido.

Rebecca soltó un suspiro inconsciente, sabía que Leon no sería tan sereno en el asunto de su hija como Chris, él había pasado por tanto para poder tener a esa niña y ahora….

Su corazón se encogía de solo pensarlo, si había alguien que sufriría más que Leon era sin duda la madre de Mara.

Madrid, España. 9:00am

Leon Kennedy salió de una tediosa conferencia del gobierno. Odiaba esas reuniones sin sentido en el cual los presupuestos de la cede se destinaban a otras causas gracias a la inactivad. Estaba preparado para eso, pero todavía era demasiado pronto para desechar la idea. Gruñó, el estrés lo mataría algún día. El rubio se llevó la mano al pecho. Algo no cuadraba, más decidió ignorarlo, el asunto de los fondos lo llevaría al hospital de la molestia. Maldecía su nuevo puesto en el gobierno, demandaba demasiada atención y pocas vacaciones lo cual solía ser tedioso ¿acaso nunca las gozaría? Agradecía que su esposa estuviera con él o de lo contrario colapsaría.

Un repiqueo llamó su atención, bajó la mirada al móvil encontrando el número de la activista especialista en comunicaciones se extrañó, por lo cual contestó la llamada.

– ¿Pasa algo Hunnigan? –cuestionó, no la había visto prácticamente desde su casamiento años atrás. Contrario a él, ella seguía con su puesto intacto.

–De hecho sí, lamento molestarte en tu recién cambio de área Leon, pero tenemos un problema. Se han mandado datos sobre varios ataques bioterroristas siendo Silícea, Versalles y España las zonas afectadas con un índice de mortalidad excedente a noventa mil personas.

Leon detuvo sus pasos incrédulo.

– ¿Estás segura? – su pregunta se oyó estúpida. Era Ingrid Hunnigan y ella no se equivocaba. – ¿Por qué nadie me informó? Siempre me entero cuando la situación está hasta el infierno.

–Lo lamento –se disculpó la castaña. –Según los gobiernos de las ciudades trataron de mantener en secreto, usaron a la policía local pero sus intentos no dieron resultado.

Leon bufó.

– ¿Al menos la B.S.A.A está al pendiente de los ataques verdad?

–Sí, tengo a Chris Redfield por la línea del Radio, te comunicaré con su aeronave.

El rubio medió mientras contactaban. Él era parte del equipo de adiestramiento, que lo contactaran tras un atentado no concordaba. Y menos que Chris accediera rápido a una llamada rápidamente por lo cual había gato encerrado.

La gruesa voz del mayor apareció segundos después, interrumpiendo sus pensamientos.

– ¿Leon me escuchas? Necesito decirte algo importante.

– ¿Qué sucede Chris?

Los secuestraron Leon. Se llevaron a Jill y los dos niños.

La respiración del agente se entrecortó, su mano se movió por sí sola. Apretó los puños. Si ese bastardo le hacía algo a Mara…

–Chris, tenemos que encontrar al culpable de todo esto. Tienes alguna idea de…

La comunicación se entrecortó para después reinstalarse.

–Chris, ¿sigues ahí?

Me temo que Redfield tendrá que esperar

No reconocía esa voz.

¿Quién eres?

Espero que disfruten como el mundo se va consumiendo por el virus A.

¿Virus A? de qué demonios estás hablando.

El mejor virus jamás creado, señor Kennedy – soltó una carcajada.

– Te atraparemos – soltó colérico.

Inténtenlo, por cierto, su hija es interesante –aquello lo tomó desprevino pero la corta platica con Chris lo hizo atar cabos rápidamente.

Esos malditos eran los que tenían a su hija y estaban involucrados en el ataque.

¿Qué tiene que ver ella en todo esto?

Mara Kennedy es una valiosa joya experimental señor Scott.

Te mataré si te atreves a tocarla – Habló una segunda voz la cual confirmaba que no solo él estaba atento de la plática. Su esposa ya estaba al tanto.

–Señora Kennedy, veo que ya está enterada.

–Si la tocas, lo lamentarás – su voz se contraía por la rabia, pero él sabía que estaba tratando de contenerse, pero su paciencia no dudaría mucho, no cuando Mara era la afectada.

Buena suerte, la necesitarán

La llamada se cortó. Salió de aquel cuarto para encontrar a su mujer la cual encontró apoyada en la parte alta de la casa blanca, su cuerpo estaba tenso, lo podía ver a pesar de la distancia, su cara no mostraba expresión alguna. Se acercó a ella rodeándola con sus brazos apoyando su cabeza en su hombro, temblaba, conteniéndose hasta que se dio por vencida.

Planeaban experimentar con ella o algo parecido. Pero no dejaría que eso sucediera, su familia lo era todo, su gran punto de debilidad. La abrazó, permitiéndose ese momento de debilidad para contratacar.

Saldrían de esta, como siempre, ambos habían pasado por mucho y no se dejarían vencer tan fácilmente. Encontrarían a su hija y harían pagar a los miserables que se atrevieron a meterse con ella. Recordó las palabras de Chris que igual su esposa e hijo estaban secuestrados. Necesitaban estar con él antes de que hiciera alguna estupidez.

–Chris nos necesita – La miró. Ella asintió.

Tenían que llegar a Roma rápidamente.

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….

Tatchi, China, 9:30am

–Misión cumplida – Marcus estiró las piernas en el sofá de cuero del laboratorio. La mujer le miró placida.

¿La traes contigo?

–Más que eso, te traje algo especial –le señaló con el dedo a las criaturas que venían tras ellos e identificó por los archivos a Jill Valentine, a su lado un niño que delataba ser hijo del Redfield, sonrió anchamente ante la sorpresa.

–Vaya Douglas, es excelente.

–Y eso no es todo, el experimento treinta está saliendo de su período de incubación. Acompáñame a darle la bienvenida.

Lo siguió mirando la tercera capsula de control, el líquido de esta disminuir, a diferencia del primer experimento este no actuó violentamente, solo se quedó quieto, a la espera de órdenes.

Como siempre había sido ese hombre. Su proyecto de control mental cada vez era más efectivo.

–Piers Nivans, tú serás el primero en flaquear la mente de Redfield.

–Siguiente objetivo: Claire Redfield.

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Bagdad, Arabia 12:01PM

Un niño miraba fijamente por el pequeño agujero de su puerta, tras ella unas extrañas criaturas estaban buscando algo…o alguien.

Dio varios pasos hacia atrás hasta sentir un cuerpo tras él, la persona que estaba totalmente cubierta caminó hasta quedar frente a frente.

¿Traes lo que te pedí? –preguntó el hombre viendo como el niño le daba una manzana roja.

Caminó hasta la puerta abriéndola rápidamente, contemplando a las criaturas que al parecer lo estaban buscándolo.

¿Cumplirás tu promesa?

Se quitó las prendas que lo cubrían para dejar a la vista su rostro, las B.O.W al reconocer su objetivo corrieron rápidamente hacia él.

–Siempre cumplo mis promesas, niño – apuntó el arma y disparó al arma biológica comenzando a correr para que no capturaran al menor, se lo debía por haberlo ayudado. Cumpliría su promesa de rescatarlo.

Las municiones empezaban agotarse y se maldecía por no tener más, un pedazo de metal con punta llamó su atención, lo tomó rápidamente lanzándolo a hacia la B.O.W, dando exactamente en cabeza acabando con él, no era tiempo de alardear su buena puntería. Quedaban otras dos tras él. Saltó hasta una vara de metal dando un giro, era un experto en esa maniobra, su sangre estaba adaptada a cosas inhumanas. Las criaturas no le daban tregua, sacaban bolas de ácido las cuales esquivaba con facilidad hasta que una pasó muy cerca de su cuello. Disparó varias veces logrando herir a uno del cual de las heridas salían un olor nauseabundo.

De la nada otras dos salieron tratando de acorralarlo.

"Qué diablos son estas criaturas"

Disparó unas veces más hasta agotar el cartucho, el cual cambió con agilidad, maldecía por no llevar su rifle, pero no se arrepentía. El niño solo tenía eso para defenderse.

"Ahora te haces el héroe"

Continuó corriendo, parando hasta que logró derribar a uno, contempló con asco como uno de esos se detenía para comerse a su igual. Era perturbador. Solo uno ahora estaba tras él y es espacio cada vez se reducía.

Lo tenían acorralado.

La B.O.W hizo su presencia junto a la que se había rezagado, podo ver como restos de la otra criatura estaban entre sus dientes.

Disparó pero de su arma no salió bala alguna. Sus municiones estaban agotadas. Una de las criaturas se abalanzó sobre él pero uno de los disparos al fondo impidió el ataque. Se giró para ver un helicóptero sobre él. Una silueta disparaba con agilidad hasta acabar con todas. El helicóptero aterrizó y la extraña persona se acercaba a, cubierta con una máscara.

La persona al ver su estado sonrió, pocas veces se lograba ver un semblante confundido en Jake Muller.

Se quitó la máscara que cubría su rostro lentamente hasta que quedó a la vista del hombre. Se miraban fijamente.

– ¿Sherry? – preguntó confundido, tenía seis años sin saber de ella.

–Jake.

–¿Qué estás haciendo aquí?.

–Fui enviada para buscar sobrevivientes al virus A.

– ¿Virus A? –estaba un poco confundido, ahora entendía por qué esas criaturas lo perseguían.

–Un nuevo virus, es más letal que el C por eso se solicitaron refuerzos para la búsqueda de sobrevivientes. Aunque la B.S.A.A. me envió a buscarte.

– ¿Cómo sabían dónde estaba? – notó un leve sonrojo en sus mejillas y no pudo evitar sonreír arrogante.

–Eso no importa, vamos –Sherry le tomó la mano y trató de ignorar la sensación que sentía cada vez que lo hacía. Tenía que concentrarse en su misión.

– Bien, pero tenemos que ir por un sobreviviente. –subieron al helicóptero partiendo rumbo al niño que debería estar bien oculto como se lo ordenó. Miró de reojo a su acompañante notando lo cambiada que estaba, comenzando con su cabello, era más largo de cómo lo recordaba. Su ceño estaba levemente fruncido mientras leía un folleto de la ciudad de Roma.

Ese sería el punto de reunión con la B.S.A.A. y algo le decía que aquella situación solo era el principio de algo enorme.

– ¿Me extrañaste? –preguntó burlón. La rubia boqueó sorprendida.

–Cállate.

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Y bien… eso es todo. ¿qué tal quedó?. Por cierto, en el siguiente capitulo los personajes se reúnen. Se sabrá si Thomson sobrevivió al ataque. ¿Qué dicen ustedes?¿Qué opinan del rencuentro de Sherry y Jake? ¿Qué hace Claire metida en todo eso?

Bien lo sabrán en el próximo capítulo, si tienen dudas pueden preguntar ,

Agradecimientos a Keshapepshi, AdaValeryWong, Bloody Mary Fire, Miss Histery, Cookie Killer, Core Nakisawa y Yune69, espero que les guste.

Bien ahora si creo que es todo.

Un saludo.

Fatty Rose Malfoy.

Pd: Capítulo editado 4/11/15 para hacer más clara la historia.