Lloraba en silencio, rodeada de gente que conocía muy poco. Su madre a un lado, también llorando. Y frente a ella, la tumba de su padre descendiendo lentamente.
-Es mi culpa - susurro con la voz rota -Si yo no... Si no... - pauso apenas capaz de hablar -Yo mate a papa - lloro, tapando su rostro con sus dos manos.
-No es tu culpa - susurro Shelby abrazando a su hija por los hombros. Un mes, es el tiempo que había pasado desde aquel trágico accidente y Rachel no parecía poder superarlo. Ahora subía las escaleras de aquel inmenso barco acompañada de su madre. Para qué se despejé, le había dicho.
-Mira a toda esa gente - decía Shelby sonriendo mientras Rachel caminaba cabizbaja, sólo mirando sus manos, juntas a la altura de su cintura.
Llegaron finalmente al pasillo que daba a su habitación, Rachel más adelante de su madre cuando se atraviesa en su camino, el que parecía ser uno de los encargados del barco.
-¿Que les parece nuestro barco? ¿Se siente cómoda, señorita? - pregunta sonriendo mientras se para frente a ella.
-Ni siquiera quiero estar en este barco - comenta Rachel en un susurro, que llego a ser perfectamente escuchado.
-Debería visitar nuestro acuario, es de nuestras mejores atracciones - comento entusiasmado.
-¡No me digas que tengo que hacer! -exclamo con fuerza, sorprendiendo al hombre que la observan indignado.
-Señorita ¿Acaso sus padres no le enseñaron modales? - pregunto
-¡No se atreva a mencionar a mi padre! -
-Disculpela, ha pasado por mucho últimamente - reprendió Shelby al llegar a su lado -Claro que iremos al acuario - sonrió -Gracias por la recomendación - y se despidió del hombre antes de dirigirse de la mano de su hija hasta aquella habitación -¿Quieres comportare? Me estas avergonzando - exclamo con molestia.
Rachel no respondió.
-Mira esto Rachel - exclamo Shelby al llegar al salón del acuario. Un pequeño salón rodeado por grandes ventanales de cristal que dejaban a la vista una hermosa variedad de peces, en variedad de tamaños y hermosos colores -¿No te parece magnífico? - pero Rachel no respondió, sólo se acerco a uno de aquellos cristales mientras Shelby se sentaba en uno de los sillones.
Observaba los peces con interés, realmente era hermoso. Pero no lo suficiente como para mejorar su estado de ánimo. Nada parecía lo suficiente.
-¿No te parece asombroso? - pregunto Shelby al ver como se dejaba caer pesadamente en otro sillón.
-Wojoo, una gran pecera - respondió con sarcasmo. Algo que Shelby decidió ignorar.
-Bueno, es ciertamente una pecera espectacular - suspiro al no recibir respuesta y estirando su mano, le alcanzo el mapa a su hija -Observa el mapa, eligiras nuestra próxima parada -
No le costo mucho decidir, no había comido nada desde la mañana y ya anochecía. El comedor sería la próxima parada. Se levantaron lentamente y con paso calmado se dirigieron al comedor.
Sentía sus ojos nublarse, consecuencia de las lágrimas que en ellos se acumulaban. Era involuntario. Producto de recuerdos al ver las distinguían en el comedor. "Papi ¿Podemos ir al acuario?" Una pequeña niña que tomaba del brazo de su padre "Claro pequeña". Era la primera escena.
"Marco, ya te dije que te comieras todo" el padre reprendiendo a su hijo, que con la cabeza gacha comenzaba a comer. Era la segunda escena, y no quiso distinguir nada más o no podría detener las lágrimas.
-No puedo creer que ni siquiera puedan acomodar la mesa - se quejó a penas se sentó, comenzando a acomodar los cubiertos de forma instantánea.
-La gente parece estar divirtiendose - comento Shelby -Sonríe Rachel, una sonrisa no daña a nadie - pidió sonriendo. Rachel bufo.
-¿Sonreír? Yo perdí mi sonrisa hace un mes - susurro con la vista clavada en su plato.
-Rachel... Se que ha sido un mes difícil - dijo Shelby -Pero hicimos este viaje para que te despejes... Sigas adelante... - -¿Seguir adelante? - interrumpió la morena con voz temblorosa
-¿Cómo puedo seguir adelante después de lo que he hecho? -
-Hola hermosa - interrumpió un hombre vestido de traje, cargando en su mano una bandeja con dos copas -¿Les gustaría un poco de champagne? - pregunto sonriendo -¿Han escuchado la canción Happy Days Are Here Again? - continuo antes de recibir respuesta -Es la canción que toca la banda -
-¡Basta! - exclamo Rachel mientras tapaba su rostro con su manos -Me voy a mi habitación, no soporto este lugar - continuo levantándose.
-Rachel es tiempo de olvidar y seguir adelante - susurro Shelby -Culparte no traerá a papa de vuelta... El mundo no se detendrá por ti - Rachel la observo por unos momentos para luego inclinarse sobre la mesa.
-¿Y que hay de ti mama? - pregunto suave -¿Porque soy la uníca que siente dolor? - sentía sus ojos nublarse y la voz comenzaba a romperse -¿No te importa que papa haya muerto? -
-Claro que me importa - respondió rápidamente -Pero no hay razón para vivir en el pasado - Rachel suspiro cortamente para luego enderezarse.
-Bien, quiero ir a mi habitación -
-Muy bien, vamos - sonrió Shelby para luego levantarse. Se disculpó con aquel caballero que aún seguía presente, y acompañando a su hija se dirigieron a sus habitaciones.
Le había costado un poco. Como todos los días desde aquel accidente en el que perdió a su padre. Si, le había costado por eso no entendía porque su madre la despertaba. Shelby era consiente de cuanto le costaba dormir.
-Cariño despierta - susurraba la mujer tocando el brazo de su hija. -
¿Que? ¿Qué hora es? - pregunto con voz somnolienta. Sentía sus párpados pesados y supuso por la oscuridad que se veía por la ventana que aun no amanecía.
-La una de la mañana cielo - su voz dulce y suave mientras tomaba su abrigo -No podía dormir y me preguntaba si me querrías acompañar a dar un paseo - término de colocarse su abrigo y observo a su hija con una sonrisa -Podríamos hablar más - agrego y cuando Rachel se acomodó sobre la cama supo que la había convencido.
-Esta bien, me vestiré - susurro. Caminaban de cerca por uno de los pasillos del barcos, observando el océano. -Hay frío afuera esta noche - comento Rachel abrazándose a si misma.
-También silencio - comento en voz baja.
-Yo... - se adelantó para quedar junto a su madre -No recuerdo la última vez que pasamos tiempo juntas -
-He estado ocupada... - respondió Shelby - Pero tu padre, el siempre estaba contigo -
-Era una parte muy importante en mi vida -
-Te prometo que las cosas serán diferente - Rachel esbozo un intento de sonrisa y se adelantó, con paso lento hasta pararse frente al barandal.
-Recuerdo cuando era pequeña - suspiro ante el recuerdo -Papa me dijo que el era como la luz de la luna, brillando hacia mi... Protegiendome - sentía como una solitaria lágrima recorría su mejilla -El siempre estaba para limpiar mis lágrimas... - otra lágrima siguió a la anterior -Siempre me hacia sentir bien cuado lloraba -
Luego, sintió un golpe en su espalda y antes de registrar que era, caía por el barandal. Sólo reacciono con la rapidez suficiente como para agarrarse de un tubo antes de caer al agua.
-¡Mama! ¡Ayúdame! - pero su madre solo la observaba con una extraña sonrisa en los labios -¡¿Qué haces?! -
