Quiero agradecer a todas las personas que me han dejado sus opiniones de esta historia, sinceramente no creí que me dirían algo de ella tan pronto.

Siento no poder actualizar más rápido de las dos historias, pero es que he estado muy ocupada últimamente por la llegada del año nuevo y además mi prima va a casarse en la siguiente semana, así que tal vez tarde un poco más, así que les pido un poco de paciencia, gracias.

Descargo de responsabilidad, yo no poseo nada de CM excepto los personajes que puedan aparecer a lo largo de la historia.

Vicky llegó a su apartamento 30 minutos después de su encuentro con Reid en el parque. Cargaba con dos bolsas de papel en la mano. Le quitó la correa a Sam quien se paseó por el apartamento, al poco rato apareció Eva solo usando ropa interior, caminaba como si se acabase de levantar.

Eva, ¿quisieras ponerte algo de ropa?

Ah, buenos días Vicky –bostezó-. ¿Por qué lo haría? Estoy en mi casa y no hay ningún hombre a la vista.

Al menos por decencia.

Está bien –fue a su cuarto mientras que Vicky llevaba las bolsas a la cocina-. Escuché que saliste en la mañana –regresó con su bata rosada transparente que obviamente no le cubría nada.

Me rindo –dijo Vicky en voz baja-. Así es, Sam tenía ganas de salir.

¿Parece que no te gusta levantarte tarde ni los domingos, eh grandulón? –Eva comenzó a acariciar a Sam detrás de las orejas y Sam movía la cola gustoso-. ¿Y qué tal les fue?

Bien, después mamá me habló para decirme que me había arreglado una cita.

¿De nuevo?

Sip.

Me cae bien tu mamá, pero ya debería de rendirse contigo. En la última cita que te arregló te enteraste que tu pareja solo había accedido a salir contigo para ocultarle a sus padres que estaba saliendo con alguien en secreto y al final lo convenciste de que les dijese la verdad, al final hasta fuiste la dama de honor de la novia –mordió una galleta.

Oh, es cierto. Después de terminar la llamada, Sam –Sam levantó la cabeza-, tacleó a un hombre que hacia ejercicio en el parque y por la caída se le abrió una ceja.

¡¿Qué?! ¡¿Sam, nuestro tranquilo Sam?!

Oh sí. Nuestro tranquilo Sam.

¿Y qué pasó? ¿Te quisieron demandar o algo?

No. Al contrario, Spencer fue muy amable –Vicky sacó de una bolsa un pastelillo para perros que solo le compraba en ocasiones especiales.

Vaya, y veo que al final no fue algo malo –sonrió.

¿Por qué lo dices? Sam, atrápalo –le lanzó el pastelillo a Sam quien lo atrapó en el aire.

Oh por nada –dijo juguetonamente-. ¿Y cómo es?

¿Quién, la cita que mi madre organizó? –Vicky ya sabía a quién se refería Eva-. Es guapo pero creo que rechazaré la oferta.

Vamos, sabes a quién me refiero –Vicky no dijo nada mientras ponía la cafetera en funcionamiento.

¿A quién?

¿En serio? Vamos, dime algo sobre este Spencer –dijo el nombre de Reid juguetonamente.

Bueno, es delgado… alto… muy amable…

Vamos, di algo más –Vicky miró su mano.

Tiene manos fuertes pero un tacto delicado, su sonrisa es muy cálida y su ojos marrones reflejan un brillo que jamás había visto en nadie más –se giró hacia donde Eva y la encontró recargada en sus manos como si estuviese escuchando una historia de Jane Austen o algo así.

Parece que tu día empezó muy bien.

Supongo que sí.

¿Y lo vas a ver de nuevo?

No lo sé –le preparó su comida a Sam y se la dio.

¿Cómo que no lo sabes?

Es solo que cuando le iba a preguntar algo más, sonó su teléfono y dio que tenía que trabajar.

¿Es todo? –Vicky asintió-. Amiga, necesitas ser más rápida la próxima vez, bueno eso si lo vuelves a ver. Por cierto, cambiando de tema, ¿me prestas tu pañuelo?

¿Para qué?

Es que me compré un par y quiero que le borden mis iniciales como las tienes bordadas tú en el tuyo.

No puedo.

¿Por qué no?

Porque le dejé mi pañuelo a Spencer para que se cubriera la ceja.

Que mal. Bueno, ya veré que hago. ¿Y qué vas a preparar de desayuno?

Ya se me había hecho raro que no me lo preguntaras antes. Crepa de frutas.

Delicioso. ¿Qué te parece si después nos vamos de compras?

Ok.

Reid tardó más de lo esperado controlando la pequeña hemorragia de su ceja. Al final pudo ponerse una bandita. Y todavía para colmo la tintorería estaba llena y tenía que dejar el pañuelo de Victoria para que le quitaran la sangre. Todo eso al final provocó que llegara un poco tarde a la oficina.

Perdón por la tardanza –dijo mientras se sentaba.

Reid, ¿Qué te pasó? –dijo García un poco alarmada y todos vieron la bandita en su ceja.

Nada. Un pequeño accidente.

¿En serio? –le dijo Morgan.

Sí, bueno, digamos que fue tacleado por un perro mientras hacía footing en la mañana –antes de que alguien más dijese algo Hotch habló.

Después ya le preguntaran a Reid sobre la tacleada, ahora tenemos un caso. Vámonos, te lo explicaremos en el camino Reid –Reid asintió.

¿A dónde vamos? –preguntó Reid.

California –le dijo JJ mientras conducía hacia el aeropuerto-. Entonces, ¿Cómo fue que te lastimaste la ceja? –Rossi, quien iba en el asiento de atrás también esperó la respuesta.

Ya se los dije, un perro me tacleo. Un labrador llamado Sam.

¿Por qué tengo la sospecha de que no es lo único que sucedió? –dijo Rossi. Reid no dijo más.

Rayos –dijo Reid de repente.

¿Sucede algo?

Olvidé pedirle su teléfono.

¿A quién? –dijo Rossi.

A Victoria. La dueña de Sam, aún tengo que entregarle su pañuelo –dijo después de un momento. JJ vio a Rossi por el retrovisor y vio en su mirada que estaban pensando lo mismo.

No te preocupes, estoy segura que la verás pronto –le dijo JJ.

El caso les llevó dos días en resolverlo y apenas habían pisado de nuevo la oficina cuando les indicaron que ya tenían otro caso por una alerta Amber en Houston. Reid no pudo evitar en pensar en Victoria y en el pañuelo que aún no le entregaba.

Por fin pudieron rescatar a los dos niños que habían sido secuestrados por la expareja de la madre de ellos, porque pensó que eran hijos suyos. Llegaron el viernes por la tarde. A todos les dieron dos días libres, sin embargo como siempre Hotch y JJ se tuvieron que quedar para terminar de arreglar el papeleo de los dos casos.

Reid aprovechó el tiempo para ir a la tintorería por el pañuelo de Victoria. Se lo guardó en el bolsillo y se dirigió a su casa para tomar su merecido descanso. La herida de la ceja ya había sanado por completo. En el momento en que Reid se acostó en su cama sonó su teléfono.

Reid.

Hola Spence –era JJ-. Espero no te haya molestado.

No, está bien. Estaba leyendo un libro –le mintió-. ¿Tenemos otro caso?

No, nada de eso –Reid agradeció en silencio-. Es solo que quería pedirte un favor.

Claro, ¿qué necesitas?

¿Puedes ir por Henry a la escuela? Es que yo aún no he terminado aquí y Will está trabajando en un caso. Le pregunté a García pero en estos momentos está ocupada con Kevin –García y Kevin tenían dos meses de haber regresado-. Pero si no puedes…

Si puedo. Voy ahora mismo.

Gracias, voy a llamar a la escuela para decirles que pasarás por él. Es cierto, ¿podrías llevarlo a tu apartamento? Yo pasaré por él en cuanto termine.

Claro.

Gracias de nuevo, bye.

Bye –colgó. Se restregó las manos en la cara para despabilarse, se vistió y después de un rápido café salió de su apartamento.

Ya habían pasado cuatro días después del domingo y aunque Vicky fue con Sam todos los días al parque a la misma hora para "pasearlo", no pudo encontrarse con Reid. Ya había perdido la esperanza de encontrárselo de nuevo y no por su pañuelo, sino porque había descubierto que tenía ganas de verlo de nuevo. Lo bueno es que ya había terminado su semana en la escuela.

¿Cansada? –le dijo Eva mientras salía de la sala de profesores.

Un poco.

Por eso yo prefiero a los de cuarto grado, son más tranquilos –se dirigían a la salida-. ¿Y has tenido suerte?

No. Tal vez ni siquiera era de aquí. Tal vez tuvo que salir del país.

O tal vez era un maleante y tenía que hacer un "trabajito".

Creo que estás loca –las dos rieron-. Hola Ana –se encontraron con la maestra de los niños de primer grado, la cual ya tenía dando clases desde hace 20 años.

¿Aún no te has ido a casa? –le dijo Eva.

Estoy esperando a que vengan por Henry –Henry estaba sentado en las escaleras-. Su madre llamó y dijo que su amigo y padrino de Henry pasaría por él.

¿Qué clase de trabajo pueden tener que no tienen tiempo para venir por su hijo? –dijo Eva.

Su madre trabaja para el FBI y en ocasiones sale del estado y su padre es detective de la policía. La mayoría de las veces es su madrina quien viene por él, pero ahora vendrá su padrino.

¿Lo conoces? –le preguntó Vicky.

Sí. Él también es un agente del FBI como la señora Jareau, de hecho trabajan en donde mismo. Y créeme, él es muy inteligente. De hecho hasta donde sé, él es la causa de que Henry sea sobresaliente en los estudios, es por eso que le van a hacer un examen el lunes y si lo pasa va a subir a segundo grado y estará en tu clase Vicky.

¿Me preguntó cómo será? –dijo Eva en voz baja. Vieron como un auto clásico se detenía frente a la escuela.

Pues lo van a conocer, acaba de llegar.

¡Tío Spencer! –gritó Henry mientras se levantaba y echaba a correr. Vicky levantó la mirada y vio como Reid rodeaba su coche para encontrarse con Henry. Henry se acercó a Reid y él se agachó a su altura.

Hola Henry –le dijo mientras sonreía-. Tú mamá va a estar ocupada un rato, así que seremos solo nosotros por un rato, ¿qué tal si comemos en Luigi's?

¡Sí! Vamos.

Espera, primero tienes que agradecer a la maestra por quedarse contigo… –se giró hacia la entrada y vio a Vicky-. Victoria.

Hola Spencer –Eva se dio cuenta de que se habían llamado por su primer nombre y decidió darle un empujoncito a Vicky.

Oh, así que tú eres la persona a quien Sam tiró al piso –dijo Eva.

Así es –Reid sonrió y después miró a Vicky quien sonrió.

Bueno, agente Reid –dijo la maestra de Henry-, le encargo a Henry.

Gracias por quedarse hasta que llegara.

Sí, gracias –dijo Henry.

No hay ningún problema. Lo haría por cualquiera. Bueno, mejor me voy antes de que se me haga más tarde.

Espera Ana –dijo Eva-, yo te llevo. Tu pierna acaba de sanar de tu fractura, no creas que te dejaré que camines hasta la parada del autobús.

Pero las tres no cabemos en tu Chevy ahora que le quitaron los asientos de atrás.

Eva tiene razón –dijo Vicky-, yo me regresaré en autobús.

Yo puedo llevarte –dijo Reid quien aún estaba allí.

No es necesario. Además no quiero causar molestias.

No es ninguna molestia. Además, si tú casa está cerca del parque queda cerca de la mía.

Pero…

Esa es una buena idea –dijo Eva antes de que Vicky dijese más-. Ok, Spencer. Te la encargo mucho, vamos Ana –Eva agarró a Ana por el brazo y la arrastró con ella.

¿Qué estas planeando? –le dijo Ana cuando ambas estaban dentro del coche.

Solo les estoy dando un empujoncito –encendió su auto mientras sonreía.

Vicky no podía creer el giro que habían tomado los acontecimientos, claro que quería encontrarse con Reid, pero no de esa forma. Ahora no podía escapar.

¿Está lista? –le preguntó Reid a Vicky.

Sí claro –salió de su trance.

Por cierto –Reid buscó en su bolsillo dentro de su saco-. Perdón por no habérselo entregado antes.

No era necesario que lo lavaras.

No lo hice –dijo inocentemente-. Lo mandé a la tintorería –Vicky no supo que contestar a eso.

Gracias –fue lo único que pudo decir.

No hay de que –le abrió la puerta del copiloto de su auto y después se aseguró de que Henry tuviese puesto el cinturón.

Vicky no podía dejar de pensar en lo que había pasado. Aún seguía pensando en cómo torturaría a Eva cuando llegara a su apartamento. Tal vez haría que Sam se durmiera en su cama o le cerraría la puerta del apartamento, como aquella vez cuando estudiaban en la Universidad y Eva había perdido su cuaderno de apuntes en la casa de su novio cuando fueron a "estudiar" y ella en venganza cerró la puerta de su habitación con llave, fue tan gracioso cuando llegó al examen con la misma ropa del día anterior y el cabello todo revuelto como si un pájaro hubiese anidado en su cabello.

¿Por qué sonríes? –Reid la sacó de sus recuerdos.

¿Eh? ¿Qué? ¿Dijiste algo? Estaba un poco distraída.

Parce que pensabas en algún plan.

Tal vez –se giró hacia la ventana, podía sentir como sus mejillas comenzaban a arder.

A los pocos minutos, Reid se detuvo frente a un restaurante italiano. Henry de desabrochó el cinturón al igual que Reid.

¿Dónde estamos?

En Luigi's –dijo Henry como si fuese lo más obvio del mundo.

Es un restaurante de un amigo de nosotros –dijo Reid.

Creí que iríamos a casa.

Primero vamos a comer, ¿verdad Henry?

Sí –Reid bajó del auto y le abrió la puerta a Vicky.

Tiene una Spaghetti a la bolognesa muy bueno –le dijo Reid mientras le ofrecía la mano para que ella bajara. Ella le tomó la mano y volvió a sentir ese cosquilleo en su interior y retiró la mano.

La pizza con queso extra también esta deliciosa –dijo Henry.

Es cierto, también la lasagna es una delicia y la pasta también está muy buena –Reid abrió la puerta del restaurante para que Henry y Vicky pasaran.

¡Henry! ¡Bambino! –dijo un hombre mayor con una sonrisa en los labios quien se acercó a ellos y levantó a Henry y le besó las dos mejillas.

Buenas tardes Alfredo –le dijo Reid.

Dr. Reid, esta sí que es una sorpresa –lo abrazó y Reid solo se quedó plantado en el lugar. "Doctor", pensó Vicky-. ¿Y quién es esta linda signorina? –tomó la mano de Vicky.

Victoria Simmons –dijo Vicky-, pero puede decirme Vicky, es un placer señor Alfredo.

El placer es todo mío. Por favor vengan –los guio a una de las mesas cerca de la ventana-. Por favor, en un momento les traeré un poco de lasagna que acabo de preparar y para Henry un trozo de pizza con extra queso –le guiñó el ojo a Henry.

Al poco rato Alfredo regresó con la comida de cada uno. Apenas iban a dar el primer mordisco cuando sonó el teléfono de Reid.

Hola JJ… estamos en Luigi's… sí, aquí te esperamos –colgó-. Tu mamá viene para acá –le dijo a Henry.

Esto está delicioso –dijo Vicky.

Es cierto –dijo Reid. A los pocos minutos llegó JJ.

Hola chicos.

Hola mamá.

Hola JJ –dijo Reid.

Perdón –se dirigió hacia Vicky-, soy Jennifer Jareau pero puedes decirme JJ–le tendió la mano.

Soy Victoria Simmons –Vicky vio que JJ reaccionaba a su nombre, pero así como apareció así se desvaneció la reacción, por un momento pensó que tal vez se lo había imaginado. Le estrechó la mano-. Pero puedes decirme Vicky.

Es un placer.

Victoria es maestra en la escuela de Henry –le dijo Reid.

Lo sé, la he visto en algunas ocasiones.

Por favor siéntate –le ofreció Vicky.

Lo lamento, no puedo quedarme. Hoy viene mi madre de visita y tenemos que pasar por ella.

Es cierto –dijo Henry. Apuró lo que quedaba de su pizza-. Ya estoy listo –todos sonrieron. Henry se levantó de su asiento.

Henry, que se dice –dijo JJ.

Gracias por la comida tío Spencer.

¿Por qué tanto alboroto? –llegó Alfredo con tres copas de Helado-. Hola JJ.

Hola Alfredo.

En un momento te traigo un poco de lasagna.

No, lo siento. No puedo quedarme, tengo que ir por mi mamá al aeropuerto, pero otra vez será.

Está bien. ¿También se va contigo Henry?

Sí.

Entonces espera un momento –dejó dos de las copas en un carrito y se llevó el otro. Al poco rato regresó con un vaso y una cuchara y una bolsa-. Aquí está tu postre –le dio el vaso a Henry- y aquí hay un poco de pasta y lasagna para tres.

Gracias Alfredo, pero no es necesario.

Claro que sí, es lo mínimo que puedo hacer después de lo que hicieron por mí y mi familia –JJ sabía que no lo haría cambiar de opinión así que lo aceptó.

Gracias –Henry y JJ se despidieron. Alfredo les dio sus respectivos postres a Vicky y a Reid.

Vicky no se había dado cuenta, hasta que Henry y JJ se fueron, de que el lugar estaba vacío. En ese momento solo estaban ella y Reid en el restaurant, sintió que su corazón comenzó a latir rápidamente. Para tratar de ocultarlo se comió rápidamente el helado.

¿Quieres… quieres más? –le dijo Reid.

No gracias –guardaron silencio-. ¿Es bonito lugar verdad? –movió la cabeza para ver todo el lugar.

Si, muy hermosa –Vicky lo miró-, sí, muy buen lugar –dijo rápidamente Reid.

¿Y… cómo conoces este lugar?

Alfredo es amigo de un amigo de nosotros, se llama David –volvieron a guardar silencio- y después de ciertos acontecimientos todos nos volvimos amigos.

El lugar está un poco vacío, ¿no lo crees? –le susurró Vicky.

Lo que sucede es que aún no abren. Abren a las 6 y ahora son las 4:15 –dijo mientras miraba su reloj.

¡4:15!

Sí. ¿Por qué sucede algo?

Lo lamento, pero es que doy clases de inglés los viernes y sábados a partir de las 5 en un centro comunitario –se levantó rápidamente de su asiento.

Espera, ya dije que te llevaría y a tu casa. Además para compensarte el haberte entretenido de más, yo mismo te llevaré a tu clase.

No es necesario que lo hagas.

Pero yo quiero.

Está bien.

Ok, espera –vio que Alfredo no estuviese cerca y dejó dinero sobre la mesa-. Vamos –susurró, la guio a la salida, rápidamente le abrió la puerta y él subió al auto. Cuando vio que Alfredo salía arrancó el auto.

¿Qué fue todo eso? –dijo cuando vio que Reid sonreía.

Es solo que Alfredo jamás nos acepta el dinero cuando comemos en su restaurant, por agradecernos el haber salvado a su familia hace un año. A nosotros no se nos hace justo, así que acordamos que en cuanto Alfredo no esté viendo le dejaríamos el dinero de nuestro consumo, aunque he de admitir que últimamente se ha hecho más difícil hacerlo. Espero no haberte incomodado.

Para nada, inclusive fue divertido –ella también sonrió.

Vicky le dio indicaciones a Reid de cómo llegar a su casa. A los pocos minutos llegaron a los apartamentos donde vivía. Reid se detuvo frente al edificio.

Yo te espero aquí –dijo Reid.

Para nada, ya que me trajiste hasta acá, lo correcto es que pases a mi casa y allí esperes –"en serio dije eso", pensó Vicky, ella no había dejado entrar a ninguno de sus novios antes ni a su casa cuando vivía con sus padres.

Está bien –el apartamento de Vicky estaba en el tercer piso.

Tendremos que subir por las escaleras, el elevador no ha funcionado bien.

Está bien –subieron en silencio. Llegaron a la puerta y ella abrió.

Eva, ya estoy en casa –gritó Vicky pero no hubo respuesta-. Parece que aún no ha llegado. Por favor entra –pasaron a la sala y en ese momento llegó Sam moviendo su cola alegremente y traía su pelota en la boca. Se la dejó a Reid en sus pies y lo miró-. Quiere que le lances la pelota –Reid tomó la pelota y se la lanzó despacio, Sam fue por ella y se la dejó de nuevo a los pies-. Le agradas.

Se siente raro, es la primera vez que le agrado a un animal. Jamás he sido muy bueno con los animales.

No entiendo por qué –Reid la miró-. Quiero decir, es solo que, no pareces mala persona y bueno ya sabes, se dice que los perros son muy perceptivos y esas cosas –Reid la miraba fijamente-, te traeré un poco de agua –se fue rápidamente a la cocina-. ¿Qué está pasándome? –se dijo mientras llenaba un vaso con agua. Respiró varias veces para tranquilizarse y salió con el vaso con agua-. Aquí está el agua –se acercó a Reid. Reid se distrajo cuando la sintió cerca, al lanzar la pelota, esta golpeó la pared y revotó hacia donde ellos estaban, haciendo que Sam, al perseguirla los empujara a los dos. Vicky cayó arriba de Reid a escasos centímetros de su cara, se quedaron así un momento. Vicky se le quedó viendo a los ojos marrones de Reid y lentamente comenzó a bajar su cara.