Notas de autor: Hoi, hoi~

Aquí reportándose la segunda escritora... yo ser Kyo Kurama ouo

Se que ya paso un buen tiempo desde que Ankoku subió el primer capitulo - me merezco un dia de abstinencia(?) asdas okno - y bueno... la inspiración no llegaba así que hasta hoy les traigo el segundo y el tercero, este ultimo como un bonus por haberlos hecho esperar.

-Autora del capitulo: Kyo Kurama

-Beta del capitulo: Ankoku No Ojou-sama

-Disclaimer: Los personajes de D. Grey Man pertenecen a su respectivo creador al igual que el resto de los Occ's-

Disfrútenlo ~


2º Noche. Bienvenido

Las enormes puertas de hierro, que ostentaban el mismo Escudo de Armas, se abrieron para dejar pasar al carruaje que siguió su marcha hasta llegar frente a la enorme y antigua mansión que era recortada por sombras reflejadas por la luz de la luna.

La primera en bajar fue la joven pelinegra seguida de el joven hombre que cargaba en el hombro a un inconsciente Kanda y por último, Johnny bajo ayudando a Allen que apenas y podía mantenerse en pie, ambos se quedaron sorprendidos por la majestuosidad y antigüedad que la mansión desprendía, nunca habían visto algo como eso.

Un par de segundos más tarde un caballo paro justo al lado del carruaje, la misteriosa joven bajo con agilidad y gracia, sin decir palabra alguna paso por un lado del grupo solo dándole una mirada al peli blanco y luego dirigiéndola a la pelinegra. Las enormes puertas de madera se abrieron dando paso a la chica al interior de la construcción.

- Por fin en casa – sonrió el mayor ya encaminándose a la entrada - ¿Qué esperan? – llamo al par que se mantenía en el mismo lugar.

No sabían quiénes eran aquellas personas y por lo mismo no tenían la intención de entrar a aquel lugar. Aunque no había forma de escapar por el momento, el sujeto extraño cargaba con Kanda y el mismo Allen no estaba en condiciones de pelear para irse de ahí.

- Allen – la voz de la joven salió amable y cariñosa – vamos – índico al peli blanco, sus ojos se mantuvieron fijos en los contrarios.

El ex exorcista quedo perdido en la mirada, una mirada segura y protectora, una que no había visto nunca, al menos no dirigida a él. Le recordaba a alguien, a algo pero no sabía qué. Lo que si sabía era que le gustaba la sensación, lo hacía sentir seguro y con una confianza inexplicable.

Sin decir palabra alguna asintió y dio un paso instando a Johnny a hacer lo mismo.

- Allen, espera, no podemos confiar… no sabemos – chilló de inmediato, no entendía nada de lo que sucedía pero estaba renuente a seguir a personas de las que no sabía nada.

- Está bien, Johnny – le sonrió para tranquilizarlo, él tampoco estaba seguro de nada pero sentía que podía confiar.
El Científico lo miró por segundos y al fin cedió, confiaba plenamente en Allen y si él estaba seguro en entrar haría lo mismo. Había pasado por mucho para encontrarlo y ahora no lo perdería de vista otra vez.

Al entrar fueron recibidos por un espacioso salón de piso brillante, candelabros que iluminaban por completo el lugar y un par de escaleras a ambos lados que se unían al llegar a lo alto del fondo del lugar.

Una de las puertas a un lado del salón se abrió dando paso a un joven alto y rubio, sus facciones amables y con una tenue sonrisa en el rostro, sus ojos de un marrón tranquilizador repararon en los recién llegados.

- Ya están aquí – fue su saludo mientras se acercaba al grupo.

- Miu – la pelinegra sonrió a modo de saludo.

- Princesa – sonrió de igual forma al ver a la menor.

- Se tardaron – una voz más aguda se escuchó – ya me estaba aburriendo esperándolos – detrás del rubio salió un niño que no aparentaba más de doce años, su cabello plateado acomodado en ligeras ondas enmarcaba su rostro enfurruñado del que destacaban un par de chispeantes ojos amatista.

- El pequeño Danio nos extraño – chilló emocionado el mayor de todos, aun con Kanda al hombro.

- Quien extraño a quien, Sasha idiota – siseo molesto el niño.

- Es tan divertido estar aquí – le encantaba molesta al menor, era fácil hacerlo enfurruñar.

- ¿Divertido? Yo lo considero más bien irritante – un tercer chico apareció en el lugar, un pelinegro de ojos ambarinos y semblante serio.

- Eres un aburrido, Hope – exclamo Sasha en espera de alguna reacción por parte del otro.

- Nella ¿está todo bien? – ignoró por completo al mayor, quien hizo un mohín indignado pero ya acostumbrado, sólo centrándose en la joven.

- Todo bien – afirmo con una sonrisa, una que ninguno de los presentes había visto nunca. Una hermosa y brillante acompañada por la chispa de fiereza y ternura natural de sus ojos.

Todos entendieron la razón de ello y entonces dirigieron su atención a sus invitados, a uno en especial.

Johnny y Allen se sobresaltaron un poco al sentir las miradas de todas esas personas, se habían mantenido en silencio solo observando y escuchando.

- ¿Así que es él? – Danio veía curioso al peli blanco hasta que frunció el ceño – no parece tener nada especial – se cruzó de brazos.

- ¡Danio! – regañaron Sasha y Miu al mismo tiempo.

- Allen es especial por simple hecho de ser él – Nella salió en defensa del otro, no dejaría que nadie dijera lo contrario.

El infante solo hizo un puchero y volteo el rostro, no era capaz de rebatirle nada a la chica. Los dos mayores sonrieron mientras los otros dos se sentían nerviosos por la mirada del más alto.
Hope solo mantenía su mirada fija en Allen, sin duda era tal y como lo esperaba, tan parecido pero tan diferente a Nella.

- De cualquier forma, Allen… – Miu llamo la atención del chico –… bienvenido a casa – sonrió y el resto hizo expresiones que indicaban lo mismo.

El peli blanco se sorprendió por las palabras dichas y una agradable sensación se instalo en su pecho.


En el mismo callejón donde momentos antes se había llevado a cabo un misterioso encuentro, un personaje se perfilaba en lo alto de una barda, su espantosa silueta inmóvil y su horrible rostro fijo en un punto en especial. Sus ojos parecían analizar las huellas invisibles dejadas atrás.

El Conde del Milenio había sentido el despertar del Decimo Cuarto y sin demora fue en su búsqueda, pero como era evidente había llegado tarde. Un poco mas y su encuentro con él se habría llevado a cabo.

Al parecer Allen Walker había logrado mantenerse firme una vez más y "Ellos" habían aparecido también.

Honestamente no esperaba que "Ellos" intervinieran, no después de tanto tiempo. Pero ahora comenzaron a moverse.

- La niña también estuvo aquí – reconoció los rastros de la presencia que quedaban, sus ojos brillaron por ello.

La había visto contadas veces pero fue más que suficiente para reconocerla, después de todo portaba la sangre de esas personas y su apariencia era como la de "Él".

- Creo que es tiempo de hacerle una pequeña visita a esa familia maldita – una sonrisa tenebrosa y perturbadora apareció en su rostro.
Ya no había porque esperar más, después de todo el Décimo Cuarto ya había despertado.


¿ Algún review? *^*

Gracias por leer y también la personita que nos dejo su comentario en el primer capitulo, espero que la espera haya valido la pena.

Ahora vallan al siguiente~