El despertador anuncio un nuevo día para la gran ciudad de New York, las calles comenzaban a cobrar vida con el flujo de gente caminando hacia sus trabajos o escuela. La noche debería ser para que todos descansasen y recuperaran la energía pérdida, claro está que si alguien había decidido realizar un trabajo en específico como investigar los más mínimos por menores de una persona entre todos sus contactos, no era de extrañar que esa persona no hubiera pegado el ojo en toda la noche y menos que tuviera que guardar su información y salir corriendo a la escuela.

Sin embargo en otro lado de la enorme ciudad…

Capitulo II

-:-El tiempo puede llevarse todo, menos los recuerdos -:-

Cuando Wang Yao era joven había sido entrenado y educado bajo un riguroso sistema familiar tradicional, por lo que cuando este llego un día diciendo que participaría en una película de artes marciales, no se hizo esperar que lo echarán de su hogar a la dulce edad de quince años. Pero a pesar de este hecho la suerte estuvo de su lado, tras grabar como coprotagonista en la película "La leyenda del dragón oscuro", un agente decidió darle su apoyo y así comenzó su carrera.

)-*-(

Un brillante sol, acompañado de una suave brisa, el sonido del mar tranquilo, las playas de Okinawa daban un hermoso espectáculo sin embrago a pesar de estar en una isla del sur, lo ocurrido con su familia no le permitían disfrutarlo.

-Ahh…-soltó un bostezo mientras una pequeña lagrimilla escapaba debido al sueño- creo que debería regresar al hotel… ¡aiyaa! –una pequeña pelota le había caído en la cabeza de la nada sorprendiéndolo un poco- ¡¿Quién la arrojo aru?! – habló algo enojado, tomo la pelota se giró rápidamente y se encontró con una pequeña criatura algo asustada que parecía batallar internamente entre correr, llorar y permanecer ahí–ah…Nihao aru…-trato de suavizar su voz al ver que había hablado demasiado fuerte– ¿Es tuya esta pelota? –le sonrió.

La pequeña, porque debía ser una niña por lo largo de su cabello y el ligero kimono que lucía, se sonrojo cuando el otro le hablo, y retrocedió un poco antes de comenzar a correr.

–Ah…oye ¡espera! ¡Ven aquí aru, no te are daño! –Podría estar perdida, pensó mientras corría por la arena – ¡espera aru! –A pesar de su tamaño era bastante rápida– ¿Que no me entiendes? Mmh…

Noto que la niña había llegado corriendo hasta los brazos de una mujer que sin lugar a dudas debía ser la madre de esta por su parecido con ella, dejo de correr sonrojándose un poco y se quedó quieto, debía parecer que había intentado robarse a la niña.

–Puedo explicarlo aru…su pelota…mi cabeza…–dijo nervioso mientras veía a la mujer soltar una leve risa mientras acariciaba la espalda de la pequeña antes de bajarla y agacharse a su altura para susurrarle algo al oído. No perdió detalle de nada, de cómo la criatura apretó sus manos con visibles nervios antes de girarse a mirarlo con unos sinceros ojos oscuros, con pequeños pasos se acercó a él de nuevo y entre abrió sus labios mirándolo con el rostro tan rojo que no podía evitar pensar que, si le agregara algunas estrellas podría pasar por su bandera.

– Sumimasen, Daijôbu desu ka? – una voz tan suave y tierna.

)-*-(

–Kawaii aru…-murmuro entre sueños con una enorme sonrisa un chino enredado entre un grupo de sabanas rojas, por el momento se encontraba con un par de días libres antes de empezar a ver los por menores de la que sería su décima película. A veces solía soñar aquello, ese recuerdo de aquel encuentro de hacía ya diecisiete años.

Había muchas cosas que le encantaban, los chocolates, tomar siestas, era fan en "secreto" de todo los artículos relacionados con Hello Kitty teniendo una amplia colección de ello. Pero sin lugar a dudas lo que más le encantaba era dormir sin ser molestado.

– ¡A-N-I-K-I! –un coreano con mucha energía entro tras prácticamente derribar la puerta al cuarto de Yao, dio un salto y sin aviso alguno se arrojó sobre el mayor dormido.

El grito-saludo del otro lo había alertado solo pudo abrir un poco los ojos antes de ver como en cámara lenta el coreano caía alegremente hacia él.

– ¡AAAh aiyaaa! –su grito fue resultado del tremendo crujido proveniente de sus huesos. – ¡Im Yong Soo! – Grito para después soltar un quejido de dolor- ¿Acaso tratas de matarme, aru?

Admiraba la energía juvenil cuando esta no le caía encima.

– ¡Pero aniki! –Se quejó el otro– si no te despierto así no te levantas de la cama…–dijo a su favor haciendo un leve puchero mientras introducía sus manos entre las sabanas y palmeaba zonas que no debía del otro, ignorando olímpicamente el hecho de que el mayor contenía lágrimas de dolor así como deseos de darle una buena lección.

– E-eso no…implica que debas…arrojarte así– dijo con dificultad- ¿Qué?... ¡saca tus manos de ahí ahora mismo!... – coloco sus manos sobre su rostro para alejarlo mientras el menor seguía empeñado en seguir con su "inspección" –además ¿qué haces aquí? –reparo en ese hecho había pedido que lo dejaran dormir y que no lo despertaran a menos de que fuese necesario.

– El tipo de nariz grande esta abajo, dice que no se ira hasta que no te vea…– lo miro con cierto reclamo– aniki, ¿Por qué me engañas con ese? ¡Que tiene el que no tenga yo! – le dijo en forma dramática- ¿te gustan grandes cierto?

– ¿Q-Que cosas estas diciendo, aru? – con toda la fuerza que reunió lo arrojo de la cama y se sentó- ah tata…duele…-suspiro y lo miro serio- en primer lugar no lo prefiero… ¡ni a ti!- agrego antes de que el otro se levantara y se le arrojara de nuevo – se los he dicho una decena de veces aru…no…repito ¡NO¡ me gustan los hombres–se acomodó un poco el cabello –así que dejen de molestarme con eso si no…

– Si no ¿Qué? Yao –la voz de un tercero ingreso a la habitación revelando a su dueño – buenas tardes…– agrego con una voz aniñada con una sonrisa infantil cosa que lo caracterizaba, entre su altura así como el tono de su cabello y ojos amatistas. A pesar de su aspecto "amigable", Iván Braginski desprendía una sensación de que ocultaba algo.

– ¡Qué falta de respeto¡ ¿Cuántas veces te he dicho que no puedes entrar a mi habitación menos sin mi permiso aru? –estaba irritado, tenía un agradable sueño y de la nada su día había comenzado mal.

- ¿Qué? Pero si llegue desde hace mucho y no bajabas cuando escuche que se divertían acá arriba decidí echar un vistazo…– dijo sonriente– pero no terminaste tu frase de antes.

– ¿Acaso crees que los movimientos que hago en esas películas son un simple teatro aru? – su voz tenia impregnada en ella un dejo de desafío.

Un tenso silencio quedo en la habitación.

– ¡Ya le eh dicho que aniki se casara conmigo daze¡ –hablo de improviso el coreano mirándolo a los ojos señalándolo de forma acusadora– y te dije que debías esperarme abajo como rival que eres.

– Pero tardaban demasiado – respondió el ruso como si nada.

–… ¡Salgan de aquí ahora mismo aru! ¡Par de pervertidos! – exclamo con fuerza.

A Wang Yao aquello no hacía más que irritarlo a cada segundo que pasaba, si había algo que detestaba más allá de ser molestado mientras dormía era sin duda el ser ignorado…algo que para su desgracia le ocurría todo el tiempo.

–Y bien ¿A qué se debe la visita esta vez aru? –Dijo el asiático ya arreglado, tenía el cabello largo castaño oscuro amarrado en una coleta baja, vestía ropa tradicional china, por lo general siempre estaba sonriente o relajado pero sin su sueño completo se veía fastidiado, había bajado a la sala tenía un té entre sus manos que bebía de vez en cuando– se rápido y claro si no lo haces, te echaré afuera de una patada.

–Que mal despertar Yao–le sonrió el otro tras reírse un poco– bueno es obvio vine a invitarte a salir, vamos di que sí, ¿Da?

–… Braginski…te lo has ganado–sonrió mientras se levantaba dejando a un lado su taza de té y crujía sus nudillos.

–Naega jeil jal naga…je je jeil jal naga…Bam Ratatata Tatatatata– cantaba muy alegremente Yong Soo mientras miraba el cielo recostado desde el pasto, cuando un sonido lo distrajo miro hacia la entrada.

– ¡Y ni se te ocurra venir a molestarme de nuevo aru¡- se escuchó un portazo.

–Jajaja lo echaron a patadas daze jajaja– no pudo evitar comenzar a reírse ante la imagen del ruso siendo lanzado fuera de la casa.

–Kolkolkol…no debería reírse joven, le convendría saber con quién trata ¿o ya lo olvido?–dijo serio antes de recuperar su semblante habitual– además usted también fue arrojado de la casa ¿no? Y antes que yo.

–Oh bueno esa es la forma en como aniki me dice que me ama sabes, después de todo es tsundere– dijo asintiendo mientras se cruzaba de brazos muy confiado en sus palabras.

– ¿Tsundere? –No tenía la más remota idea de a que se refería – ¿Crees que sabes mucho del amor? –pregunto con cierta burla mientras se levantaba y miraba hacia la entrada.

– Por su puesto después de todo conquistar a tsunderes ¡se originó en mi¡ –dijo guiñándole un ojo obviamente no leía el ambiente.

–Esos niños aru, viniendo a molestar mi sagrado sueño…tan lindo sueño que tenía aru…-se quejó y observo hacia afuera por una ventana–aún no se van…– entrecerró los ojos, mirándolos enfadado antes de suspirar y atender el llamado de su celular que desde hacía unos minutos no dejaba de sonar-Restaurant Zhao comida a domicilio aru– fingió una voz distinta aun que nada convincente.

– ¡Yao! ¿A quién cree que engaña? ¿Por qué no contestaba el celular? – la voz suave de su manager sonó del otro lado acostumbrado a respuestas así cuando llamaba al chino.

–No tenía deseos de contestar– respondió con total sinceridad mientras miraba la hora del reloj de su casa "tan solo son las doce treinta ¿por qué me despiertan?"

-Nunca cambiara…– se escuchó que al otro lado del teléfono la otra persona guardaba la calma– su próxima película empieza a rodarse en unos días.

– Si lo sé por eso trataba de descansar pero ciertas personas no respetan para nada las cosas que solicito aru…quería…

– ¿Sabe lo difícil que es conseguir un asistente? –lo interrumpió la otra voz del otro lado asiendo que el chino pusiera atención.

– Ah ya lo supiste–dijo como si nada.

–Yao, ¡es la quinta asistente del mes¡ ¿Qué se supone que hace? Que todas terminan huyendo

– Lo normal y que todo hombre sano haría–se rasco la oreja– ¡las pongo a trabajar aru! hago que desquiten su salario – se justificó hablando de forma racional.

– Ellas dijeron que las esclaviza.

– No saben lo que dicen si las esclavizara no les pagaría.

–Yao…-lo "reprendió" el otro- no puede estar despidiendo o haciendo que huyan los empleados, no podemos estar dando nos el lujo de cambiar a cada momento de personal, la gente de confianza es muy difícil de encontrar más en ese tipo de trabajos...

– Kawaii aru…

– ¿Kawaii? Yao ¿me está poniendo atención?

–Ah kitty…mi programa empieza aru…-dijo sentándose tras encender el televisor– mhh podría decir que lamento que se fuera aquella chica pero era muy incompetente y rara la encontré ¡hurtando parte de mi ropa interior aru! Y pensé que solo Yong era el único, como sea consigue a alguien que le guste trabajar y que sea bonita ¡Zài jiàn! – colgó.

– ¿Yao?... ¡Yao! Ah…siempre el mismo–suspiro, Soi' nam Nyi'an (2), estaba acostumbrado después de todo una vez que su padre se retiró del negocio del espectáculo le había heredado su trabajo– aquí vamos otra vez…–menciono mientras llamaba a una agencia que le ayudase a contactar candidatas.

Hacia las cuatro de la tarde Matthias Kohler, revisaba la información del día en internet agencias de modelos, viajes, otras revistas hasta que una nota poco llamativa apareció.

–Mhh importante empresa solicita asistente para importante personalidad del medio artístico, con dos años de experiencia, enviar solicitud con fotografía, indispensable ser soltera y muy discreta…ah sin duda esto puede ser útil…-grito animado mientras imprimía- ¡ahora a ver a la jefa!

Notas:

Si algún personaje aparece muy OCC mis disculpas pero no estoy muy acostumbrada a manejar tantas personalidades. (hare mi mayor esfuerzo ;x;)

Soi' nam Nyi'an: es el nombre humano que elegí para Tibet, Soi'nam" significa "buena suerte" "Nyi'an", quiere decir "25". Su pronunciación se parece a la palabra inglesa "sunny".