I
La Confesión de Kira Yagami
Ella corría a toda velocidad por los pasillos de una escuela, con un paquete envuelto en papel con motivos rojos y amarillos presionado contra el pecho. Usaba una chaqueta de cuero negro, unos pantalones vaqueros de color azul marino, su cabello era largo y lacio y decoraba su cabeza con una cinta roja y unas gafas de aviador, que habían sido obsequio de un amigo de su padre. El rumor de que el chico que a ella le atraía se iría del país por un programa de intercambio escolar se había esparcido rápidamente y ella le había comprado un presente para despedirlo. Se había dispuesto a confesarle lo que sentía por él, aunque se lo hubiese guardado durante mucho tiempo.
Salió de uno de los edificios y atravesó una pista de atletismo.
Cuándo al fin llegó al edificio dónde le habían dicho que se encontraba el chico, lo vio caminando junto a sus amigos. Era fácil verlo de lejos, ya que utilizaba una gorra de color marrón y unas gafas de aviador. También era sencillo ubicar a sus amigos, ya que uno usaba siempre un pañuelo azul en la cabeza y el otro, un muchacho grande y robusto, siempre vestía de color azul. Sin embargo, él iba en el centro, vestido de rojo como siempre. Tenía que aprovechar el momento, antes de que apareciera la chica que, según decían los rumores, también se sentía atraída por él.
— ¡Kanbara!
No podía creer que se hubiese atrevido a llamarlo pero lo hecho, hecho estaba. Se acercó a él y mientras recuperaba el aliento, él y sus amigos se detuvieron. El chico del pañuelo azul la miró con curiosidad y el chico robusto, con indiferencia.
— ¿Yagami? —dijo el chico de la gorra marrón.
Le parecía extraño que aquella chica hablara con él, siendo que nunca habían cruzado palabra. Sin embargo sabía quién era y es que ambos se habían cruzado por los pasillos en más de una ocasión.
—Quería... —dijo ella, aún no recuperaba el aliento—. Quería hablarte... A solas... —añadió y los dos chicos que iban de azul intercambiaron miradas.
—Kouji, J.P —dijo Takuya Kanbara—. ¿Pueden dejarnos solos?
—Sí, de cualquier manera le prometimos a Kouichi que lo veríamos en la biblioteca —dijo Kouji despreocupado—. Iremos a encontrarlo ahí.
—No tardes, ¿de acuerdo? —añadió J.P.
Ambos chicos se alejaron sin dejar de mirar hacia atrás a medida que se perdían de vista.
— ¿Qué pasa? —dijo Takuya extrañado.
La chica se sonrojó y le entregó el paquete que llevaba mirando hacia abajo como si no pudiese mirarlo de frente. Takuya tomó el obsequio, seguía confundido.
— ¿Es para mí? —Dijo y la chica asintió con la cabeza—. ¿Por qué?
—Supe que te irás a Norteamérica en unos días... —dijo la chica con voz tenue—. Quería darte algo como despedida...
— ¿Despedida? —Dijo Takuya y miró el obsequio, era algo mullido como una almohada—. ¿Por qué querrías despedirte de mí?
—Yo... —dijo la chica y le dio la espalda, apurada y apenada añadió—: Yo quería decirte que...
Pero no pudo continuar. Estaba muy apenada. Al principio había estado decidida a confesarle sus sentimientos, pero ahora le parecía imposible.
— ¿Yagami? —Dijo Takuya colocando una mano sobre el hombro de la chica—. ¿Estás bien?
—Por favor, dime Kira —dijo ella, se había sonrojado aún más al sentir la mano de Takuya en su hombro—. Ese es mi primer nombre.
—Bien, entonces tú llámame por mi primer nombre: Takuya —dijo él sonriente—. ¿Estás bien, Kira? —repitió.
—Takuya… —dijo Kira incrédula ante el hecho de que Takuya hubiese confiado en ella tan pronto—. Yo quiero decirte que… —respiró profundo para darse valor y por fin lo dijo, con voz más alta de lo que se imaginaba—: ¡Takuya, quiero decirte que me gustas mucho!
Takuya se sorprendió tanto que estrujó un poco el hombro de Kira. Sin embargo, ella no supo que más decir y echó a correr en la misma dirección en la que había llegado.
— ¡Kira, espera! —la llamó Takuya, pero la chica no volvió.
— ¡Takuya! —dijo la voz de otra chica a sus espaldas.
El se giró y vio a su amiga, a la chica que Kira no tenía ánimos de toparse al momento de entregarle el obsequio.
— ¡Takuya, al fin te encuentro!
—Zoe —dijo Takuya incrédulo ante su suerte—. ¿Qué haces aquí? Pensé que Kouichi había dicho que le estarías enseñando italiano. Iríamos a reunirnos con ustedes.
—Lo sé, pero Kouji y J.P dijeron que estabas por aquí con una chica y tuve que venir —dijo Zoe corriendo hasta él—. Tenía que darte unos consejos antes de que… —ella miró alrededor y añadió confundida—: ¿Dónde está la chica?
—Era Kira Yagami —dijo Takuya mirando hacia el punto por donde Kira se había alejado—. Vino a darme la despedida, de algún modo se enteró de que iré a Norteamérica.
— ¿Y qué es eso? —Dijo Zoe señalando el obsequio—. ¿Te lo ha dado Yagami?
—Sí —dijo Takuya—. Pobre de ella —añadió con tristeza—. Se empeñó tanto y sólo se esfumó, no me dio tiempo de responderle.
— ¿Responderle? —dijo Zoe confundida—. ¿De qué hablas? ¿Qué te dijo?
—Vamos por los demás —propuso Takuya—. Ya les contaré.
Zoe estuvo de acuerdo.
