Aqui otro capitulo, y si, me encanta el misterio, como la vida misma. De a poco se iran revelando las incognitas, pues claro que todo tiene un proposito, y les digo que valdrá la pena, y recordarles que esta es la precuela de "Aliados" el fic que publicaré muy pronto, asi que sin más, disfruten.
Todos los derechos y personajes de Harry Potter le pertenecen a JK Rowling.
Chapter 2
Underneath it all
Debajo de todo
Flotaba en el aire. Atrapada en la oscuridad infinita, y el silencio atormentando mis sentidos. Ya no sentía más dolor, las siluetas habian tenido razon.
¿Esto era la muerte?, ¿acaso estaría aquí atorada por toda la eternidad?, ¿no tendría que estar esperando volver a ver a mis abuelos fallecidos hace años para poder abrazarlos?. Luego de tanta luz, llegó la oscuridad, y me encontraba sola. Sola y perdida en la negrura.
Quizas hayan pasado horas, días, meses, ya no tenía idea por cuanto tiempo me mantuve asi. El tiempo parecía perder significado, al igual que mi esencia. Sentía que tanta oscuridad me aplacaba, y me enterraba en un agujero sin fondo, sin final. Odiaba eso, tanta negrura comenzaba a afixiarme. Lo peor de todo era que no podía mover, ni sentir ninguna parte de mi cuerpo, estaba unida al mismo espacio negro. En conse cuencia, mis pensamientos tomaron el rumbo hacia mis seres queridos, mi padre, mi madre, Harry, Ron, Ginny... ¿Qué serìa de ellos cuando lo supieran? Mis padres no lo soportarían, definitivamente no. Ellos habían luchado tanto para poder consevirme. Años y años de estudios médicos, tratamientos para formar una familia, y ahora su única hija estaba muerta. No quería imaginarme su sufrimiento, no tendría que haber muerto. Y los chicos..
Un estruendo se escuchó a la lejanía. Como algo rasgandosé, duro y seco, quebrando el silencio, pero no tuve miedo de ello. Estaba casi segura que mi alma estaba dejando de existir.
De nuevo sonó aquel estruendo, más poderoso esta vez aconpañado de un pequeño zumbido. No, no era un zumbido, eran palabras, alguien estaba susurrando. Esperé a que llegará el tercer estruendo, y con él, vino la claridad de las palabras dichas.
- Es hora... -dijo alguien, no reconocì la voz-... tarde.
Era casi incomprensible lo que decìa. Faltaban más palabras para formar la oración.
- Taa...-propinó esa persona.
El cuarto estruendo llegó, propinandomé un fuerte shock de electricidad, recorriendomé toda. En ese instante, fuì feliz de volver a sentir mi cuerpo entero cuando habìa estado segura que ya no quedaba vestigio de él. La electricidad se hizo igual de eterna que mi estadìa en ese lugar. Me impresionó que no doliera, era más parecido a el hormigueo, a los calambres cuando se duerme una parte del cuerpo y luego vuelve a circular la sangre.
En la llegada del quinto estruendo, allì estaba. El dolor atacó de un solo tiro.
-¡ Despiertaa ! -gritó una chica en mis oídos.
Abrí mis ojos, y automáticamente me enderezé, asustada para tomar una rápida bocanada de aire, tirando a una persona en el camino. Era pelirroja.
¡ Pum ! Se escuchó cuando la chica cayó al suelo.
Asustada, examiné cada sitio del lugar, y mucho más grande fue mi sorpresa. Era la habitación de las chicas de la casa de Gryffindor, y estaba sentada en mi cama enredada en las sabanas con las cortinas color escarlata corridas a un lado, dejando entrar la luz del día, un gris oscuro debido a la furiosa tormenta de afuera.
-¡ Auch ! -exclamó la chica en el piso.
Observé, aturdida, la lluvia golpear bruscamente la ventana a causa del viento huracanado, el sorpresivo flash de luz plateada que duro milésimas de segundos, seguido del estruendo. Eso había sido entonces lo que me despertó en la negrura: los truenos.
-¿ Fue solo un sueño ? -murmuré, en estado de shock.
Todo lo sucedido con Umbridge pareció tan real para ser solo un sueño..
La chica se levantó del suelo, acariciando su codo derecho por el golpe. Su larga cabellera pelirroja le llegaba hasta la cintura, y el rostro pálido de niña, llena de pequeñas y adorables pecas le daba una dulcura a su persona.
- Eso dolió, Hermione -me reprochó, con el ceño fruncido.
Reconocí su rostro.
- Ginny -afirmé, como si volviera a verla después de miles de años.
- La misma -sonrió la niña.
Algo no andaba bien. Ginny parecía distinta desde la ultima vez que me despedí de ella para ir a la oficina de Umbridge. Demasiado distinta, razoné, que me quedé allí sentada en la cama, mirandola fijamente, más de lo que la buena educación permitiría.
- Me estás mirando raro -me acusó ella-. ¿Fue por tu pesadilla? Porque fue solo eso, una pesadilla.
Ginny me brindó otra amable sonrisa. Aunque ese acto no me relajó, lo agradecí enormemente.
- S..Si -contesté de manera torpe, restregando mis ojos un momento para volver a observarla-. Una pesadilla.
La sonrisa de la chica se agrando ante mi contestación. ¿Qué era lo que tenía de diferente ahora, que me ponía nerviosa? Las pecas eran las mismas, sus ojos cafés que siempre brillaban seguían igual que siempre, las facciones de su rostro... Parecía haber rejuvenecido un poco, la veía más niña.
- Sigues mirandomé fijo -hablo ella, interrumpiendo las lineas de mis pensamientos- ¿Segura que estás bien? Nunca te quedas hasta tan tarde en la cama, y ya te perdiste el desayuno..
-¿ En verdad?
- Aja, los chicos dijeron que viniera a buscarte.
Miré hacia la ventana, por culpa de la tormenta no tenía modo de saber que hora era. Un repentino golpe en mi cara, me atrajó de vuelta de mis cavilaciones, y un impermeable escarlata con decoraciones doradas, los colores de nuestra casa, aterrizó en mis piernas. Ginny me lo habia arrojado.
- Póntelo -me ordenó-, sino no sobreviviras allí fuera.
No comprendía por qué quería que me lo pusiera. ¿Quién en su sano juicio saldría afuera, cuando semejante tormenta estaba azotando los terrenos del castillo?
- ¡Deja de mirarme como si me hubiera vuelto loca! -reprochó la chica-.¡ Apurate! Ya es tarde, nos perderemos el inicio del partido.
-¿ Qué? ¿De qué partido hablas?
- ¡El de Gryffindor contra Hufflepuff, por supuesto! Ya sé que no eres gran fan del Quiddicht, pero Hermione, ya tendrías que saber que hoy era el partido. Todos estuvieron hablando sobre ello en la semana. En especial los de Slytherin.
Aferré con fuerza el impermeable, y fulminè con la mirada a Ginny, que estaba flexionando su codo herido mientras me decía todo aquello. Un terror inigualable se centro en mi estómago. Sabía que en los proximos minutos pasaría algo que me afectaría y a causa de ello las palabras surgieron con naturalidad y dejaron mi boca.
- Eso es imposible -le dije, meneando la cabeza a los lados, negando-. Umbridge prohibio el Quiddicht -afirmé y me desplomé descansando mi cuerpo en la suave cama- Y aunque si lo permitiera, no dejaría que Gryffindor jugará, no después de que tus hermanos y Harry atacarán delante de todos a Malfoy y..
- ¿Pero qué estas diciendo? -Ginny me interrumpió- ¡ Eso jamás paso..!
La cara de Ginny era de desconcierto total. La presión en el estomago se acrecento más y más; volví a sentarme en la cama lentamente y continué escuchandola.
- Mis hermanos no harían algo así, bueno, no delante de todo mundo, pero Harry se que seria incapaz, y además, Dumbledore jamás, JAMÁS, sacaría el Quiddicht. Estas alucinando Hermione. Todavia sigues dormida.
La buena de Ginny me entregó otra sonrisa y se dirigió hacia la puerta. Mi cuerpo se petrificó al darme cuenta de un detalle que no tuve presente. Ella voltió a verme y sostuvó el picaporte de la puerta, inclino un poco la cabeza a un lado y me dijo:- De todos modos, ¿quién es Umbridge? Nunca escuché ese nombre.
Un balde con cubos de hielo pareció caer sobre mi piel y comencé a temblar de terror. Ginny, aun parada en la puerta, esperaba mi é de dar una contestación coherente con la situación, sabiendo que por dentro estaba gritando como una posesa desesperada, cuando lo único que tartamudeé fueron unos susurros.
- Es..ehh.. Tra..T..trabaja en ..el minis..terio..tu. la ..conoce.
Probablemente porque estaba apurada no se había dado cuenta, o tal vez porque me creía aun dormida y no quizo darle importancia, que no volvió a preguntar e hizo como si no hubiera existido tan extraña conversación.
- Si, papá conoce a todo el mundo que trabajé allí -contestó ella tomando la iniciativa como broma por las actitudes de su padre, poniendo los ojos en blanco-. Bueno, ¿a qué esperas? ¡Apurate, llegaremos tarde! Cambiaté, y yo te esperaré abajo, ¿si?
Los temblores no paraban, y no creí que podría hablar esta vez, asi que solo asentí con la cabeza. Pero antes de que ella saliera por la puerta, me golpeó el detalle del que no me había percatado anteriormente.
-¿ Ginny? -la llamé.
-¿ Si?
- Tienes el cabello largo -comenté, mientras trataba con todas mis fuerzas que la voz no me fallará-, ¿no ibas a cortartelo?
Ginny lanzó una carcajada y meneo la cabeza desaprobandome.
- Ya te lo había dicho, el próximo verano me lo cortaré. ¡Vamos! Te espero abajo.
Abrío la puerta provocando un chirrido y salió por ella. Al cerrarse con un sonoro "clip", pateé las sabanas desesperadamente para librarme de ellas, arrojé el impermiable por los aires, lejos de mi, y salté de la cama. Corrí descalza por el suelo frío, entre al baño que compartía con mis compañeras, y me precipité a mi reflejo en el espejo. Mis ojos marrones se agrandaron del horror ante el aspecto de mi rostro.
- No..n..no puede ser - apenas logré decir.
Toqué mi rostro con la punta de los dedos. No podía ser, simplemente tenía que ser una pesadilla. Me estaba mirando a mí, pero a la que era años atras, con el cabello más denso enmarañado, un arbusto, y mis dientes..., ¡dios!, mis dientes.. ¡Eran de conejo! Largos, enormes y horribles, otra vez. Esto se trataba de una espantosa pesadilla, y sin embargo, lo que estaba viviendo era real. Las respuestas e imagen de Ginny lo confirmaban, y su cabello, largo, mucho más largo desde la ultima vez que la ví, y ahora, yo, mi aspecto..
Lágrimas rodaron por mis mejillas, todo se había vuelto muy abrumador. ¿Qué diablos pasó? ¿Quién hizo esto? ¿Quién me envió a traves del tiempo? ¿Quién...? Me detuvé cuando ví la marca. La marca de mi mano izquierda. La alcé delante de mi rostro, y observé como una fina linea rosada atravesaba mi palma, y con el correr de los segundos se fue transformando en una cicatriz, la que me habia hecho Umbridge. Como los truenos de afuera me golpeo la realidad. Umbridge, la herida y el pergamino, ellos provocaron todo. Fue lo que leí, las siluetas me dijeron que lo haga, y yo como estúpida que soy les hice caso. Regresé en el tiempo, no tenía duda. Sino, ¿como explicaría aquello? Es una locura, y de las grandes. Me sostuvé del lavabo, y traté de calmar mi silencioso llanto y volver a repirar normalmente. Esto me superaba con creces. Un maldito pergamino me envío adonde quien sabia qué año y ahora estaba atrapada en mi cuerpo, con el cabello y rostro horribles, y...
Esperé, ahí quieta. mirandomé en el espejo y comprendí. Si quería una solución, debía averiguar en que año estaba, a cual habia sido enviada. Al averiguarlo podría prepararme para lo que me esperaba, y de esa forma buscar a alguien que me ayudará. Perspectiva, tenía que tenerla o me volvería pedazos. Lavé mi rostro, y fui de vuelta a la habitación. La tormenta seguía cayendo, y esos truenos no paraban de sonar, por la poca luz que proyectaba el día, el cuarto parecía tetricó y frío, no ayudando a mis temblores. Me vestí con lo primero que encontré, una sudadera, pantalones muggles y zapatillas, para cuando fui a buscar mi varita en el segundo cajon de mi mesita de luz, encontré algo más. Saqué mi varita y rapidamenta la pusé en el bolsillo trasero del pantalón, y luego, agarré delicadamente la fina cadena de oro del collar. Mis temblores no paraban, en cuanto la sostuvé en alto, la ví ondular en el aire, el giratiempo que McGonagall me había dado en tercero, estaba en mis manos de nuevo.
- Volví a tercero -afirmé para mí.
Sola, en las penumbras de la habitación, recordé lo que estaba por venir, lo que sucedería cuando saliera por la puerta y me enfrentará a una vida que ya había vivido.
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