muy bien, aquí les traemos el segundo capítulo d rara historia... algo fuera d lo común dicen. q es la vida sin aventurarse en nuevas partes d este mundo lleno d colores y extrañas persona? :3 nada.
mi hermanito XD esta ocupado como para escribirles. pero les agradece aquellas personas que no leen. sin mas el capítulo d esta ocasión.
Vocaloid no nos pertenece, solo utilizamos los personajes para entretenimiento gratuito.
Capítulo 2
"encuentro fuera de la realidad"
La luz proveniente de la ventada molesta los ojos de una de las cuatro personas en la habitación, aquella silueta se levanta pesadamente de frio piso en el cual paso la noche… o al menos lo que quedaba de la noche. Su rostro demostraba cansancio, su cuerpo cubierto de una extensa gama de fluidos, sudor, cerveza, saliva, entre otros, le dolía por la atareada noche que paso.
-¡AY! Mi cabeza…- se quejó llevándose una mano la mencionada.
Al tocar su cabello sintió cierta rigidez en uno de sus mechones, lo sintió más y luego olio reconociendo ese insípido y un poco nauseabundo olor.
-¿estos precoces no pidieron soltarlo en otro lugar?- intento ponerse de pie.
Se tambaleo y case cae a su "lugar de descanso", pero encontró apoyo en la pared, sus piernas estaban débiles, en especial la derecha… cada vez que trataba de poner el pie, sentía que se vendría abajo. Aun con todo su cuerpo adolorido, encontró fuerzas y dio los primeros pasos para darse cuenta que un frio muy intenso surcaba su parte baja…
-¿Dónde estarán…?- busco en la muy desordenada habitación, encontrando su preciada prenda sobre una lámpara de lava.
En el camino para recoger su ropa interior logro averiguo el lugar donde se encontraba el resto de su ropa, al recoger su vestimenta, unas empapadas de cerveza otras con solo una mancha. Se colocó sus prendas y decidió acercarse a una de las personas que aun dormía, poniendo una cara de asco añadió luego:
-¡OI! ¡NEET! Dame el reto de mi dinero…- dijo sin recibir respuesta del tipo.
-¡KORA! ¡Dame mi dinero ahora!-reclamo y al notar ninguna reacción del sujeto, busco con la vista alguna señal del elemento monetario.
Después de un momento de buscar, logro encontrar las tres billeteras de los tipos, extrajo de ellas todo el contenido monetario, se levantó del piso y lanzo las billeteras al azar, caminando de regreso al primer sujeto, luego lo observo; con su bota izquierda dio un fuerte puntapié en la mejilla de tipo, haciendo que este gritara mientras su cabeza golpeaba contra una de las esquinas de la cama que estaba a un lado, para luego ser enviado de nuevo al mundo de los sueños.
-… esto es por las nalgadas de ayer…- dijo la peliverde con un rostro que exponía enojo puro, tomo camino y salió de la habitación del love hotel.
En un apartamento apartado de la zona transitada de la ciudad, una peliverde toma una ducha bien merecida, la necesitaba de todas formas, tenía que quitarse la gama de olores que despedía de su cuerpo, además que una ducha fría siempre le calmaba los nervios. Al salir de la regadera, tomo una toalla y seco su cabello para iniciar, terminando con el resto de su cuerpo, colocando la toalla en su hombro camino fuera del baño, para así entrar en su recamara.
No falta decir que el lugar era un desastre, bolsas de plástico llenas de basura acumuladas en la cocina, ropa tirada por todo el piso, e la mesa y sillas, platos sucios y comida rápida (entre ellas: unas cajas de pizza, dos bentos vacíos y muchos envoltorios de hamburguesas McDonald´s) del techo parecía caer con cierta casualidad, gotas de agua hacia una pequeña tasa que ya estaba desbordándose. El televisor estaba apoyado en una canasta repleta de ropa sucia… pero por alguna extraña razón, la cama estaba ubicada justo en el medio de esa desastrosa habitación, muy bien ordenada, con sabanas limpias de color rosa claro, cuatro almohadas repartidas de dos a cada lado y con un hermoso peluche en forma de zanahoria en el medio(¿?)
-hogar, dulce hogar…- dijo la peliverde mientras caminaba con sumo cuidado de no pisar nada en el piso.
Cuando logro llegar a su cama, se recostó en las suaves sábanas, sintiendo aquella sensación acogedora en su piel desnuda, tomo una de las almohadas y la abrazo con sus brazos y piernas.
**SNIFFF**
-Aaaaa… eucalipto…- dijo después de darle un fuerte olfateo a aquella almohada.
Su estómago gruño, puso cara de indiferencia y se levantó de su cama, para dar unos pasos hacia un pequeño refrigerador que se encontraba en la habitación.
-haber niñas ¿Qué comeremos hoy?- dijo mientras tomaba el agarradero, dedicándole unas palabras a sus senos.
Al darse cuenta que dentro del electrodoméstico, solo había 2 latas de cerveza, un tomate mordido y las sobras de una ensalada ya descompuesta, añadió:
-Maldita sea… no quería salir hoy…-
Era fin de semana y último día del mes, lo que significaba: "Len se quedaría solo en casa mientras sus padres se van de viaje". Es una rara forma de tomarse vacaciones familiares, dejan a un joven de 15 años para que cuide de la casa en tanto sus padres se divierten en alguna playa o fuera del país. Por otro lado, Len no se queja de todo esto, él prefiere disfrutar de dos días libres de padres, lo único que le disgustaba era tener que hacer las compras para las semana.
-solo dos botes de café en polvo y término…-
Len camino empujando la carretilla de supermercado llena de productos comestibles, paso por varios pasillos, juguetes, lácteos y quesos, bebés y demás, hasta que logro llegar al pasillo que buscaba, tomo los productos que necesitaba y se dirigió a pasar a la caja registradora.
Ya después de un muy cansado regreso a casa con seis bolsas de compras, dedico un rato a hacer el recuento de los productos, la última vez que se le olvido algo, su madre no encontraba que hacer por el producto faltante. Al llegar a la letra "z" encontró, que había olvidado comprar un producto, salió corriendo lo más rápido que pudo de regreso al supermercado.
-la última vez… mi padre me sermoneo por andar de olvidadizo… no quiero que eso pase otra vez- se dijo para sí mismo, mientras entraba al supermercado.
-solo cinco libras de zanahoria…eso es todo- entro en el pasillo de frutas y verduras, tomo una bolsa de plástico y se acercó a las zona donde exhibían las zanahorias.
Comenzó a tomar a azar las verduras y a meterlas dentro de aquella bolsa, el contenido comenzaba a sentirse pesado, pasó el producto por la báscula y esta indicaba que le faltaba poco, solo unas pocas zanahorias más y esto sería todo. Regreso a tomar más, extendió la mano izquierda hasta una, cuando sintió un extraña suavidad, palpo lo que había tocado, reconociendo la forma de una mano, dirigió la vita al dueño de está, solo para enmudecer de la persona que tenía frente suyo.
-oye… enano… suéltame o te pateo el culo…- dijo una peliverde al pequeño chico que había tomado su mano.
A pesar que ella llevara lentes oscuros que ocultaban sus ojos, una chaqueta azul oscuro muy parecida a la que utilizaban los motociclistas, con janes muy ajustados y sandalias de plataforma negras, su cabello delataba a la peliverde, dejando a Len boquiabierto por ver a la mujer otra vez. Ella se quitó los lentes y observo de pies a cabeza al chico.
-rubio… ¿no vas a recoger tus cosas?- hablo la peliverde, ya que inconscientemente Len había soltado la bolsa, esparciendo su contenido por el piso.
-aa… yo… ¡jai!- dijo mientras se agachaba, sin percatarse que no había soltado las manos de peliverde, haciendo que esta perdiera el equilibrio y callera por el jalón del chico. Las bolsas que ella llevaba se rompieron y soltaron su contenido por los aires, cayendo luego al piso junto a ella.
-¡Discúlpeme! ¡Lo siento tanto! ¡Fue mi culpa! ¡Mi error!- se disculpaba Len recogiendo varios botes de comida instantánea que le pertenecía a la peliverde, ordeno las latas de cerveza en sus empaques y ayudo lo más que puedo Gumi.
-¡fíjate para la próxima!- la peliverde luchaba consigo misma para no maldecir al chico por su descuido, lo menos que quería era que la sacaran del lugar cundo por fin había encontrado promociones de alimentos.
Cuando terminaron de recoger las cosas, Len se levantó deprisa y se acercó a la peliverde, tomándole la mano de nuevo. Para ella fue la gota que derramo el vaso, se había contenido desde hace ratos, pero el chico la tenía con la rabia en la coronilla, tomo aire y estaba a punto de gritarle puros insultos sin importarle que la sacaran del supermercado, cuando de repente.
-le ayudare a levantarse, por favor apóyese en mi- ella miro a los ojos del chico, reconociendo de inmediato su expresión.
Su rabia había sido comprimida y lanzada a un lado, aquella extraña sensación volvió, ella se sentía rara de nuevo ¿Qué era lo que tenía ese chico? ¿Qué era lo que la hacía sentir así? Sin darse cuenta, ya estaba de pie viendo como el rubio levantaba las bolsas que le pertenecían.
-tu eres el niño de la estación de trenes ¿no?-pregunto mientras lo señalaba levemente.
-...- el bajo la mirada y no dijo nada.
-¿qué? ¿No dirás algo?- la peliverde camino y le quito de las manos las bolsas que sostenía.
Miro una últimas vez al chico, Len alzo la vista y sus ojos tuvieron contacto con los de la peliverde, sus miradas no se apartaron, hasta que ella decidió abandonar el lugar, dejo al chico y avanzo a la caja registradora, pago por los productos y continuo su camino para salir del supermercado.
Al salir del lugar, camino varias calles, cruzo de izquierda a derecha, incluso tomo 2 autobuses y cuando estuvo a dos cuadras de llegar a su apartamento, ella se detuvo y dijo:
-pensé que te cansarías si tomaba un autobús extra… ¿¡Por qué mierdas me sigues!? ¿He?- grito furioso la peliverde al rubio que se encontraba a sus espaldas.
-ee… yo…-tartamudeo el chico.
-¿¡Qué acaso quieres conmigo!?- pregunto, acercándose al recientemente sonrojado Len.
-yo…yo…- Len bajo su rostro, no quería afrontarla con la vista.
Gumi alzo su brazo y tomo con su mano el rostro del rubio, incrustando sus uñas en las mejillas del chico, levanto la vista de este e hizo que le viera a los ojos.
-¡yo no me meto con ningún puberto! ¡Así que deja de seguirme! ¡Carajo!- le grito en la cara a Len, ella era más alta que él, así que tuvo que mirar hacia abajo.
-… yo… solo… quería decirte que… te-e llevaste mis zanahorias-añadió el rubio con una lagrima en su ojo derecho.
La peliverde lo soltó, se apartó de él y dio un vistazo a las bolsas que cargaba… efectivamente, ella llevaba una bolsa extra en sus manos, miro el contenido de esta, encontrando muchas zanahorias en si interior.
-oh…- Gumi se llevó una mano a la cabeza, luego añadió:
-toma… solo no me sigas…- extendió su mano con el producto que le pertenecía a Len.
-yo… tengo que pagarte por ellas- comenzó a buscar en sus bolsillos, a lo que la peliverde contesto:
-¡NO! Solo tómalas…- insistió Gumi, acercando la bolsa aún más a el chico.
-pero tengo que… por favor aceptado esto-
-que no lo quiero…- reclamo ella, dándole un golpe a la mano de Len que sostenía en dinero.
-por favor Megpoid-san, acepta esto…- Len mostro con ambas manos el dinero, dando una reverencia.
Ahí estaba otra vez esa sensación ¿Qué era? Gumi ya se había acostumbrado a que la tratasen mal, muestras de afecto más allá del coito, eran raros para ella… ¿Por qué este chico de un momento a otro la trataba tan bien? Es obvio que el rubio sabía que era Gumi, no podía decir que no se había dado cuenta. Entonces ella se dio cuenta de algo, posiblemente el "niño" solo estaba buscado burlarse de ella como muchos otros. Su mente estaba que explotaba de rabia, tenía que hacer algo para vengarse, la peliverde no era como cualquier otra "puta" de calle, esta vez, el enano pagaría caro.
-lo aceptare… pero no tengo el cambio conmigo… ven conmigo, te daré el dinero en mi a-par-ta-men-to- dijo con una sonrisa muy sádica en su rostro.
pobre Len ToT duele que le metan las uñas. espero que les haya gustado. esperamos que nos lean para la próxima y que... a este minific le quedan unos capítulos de existencia. dejen sus reviews y nos leemos luego! :D
