Derechos: Los personajes le pertenecen a S.M, quien es la que nos hace soñar con cada uno de ellos, cualquier otro personaje que no sea identificado, es totalmente mío, como la historia.
(sin beteo)
En medio de miles y miles de documentos Bella alza su rostro y sonríe abiertamente hacia la mujer y la pequeña que acaban de asomarse. Sus ojos brillan cada vez que ve al pequeño ser que ilumina todos los días su vida.
—En un rato me desocupo,— dice en voz baja tratando de concentrarse en los contratos que estaba revisando.
La mujer asiente y se sienta en el sofá que está frente al escritorio.
—¿Mi Shek?— pregunta la pequeña pelirroja de dos años, impaciente.—¿On tá mi Shek?
Bella sonríe mientras suelta un suspiro. Adiós contratos, su pequeño angelito está impaciente por encontrarse con su Shek.
—Está en una reunión,— señala hacia la pared, ya que del otro lado está la sala de juntas donde se encuentra su esposo. Regresa a los documentos. No, no puede dejarlos para la casa, o para después. Si ella no termina de revisar aquellos contratos, no podría estar tranquila en las vacaciones que se va a tomar junto a su familia, y eso la llevaría a tener que trabajar desde alta mar, o donde sea que Edward la quiera llevar. Edward pegaría el grito al cielo y sería capaz de tirar su portátil apenas esté descuidada. Él se lo ha venido advirtiendo desde que le informó de sus días libres.
—¿Señora?— alza la mirada hacia la niñera de la niña que se revolvía incómoda en su puesto.—¿Puede ver un par de minutos a Vicky? Es que... se me olvidó el agua caliente para la fórmula.
Bella asintió, no sería nada malo tomarse cinco minutos. Se puso de pie para ir hacia donde se encontraba la pequeña sentada y garabateando unas hojas con el ceño fruncido. Vicky se parece tanto a Edward, hasta en las pequeñas muecas como fruncir el ceño y sacar la punta de la lengua cuando está concentrada. El teléfono de su oficina suena, ella le da un último vistazo a su hija antes de correr a contestar la llamada.
—¿Dime, María?
—Señora Cullen, su padre en la línea seis.
—Pásamelo.
Bella dio la vuelta hacia la vista panorámica que tenía en su delante de Seattle. El día estaba nublado, parecía que en cualquier momento iba a llover pero aun así las personas iban y venían, nadie se detenía. Habló con su padre acerca del viaje que iban a hacer, no sabía que tiempo iban a estar fuera porque Edward le había dicho que solo lleve lo necesario para un día, que la ropa de Seattle no le servía en su destino. También charlaron un poco de su pequeña niña que mantenía a todos enganchados a su pequeño dedo meñique.
Al colgar dio la vuelta, para encontrar el papel y el lápiz que estaba usando la niña, pero ella no estaba.
.
—Cullen, no te puedes ir y dejar todo el trabajo para nosotros. Especialmente la negociación con Denalie Enterprises.
La sala queda en absoluto silencio después de que uno de los directivos haya protestado. Edward arquea una ceja y lo mira enojado. A él nadie lo cuestionaba, si él quería tomarse un año sabático lo haría, y nadie lo podía objetar.
—Y no tengo fecha de retorno. Quizás me tome seis meses.— reta al hombre a que siga quejándose como niñita.
Antes de que pudiera alguien procesar lo que el máximo jefe del lugar acababa de decir, la gran puerta de madera se abre tímidamente, y unos rápidos pasos corren hacia la cabecera de la mesa.
—Ah, aquí tas, mi Shek— la niña suspira antes trepar en el regazo de su padre.—¿Me legalas un bachito?
Los miembros de la junta soltaron tos seca tratando de disfrazar las risas. Hace unos minutos Edward estaba que echaba humo y en ese momento está todo embobado con la pequeña.
—¿Para qué?— la niña abre sus grandes ojos azules e infla los cachetes mientras se cruza de brazos.
—Quielo — hizo el sonido de un ronquido que en su español significaba dormir.—Pol favol— bate sus pestañas.
Edward suspira y asintió acomodándola en su regazo para que la pequeña use su brazo como almohada. Todas las noches, mientras hacían el ritual de ir a la cama no podía faltar su bachito para dormir.
La niña mete su dedo pulgar a la boca y cierra los ojos para dormir. Dormir en brazos de papá es lo más cómodo del mundo, él es calientito.
El reinado del Ogro queda en la quiebra cuando intenta hacerse obedecer con la niña entre sus brazos. Suspira. Quiere dar por finalizada la reunión pero le es imposible, aún tiene puntos a tratar.
Pasa media hora repartiendo las responsabilidades tratando de no moverse mucho porque Vicky gruñe. El brazo izquierdo lo tiene dormido pero él no puede interrumpir el apacible y pacífico sueño de la niña.
—Señores, Kathe Denalie es una villana en los negocios, tienen que revisar hasta la última coma de los contratos y documentos.— todos asienten y toman nota acerca de prestar atención a cada letra de la mujer.
Vicky gime mientras abre los ojos enfadada porque su padre mueve mucho el brazo.
—Mi Shek, neceshito dolmil— protesta sentándose. Su cabello está alborotado y hay rastro de saliva a un lado de su boca.
Trepa a la mesa de reuniones, con el bolígrafo de su padre en mano, Edward se sorprende, ¿en qué momento la niña lo habia cogido de su bolsillo?
Vicky agarra la primera hoja que está a su paso, va a rayarla cuando una fuerte mano le quita el bolígrafo. Ella mira al hombre y un gran puchero se forma en su labio.
—Devuélvale el bolígrafo— gruñe Edward.
—Pero esa hoja es mi copia del contrato— protesta el hombre.
—Pedir otra no cuesta.— da un manotón en la mesa.
Bella entra pidiendo disculpas para llevarse a la niña en medio del alboroto. Había movilizado a todo el personal de seguridad del edificio, nadie daba señales de haber visto a la niña, hasta que la secretaria de Edward le había informado que estaba en la sala de juntas. Todos los hombres tienen los labios presionados para no largarse a reír. La niña sabe de las intenciones de su madre y se prende del cuello de Edward, llorando.
—Mi Shek...— solloza.—Io, tigo, Mi Shek...
—Déjala, Bella,— Edward pasa la palma de la mano en la espada de Vicky, reconfortándola.
Bella derrotada asiente y sale de la sala. Siempre es lo mismo, pero a decir verdad, los que tienen su ronda de burlas hacia Edward es la mesa directiva. Todos opinan con que la niña debería ir a trabajar a diario con él para mantenerlo blando. Si Vicky le pide el mundo, él se lo da sin protestar.
Hola! seguramente mañana amanezca xx por haber subido esto sin corrección... pero... no es mi culpa que esté dando vueltas en mis archivos y me grite que lo ponga al público (?) de todas maneras, este espacio tendrán pequeños OS relacionados con el tema.
Muchas gracias por los rrs, alertas y favoritos, sentía que de alguna forma tenía que agradecerles :)
Besitos,
MelLutz (L)
