Capítulo 2
Hermione esperó en el elevador, con los nudillos blancos. Apretaba su bolso de mano como si la vida se le fuera en ello, recordando los eventos del día anterior. Para ser honesta, todavía debía sentarse a analizar ese desastre. En un segundo estaba recostada en el diván, desnuda, y al siguiente se encontraba con un par de atormentados y conocidos ojos grises adheridos a su cuerpo. Debía concederle que los ojos en cuestión se mantuvieron por encima del nivel de sus hombros, y seguramente no le habían dedicado las mismas miradas lascivas que otros en el salón, pero encontró algo en ellos… y se veía terriblemente similar a la tentación.
Bueno, supongo que esto es todo. Oficialmente me volví loca , dedujo, causando que el ascensorista la mirara, confundido, mientras ella asentía hacia la pequeña voz en su cabeza.
Después de lo sucedido en la fiesta de Navidad, estaba acostumbrada a esas miradas curiosas. Es más, lo encontraba extraño cuando alguien se dirigía a ella como un ser humano, en lugar de una criatura de zoológico. Le sonrió al ascensorista al salir, e hizo un gesto con la cabeza en agradecimiento, antes de recorrer el pasillo. Sus tres días de receso habían terminado, y estaba más que contenta de regresar a la oficina de Aurores.
Harry y otros más le asintieron a modo de saludo, cuando pasó junto a ellos.
Había una enorme pila de papeles en su escritorio, y no veía la hora de ponerse a trabajar en ello: horas de tedioso y consumidor papeleo que la distrajera de lo obvio. Malfoy sabe cómo me veo desnuda. Estuve desnuda frente a Malfoy. Si alguna vez muero atacada por un salvaje animal, las autoridades podrán preguntarle a él para que reconozca mi cuerpo destrozado. Se estremeció con fuerza, desesperada por una copa. El malvado hurón seguro está maquinando sus ideas para chantajearme en este preciso momento. Por razones fácilmente deducibles, no les comentó a sus amigos lo que sucedió. Ya estaban preocupados por ella, caminando en puntillas a su alrededor como si ella fuera un desastre roto y lloroso. Por supuesto, estaba mal por la ruptura, pero no estaba tan mal. En todo caso, no podía ventilar sus frustraciones, ya que tampoco sabía exactamente qué decir, cómo decirlo, o si acaso había alucinado todos los hechos.
La mera noción de que Malfoy se veía a sí mismo como un artista era, por supuesto, hilarante al máximo nivel, pero el factor muggle lo convertía en algo increíble.
Aunque, ¿lo era? Había estado desaparecido del mapa por un largo tiempo. Quizás, después de todo por lo que pasó su familia, había encontrado algún tipo de paz interior en la simpleza de la existencia muggle…
Hermione pensó al respecto, esperó unos segundos y rompió en carcajadas.
—¿Qué es tan gracioso? — le preguntó Theodore, reclinándose contra la baja pared que dividía su cubículo, con las manos en los bolsillos.
Ella se giró, aliviada de verlo — Oh, nada. Solo… recuerdo lo que pasó en la semana.
Él sonrió — ¿Asumo que tuviste un par de días relajantes?
Sus ojos vagaron un poco — Podrías decirlo — concedió, acomodando un mechón de cabello detrás de su oreja, mientras se giraba para comenzar a ver el papeleo.
Theodore la observó, con la sonrisa en sus labios cambiando a algo más. — Estuve pensando… — dijo él, ignorando unas cuantas brujas más jóvenes que no le quitaban los ojos de encima, de una forma desvergonzada e incluso obscena. Hermione supuso que el mago se veía parecido a un joven y ligeramente menos prolijo Gregory Peck. Atractivo, de una forma clásica — Deberíamos salir a tomar algo después.
Ella se detuvo.
—Como amigos — añadió él rápidamente — … y, eh, si no me porto como un completo idiota, ¿quizás aceptarías que te lleve a cenar el fin de semana?
Hermione volteó, dándole la espalda por un momento, como si algo hubiera llamado su atención en uno de los archivos de su escritorio — Yo, eh… yo… — ¿Por qué Theodore Nott está invitándome a salir? Él sabe que estoy recuperándome de una terrible ruptura. Definitivamente no estoy lista para ver a nadie más. El incidente en la fiesta de Navidad del Ministerio es suficiente prueba de ello — Eh, no creo que sea una buena idea — dijo ella, eventualmente.
Ligeramente desilusionado, él asintió — Correcto. No… no hay problema. Supongo que fue un poco insensible de mi parte preguntártelo, considerando…
—¿Qué mi ex es uno de tus mejores amigos? — terminó ella, mirándolo — Solo un poco.
Theodore rascó su nuca, sonriendo — Bueno. Ya está definido. Soy un enorme estúpido, y no tengo ni la menor idea de cómo interpretar a la gente.
—¿Interpretar a la gente? — repitió la castaña, inquisitivamente, antes de que un vívido recuerdo sacudiera su cerebro. Ella cubrió su boca con una mano, con las mejillas acaloradas por la vergüenza — Oh, jo… — todo llegó a ella de una vez, el recuerdo de haber acorralado a Theodore Nott a la salida del baño de hombres en la fiesta de Navidad, y el arrojarse a él en un lío de manos y labios y una pierna estratégicamente enredada en una cintura. Presionó sus ojos con fuerza, estremeciéndose internamente — Lo siento mucho. Mucho, muchísimo. Yo… lo olvidé completamente… olvidé que nosotros… que yo…
—Está todo bien — la interrumpió él, genuinamente — Fue una noche extraña para ambos.
—Sí, pero yo… — Hermione tragó pesado, pasando una mano por su cabello — Yo abusé de ti.
Theodore se esforzó en no reír — No abusaste de mí — aclaró con gentileza — Confía en mí cuando te digo que estaba más que dispuesto.
Ella miró hacia los costados.
—Y ahora me las arreglé para sonar como un completo pervertido. Fantástico. Yo solo… — señaló fuera del cubículo — Me iré de aquí. Que tengas un buen día, Granger. Es bueno tenerte de regreso.
Hermione exhaló entre sus dientes, con los ojos cerrados — Espera — dijo ella, momentos antes de girarse. Lo enfrentó, con simpatía ante su incomodidad — Sí me gustaría salir a tomar algo contigo. Yo… solo creo que es mejor si lo mantenemos estrictamente platónico. Por el momento, al menos.
Los ojos de él se abrieron ampliamente — ¿De verdad? Eso… ¡Eso es genial! Te… te veré aquí al final del día.
Ella asintió, forzando una sonrisa — Seguro, sí.
—Brillante — Theodore le devolvió la sonrisa, prácticamente corriendo de regreso a su cubículo.
Hermione esperó allí, pensando en lo sucedido, antes de volver a enfocarse en su trabajo. Se reclinó contra su silla y suspiró. Quizás una noche en el pub le haría bien. Habían pasado años desde la última vez que pasó tiempo con alguien que no fuera Harry, Ginny o sus padres. Theodore Nott era un lugar extraño para comenzar, y debía admitir que su acercamiento era un poco pretencioso, pero tenía buenas intenciones. Y era bastante atractivo a la vista.
Mordió levemente la punta de su pluma, sumida en pensamientos.
-Por la noche-
Para cuando salieron del Ministerio, estaba oscuro afuera y las calles adoquinadas estaban cubiertas de una fina capa de nieve. Hermione tembló, con las manos en los bolsillos de su abrigo, mientras ella y Theodore caminaban hacia el Caldero Chorreante. Claramente no era el pub más bonito del mundo, ni siquiera de Londres, pero era cálido y familiar, y era todo lo que importaba.
—Dos pintas de Guinness — pidió Theodore, mirando a Tom — Salud, amigo.
Hermione se quitó el abrigo, y lo acomodó en uno de los taburetes de la barra. Esa noche, el pub estaba confortablemente lleno — Es un grupo interesante — remarcó ella, mirando a su alrededor. Los clientes eran mucho más jóvenes de lo que ella recordaba. Eso, o ella había envejecido simplemente. En cualquier caso, la inquietud en su vientre comenzó a descender — Como sea — miró a Theodore, sonriendo — ¿Cómo fue tu dia?
—Agradable — comenzó él, asintiendo en agradecimiento a Tom, mientras les deslizaba el par de pintas hacia ellos — A partir de mañana, voy a dirigir la excavación en el antiguo terreno de los Lestrange. Aún creo que estoy poco calificado para ello, pero… mientras Potter esté seguro de ello, supongo que no será para tanto.
La bruja tragó un sorbo de su bebida, recordando rápidamente que odiaba la cerveza Guinness — Claro. Estoy segura de que harás un buen trabajo.
—Esperemos que sí — sonrió él, mirándola — ¿Y cómo estuvo tu día? Oí que fuiste asignada a la investigación Rosier.
Ella asintió, tratando de no ahogarse con la bebida — Mhm. Harry también está trabajando en ella.
—Que bueno, Debe ser bueno trabajar con tus amigos. No puedo recordar la última vez que vi uno de los míos, fuera de las reuniones anuales de las Sagradas Veintiocho…
Los ojos de Hermione vagaron hacia la entrada del pub, mientras Theodore comenzaba a hablar de Merlín sabe qué. Un frio estremecimiento la recorrió, haciendo que el vello de sus brazos se erizara y su garganta se cerrara, al notar una cabeza con cabello rubio pálido cerca de la puerta. Se congeló, inmediatamente desviando al mirada — Oh, por Dios. Oh, por Dios.
—…Lo que no es particularmente horrible, considerando que la mayoría de nosotros ha… — Theodore se interrumpió — ¿Estás bien? — preguntó él, preocupado — ¿Necesitas agua?
Ella usó una mano para bloquear su rostro desde la puerta — Estoy bien, estoy bien — murmuró la castaña, tomando su Guinness e inclinándola por completo en su boca.
Los ojos de Theodore se abrieron por la sorpresa — ¿Estás segura?
—Completamente — Hermione tragó todo de golpe, derramándose un poco sobre su cuerpo, antes de secarse los labios con la manga de su característico y aburrido cardigan. ¿Por qué me visto como una abuela? ¿Qué va mal conmigo misma? Tomó una profunda respiración, tratando de mantener los nervios a raya y no atraer atención al hecho de que estaba hiperventilando.
—No te ves muy bien… — comentó Theodore, torciendo el labio — Te pediré un poco de agua. Solo un momento — le hizo una seña a Tom para que se acercara — Un vaso de agua, por favor — desvió los ojos hacia ella, rápidamente — Y quizás una servilleta, también.
Hermione miró hacia abajo, notando la mancha de cerveza en su cardigan. — Maldición — se levantó, sintiendo la humedad correr por su ropa — Yo… volveré en un momento — espetó la bruja, demasiado avergonzada como para mirar a su compañero de trabajo a los ojos.
Por suerte, él no la siguió.
Se apresuró a llegar al baño de mujeres, rápidamente secando su ropa con magia, antes de mirar fijamente el espejo. Dejando de lado el estado de su ropa, cabello y su maquillaje corrido, se veía… normal.
¿A quién quiero engañar? Me veo desastrosa.
Hermione inhaló profundamente, poniendo en practica los ejercicios de respiración de Luna. Todo está bien. Yo solo…me escabulliré del pub e inventaré alguna excusa por la que tuve que irme. Theodore no le prestará mucha atención y todo volverá a la normalidad.
Unos momentos después, sus nervios se calmaron.
Se tomó un minuto más para exhalar, relajando la tensión de su cuerpo, antes de asentir hacia su reflejo con solidaridad y salir del baño. Por alguna razón, el pub parecía más concurrido que antes. Eso, o ahora estaba más consciente de las conversaciones y repiqueteos de copas.
Hermione ignoró su entorno y encontró a Theodore junto a la barra. Una fuerte punzada atacó su columna al notar que no estaba solo.
Dulce Merlín, ¿qué hice para merecer esto?
—¡Por aquí! — Theodore le gritó desde su sitio, moviendo su brazo — Mira quién decidió aparecerse por el Caldero Chorreante esta noche — le sonrió, claramente sin darse cuenta de nada — Estoy seguro de que recuerdas a Draco.
Ella se tensó, a una distancia segura — Sí, por supuesto.
Sin pretenderlo, hicieron contacto visual.
El color gris la inundó como una nube de tormenta.
—Hola — dijo él — Ha pasado mucho tiempo, Granger.
En realidad solo un día, pero como digas.
Hermione aclaró su garganta, forzando a sus labios en lo que ella supuso era una sonrisa casual e imperturbable — Malfoy — dijo brevemente.
Theodore se mantuvo entre ellos, inconsciente — ¿Les parece hacer una ronda de bebidas? — dijo ganándose dos asentimientos al mismo tiempo.
Esta vez, ordenó whiskey de fuego puro, el favorito de Hermione. Cuando llegaron las bebidas, ella tragó un gran sorbo del líquido. Le quemó el fondo de la garganta, distrayéndola del hurón en el salón.
—Así que… — Theodore los miró, sentado entre ambos — Una noche fresca, ¿no?
Hermione miró a su alrededor, fingiendo indiferencia — No lo sé, me siento bastante cálida.
—Extraño… — remarcó Malfoy, ganándose una mirada de reojo de la bruja, mientras le daba un trago a su bebida — Podría haber jurado que tenías frío.
Oh por Dios. Eso fue… ¿acaso se refería a…? ¡Qué sinvergüenza!
—Podemos movernos más cerca de la chimenea — ofreció Theodore, amablemente.
—No será necesario – Hermione bebió otro sorbo — Estoy muy bien aquí, pero… ¿huelen eso? — preguntó ella, arrugando la nariz — Huele a… ¿cómo es eso?... ¿Heces de hurón?
Malfoy rió contra su copa.
Theodore olisqueó el aire — Yo no huelo nada — dijo él — De hecho… me he sentido un poco congestionado últimamente. Quizás Tom tiene un poco de poción para la gripe en la despensa. Ya regreso.
Antes de que Hermione pudiera objetar, se había levantado. Ella miró hacia la puerta, preguntándose si sería grosero marcharse sin despedirse de Theodore, pero descartó la idea. Era definitivamente grosero. Simplemente tendría que esperar.
Con eso en mente, la castaña bebió levemente de su copa casi vacía, perfectamente consciente de que la nube de tormenta seguía flotando sobre su cabeza.
Un par de taburetes a su lado, Malfoy giraba su bebida en una mano, y tomaba un cuidadoso trago — ¿Vamos a ignorarlo? — preguntó él, tomando desprevenida a la bruja.
Hermione se ahogó con el whiskey — ¿Ignorar qué? – se las arregló para decir.
El rubio sonrió — No te preocupes — dijo él — Es interesante que estés aquí con Theo.
—Solo somos amigos — aclaró ella, sin saber la razón.
—No recuerdo preguntarlo.
Ella rodó los ojos — Mi error. Estaba bajo la impresión de que querías comenzar una conversación.
Los labios de él se estiraron en una sonrisa — Granger, no hay necesidad de actuar tanto. No le diré a nadie, si eso es lo que te preocupa.
—Qué noble de tu parte – se mofó ella.
—Créeme, he tomado clases de arte por mucho tiempo — añadió él, ignorando su comentario sarcástico — No es nada que no haya visto antes.
Ella lo miró, arqueando una ceja — ¿Gracias?
Malfoy sonrió con burla, terminándose su whiskey de fuego antes de pedir una nueva ronda — Si ayuda en algo, te dejaré el dibujo. Para que te quedes tranquila.
Ella sintió su pecho contraerse — ¿Lo tienes aquí?
Él asintió — Cargo mi equipo a todas partes.
¿Equipo?... quién se cree que es, ¿Jack Dawson?
Sin decir otra palabra, Malfoy metió la mano en los confines de su abrigo negro y sacó una carpeta de arte, hecha del mismo tipo de cuero que sus zapatos — Echa un vistazo – dijo él, pasándoselo.
Hermione esperó un momento, viendo la carpeta como si se tratara de un arma de categoría nuclear, antes de que las dudas remitieran. Extendió un brazo y tomó la carpeta, deshaciendo el lazo que la mantenía cerrada para encontrarse una colección de dibujos, tanto mágicos como muggle. Me pregunto si alguno de ellos es francés – meditó, notando que la mayoría de las modelos eran mujeres en gran…variedad nudista. A pesar de todo, los dibujos eran bastante buenos. Simples, aunque detallados en los lugares correctos. Mientras la mayoría de los artistas se enfocaban en la belleza de sus modelos, Malfoy parecía concentrarse en las imperfecciones, en los pequeños detalles que hacían a cada mujer, única.
—Eres muy talentoso – se encontró admitiendo, distantemente consciente de que él se había acercado, y sentado en el taburete junto a ella, donde había estado Theodore — ¿Es un hobbie tuyo?
Él asintió — Solo una forma de relajarme. Malfoy Apothecary me tiene bastante ocupado la mayoría del tiempo.
—Cierto. La bodega de tu familia – Hermione pasó al siguiente dibujo, admirando la pose — Como… ¿cómo demonios puede doblarse de esa forma? ¡Por Merlín!
Malfoy sonrió levemente — Su nombre es Katya – explicó él — Y esa pose es una postura de yoga llamada Sirsa Padasana.
—Ella es… ¿una amiga tuya? – preguntó Hermione, casualmente — Aparece en más de uno de estos.
—Seh, somos amigos – asintió él — Su novia también está en mi clase de arte.
La tensión en su pecho se alivió — Ah, que bueno.
Malfoy observó a la bruja con un brillo conocedor en los ojos — Pasa al siguiente – sugirió, en un modo en que le insinuó qué encontraría después.
Hermione siguió su consejo — Oh – vocalizó, sintiendo arder sus mejillas.
—Esa eres tú.
—Sí, esa…soy yo – en silencio, la castaña simplemente observó el dibujo.
Como los otros, era detallado y natural, y aunque era hermoso, se veía terriblemente parecido a ella. La única diferencia en este dibujo, comparado con los otros, era la crudeza en él, la mirada en sus ojos que demostraba que no era solo una figura en una clase de arte, sino una persona… una intricada red de ambición, experiencia e inseguridad. Era como si el artista la conociera… realmente la conociera. Y, bendito sea, había capturado todo perfectamente…
La bruja inspiró profundamente, parpadeando mientras volvía a la realidad — Bonito – se obligó a decir — Incompleto, pero bonito.
Malfoy sonrió burlón — Para ser justo, saliste corriendo de la clase apenas veinte o treinta minutos después de comenzar. Soy rápido, pero no tanto.
—Claro – Hermione no pudo evitar reír ante el recuerdo. Solo había pasado un día de ello, y aun así la memoria parecía extrañamente distante — Bueno, como dije, eres bastante talentoso.
—Gracias – asintió él, tomando la carpeta de dibujos cuando ella se la extendió de regreso — Sabes, hay… hay una exposición de arte mañana por la noche. Unas cuantas obras mías serán expuestas. Es…eh, un show pequeño solamente – explicó él — Deberías pasar a verlo.
Ella lo miró, levantando ambas cejas — ¿Estás invitándome?
—Eso creo.
Hermione hizo una pausa. No tengo nada que hacer mañana, además del trabajo. Yo… supongo que podría pasarme… ¿pero cuál es la trampa aquí? ¿Por qué me invita, en primer lugar? No… no somos amigos.
—De cualquier modo, si estás interesada, el evento se llevará a cabo en esquina de la calle del salón de arte, en ese edificio grande, vidriado. Imposible de perderse.
—Me llegaré por ahí si tengo tiempo – decidió Hermione, permitiéndose la opción de entrar en pánico y no ir, porque sabía que era lo más probable que ocurriera.
Malfoy asintió con la cabeza — Brillante. Bueno, debería irme ya.
—¿Te vas tan pronto? – preguntó ella, girando en su sitio para notar que Theodore regresaba de la despensa. Parecía que Tom había conseguido una poción pimentónica para su resfrío, ya que sus orejas y nariz emitían vapor.
—Mañana tengo que madrugar – explicó Malfoy, volviendo a mirar su carpeta de arte — Oh, espera. Casi olvido darte el dibujo. Solo será un momento.
Hermione abrió su boca — En realidad… — lo interrumpió, llamando su atención — Quizás deberías quedarte con él.
Él se detuvo — ¿No lo quieres?
—Sí lo quiero. Yo solo… — sus miradas se encontraron — Creo que preferiría tener el producto terminado — agregó, hablando sin pensar.
Hubo una ligera fractura en la compostura de Draco, al recibir el mensaje fuerte y claro — Por supuesto — asintió él, colocando la carpeta bajo su brazo — ¿Te veré mañana?
Hermione sonrió, tomando otro trago — Puede que sí.
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Pekis :)
