Ginny le había dado un bofetón tremendo a Harry, haciendo que a éste, se le pintara su mano en el cachete

-Harry, ¿Cómo pudiste?- declaró Ginny mientras los ojos castaños se le anegaban en lagrimas, rápidamente se dio media vuelta, para después salir por el retrato de la señora gorda

-¡GINNY, ESPERA!-se volvió hacia Romilda y la fulminó con la mirada, mirada que nunca creyó dirigir a una mujer-No quiero que vuelva a ocurrir esto, Romilda- y salió en busca de su amada

Ginny corrió hacia la sala de menesteres, el lugar que le concedería el lugar que ella quería, un espacio enorme donde no hubiera nada, para que así, pudiera entrar la muchacha y su gran decepción. Escuchó los pasos de alguien que se dirigían velozmente hacia ella, pero no aligeró su paso, siguió con su trayecto. Sin embargo, ese alguien era muy ligero

-Ginny,… ha-hasta que… t-te alca-alcanzo- comenzó a decir Harry, muy agotado

-¿Qué quieres?-bramó la pelirroja al darse la vuelta y encararlo, no se dejaría pisotear

-Hablar contigo-suplicó Harry

-Pues yo no quiero hablar contigo Harry Potter- soltó Ginny de manera ácida, tratando de que sus palabras sonaran hirientes. Intentó seguir caminando, pero el morocho la retuvo ágilmente por el brazo

Se miraron por indeterminado tiempo, tratando de decirse las palabras que no llegaban a pronunciar, descifrando los sentimientos escondidos y desenmascarando las mentiras presenciadas. La pelirroja, como siempre, se sintió expuesta e hipnotizada por la mirada que le regalaba ese chico; sus orbes esmeraldas centelleaban por la expectación ¿o miedo?

-Ginny, tu sabes que te quiero- susurró el ojiverde de manera provocativa. Acortó mas la distancia que había entre ellos, y como una dulce tortura habló mientras que sus labios rosaban tímidamente los de ella- No quiero perderte de nuevo, no puedo perderte

- Ya… ya lo hiciste- balbuceó débilmente la muchacha

-No, por favor- suplicó él- No ahora que de nuevo estamos juntos. No me arrepiento por el haberme alejado de ti hace un año, porque sé que fue lo correcto… pero esta vez pienso pelear por ti, quiero estar junto a ti, no me hagas esto

-no hay nada que me lo impida

-claro que lo hay, y es el amor que te tengo

No supieron cuando pasó pero… sus labios ya habían llegado a donde los de ella, juntándose y fundiéndose en una danza que los envolvía a los dos, permitiéndoles alcanzar el cielo por lo menos un segundo; se ensalzaron por la destreza del otro en besar, se enamoraron perdidamente del otro sin pensar, su lengua se unía con la del otro sin cesar, una mezcla perfecta de agonía y dulzura… dulce agonía

-¿Lo ves?- dijo Harry cuando el afrodisiaco beso terminó- Me amas tanto como yo a ti

-Pero tú dejaste que esa te besara- protesto la joven- Y no sabes lo que se siente, al ver una escena así

-Sólo fueron unos segundos- se defendió el muchacho y la volvió a besar, con besos castos, infantiles e inocentes.

Mientras tanto en la sala común de Gryffindor:

-¿Dónde estarán ese par de tortolos?- decía Ron frustrado- Ya es muy noche y no llegan

-No te preocupes Ron, además, ya están grandes y Harry es tu amigo, no va a dejar que le pase nada a Ginny-lo calmaba Hermione

-Por eso estoy preocupado, porque ya están grandecitos como para que dejen que las hormonas los dominen- se defendía Ron mientras bostezaba

-Vete a dormir corazón, yo me quedo aquí a esperarlos- musitó Hermione mientras acariciaba el cabello de su pareja

-Pero no tienes por que hacer eso, mejor yo me quedo

-Te digo que no, sirve que terminó los tres pergaminos de runas. De todos modos me tengo que quedar- comentó la muchacha

-No seria un caballero si te dejo

-Aunque seguiré amándote como lo hago ahora

-Está bien, tú ganas- culminó Ron, aceptando fácilmente la "derrota"

Después de media noche, Hermione termino con sus deberes, y como todavía no llegaban, se sentó en el sillón. Y mientras dejaba poco a poco, que los ricos brazos de Morfeo la arrullaran, alcanzó a escuchar que el retrato de la señora gorda se abría, así que se levanto y puso semblante de enojada:

-¡Hey!, ustedes dos, ¿Dónde andaban?- dijo Hermione

-H-hola Herms…-logró balbucear Harry que estaba blanco como la cera- Nos diste tremendo susto. ¿Y…R-Ron?

-Dormido, aunque me gustaría que hubiera visto a que hora llegan… soy prefecta, y debería castigarlos- comentó Hermione muy firme

-Hermione, no hicimos nada malo, sólo platicamos- susurró la pelirroja mientras se dejaba caer en el sillón, cuan larga era.

-Espero que sea cierto, porque Ron se va a poner muy mal cuando sepa a que horas llegaron

-¡Por favor Hermione!, no le digas… mira y… y te prometo que le aconsejaré a Ron que se porte mas dulce contigo y que te prepare una cita- terminó de decir Harry, rogando a Merlín que eso funcionara.

-Está bien, pero si vuelve a pasar ahora sí le digo a Ron…- Hermione puso los ojos en blanco- Harry

-Sí

-Asegúrate que la cita sea romántica- dijo la castaña, con un brillo en los ojos- Buenas noches

Harry y Ginny se miraron muy alegres, sabiendo que su secreto estaba a salvo. Total, no era nada malo platicar en los pasillos y huir de vez en cuando, de Filch y su temible gata.

Subieron por las escaleras de piedra, y al llegar cada uno a su puerta se despidieron con un cálido y lento beso en los labios, felices de que por fin, todo marchara a la perfección.

Harry entró muy sigilosamente para no despertar a nadie, mucho menos a Ron, aunque éste estuviera roncando muy fuertemente. Se dirigió a su cama, dispuesto a colocarse el pijama, pero, sorpresivamente, unos brazos delgados lo rodearon por la cintura. Y el joven se dio cuenta, con pesar, que ese brusco aroma no era el de Ginny.

Nota de Autora:

JAJA… soy malvada. Pobre Harry, la que les espera.

Bueno, también quisiera disculparme con ustedes, por la larga temporada que pasé sin actualizar. Como dije antes, quería darle una repasada y acomodarle lo más que podía, porque, verdaderamente, me daba vergüenza publicar algo así.

También sé, que el capítulo es extremadamente corto, pero no pude alargarlo mucho… tratando de conservar la forma que tenía anteriormente, antes de editarlo. =)

¡NOS VEMOS!