Disclaimer: Nada es mío.
Blanco y Negro.
(Sangre.)
A todo el mundo le gusta heredar. La gente hereda dinero, casas, joyas, reliquias familiares. Hereda terrenos, empresas, negocios, puestos de trabajo y más privilegios.
Pero también hereda apellidos, pasados, culpas, rasgos, costumbres, culturas, idiomas. Y sangre.
El legado que Draco Malfoy le dejó a su hijo Scorpius, si no es el más importante, es el que más peso tiene. Es ese que lo acompaña a donde vaya y del que no podrá deshacerse.
Carga con el apellido que acarrea el rechazo y las miradas, con un pasado que no es el suyo, repleto de errores que él no cometió. Y carga con eso de la sangre.
No sangre de esa roja y espesa que todos tenemos, el banquete de mosquitos y vampiros. Sangre pura, que es más valiosa. Sangre limpia.
Está orgulloso, claro, es un gran privilegio que no tienen todos (por ejemplo, los Potter, que son mestizos). Pero por todos esos privilegios es un marginado.
–Padre… –dice una tarde. Sólo están ellos dos.
– ¿Sí? –pregunta Draco sin prestarle demasiada atención.
– ¿Qué es lo que tanto hiciste?
Draco mira a su hijo, ese de las palabras serias, balanceándose sobre los pies, mirando el suelo como pensando en si había escogido las palabras correctas. Frunce el ceño, no quiere comprender.
–Mmm…
– ¿Por qué todo el mundo nos odia tanto? ¿Qué pasó?
Y ese ¿qué pasó? No es en realidad un ¿qué pasó? Es un ¿qué hiciste? Y Draco lo sabe. Por Merlin que lo sabe.
Esta vez no hubo tribunal, no hubo veritaserum, no hubo amenazas, ni vergüenza, ni malas formas. Esta vez eran él, sentado en la comodidad del sillón, y ese muchachito alto y serio.
Pero a Draco Malfoy nunca le había costado tanto sincerarse y confesar.
…
Si llegaste hasta aquí y no dejas un review, la gente va a maltratar a Scorpius por ser un Malfoy…
(y si alguien maltrata a Scorp, te voy a morder ¬¬
xD bueno, no exactamente…mejor, olvídenlo…)
flowery
