Este es el segundo capitulo; disfrutenlo!


SAUCO

Había transcurrido casi una hora desde que la clase de pociones empezara, y la mayoría de los alumnos estaban teniendo dificultades con la poción, que en ese momento debía estar un tanto cremosa y de tono perla. Victorie notó que iba bien cuando una ligera espiral surgió de su caldero, tal y como debía de ser, de acuerdo con las instrucciones del libro de pociones que estaba consultando, la chica no pudo evitar aspirar la voluta que escapó del caldero y cerró los ojos de manera involuntaria

Se transportó a los lindes del bosque, cerca al sitio en donde habían plantado algunos años atrás nuevos árboles para restituir los muchos que habían sido destruidos en aquella batalla contra Voldemort. Sin embargo ese aroma en especial no era común, no era el de cualquier árbol, trato de hacer memoria cual era ese aroma en especial, estaba segura de haberlo percibido en otro lugar, uno más familiar, pero, ¿Dónde?

¿Cómo vas, Torie? — preguntó Teddy acercándose a la chica de paso a la vitrina de pociones, se acercó y como al descuido le rozó la mano al intentar mover la sustancia que empezaba a borbotear en el caldero— Humm, veo que te falta solo dejar reposar un poco más antes de agregarle el ajenjo— Torie no escuchó estas últimas palabras, el roce de Teddy la había dejado paralizada, como si una carga de electricidad la hubiera impactado, un poco aturdida buscó la esencia de ajenjo, dispuesta a agregarla echando a perder el trabajo, solo la rápida intervención del chico pudo evitarlo

¡Cuidado! , aun debes esperar unos minutos más— le dijo mientras la miraba sonriendo, Torie sintió que sus mejillas ardían inexplicablemente, ¡Por Merlín! ¿Qué le estaba pasando? Parecía una boba

Gracias Teddy, me hubiera dado rabia haber desperdiciado una hora de trabajo por mi descuido

No te preocupes— dijo guiñándole el ojo— será mejor que vaya a mi mesa antes de que Slughorn me llame la atención— y sin más se dirigió a su lugar dejando a la pobre chica más confundida que antes

De pronto como un flechazo reconoció el olor, era Sauco, como el árbol que se encontraba en el jardín de la tía Andrómeda en donde habían colgado un columpio en el que ellos habían pasado jugando muchas horas, como el del árbol que estaba a la entrada del lugar en donde habían sepultado a los héroes caídos en la batalla de Hogwarts, ese sitio que había visitado decenas de veces de la mano de Teddy cuando llevaba flores a sus padres