Deja vu
Capítulo 1 (¿Todo es miel?)
No podía creerlo, mi "linda" prometida estaba frente a mí, mi padre ya me había dicho que pasaría lo que le paso a él pero no pensé que hablaba enserio…. Alumi y yo nos conocimos a los 6 años y nos llevábamos muy bien de niños pero según mamá ella sería la que me entrenaría para la batalla F.O.M.
- Entonces… ¿No estabas huyendo de mí? – me pregunta mi prometida con cara de cachorrito.
Mi corazón latió inesperadamente a mil por hora y lo peor…. Ella se me acercaba cada vez más, no me mal interpreten no es que le tema peor no la he visto desde hace 8 años y no la recuerdo muy bien.
- No necesito huir de ti ¿o sí? – ella me miró fijamente con un leve sonrojo.
- Pues "amorcito" lo importante ahora es que debes entrenar – cambio su mirada en un segundo, de una alegre y tímida a una seria y malhumorada – Deja de estar holgazaneando jugando con cosas de humanos y ponte a entrenar!
En cuanto ella cambio de tono quien sabe de dónde saco unas pesas para los brazos y piernas y me las coloco haciendo que corriera con ellas además de llevar a Alumi en mi espalda. Corrí así 50 kilómetros, a decir verdad yo entreno como loco así que no lo resintió mi cuerpo pero no le diré a Alumi no soy tonto, si se llega a enterar me pondría a hacer más ejercicio.
Llegamos nuevamente a la pensión y disimule estar agotado, ella me observaba fijamente eso me ponía de nervios ¿lo habrá notado?
- ¿Lo habrá notado?... – Ella dijo exactamente lo que estaba pensando – Amorcito se me olvidaba mencionar que estas siendo posesionado por silver wing y me está diciendo todos tus pensamientos.
Me puse completamente rojo pero no de vergüenza, estaba furioso ni mi privacidad respeta esta mocosa.
- Deberías de respetar mi privacidad, ¿Quién te da el derecho de meterte en mi mente? – le grite enfurecido.
- Eso no decías cuando llegue Hanna, "Que linda es, sus ojos son hermosos, como voy a seguir aparentando ser serio" – ella recito las palabras que se me vinieron a mi mente cuando la mire.
Estaba enojado, si no enfurecido no había lugar para la vergüenza. Respire profundo y me relaje.
- ¿Hace cuánto me posesiono Silver wing? – pregunte a mi "querida" prometida con mi mirada más aterradora.
- Desde que llegamos – Ella se limitó a responderme así de fácil con una gran sonrisa en su cara – ¿Qué esperas Hanna? Ayúdame con mi equipaje, llévamela a mi habitación o a la tuya, como gustes – Ella al final me lanzo una mirada picara.
¿Cómo voy a sobrevivir? A decir verdad no sé cómo tratar a Alumi no recuerdo muchas cosas de cuando éramos niños y ella me trata de una manera tan amigable. Tome las maletas que traía consigo y las lleve a la habitación más lejana de la mía, a decir verdad me dolió en el corazón y no sé por qué.
- hey Alumi – le hable tranquilamente – Te molesta si me voy a caminar mientras te instalas – ella me miro un tanto extrañada y algo preocupada – vengo en una media hora – le sonreí al despedirme.
Salí de la pensión solo, ni Amidamaru lo lleve conmigo, tengo muchas cosas que pensar….. mi vida solitaria iba a llegar a su fin….. Pero…. Como debo actuar, nunca antes he tenido alguien de mi misma edad y menos mujer.
Estuve paseando durante más de 20 minutos en las calles de fumbari también fui al súper mercado a comprar lo necesario para la semana, siempre han sido mis obligaciones no estoy contento con eso pero esta vez tengo un motivo…. Me acaricio una ráfaga de aire agradable, mire hacia enfrente.
- Hola – Me mira con una sonrisa mientras levanta su mano derecha en forma de saludo.
Solo suspire y sonreí, ya había olvidado como era ella.
- ¿no puedes quedarte un momento quieta verdad? – seguí caminando mientras ella se colocaba a mi lado.
- Hanna-kun ¿Te molesto? – ella me detuvo tomándome de la mano mientras me miraba cabizbaja – me odias ¿no es así?...
Suspire y mire hacia las estrellas.
- Está hermoso el cielo ¿verdad? – Le di una palmadita en su cabeza – vámonos a casa.
Ella tomo una de las bolsas que tenía…. Nos dirigimos a "nuestro hogar" ¿Qué nos deparara el futuro?...
Estaba cocinando mientras mi invitada miraba la tv cómodamente en la sala, solo por ser su bienvenida deje que comiera en la sala ya terminada la comida se la lleve.
- Dime "cariño" ¿Mañana que vas a hacer?
- Deja de decirme así ¿quieres?, pues tengo que ir a la maldita escuela – creo que se molestó.
- Mira "Querido" yo te diré como se me dé la gana.
- Has lo que quieras "TABLA".
- ¿Cómo me dijiste? – Cambio su mirada a una sombría se podía observar un aura obscura – are que no escuche nada así que vete a dormir antes de que me arrepienta ¿ok?
- Mira… Tal vez nuestros padres nos hayan comprometido pero no por eso dejare que me mandes y agás lo que se te dé la gana, además esta es mi casa, aquí yo mando.
Al terminar esa frase solo sentí un golpe en mi cara después de eso todo se tornó obscuro…
Al día siguiente…
- Veo que ya despertaste "Cariño" alístate para ir a la escuela y prepara el desayuno – escuche una voz melodiosa que pertenecía a aquella rubia.
- ¿Q-que paso? Me duele mucho la cabeza….. ¡TU! ¿Por qué me pateaste la cabeza? – la mire enfurecido.
- Mira "amorcito" será mejor que vayas a prepararme el desayuno o si no esta hermosa, linda y tierna chica se volverá muy agresiva – termino su oración con una sonrisa típica de ella.
- ¿Linda si claro? – lo susurre solo para que yo pueda oírlo.
- ¿Qué dijiste? – Me miro más enojada de lo que ya estaba – Quieras o no debes obedecerme aparte de ser tu prometida seré tu entrenadora y esto es entrenamiento.
- ¿entrenamiento? Más bien no puedes ni hacer el desayuno – ella agacho la cabeza y se escuchó un ruido que provenía de su estómago.
- Jejeje... Si quieres que te cocine tendrás que hacer todo lo que yo te diga durante tres días – ella me miro esperanzada pero sin energía – asiente con la cabeza si estás de acuerdo.
- Esta bien, Esta bien pero cocíname que me muero de hambre – me grito mientras yo iba con calma a la cocina.
Terminamos de comer y ni uno de los dos había hablado la verdad no me incomodo en lo más mínimo, después de todo… no sabemos nada uno del otro así que las conversaciones siempre serán vacías.
- Nos vemos Alumi – me despedí con la mano ella ni se molestó en mirarme solo dijo un seco "que te valla bien".
Caminaba camino al instituto, la verdad no ser porque pero algo dentro de mí me dijo que no debía de faltar hice caso a mi sexto sentido para ver si pasaba algo bueno o malo aunque esto es raro en mí.
Al llegar a mi clase todo era tan normal, tal vez me equivoque… bueno ya estoy aquí no puedo simplemente irme a mitad de clase, la clase cambio de atmosfera drásticamente y el sensei paro la lección.
- Presten atención muchachos, una nueva alumna será transferida a nuestra clase… por favor pasa y preséntate ante tus compañeros – ordeno al profesor… esto solo me dio mala espina.
- Hola compañeros – Grito emocionada una chica preciosa con piel morena, ojos azules y cabello rubio cenizo, todos los chicos quedaron con los ojos como platos eso me enfureció – Soy Alumi Niumbrich vengo de estados unidos soy una nativa así que no me discriminen por mi apariencia rara por favor – hizo una pausa dramática mientras me observaba y no precisamente una mirada tierna, más bien parecía que era de superioridad y amenaza – espero nos llevemos todos genial!
- Muy bien compañeros cuídenla bien y señorita Niumbrich espero no tenga inconveniente pero no hay lugares disponibles solo el que esta alado de él joven Hanna Asakura – ella negó con la cabeza – si algo le molesta inmediatamente le cambio de lugar… Después de todo quien quería sentarse alado de ese perdedor – no le tome importancia aquel comentario, después de todo no sabe porque no convivo con los demás.
- Sensei – él le dio contacto visual – espero no vuelva a dirigirse así de nuevo a mi prometido – todo el ambiente cambio en un solo instante, los chicos me observaban de la manera menos amigable posible mientras yo les sonreía de manera arrogante mientras ella se sentaba a mi lado.
- Alumi… ¿Por qué lo hiciste? – susurre para que solo ella me escuchara.
- No importa – después de dar "una gran" explicación volteo a otro lado ignorándome por completo, enserio a veces esta chica me saca de mis casillas.
Terminaron las clases todos se marcharon algo deprimidos de que no les deje hablar con mi prometida no es que sea celoso, me importa lo más mínimo si me lo preguntan.
- Alumi – La llame antes de que se marchara – Por favor no vuelvas a hablar sobre el compromiso – ella me miro extrañada y con una cara rara, no sé de qué tipo después de todo sus caras son únicas.
- Así que te avergüenza ser mi prometido ¿he? Ó es que ¿Hay alguien más? – no puedo creer que ella crea eso, las mujeres sí que son insoportables….
- ¿Y si fuera asi?...
- a ok… Entiendo – ella caminaba lentamente rumbo a la salida.
- Alumi, recuerda lo que acordamos, debes de hacer todo lo que yo diga durante tres meses – intente arreglar las cosas y creo me funciono ella me miro algo enojada pero ya no triste, solo suspire.
