:P Los personajes no me pertenecen!
ok chicos esto es para q no me tomen por muerta se q me han hecho pedidos para historias y debo seguir con las otras q tengo pero puse este que tenia escrito desde hace tiempo mas q nada para decir "oigan! sigo viva y al fin tengo mas tiempo para escribir" y dejen de odiarme a mi espalda.
Al fin tengo laptop lo q significa q voy a poder escribir en mi cama y si quiero desvelarme asi que vienen muchos nuevos capitulos! yeih! y tambn las historias q me han pedido por q pienso ser muy cumplida en eso ;)
No me odien! y espero que les guste... este no es calenturiento (gran sorpresa), pense en hacerlo así pero terminó saliendo un poco... bueno ustedes decidiran jaja
Había sido un día demasiado largo para Ichigo.
Primero, un hollow apareció de madrugada y regresó justo a tiempo para llegar a clases donde le esperaba un examen sorpresa para el que no estudio en absoluto. No había dormido mas de dos horas.
Luego apareció otro hollow que le quito bastante tiempo de su tarde y de remate el loco de su padre al llegar no había hecho más que molestarle y querer caerle a golpes aprovechando que las gemelas no estaban en casa obligándole a preparar la cena para los demás y perder más tiempo.
Desde hace días que tenía una jaqueca constante.
Todo esto logró sacarlo de quicio más de lo esperado y ya era de noche, lo único que quería era sentarse, terminar los deberes y dormir en paz. Pero su vida no era tan buena, adivino, al escuchar a su compañera shinigami quien acababa de entrar a su cuarto ya con pijama.
-Hey Ichigo qué estás haciendo? - le preguntó con esa voz fingida que tanto odiaba.
Decidió ignorarla.
-Oye te estoy hablando!
No la escuchaba.
-Bien, no me digas si no quieres!
Sonrió algo complacido al creer que su truco había funcionado al fin y que podría terminar lo que tenía que hacer. Oh que equivocado estaba.
De la nada unas pequeñas manos se posaron en sus hombros tratando de hacer palanca y observar encima de su cabeza lo que estaba en su escritorio. Lamentablemente el truco de la shinigami no salió del todo bien ya que del susto Ichigo se hizo para atrás y la silla con el peso de ahora ambos cuerpos cayó.
En lo que se demora en decir zanpaktou Rukia yacía con su espalda en el piso con la espalda del peli naranja encima de ella aplastándola.
-Ah! Ichigo… pesas!... Quítate!
Levantándose de golpe el shinigami sintió que su vaso de paciencia estaba a punto de estallar. Ahora también tenía un fuerte dolor de espalda por culpa de la enana. Es más, casi todo lo que le había ocurrido ese día era en parte su culpa no? Acaso no podía manejar los malditos hollows ella misma? Ya tenía sus poderes de regreso no tenía escusa!
-Maldición Rukia déjame en paz!
-Perdón por lo de la silla si? Pero fue tu culpa por no querer decirme qué estás haciendo! – oh no, Ichigo no estaba de humor para eso.
-Y qué crees que estoy haciendo ah? – se le cruzó por la mente que estaba comenzando a gritar, pero no le dio importancia en ese momento– Deberes Rukia! Estaba haciendo los deberes que no he podido estos días y se me han acumulado!
-Y será mi culpa que no los hayas adelantado? – ahora ambos gritaban.
-Claro que si estúpida! Quién es la que me saca todas las noches a matar hollow? Acaso no puedes hacerlo tú misma! – Detente, le advirtió una voz en su cabeza, sin embargo era demasiado. Tenía sueño, estaba cansado y necesitaba desquitarse con alguien. Simplemente necesitaba desahogar lo que sentía para ver si se iba su molestia.
La shinigami abrió los ojos al escucharlo pero ella también se había enfurecido con su estúpida pelea – Sí, sí puedo! Pero no es mi deber. Tú eres el shinigami sustituto no? Es tú trabajo! Yo te ayudo eso es todo.
Ichigo se había ya levantado del todo –Ha! Tú ayudarme? En qué me has ayudado ah?
Ahora ella también estaba de pie e iba a decir algo pero no le dejó.
-En nada! No me ayudas en nada!
-Bien! Si soy tanto estorbo para ti entonces ocúpate de tus deberes y estudios! Déjame los hollows a mí.
Una punzada de preocupación azotó al joven y por un instante estuvo a punto de retractarse, después de todo ella se ve tan frágil a veces, con su pequeño cuerpo, la inocencia que varias veces la hacía lucir demasiado dulce… sacudió su cabeza. En qué estaba pensando?
La ira y falta de costumbre al momento de comunicarse con alguien sobre lo que sentía hizo que brotaran de su boca palabras que leyendo entre líneas podrían significar profunda preocupación hacia la joven. Pero la tensión del ambiente cambiaba y nublaba todo en ese momento.
-Tú? Ocuparte de todos? Si no puedes proteger una mosca! Peor a ti misma y sola!
-Eso no es verdad! – sintió un poco de pánico. Ichigo estaba comenzando a topar una fibra sensible para ella. Ya de por sí le dolía bastante lo que le había dicho antes pero esto…
Sin querer ver la pequeña súplica que sus ojos le hacían de no continuar el sustituto continuó – Ah que no? Dime a quién has protegido alguna vez por completo ah?
-Ah… a ti no? Oh ya olvidaste cuando nos conocimos?
Detente Ichigo!,sin embargo seguía escupiendo palabras, casi vociferándolas a la mujer –Que yo recuerde yo salve a mis hermanas! Tu ya estabas herida!
-Si! Después de haber recibido el ataque por ti! – su voz se quebró a la última palabra – Además fui yo quien te dio mis poderes por si no lo recuerdas! – otra punzada de remordimiento recorrió el cuerpo del joven. Sabía lo mucho que le debía sin embargo esos sentimientos seguían siendo empujados a lo profundo de su ser y eran reemplazados por cada vez más ansia de pelear. De desquitarse con alguien de un modo u otro de lo malo de su día, algo que hace bastante tiempo no hacía.
-Ah sí en eso si eres buena no? Clavando espadas en otros, quitándoles sus vidas para salvar tu pellejo! Cuántas veces llevas haciéndolo?
La chica únicamente abrió su boca, pero no pudo decir nada. Se llevó una de sus manos a la misma y negó con la cabeza.
-Que no? Y ese Kaien? Acaso no hiciste lo mismo con él? - apenas esas palabras salieron todo se paralizó un momento en el cuarto del joven Kurosaki.
-Si… -esa palabra dicha más como un susurro trajo de nuevo a Ichigo a la realidad con un pánico que congeló su estómago al instante.
Qué había hecho? Qué había dicho? No podía haber sido tan estúpido. Sabía lo doloroso que era el tema de Kaien para Rukia. Conocía a la perfección que ella no había sido la culpable y lo mucho que había sufrido por eso durante años. No, no podía haber dicho eso... no a ella. Toda su ira y cansancio se fueron al demonio en un instante despejando su mente y analizando tardíamente todo lo que le había gritado en esos minutos.
No, no podía haberla lastimado, no a ella. No a su mejor amiga. No a Rukia.
Si ella le hubiera pateado en ese momento Ichigo habría sido el hombre más feliz y le hubiera dejado caerle a puñetes toda la noche, pero eso no paso.
Rukia había agachado su cabeza por lo que no podía verle a los ojos. Eso no evitó que pasaran desapercibidas un par de lágrimas que recorrieron sus mejillas de una manera lenta y tortuosa.
Las manos de Ichigo comenzaron a temblar y tanto su pecho como su estómago se vaciaron al instante. Un par de lágrimas más cayeron juntándose en el mentón de la chica para formar una sola grande.
Di algo, le gritó su mente, HAZ ALGO!
-Ru-Rukia?
Asintió levemente y se mojó los labios que estaban secos. Una lágrima recién caida seguía en su mejilla – Así que eso es lo que piensas de mí…
-N…- la joven comenzó a salir de su habitación. Ichigo estaba paralizado. Tan solo cuando escucho su puerta cerrarse sus piernas cobraron vida de nuevo y corrió al cuarto de sus hermanas donde ahora se hospedaba Rukia.
-Espera..! – pero la puerta se le cerró en su nariz dejándolo en el corredor. Escuchó cómo le ponía seguro desde adentro e iba a golpear la madera cuando escuchó algo que hizo que sus piernas flaquearan y todo su cuerpo se detuviera.
Era ella. Rukia estaba llorando. Podía escucharla sollozar con claridad a través de la puerta.
Por tú culpa, tú hiciste esto.
–Ru… - se mantuvo allí escuchándola por algún tiempo con su cabeza arrimada a la madera. A él le pareció una eternidad.
No deja de llorar.
-Ichigo – escuchó esa voz a lo lejos pero movió su rostro para ver que era su padre quien lo veía con el rostro serio, al parecer había escuchado algo o todo de la disputa – Déjala, anda a tu cuarto seguro quiere estar sola.
Esa fue la noche más larga de su vida. Sabía que era parte de su imaginación, pero seguía escuchando los sollozos de Rukia una y otra vez. Cada vez que cerraba los ojos veía esas lágrimas caer. Cada vez más su estomago punzaba y se retorcía dolorosamente.
Le dolía. Le dolía demasiado verla así y por su culpa. Por su estúpida culpa. Por su incapacidad de mantenerse callado. Por haber dicho aquellas horribles cosas que no podían alejarse más de la realidad.
No me ayudas en nada!
Y quién estaba allí cuando las gemelas necesitaban conversar con alguien, tener una plática de chicas que ni él ni peor su padre podía darles. Quién lograba animarlo o sacarlo de la depresión sabiendo lo que necesitaba escuchar. Quién había detenido la lluvia en su interior?
Sus ojos comenzaron a arder. Desde cuándo no había llorado por alguien? Desde que su madre murió se había prometido no volver a llorar sobre todo frente a sus hermanas. Sin embargo era una horrible sensación el saber que ella había llorado por su culpa.
Y por qué me duele tanto?
Porque era su amiga obviamente. Pero algo andaba mal allí.
Una vez había encontrado a Tatsuki llorando por un problema familiar, le había asombrado un poco pero logró animarla poco a poco. No recordaba haber sentido esto cuando vio a Tatsuki llorar. No recordaba que doliera tanto.
Tal vez se debía a que era su culpa y a que con Rukia tenía después de todo una conexión un poco más especial y profunda. Tal vez era porque la chica era más especial. Era Rukia.
-Ag… maldición... mañana le pido disculpas, aunque no quiera oírme – se dijo y viendo que casi amanecía decidió intentar dormir un poco al menos.
Ichigo se levantó casi de golpe. Se vistió rápidamente y corrió abajo esperando encontrar a la shinigami y hablar.
-Buenos días Ichinii
-Karin, Yuzu dónde está Rukia?
-Rukia-chan? ella ya salió Ichi dijo que se adelantaba.
Demonios pensó, la enana madrugó justo hoy. Golpeó la mesa -Maldición!
Karin entre cerró los ojos un poco - Ichi-nii... paso algo?
Pasando su mano en su cabellera respondió con un suspiro - Por qué preguntas...
-Rukia-chan se veía mal... y tuvo pesadillas...creo que no durmió bien y eso no es normal...
Otro suspiro acompañado del mismo sentimiento de vacío en su estómago. Por qué... por qué duele tanto...
-Ichi-nii... qué ocurrió?
-Ayer Rukia y yo… Discutimos y pues... creo... creo que me pasé un poco -agachó su cabeza tratando de evitar las miradas de sus pequeñas hermanas. Ellas habían llegado a apreciar bastante a la shinigami y veían en ella una hermana mayor con quien compartían bastantes cosas.
-Ichi-nii!
-Nii-san! cómo pudiste hacerle eso a Rukia-chan?
-Lo sé...
Karin se sobresaltó un poco. Estaba ligeramente enojada con su hermano pero su rostro le preocupo. No lo veía así, con esa leve desesperación en sus ojos desde...
-Voy a verla - se levantó de golpe.
-Espera Nii-san no vas a desayunar?
-No..no tengo hambre - recogió su maleta y salió corriendo intentando sentir la fuerza espiritual de la chica para ver si estaba ya en el colegio o no.
Se detuvo en media calle y trató de concentrarse. Comenzaba a sentir un poco de pánico de pensar que la shinigami tal vez había decidido irse a Soul Society.
Dejó que varios hilos de fuerza espiritual lo rodearan. Reconoció el de ella enseguida. Ya estaba en el colegio.
Volvió a correr, debía hablar con ella inmediatamente o por lo menos dejar que ella se desquitara con el de alguna manera.
Al llegar no dejó de correr dirigiéndose a su salón de clase. Escucho que algunas personas le saludaban pero el solo correspondía con su mano distraídamente. Se detuvo en la puerta y la vió sentada en su sitio de siempre leyendo o al menos fingiendo. Sabía que ella sabía que él ya había llegado por cómo su pequeña espalda se tensó ligeramente.
-Buenos días Kurosaki-kun - la voz de Inoue le sobresaltó. Cuánto tiempo se había quedado observando la espalda de Rukia desde el marco de la puerta?
-Ah... buenos días - le pareció que la chica iba a decirle algo pero sus piernas comenzaron a moverse hacia su puesto sin prestar atención. Cuando al fin llegó el pánico le asalto y no supo qué hacer. Si acercársele o no. Tragó audiblemente y se sentó en su puesto.
Vamos Ichigo solo debes disculparte no es el fin del mundo.
-Esto... Rukia? - nada, ni regreso a verlo y su corto cabello tapaba parte dee su rostro - Rukia - susurró inclinándose levemente hacia ella - debemos hablar de lo de ayer... - nada. Sus manos estaban sudando. Por qué estaba tan nervioso? y por qué le molestaba tanto no poder ver su rostro? Se aclaró un poco la garganta - Rukia, yo no quise...
-Iiiiiiiiichiiiiiiiigoooooo! - por costumbre este se levantó y su puño cayó en el rostro de su amigo a modo de saludo. Refunfuñó mientras volvía a sentarse. Maldito Keigo que viene a interrumpir...
-Waaa por qué Ichigo? Por qué me tratas así? - viéndose ignorado sus ojos se encontraron con la peli negra y brillaron - Mi hermosa Kuchiki-san! - se sorprendió cuando sus brazos rodearon la espalda de la chica sin impedimento alguno.
Usualmente ella se alejaba o esquivaba cualquier tipo de acercamiento de su parte pero esta vez se mantuvo quieta. Y seguía quieta mientras Keigo por un instante no supo si seguir sosteniéndola o soltarla. Decidió por lo primero. Nunca había visto que nadie le pusiera las manos encima a la joven antes.
Como cinco segundos pasaron y Keigo se disponía a posar su rostro en el cabello negro de ella que seguía sin moverse cuando un gruñido bastante animalista lo distrajo y un fuerte puño se descargó en su rostro haciéndolo volar literalmente al otro lado del salón.
-No. La. Toques!
Ichigo no sabía exactamente qué había ocurrido.
En un instante Keigo había abrazado a Rukia. Eso le molestó bastante y pudo sentir sus puños cerrarse. Ella no se movió, ni intentó zafarse en absoluto como era de esperarse. Keigo apretó el abrazo y su rostro quiso moverse hacia ella. Entonces Ichigo vio rojo.
Como si fuera de otra persona su puño salió disparado al rostro del joven. Gritó las palabras con un tono bastante agresivo y su cuerpo se colocó al lado de Rukia en un modo posesivo. Casi retando a ver quién se atrevía a acercársele de nuevo.
Todo el salón se quedó en una pieza. Sabían que el peli naranja era tosco y peleador cuando quería, pero el aura que irradiaba honestamente daba miedo y ni el sangrante Keigo se animaba a levantarse del piso mirando con asombro la escena.
Rukia, aunque su cabello tapaba sus ojos, se quedó en shock con esa reacción. Qué demonios...
De nuevo, la mente del chico se tranquilizó y sorprendió en un instante. Qué había hecho? Qué le estaba pasando últimamente? Tal vez necesitaba ir a un grupo de control de ira.
Fue su culpa, le dijo una voz en su interior. Él no debió tocarla. No debió atreverse. No a ella. La última palabra resonó en su cabeza casi con morbo y automáticamente dio un paso atrás alejándose del puesto de la chica.
Todos estaban comenzando a susurrar sobre lo ocurrido y a moverse de nuevo e Ichigo decidió salir. Necesitaba aire. De nuevo pasó por el salón escuchando que le llamaban a la distancia pero no se detuvo hasta llegar a la terraza. Se arrimó en la puerta cerrada y miró su puño que seguía rojo por la fuerza. Qué me está pasando?
Pasaron dos días en los que Rukia evitaba a Ichigo por completo. Cuando estaban en casa se encerraba en el cuarto o en la comida no hablaba.
Eso era lo que más le molestaba. No hablaba, no lo miraba, no parecía cambiar de expresión en su rostro aparte de una que otra amable sonrisa para todos menos para él. Se estaba convirtiendo en su hermano, fría, alejada de él.
E Ichigo no pudo hacer nada durante ese tiempo. Tenía miedo, aunque no estaba del todo seguro por qué. Si de hablar con ella o de la respuesta que le podría dar.
Dos días en los que Ichigo se sintió miserable y estrujaba su cabeza tratando de encontrar la razón.
Por qué... me duele enana...
Pudo sentirlo apenas apareció. No era un hollow débil y aunque estaba lejos pudo sentirlo claramente. Maldijo y corrió hacia su casa. Sacó su insignia de shinigami sustituto y dejó su cuerpo en la sala mientras su alma corría en dirección del espíritu malo.
Mientras esquivaba los árboles y sabía que estaba cerca la escuchó. Escuchó a Rukia gritar y su mente se enfocó. Al llegar abrió los ojos como platos.
Ella había llegado antes. Tenia a Sode liberada.
Bien! Si soy tanto estorbo para ti entonces ocúpate de tus deberes y estudios! Déjame los hollows a mí.
El hollow tenía congelada la mitad de su cuerpo pero unos tentáculos rojos seguían moviéndose alrededor de él. Eran largos y gruesos y bastantes.
Uno de ellos impactó con el pecho de la chica quien se había distraído con la llegada de Ichigo. El pequeño cuerpo de Rukia salió disparado hasta chocarse con un árbol de manera brusca e Ichigo volvió a sentir en su cuerpo una adrenalina recorrer con furia.
Oh no, el infeliz no lo hizo...
Dejó crecer la ira que sintió en su cuerpo al momento de abalanzarse contra el hollow. Con un movimiento rápido cortó algunos de los tentáculos y su interior se regocijó macabramente con el grito de dolor del espíritu. Regresó a ver a la shinigami y observó cómo parte de su ropa estaba rasgada y con un poco de sangre, al parecer por algún rasguño. Todavía no volvía en sí.
Volvió su vista al enemigo y decidió no matarlo sin antes acerle pagar por eso. Una parte de él se sorprendió de la crueldad que estaba pensando y quiso detenerse pero... la hirió a ella... a su Rukia...
De nuevo se detuvo recobrando su control para encontrarse que el hollow estaba completamente herido y gimiendo de dolor de una manera lastimosa. Qué me está pasando? Desde cuándo pienso en Rukia como mía? Por qué yo... yo no soy así... Puso fin al sufrimiento del hollow cortando su cabeza al fin y mientras este desaparecía se acercó a la chica quien comenzaba a despertarse.
Se detuvo un momento frente a ella sin saber del todo cómo actuar, pero lo dejó de lado y se acercó queriendo de algun modo ayudarla, necesitando hacerlo. Cuando Rukia lo vio tan cerca intentó alejarse con un gesto de fastidio mientras intentaba tapar las partes cortadas de su ropa.
No se dio cuenta de cuánto esto afecto al chico, solo se dio cuenta que de repente Ichigo yacía de rodillas frente a ella con la cabeza agachada y su mano todavía extendida hacia ella.
- Por favor... déjame ayudarte - Rukia se sobresaltó ante la súplica del joven y más todavía cuando este alzó su rostro y la miró fijamente. No supo desifrar esa mirada del todo pero reconoció pánico y tristeza en ella - Tan solo... déjame...
-No - interrumpió ella con un tono tajante. La mano de Ichigo cayó al piso como si pesara toneladas. - Estoy harta de que me ayudes para que después me lo saques en cara... Puedo cuidarme sola.
-No... por favor yo...
-Basta, no quiero escucharlo!
-Lo lamento, ese día yo nunca debí...
-Pero lo hiciste si? - Ahora ella estaba enfadada, sabía que con una disculpa del chico ella volvería a perdonarlo y no quería hacerlo. La había lastimado demasiado esta vez - Dijiste lo que querías decir y lo entiendí muy bien!... tan solo déjame en paz ahora ya hiciste bastante.
-No.
Rukia abrió los ojos como platos - Disculpa? - Unas fuertes manos se aferraron a sus hombros pegándola contra el árbol que tenía detrás. Siseó levemente por el brusco movimiento y sus heridas también se quejaron. El rostro de Ichigo estaba muy cerca y su mirada ahora denotaba convicción y... posesividad? - Qué crees que haces Kurosaki?
-No voy a dejarte! No me pidas eso! - poco a poco comenzó a posar su frente en el hombro de la chica - Rukia... de verdad lo lamento.
-I-Ichigo?
-No se qué me pasa Rukia... desde que te dije esas horribles cosas yo... no...no puedo perderte.
La shinigami suspiró y con cuidado intentó separarse pero tan solo consiguió que los brazos del joven rodearan su espalda y la presionaran contra él.
-Suéltame - ordenó.
-No.
-Te ordeno que me sueltes.
-No Rukia.
-Por qué Ichigo...
Sintió cómo la cabeza del chico se movía levemente de un lado a otro - No quiero... creo que... me niego a perder a alguien importante de nuevo... te necesito cerca, Rukia...soy egoísta pero - sus brazos se enrollaron más a ella - te mantengo cerca porque eres... - mi cielo, mi perdición, mi cordura, mi poder, mi todo - eres tú.
Rukia trató de contener un leve jadeo de sorpresa. Nunca hubiera esperado esto y el muy idiota logró topar sus fibras sensibles de nuevo. Se mordió los labios cuando sintió un par de lágrimas caer. No debía estar llorando de nuevo, se había prometido no hacerlo nunca más, pero no pudo evitarlo en ese momento. Todo lo que le había dicho, todo lo que le estaba diciendo, se contradecía demasiado, pero su corazón quiso creerle. Comenzaba a creerle aunque tenía miedo de salir lastimada otra vez.
El cuerpo de Ichigo se tensó y se separó de ella lo suficiente para ver su rostro tan solo para volver a abrazarla con premura - No llores... Dios Rukia! No sabes cuánto me duele verte así... me vuelve loco...
-Basta... Ichigo deja de hablar así... no estas actuando normal!.
-Lo sé - una leve risa salió de su boca - Estoy desesperado al parecer.
-Desesperado?
-Si, enana, desesperado - antes de escuchar un reclamo por lo que acababa de decir juntó sus labios con los de ella delicadamente.
Tal vez era por la sorpresa pero Rukia no se movió. Aprovechando Ichigo comenzó a besarla y cerró sus ojos. Estaba seguro de que estaba actuando irracionalmente, que estaba cruzando una línea que no debía, pero se sentía demasiado bien. Ella se sentía demasiado bien; suave, dulce, le recordaba a su sabor favorito de alguna manera; el chocolate, y era perfecto. Soltó sus labios y juntó sus frentes abriendo los ojos encontrándose con los de ella.
-Rukia...
Ella lo miraba sonrojada y sus grandes ojos estaban llenos de sorpresa mas no de rechazo lo que lo tranquilizó. Esbozó una pequeña sonrisa antes de volver a besarla con un poco más de premura sintiendo como comenzaba el beso a ser respondido con la misma intensidad. Con su lengua pidió permiso para profundizar el beso y ella accedió al instante dejándolo explorar su cavidad y apretarla más contra su pecho.
Las manos de la chica se sujetaron con fuerza del traje del chico mientras su mente comenzaba a perder raciocinio y únicamente servía para desear que no terminase. Su cuerpo se había dedicado a sentir.
Cuando el respirar se hizo completamente necesario para vivir la pareja se separó aspirando aire con dificultar.
Ella no abría los ojos. Él la observaba fijamente. Había comenzado a llover, pero ninguno lo notó. El cuerpo de la shinigami estaba completamente aprisionado entre el árbol y su torso.
-Rukia - volvió a llamarla y un par de ojos violetas lo miraron fijamente, acarició una mejilla tiernamente dejándola ver su alma a travez de sus ojos - Gracias.
La shinigami entendió la profundidad de aquella palabra y una pequeña sonrisa acudió a su rostro - Estas loco Kurosaki.
Ichigo cerró los ojos.
Es mía... mi shinigami... solo yo puedo lastimarla... solo yo puedo tenerla... algún día, voy a tenerla para mí solo.
Volvió a abrir sus ojos y Rukia hubiera jurado que un matiz amarillento apareció en ellos por un segundo antes de desaparecer por completo y volver a ser cafés.
El shinigami sustituto puso su mentón en el hombro de la peli negra abrazándola con posesividad. La quería demasiado. La quería como un hombre quiere a su mujer,como un joven quiere a su mejor amiga, como un shinigami protege a su compañera, ... como un hollow desea a su presa.
Volvió a fundirse con ella en sus labios, recordando, con voz firme que él era el Rey.
No... no vas a tenerla... de eso me encargo yo.
