Primera bebida de la noche, nada mejor que vino tinto para comenzar un juego, un juego que le gustaba mucho..
Observar se volvió una obsesión para ella, desde que por accidente se encontró a sus mejores amigos, Harry Potter y Ginevra Weasly.
Flash back
Un verdadero milagro, por primera vez en semanas salía temprano del ministerio de magia, y nada le apetecía más que un largo y relajante baño..
Buscaré esencia de lavanda, tal vez eso me tranquilice – Pensaba Hermione – Luego le pediré a Ginny que pidamos algo de comer.
Pero sus planes quedaron en blanco, cuando al llegar al apartamento que compartía con Ginny, unos sonoros gemidos salían de su recamara.
Por Morgana, ¡qué diablos pasa! – al acercarse a la puerta entre abierta del domitorio, pudo ver como su pequeña amiga, y su casi hermano, -el-niño-que-vivió, se encontraban inmersos en una batalla de caricias, besos, manos. Harry tenía a Ginny sentada a horcajadas de él, mientras usaba sus manos para desabrochar el sujetador de la pelirroja.
Hermione se quedó pasmada, ya que nunca se imaginó llegar a ser testigo de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. No es que fuera virgen, pero esas imágenes la estaban calentando más que lo que el propio Ron, cuando la logro convencer de que dieran ese paso en su relación.
Mientras Ron, trato de ser tierno, torpe, pero tierno, lo que hacían sus amigos era mucho más apasionado, intimo.
Fin de Flash
A partir de ese día, y casi en sintonía, cada vez que llegaba tempano de su oficina sin avisar, se encontraba con la misma escena, que lejos de intimidarla, y alejarse, se hacia necesitar más, y en una muy rara conversación escuchada por accidente del mismísimo Draco Malfoy con Zabbini acerca del club, se dio cuenta que su secreta perversión, podría llevarse a cabo con consentimiento de sus participantes, con más personas que compartían sus gustos.
De eso tenía unos seis meses asistiendo, divirtiéndose, tocándose, un nivel de relajación mucho más allá de lo que se imaginó experimentar, sin tener temor a ser descubierta por sus amigos, aunque para su desconcierto y sorpresa no se había topado una sola vez con el platinado.
Mientras pedía su bebida, sabía que al inclinarse, todos podían verla, desearla, querrían tocarla, y eso la excitaba de sobremanera, mas unido al hecho que al llevar ese brazalete amarillo, estaba mas que protegida.
Sus pensamientos seguían ese rumbo, mientras se dirigía a su preciada sala privada, en la cual podía seguir con su afición, mientras tocaba su cuerpo en la comodidad de un sofá de cuero.
Todo esto mientras cierto rubio se levantaba de su asiento la seguía a paso lento y confiado, pensando la mejor manera de abordarla.
