Capítulo 1: La mentira es la verdad oculta.

Mirando fijamente el fondo de tu copa

Esperando un día en que hagas durar un sueño,

pero los sueños llegan despacio y se van tan rápido

Lo ves cuando cierras los ojos

Tal vez un día entenderás por qué

Todo lo que tocas con seguridad muere.

Solo necesitas la luz cuando se está consumiendo

Solo echas de menos el sol cuando empieza a nevar

Solo sabes que lo quieres cuando lo dejas marchar.

Mi celular no dejaba de vibrar y yo dejaba de ignorar las llamas y llorar desconsoladamente. Lo cual era ridículo porque yo tenía la culpa de todo lo que sea avecinaba. Me sentía tan angustiada, notaba mi cuerpo convulsionar por el llanto, había tenido una pequeña pelea con Robert horas antes y el se había ido de casa enojado con Tom a no sé dónde.

Y ahora todo estaba terriblemente mal, me habían descubierto, por supuesto que lo habían hecho. Cerré los ojos y desee que nada de esto fuera real, pero esto solo aumento mi llanto. ¿Qué le iba a decir? ¿Qué me iba a decir él? ¿Lo habrá descubierto ya? Me mordí el labio y me hice un ovillo en el suelo. No fue hasta entonces que me sentí completamente sola, me sentí una basura, porque realmente lo era, ¿Cómo pude haberle hecho esto a la persona que más amo en mi vida? Daba igual que entre Rupert y yo no haya pasado más que unos besos, y ni siquiera fueron correspondidos de mi parte, pero eso no importaba ya. Esos besos que justo ahora me daban arcadas y un sabor horrible en la boca. La había cagado de mil maneras posibles.

No sabía si vendría esta noche a casa, porque por supuesto que se va a enterar, sino es que ya lo sabe. ¿Y si no viene nunca? Lloré mas.

Entonces escuche el sonido del carro, mi corazón se detuvo por completo, mis ojos se abrieron de par en par, me retorcí las manos y me levante del piso tambaleante. Mi mente estaba en blanco no sabía lo que pasaría a continuación y eso me estaba matando. Abajo oí la puerta abrirse, mi corazón tembló, pasos por las escaleras, suspire entrecortadamente.

Sentí mi garganta cerrarse y el aire a mi alrededor se volvía mas pesado, y escuche el temible clic de la puerta al abrirse. Me quede paralizada en el suelo mientras lo veía entrar, el cuarto estaba a oscuras, podía sentir el fuerte olor a tabaco, pero gracias a quien quiera no olía a alcohol.

—¿Kristen?

Las lagrimas seguían corriendo por mi cara, de no ser por mis sollozos el cuarto estaría terriblemente callado. Se acerco a mi rápido, por la luz de la luna podía ver que estaba preocupado. Entonces me sentí peor, el no sabía nada.

—¿Mi amor? ¿Te sientes bien?

Me aleje de él sin pensarlo, cubriendo mi rostro con las manos, lo sentí acercarse otra vez.

—¡No! ¡No por favor! —gemí—No me toques, Robert.

Sentí su cuerpo se paralizaba detrás de mí.

—¿Y tu celular, Robert? ¿Ya revisaste tu celular?

—No, se me descargo. Kristen ¿Qué pasa? ¿Le paso algo a tus padres?

Cerré mis ojos y me dejé caer en el suelo, mis rodillas chocando molestosamente contra el suelo de mármol.

—¡Kristen háblame!

—Perdóname, Robert, por favor perdóname.

Las palabras apenas entendibles me salían entre hipidos incontrolables. Sentí sus manos agarrar mis hombros y levantarme del suelo.

—¿Qué pasó, amor? La pelea no fue nada, Kristen, no llores más mi niña de ojos verdes—Sacudí la cabeza

—La cague Robert, por favor, yo te juro que no paso nada… No significo nada.

—¿De que hablas?

Deje de lloriquear y me pare frente a él.

—Es… para mi… muy difícil decírtelo, eres la última persona en el mundo a quien quería hacerle daño.

—Kristen…

—No quería usar esta palabra, pero no hay otra forma de decírtelo… Te engañé, Robert.

Me mordí el labio horriblemente, sentí el ligero sabor a metal y sal que tenia la sangre. Su cara paso de confusión, a enojo y entonces, en su mirada no había otra cosa más que dolor. Me quedo mirando y cerró los ojos apretándolos fuerte, sus manos estaban en un puño, abrió los ojos y tenia lagrimas sin salir.

—Dime que esto es mentira, Kristen

—Robert… yo…

Se acerco a mi peligrosamente, me aleje dando pasitos hacia atrás, y le acerco mas hasta que solo tenía la pared pegada a mi espalda

—¿Con quién?

—Robert… por favor…

¿Con quien?

—Rupert

Se rio fuerte, su risa me congelo y su puño me hizo gritar cuando hizo contacto contra la pared. Oí un crujido y entonces un sollozo. Robert cayó a mis pies llorando.

Y me sentí una mierda. Porque eso es lo que soy.

...

¡Espero que les haya gustado!

Realmente espero que si, porque de ser así actualizaría para el próximo martes, y si mas gente lee mi fic, actualizaría quizás antes.

¡Dejen reviews y sigan me historia!

Louise x