''Pide un deseo y yo lo cumpliré, no importa lo que sea, yo lo haré realidad. No quiero que pienses que estúpida e inservible soy, quiero que pienses que estaré para ti, siempre''


Pov Narradora

En un camino de tierra y con poca hierba se encontraba el grupo de Inuyasha, estos se encontraban en busca de Naraku que se le había escapado de vuelta, en la última batalla que tuvieron. Una pelea en la que el enemigo siempre buscaba la forma de huir.

—tsk ese maldito Naraku— murmuró con fastidio Inuyasha.

—no te preocupes Inuyasha, lo encontraremos—decía tranquilamente Miroku, un monje maldito.

—su excelencia ¿usted cree que la sacerdotisa Kikyo este ayudando a Naraku?— susurró Sango, pero era audible para el híbrido.

—Naraku tenía en su poder los fragmentos que tenía la señorita Kagome, que fueron robados por la señorita Kikyo... Es complicado Sango—dijo un pensativo monje.

—no hablen así de ella, de seguro que ese maldito se las quito... No hay que confiar en Naraku—gritó Inuyasha enojado por lo que decían ambos.

—Inuyasha— dijo en un susurro Kagome, viendo como él protegía a Kikyo, a esa sacerdotisa que había vuelto a la vida.

— ¡perro tonto!... Que no ves que casi pierdes la vida, ¡si no fuera por Kagomesita no estarías aquí!—decía Shippo, molestando al hanyou.

— ¡Maldito Shippo!— gruño Inuyasha persiguiendo al pequeño kitsune.

—tiene razón, Inuyasha... Gracias a la señorita Kagome es que estamos con vida—comentó Miroku tranquilizando al susodicho.

— ¡fhe!... No me importa lo que digan—dicho esto el joven se alejó de su grupo, hacía el bosque.

—Inuyasha... ¡¿Adónde vas?!— Grito la joven Kagome, no recibiendo respuesta de él—bueno muchachos, mejor vayamos hacia un río para preparar la cena, ya está anocheciendo—agregó ella caminando hacia un río.

—Está bien amiga— asintió su amiga y la siguió, junto con los demás.

— ¡qué mal! Si hubiera una aldea cercana—murmuraba el monje ya pensando en sus mañas para engañar a los feudales.


En un hermoso río se encontraban Kagome y sus amigos, siendo rodeados por arboles altos y vivos, una vegetación típica de un bosque.

El grupo se ubicó cerca del río y Kagome saco unos fideos instantáneos y los preparó, con la fogata que hizo Miroku y su hijo adoptivo, Shippo.

Tiempo después…

El grupo termino de cenar y la joven de ropas extrañas junto y limpió los envases, que utilizaron para los fideos.

—Inuyasha todavía no llega— murmuró Kagome un poco triste— ¿adónde estará ahora?

—no se preocupe señorita Kagome... Pronto regresara... De seguro que está meditando las cosas—habló Miroku, para que no se preocupe.

—Bueno—dijo la joven no muy convencida—mejor descansemos, mañana será un día largo—agregó ésta, acomodándose en su bolsa de dormir.

Todos, menos Kagome se durmieron. Ella estaba muy preocupada por él, y no sabía adonde estaba ahora y qué es lo que hacía.

La joven se levantó despacio para no despertar a sus amigos. Ella al ver que seguían dormidos, empezó a caminar adentrándose hacia el bosque.

Continuará.


MARIAANGELZ.