Disclamer: Los personajes cannon pertenecen a Amano Akira-sensei, los Occ donados para esta historia pertenecen a sus respectivos creadores.
Aclaraciones:
-Dialogo-
Narracion.
-"comunicación a través de un Aparato tecnologico"-
-"Pensamientos"
-Cambio de Idioma-
Beta: 19'Mika-chan'91
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Una hermosa joven de cabello y ojos plata caminaba por las calles, rasgos suaves y delicados, acentuados por la cordial sonrisa que exhibía a toda persona que la saludara.
Un andar fino y sinuoso digno de una dama, en su espalda se encontraba colgado un estuche de violín. Finalmente la joven se detuvo frente a un establecimiento.
Le Noir
Rezaba en el letrero, y es que ese era un restaurante de calidad. Un lugar agradable y cálido para compartir en familia. La joven muchacha se adentro con paso vivaz, saludando al portero cortésmente, antes de meterse a una cabina solo para empleados.
Allí se encontraba una mujer mayor.
-Oh, tan puntual como siempre Saviera –rio la anciana mujer dándole unas palmaditas – espero que nos deleites con tu preciosa música hoy también.
-Lo hare lo mejor que pueda –sonrió la de cabello plata ladeando la cabeza adorablemente. Se puso el uniforme que consistía en una falda negra y una camisa blanca, con zapatos de tacón bajo. Se recogió el cabello en una coleta alta, tomo su violín y subió al escenario.
Y como en todas las ocasiones anteriores, comenzó a tocar con todo su corazón, cerrando los ojos y deleitándose con la música.
Cuando finalmente se detuvo, una horda de aplausos de los que se encontraban allí le hicieron sonreír con alegría, hizo una corta reverencia antes de salir de la habitación.
Sin embargo, su plan se vio interrumpido por una figura alta, aun más que ella. Saviera lo reconoció de inmediato.
Sus ojos se entrecerraron repentinamente desconfiados y con un gesto lo metió a una habitación vacía, el baño de damas.
-¿Qué hace aquí Lambo-san? –murmuro ella con su melódica vz y cruzada de brazos, sus ojos calculadores fijos en el relajado hombre.
-El plazo se ha cumplido, el Escuadrón Zero vuelve a reunirse –expreso el hombre sin andarse por las ramas, más interesado en admirar la estructura del techo que la expresión desencajada de la joven.
-Tengo una vida aquí, no puedes pedirme que renuncie a ella de esa manera –dijo Saviera indignada, aunque sus ojos brillaban ante la posibilidad de volver.
-Ordenes son ordenes y tú lo sabes mocosa, estoy segura de que tus padres se aseguraron de inculcarte de nuestro lema familiar –replico Lambo, nada deseoso de lidiar con una damita caprichosa. Saviera suspiro desganada antes de sonreír alegremente.
-Pappa Xanxu y Mamma Squalo se retorcerían en sus tumbas si tuvieran que obedecer órdenes de Zio Tsunayoshi –recordó ella con cierta burla, Lambo sonrió fugazmente -¿Qué hay con Millerfiore? Eres un blanco público, tu cabeza vale millones –informo la chica.
-…no seas aburrida, Savi-chan –canturreo una voz chirriante y alegre, la joven de cabello plata volteo bruscamente mientras Lambo se golpeaba la frente con pesar, porque allí se encontraba una muy borracha Yokubo, colgando de la pared.
La chica de cabello plata se mordió los labios, pero finalmente su sangre Vongola se hizo cargo de la situación.
-Ya que –se encogió de hombros –estoy dentro -y sonrió con un brillo de adrenalina en los ojos.
-Excelente, bueno mejor nos vamos –apresuro Yokubo con una risita nerviosa.
Saviera y Lambo encararon las cejas, se miraron y voltearon a ver a la de ojos amarillo patito.
-Oya Oya…¿Qué hiciste ahora mujer? –suspiro Lambo ya más acostumbrado a las excentricidades de la Varia. Saviera hizo una mueca ante la coletilla que le sonaba familiar.
Yokubo sonrió inocentemente.
Veinte minutos después, Lambo manejaba a toda velocidad un Ferrari descapotado que habían "pedido prestado" mientras Yokubo se carcajeaba escandalosamente y Saviera había rodado los ojos exasperada, pero luego había reído también con su antigua compañera y amiga.
Y es que Yokubo se las había arreglado para irrumpir en un banco y robar el contenido, porque según ella, si ya eran de los malos…se tenía que aprovechar para comprar ropa para malos.
Si, la Guardiana del Sol de Varia robo un banco, y permitió que la gente la siguiera hasta el restaurante donde estaban Saviera y Lambo.
Yokubo era una maldita bastarda.
Fue el pensamiento que cruzo la mente de los otros dos antes de salir huyendo, Saviera llevándose únicamente su violín, y un bolso lleno de pastillas con un poco de dinero en él.
Vaya reencuentro.
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-¿A dónde vamos ahora? –pregunto Lambo luego de horas y horas de manejar, el tanque había sido recargado y los policías despistados.
-Se donde esta Gwinvere –dijo repentinamente Saviera, tratando de acomodarse el cabello lo suficiente como para no tragárselo por accidente.
Lambo la miro con cierta sorpresa antes de formar una expresión de satisfacción, Yokubo soltó un grito jubiloso que se asemejaba mas a un ladrido de perro.
-Entonces, dinos la dirección –dijo el hombre calmadamente, lo cual contrastaba con su desquiciada forma de manejar.
-Firenze –declaro la de cabello plata irguiéndose en su asiento dignamente, con una sonrisa entusiasmada en los labios, antes de adquirir una tonalidad verde y rebuscar en su bolso por una pastilla, tragándosela apresuradamente con un poco de agua facilitada por Yokubo.
Ninguno de los otros dos hizo una mención de ese detalle puesto que estaban demasiado ocupados discutiendo el mejor camino para entrar.
Saviera suspiro aliviada ante ese detalle, antes de acomodarse para el largo viaje. Durante el cual se puso al tanto de las noticias y la misión.
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Finalmente después de unas largas oras de viaje llegaron, Saviera y Yokubo habían corrido de inmediato a darse un baño y cambiarse de ropa, Lambo se había quejado gran parte del tiempo, pero fue ignorado descaradamente por ambas mujeres.
Tardaron alrededor de una hora y meda antes de salir, luciendo exactamente iguales a los ojos de Lambo. Pero decidió no comentar nada recordando como Haru-nee y Kyoko-nee actuaban respecto a sus aspectos femeninos. Era una suerte que Chrome-nee fuera desinteresada en esos aspectos.
La expresión de Lambo se torno melancólica al recordarlas, no había visto a Haru y Kyoko desde la muerte de I-Pin. Esperaba que estuvieran bien y lejos de la Mafia.
Su ojo capto el destello de los uniformes de los Millerfiore y armo una expresión neutra antes de tomar a las muchachas de los brazos y esgrimir una sonrisa seductora.
-Savretta, Yhunir…tengan cuidado, Italia es un lugarr bullicioso –hablo Lambo arreglándoselas de alguna manera de adoptar un acento ruso, bastante rudimentario. Las jóvenes Varia lo miraron fijamente antes de captar la situación y esgrimir idénticas sonrisas falsas.
-Tienes rrazon Sharrkan –dijo mimosamente Saviera, cuyos ojos desconfiados ya vagaban alrededor del perímetro contando a los guardias que rodeaban al lugar.
-Es la cuarrta vez que nos perrdemos, en Rusia las cosas eran mas sencillas –espeto Yokubo frunciendo el seño despectivamente y asegurándose de que su italiano sonara horrible.
-Deberriamos conseguirr un perevodchik* –canturreo Saviera haciendo referencia a la ocupación de la compañera Varia que se encontraba en el lugar.
-Prreguntemos entonces un lugar –acepto Lambo, sin entender que fue lo que Saviera había dicho, pero actuando como si lo huera hecho.
-Ah! Yah! –chillo Yokubo, Saviera casi rio de no ser por lo serio de la situación.
-Eso es alemán, estúpida –susurro Lambo de manera casi inaudible mientras los tres caminaban con los cuerpos expertamente relajados.
Se las arreglaron para preguntar en un puesto de pasta un lugar donde hubieran traductores. Una compasiva señora les había tenido paciencia suficiente como para señalar un gran edificio rosa oscuro.
-Allí encontraran ayuda –les dijo la regordeta mujer. Los Vongola le agradecieron y caminaron en la dirección indicada, soltando uno que otro comentario al azar, que eran en realidad información codificada. Cortesía del guardián de la niebla Varia, la rana fue un genio al usar ese sistema de codificación en caso de no estar una niebla disponible en los equipos.
Lambo aun podía recordar la orgullosa expresión de Mukuro y la irritada de Belphegor.
Finalmente llegaron al gran edificio rosa, pero Saviera hizo un despistado movimiento y acabo entrando en la tienda de al lado, que era verde y sin un solo cartel a la vista.
Lambo y Yokubo entraron tras ella mientras se aseguraban de despistar a los Millerfiore que los seguían.
Allí dentro se encontraba una joven mujer de cabello rojo con reflejos negros en el fleco que ocultaba uno de sus ojos mientras que el otro de un tono violeta permanecía fijo en la laptop.
-¿en qué puedo ayudarles?- dijo con tono ligeramente desdeñoso, antes de girarse a mirarlos. Sus ojos se agrandaron antes de entrecerrarlos –Mucca –mascullo la joven levantándose de un salto y dejando ver su elegante vestimenta que consistía en una camisa blanca y una falda negra entubada.
- Es un placer verte de nuevo Gwinvere –dijo sarcásticamente el hombre recordando lo mucho que le irritaba lidiar con la Tormenta de Varia.
-Lárgate –siseo la chica lanzándole una pequeña cuchilla que fue hábilmente desviada por el Bovino.
-No tengo tiempo para tus caprichos mocosa, toma tus cosas y nos vamos –ordeno el hombre dando media vuelta, Saviera y Yokubo permanecían inmóviles, ambas completamente a la defensiva.
-No me des ordenes –mascullo Gwinvere colérica preparándose para lanzarse a atacarlo, sin embargo se vio rápidamente reducida por el Vongola, el cual se había puesto los cuernos de los cuales salían unos tenebrosos rayos.
-Ordenes son ordenes, eres una Varia y le debes lealtad a Vongola. Si no fueras necesaria, ni siquiera me tomaría la molestia en salvar tu vida –espeto cruelmente el Bovino, puesto que su personalidad había sido brutalmente cambiada con el fin de sobrevivir- nuestra misión comenzara en el mismo instante en que todo el escuadrón este reunido, y si para eso tengo que cortarte las piernas con el fin de hacer que me desobedezcas. Lo hare –murmuro amenazador.
La pelirroja menor, puesto que Gwinvere no aparentaba mas de diecinueve años, gruño con rebeldía, negándose rotundamente a seguir las ordenes de esa Mucca.
-Por favor Gwinvere, es una orden de Padre –dijo Saviera interviniendo por primera vez.
La desafiante guardiana de la tormenta se fijo en ella por primera vez, y recordó tiempo atrás cuando la muchacha parecía una copia exacta de Xanxus. El mismo cabello, los mismos ojos.
Xanxus, un cabro bastardo, pero su salvador. La voluptuosa señorita, porque lo era, apretó los dientes enfadada, pero finalmente accedió.
-Bien, pero aléjate de mi maldita vaca, eso es acoso sexual –espeto la muchacha con tono burlón y levantándose dignamente.
-Tenemos que partir de inmediato, Millerfiore esta tras nuestras cabezas –dijo Yokubo, sin mirarla una sola vez. Con su mirada amarilla fija en el mirador de la puerta.
Gwinvere hizo un gesto desdeñoso antes de internarse en un pasillo por unos minutos y luego volver cambiada y con un bolso en las manos.
-¿En qué y adónde vamos? –pregunto con las manos en las caderas.
-Iremos tras San-ti-no –canturreo Yokubo levantando repentinamente su celular- por cierto, te vez fantástica Gwinnie –ronroneo la chica con tono malévolo.
-Casi podría decir lo mismo Yoyo, pero tu cabello sigue pareciendo el de una loca y tu ropa la de una zorra -se burlo la pelirroja menor.
-Gracias, me esfuerzo bastante –respondió alegremente Yokubo, asegurando de presumir su escote y su gran delantera, por mucho superior a la de las demás. Gwinvere hizo una expresión ofendida y salió del lugar. Nadie noto la sonrisa cariñosa en sus labios.
Lambo suspiro, ya tenía al Cielo, al Sol y a la Tormenta.
-Soy demasiado viejo para estas cosas –mascullo el hombre subiéndose a un auto "abandonado" que encontraron. El dueño no estaría feliz.
-Mucca, tienes veinticinco –replico Gwinvere que se había apoderado del asiento trasero y luchaba con Yokubo para poder extender sus piernas.
-Animo, ¿Qué podría ser peor? –dijo Saviera con tono amable.
Yokubo chillo audiblemente cuando escucho el sonido de las sirenas perseguirlos.
-¿Qué la policía nos busque? –exclamo sarcásticamente Gwinvere dándole a Yokubo un golpe en la nuca para hacer que esta meta la cabeza dentro del auto.
-Maldita sea. ¿Por qué Varia no podía ser más normal? –refunfuño Lambo para sí mismo mientras daba una vuelta brusca y destruía un puesto.
-Nadie en Vongola lo es –dijo Saviera en un suspiro, Gwinvere estuvo a punto de replicar.
-Pero tú eres nor…-su voz se vio interrumpida por la expresión asesina de Saviera, la cual había visto el reloj.
-¡Es hora del té! LAMBO, DETÉN EL MALDITO AUTO –grito perdiendo todo su refinamiento de Dama, dejando salir esa bella aura asesina heredada de su padre y presumiendo de los pulmones de su madre.
-No hay tiempo para esas tonterías –se exaspero el hombre pegando un volantazo que casi hizo a Yokubo caer del auto.
-¡Mas cuidado imbécil! ¡mi preciosa y sensual cara estuvo a punto de besar el pavimento! –grito la pelirroja multicolor.
-Te verías mas guapa de esa manera –dijo Gwinvere con tono casual mientras se miraba las uñas.
-Cierra la boca Winnie de Pooh –siseo la mayor mirándola de reojo.
-¿¡Como me llamaste!? –grito la otra pelirroja completamente ofendida.
-¡A parte de fea! ¡sorda! –exclamo burlonamente el Sol de Varia mientras que la tormenta intentaba asesinarla.
Saviera seguía peleando con Lambo para forzarlo a parar en algún lugar y tomar Té.
El Guardián del Rayo de Vongola sintió el impulso de ponerse a llorar y berrear como cuando tenía cinco años.
-Si luego de esto, te veo en mi muerte, no dejare que descanses en paz Tsunayoshi Sawada –juro el de cabello negro entrecerrando su hermoso ojo color de esmeralda antes de parar bruscamente y girarse hacia donde las tres gritaban- Cierren la maldita boca, o las rostizare –amenazo con la mano cubierta de rayos verdes.
Las jovencitas cerraron la boca de inmediato y sonrieron inocentemente.
Que Primo nos bendiga.
Fue el ultimo pensamiento de Lambo antes de continuar con la carrera.
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Aclaraciones:
-Mucca significa Vaca en italiano.
-perevodchik: significa Traductora en ruso, según mi google traductor.
AJAJAJAJA este fue el capitulo namber dos ewe, ya aparecieron la preciosa y educada Saviera, con una ligera obsesión con el Té.
Y la sensual y arrogante Gwinvere, cuyo mundo parece girar alrededor suyo, solo le falta una tiara y una risa ridícula para pasar como la hija de ustedes saben quien (no, no hablo de voldemort), ok no xD..es una chica especial.
Espero que le haya gustado.
Lynne
Fuera
PAZ!
PD: Ame y adore cada comentario! Gracias a todas!
