Muchas gracias a: Airic-Been, AmandaSCm, Stefany BM, Goten Trunks5, blink-chan90, Orikame, Sayo Rio Ley-83, yron, Cerezo de Luna y chris1501

La autora original de esta historia es NavyBlueWings o Niki yo solo

estoy traduciéndola. Nada me pertenece en este fic.

Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Kishimoto.

.

.

.

.

Odiaba a esta profesora. Ni siquiera sabía por qué me molestaba en venir a sus clases; todo lo que hacía era quejarse de su patético matrimonio mientras leíamos Beowulf. Si yo fuera su marido también discutiría con ella. La mujer hablaba tanto como el dobe.

O al menos tanto como solía hacerlo. Pero desde que había hecho ese estúpido test para su clase de Educación Física, el idiota me esquivaba. Hn. No me debería de importar, pero lo hacía. En una situación normal habría estado contento de que me dejara solo. A pesar de conocer a Naruto desde hace seis años, aún encontraba maneras nuevas de fastidiarme. Al principio pensé que no lo notaría, porque es tan estúpido que no puede comprender por qué no puede empujar una puerta en la que ponga "tirar". Pero a pesar de su falta de inteligencia, Naruto era capaz de fastidiar a la gente más fácil que cualquier persona que haya conocido. Oh sí, mi compañero de cuarto tenía un estupendo talento.

-¿No es Sasuke-kun súper lindo?

-¡Me encanta cuando lleva esa sudadera negra! Le queda tan sexy- y ahí iban de nuevo. Otra de las razones por las que odiaba esta clase. El noventa y nueve por ciento de ella eran chicas. No tenía ni idea de cómo se habían enterado de mi horario de clases, pero lo habían hecho. Tal vez Naruto lo estuviera vendiendo en eBay. Le preguntaría, pero el dobe estaba demasiado ocupado pasando el rato con Kiba. Prometo que los dos estaban pegados con cola o algo. Había sido así por seis días y estaba comenzando a cansarme. Fue un poco extraño los primeros días, pero no le di importancia. Naruto hasta estaría empleando su tiempo en estudiar con el fin de evitarme, y se encerraba en su cuarto cuando yo llegaba a casa a la noche. Pero después de lo que ocurrió en el salón, no podía culparle.

Pero después de unos días de rareza, las cosas habían comenzado a salirse de lugar. Naruto prácticamente evitaría... no espera, evitaba mi presencia corriendo en dirección opuesta dondequiera que nos viéramos de la universidad. Nunca estaba en nuestra habitación conmigo, porque esperaba a que yo me fuera para entrar a ella. Y una vez que me oía volver, esperaba a que yo me metiera en mi cuarto para salir. Honestamente, sólo estaba siendo un crío. No era como si hubiéramos tenido sexo o algo juntos. Pero en cualquier momento que me veía, y antes de que echara a correr, podía ver una mezcla de miedo y vergüenza en sus ojos. Bueno, lo primero lo entendía.

Naruto siempre había tenido ese miedo hacia mi, desde el día que le pateé el culo en la cancha de béisbol a la que mi padre me solía llevar. Nunca podría haber dicho que me tenía miedo, ya que su bocaza siempre decía alguna estupidez sobre ganarme en una pelea; pero siempre había tenido cuidado con el mirarme a los ojos y acercarse mucho a mi. Así que, esa noche en particular supe que tenía miedo. Solo que era... otro tipo de miedo. Un excitante miedo que había notado rozar mi pierna antes de que el idiota saliera por patas. Típico de Naruto. Mucho hablar pero poco hacer.

Y eso no me habría molestado en absoluto, si no hubiera sido Kiba con quién siempre iba cuando huía de mi. Aquel moreno era probablemente la peor opción. Joder, el fue la razón por la que casi expulsaron a Naruto (pero tampoco era que el dobe fuera un Santo). Y ahora, Kiba, pasaba todo el tiempo con Naruto. Todo el tiempo que él usaba en fastidiarme, importunarme y molestarme, lo pasaba ahora con él. Seguramente pensarás que estaba contento de alejarme de aquel adolescente inmaduro, ¿verdad? Y lo estaba, muy contento. Tú lo estarías también si lo hubieras visto comer. Tenía los modales de un cerdo. Simplemente no estaba contento de que estuviera con Kiba. Y por qué, te preguntarás.

Bueno, eso no es de tu incumbencia.

-Tío, esta clase apesta- miré a mi lado y rodé los ojos ante la protesta de Shikamaru.

-Has dormido todo el tiempo- dije sin rodeos.

-Y pensé que cuando me despertaría, ya habría acabado. Qué lata.-

-Hn- seguramente habrías pensado que Shikamaru y yo no nos llevábamos bien ya que nuestras metas en la vida eran completamente distintas. Yo planeaba llevar mi nombre a lo alto, para demostrar a todo el mundo que era mejor que mi hermano Itachi. La única razón por la que él era famoso es porque ayudó a un tipo llamado Orochimaru a crear un "clon". No debería haber valido, ya que el tipo de quien sacaron el ADN estaba muerto y el chico que clonaron actuaba como el hombre fallecido. Así que yo quería convertirme el arqueólogo porque no tendría que lidiar con personas vivas, y era la cosa más diferente que encontraba a ser un doctor como él. Itachi intentaba "ayudar" a personas mientras yo estudiaba sus huesos una vez estaban muertos.

Nara, por el otro lado, estaba bien a gusto siendo un Don Nadie. Una vez me dijo que quería tener una vida normal. He ahí el por qué nunca daba pie con bola en la universidad. Decía que su vagueza superaba su inteligencia y le hacía ser un mediocre. Excepto que era el segundo chico más popular de segundo año (no me preguntes quién era el primero, idiota), y probablemente tuviera las notas más altas a pesar de sus esfuerzos de hacer como si nada le importara. Así que la mayoría del tiempo, tenía que dormirse en los exámenes o sacar baja nota en ellos; pero solo podía hacer eso muy de vez en cuando, o Asuma-sensei le haría entrar en razón y hacerle sacar buenas notas. No sabía si eso era legal siquiera. Pero era la culpa de Shikamaru al fin y al cabo.

-¿Quieres que cojamos la comida y vamos a la colina Boyden? - me encogí de hombros y agarré mi mochila, pasándome una correa por un hombro antes de seguir a Shikamaru y salir de la clase. Sabía que las chicas de antes nos estaban siguiendo, pero las ignoré. Me había vuelto realmente bueno en ello desde que había tenido chicas a mis pies desde que era pequeño. Solía creer que siendo borde e insultándolas, ayudarían a entender que no me interesaban. Pero eran tan cabezotas como Naruto. Y ahí fue cuando se me ocurrió la idea de salir con una de ellas para que las demás dejaran de incordiarme. Hice un "esfuerzo" y lo odié. Así que después de dos intentos, decidí que la manera más fácil de soportarlas era ignorándolas y pretendiendo que no estaban ahí. Oh, y hacer que Naruto se encargara de ellas. Eso siempre era un placer verlo.

-Simplemente creo que solo debería convertirme en cartero.-

-Eso requiere andar.-

-Siempre tienes que chafar mis ilusiones Uchiha- me encogí de hombros y mordí un cacho de mi manzana, sin molestarme a coger comida. La mayoría de las ensaladas estaban buenas aquí, pero nunca tenían suficientes tomates. Así que simplemente me cogía una pieza de fruta de casa porque solo tenía una clase más después de la de literatura.- Desearía que me pagaran por jugar al Shogi.

-Por qué, si la única persona a la que permites jugar contigo es Asuma. Sería aburrido de ver.-

-Intenté jugar con Ino, pero es peor de lo que jamás creí posible. Es una lata jugar con ella- arqueé una ceja ante la protesta de Shikamaru. Normalmente sólo permitía que fuese Asuma quien jugara con él porque nadie más tenía aquella habilidad de hacer estrategias. Debería haberme sentido ofendido si no fuera porque el shogi tenía pinta de ser el juego más aburrido que jamás había visto. Pero entretenía al genio, además no había manera de que Shikamaru hubiera pensado que Ino era un digno oponente.

-¿La invitaste?-

-Se invitó a sí misma.-

-Y la dejaste.-

-Le hace feliz- debería haber sonreído burlonamente cuando Shikamaru suspiró y se tumbó boca arriba mirando las nubes- Cómete la manzana.

-Hn.-

-Así que, ¿qué tal está Naruto?- debería haber visto venir aquello. Shikamaru era la única persona a la que le había dicho que era gay. No estaba seguro de como sucedió, o de como comenzamos a hablar de ese tema. Creo que tal vez lo sugirió, porque no pareció sorprendido a mi confirmación. Era inteligente a pesar de sus intentos por ocultarlo. La única cosa en la que se había equivocado era en que podría gastar mi tiempo en el dobe.

Cuando le hablé sobre mi preferencia sexual el año pasado, tuvo la imprudencia de preguntarme cuándo le iba pedir salir a Naruto. Dejando a un lado que a Naruto le iban las faldas, nunca me había molestado en mirarle de esa forma. Eso sí, hasta que Shikamaru me hizo pensar en el dobe de forma sexual. Había (no intencionadamente) empezado a darme cuenta de que Naruto había crecido agradablemente. No era como si pudiera parar mis instintos cuando Shikamaru siempre metía al idiota en las conversaciones o el dobe se paseaba por el cuarto sin camiseta. Y habían crecido de manera considerable después de lo que había pasado entre nosotros la semana pasada.

-¿Eludiendo el tema?-

-Solamente preguntando sobre nuestro amigo- a pesar de que no me estaba mirando, sabía que esperaba una reacción. Si había una cosa en la que Shikamaru era bueno, era en leer personas. Tal vez fuera eso lo que hacía cuando todo el mundo pensaba que no estaba prestando atención. Pero se conocía las debilidades de todos, y lo que podía hacerles felices. Pero no pensaba dejarle ganar tan fácilmente.

-No le he visto recientemente. El dobe está demasiado ocupado con tu compañero de habitación-

-Hm. No es una sorpresa, la verdad. Los resultados debieron asustarle- eso llamó mi atención. Mucho más de lo que le dejé ver, estoy seguro.

-¿Resultados?- pregunté despacio, sin molestarme en girar la cabeza hacia él. Nuestras charlas pocas veces poseían contacto ocular. No era necesario.

-Síp.

-¿Por qué iban unos resultados asustar a Naruto? A no ser que sean sus notas finales- en cuales darle pánico habría sido más apropiado, ya que ni se molestaba en sacar sus libros de texto que tenía guardados al final del armario. El dobe solo iba a clase porque no le bastaba con actuar, debía mantener sus notas para que no le echaran. Pero los exámenes finales quedaban dos semanas por delante, justo antes de las vacaciones de invierno. Así que no podían ser esos.

-He dicho suficiente. Una palabras más y estaría "involucrado". Demasiado problemático- suspiró y se levantó, echando a su boca lo que faltaba de su comida- Kiba tiene clase, si quieres respuestas te sugiero que vayas a tu cuarto, Naruto estará allí.

-No puedo. Tengo comunicaciones- le vi agarrar y levantar su mochila, dejándola a ras del suelo. Si no tuviera su portátil ahí, dudaba mucho que la hubiera levantado del suelo.

-Tu culpa. Yo me voy a mi habitación a echarme una siesta- ¿acaso no había dormido en clase de literatura? Lo que sea. Incluso si hubiera querido pararle, no me habría hecho caso. ¿Así que por qué molestarme malgastando aire?

Si fuera Naruto, de todas maneras, estaría vociferando como un idiota. Y hablando del pequeño rubio, tenía que descubrir qué resultados eran de los que Shikamaru había hablado. No porque fuera una escusa para hablar con él, si no porque si implicaba de alguna manera nuestro espacio vital, tenía derecho a saberlo. Cualquier cosa que inquietara a mi compañero de piso que pudiera verse involucrado con mi espacio de vida, necesitaba saberlo. Así que con eso en mente, y recordando que mi profesor de comunicaciones era una mujer, podría saltarme esa clase y salir airoso. Al fin y al cabo ella también tenía aquel "enamoramiento Uchiha"

Además, la única manera de capturar a Uzumaki Naruto cuando no quería ser encontrado era confundiéndolo. A pesar de que fuera un idiota, el miedo le hacía dos veces más rápido. Cada vez que me veía a los alrededores, corría. La única manera de parar al idiota era matándolo o acorralarlo. Una sería más placentera, pero la otra era legal. De todos modos no merecía que me metieran en la cárcel por él.

Pero con su cerebro de mosquito, nunca habría pensado en que me iba a escapar de clase. Así que no me sorprendió oír la altísima música tronando al otro lado de la puerta. No esperaría hasta un rato después que yo llegara a casa, por lo que eso haría la parte de la sorpresa aún más fácil. Suspiré y comencé a abrir la puerta, sabiendo que cualquier ruido que yo hiciera quedaría oculto por la música. Estúpido dobe, iba a romperse los tímpanos con-

Hn. Sabía que había una razón por la que nunca me escapaba de mis clases. Porque cuando hacía las cosas como Naruto, el destino me castigaba. Ahí en frente mío, Naruto estaba bailando. Pero no, el castigo no pudo acabar ahí; pesar del erótico movimiento de sus caderas, estaba medio desnudo. Exacto, para los que no les llega la sangre al cerebro y no lo hayan entendido, el rubio corría con un par de bóxers naranjas. Se apretaban fuerte a él y el sudor le corría por el cuerpo por gracias a aquel ejercicio matutino. Fue lo suficiente para dejar mi mente en blanco por un segundo.

Pero solo permití que mi debilidad me atrapara por un segundo antes de escanear la cocina en la que bailaba. Cajas de cartón medio llenas de comida china estaban esparcidas por la mesa, los fideos "lo mein" colgaban peligrosamente de los extremos y amenazaban con caer sobre ella. Podía ver los palillos chinos al lado de una caja de costillas de cerdo sazonadas. Aquellos alimentos grasos debieron hacerme sentir enfermo, pero aquella clase de comida rápida era la única que me sentía obligado a comer, ya que el restaurante en el que pedía Naruto siempre la comida no hacía ensaladas. Y después de que el dobe, literalmente, metiera aquella comida en mi boca, llegué a la no muy placentera conclusión de que me gustaba cómo sabía. Así que cuando a Naruto le apetecía traer eso a casa, yo no ponía pegas.

Suspiré y volví a centrar mi atención en mi semi-desnudo interés, encontrando dos azules ojos enfurecidos. Toda aquella escena era patética, porque su sonrojo ocultaba cualquier miedo que quisiera infligir sobre mí. No era como si el sonrojo fuera importante, porque era imposible que sintiera cualquier clase de miedo por un tipo tan flacucho.

-¡Sa-Sasuke! ¡No deberías estar en casa, deberías estar en clase!- difícilmente podía oírle por culpa del reproductor de música, que todavía seguía sonando a todo volumen. Así que me acerqué como si nada a la máquina y la apagué. Al parecer él no captó el por qué había apagado el estéreo, porque seguía gritando- ¡Vas a meterte en un buen lío!

-Cállate, dobe. Cualquiera que intente discutir en bóxers hace el patético- hm. Supongo que el rojo les queda bien a los rubios, porque las mejillas de Naruto estaban teñidas de color mientras intentaba cubrirse. Era muy divertido el ver a alguien tan "todo-me-da-igual" avergonzarse. Así que mientras balbuceaba una respuesta, entré a la cocina donde él.

-¡T-tú solo estás celoso de mi asombroso cuerpazo!- arqueé una ceja cuando mi compañero de cuarto se fue hacia atrás, a la esquina que quedaba al lado opuesto de la cocina. Evitaba mis ojos y su inquietud se estaba volviendo cada minuto más obvia.

-Difícilmente- repliqué rodando los ojos antes de sentarme en la mesa. Echando una ojeada a los envases de comida, cogí unos palillos del "beef-teriyaki" y me metí la comida que colgaba de ellos a la boca. Estaba hambriento, y aquella comida era tan tentadora casi como el furioso rubio en bóxers.

-¡Aléjate de mi comida, gilipollas!

-No- se sentía bien el volver a discutir con él. A veces discutir con el dobe quitaba más que acumulaba estrés, porque sus argumentos nunca tenían sentido. Así que el oír sus estupideces para defenderse, a pesar de que no tuvieran pies ni cabeza, era una de las cosas más divertidas de vivir con él. A veces era obvio que discutía por solo no querer concordar en lo mismo que yo.

-He pagado por ella, ¡así que es mía! ¡Ahora, devuélvemela!- pareció olvidar su problema con el espacio, porque se abalanzó sobre mí y me arrancó los palillos de las manos.

-Me lo debes por la semana pasada. No trajiste la cena- repliqué, hundiendo mis dedos en otro de los recipientes y cogiendo otra costilla de cerdo. En una situación normal, el usar mis dedos no habría sido una opción, pero el enfado que prácticamente envolvía a Naruto era demasiado divertido como para dejar pasar la situación. Él gruñó y yo sonreí de lado, separando mis labios para meter la pequeña porción de comida en mi boca. Pero su siguiente amenaza captó mi atención.

-Dámela antes de que te la coja- era un reto que no pude evitar aceptar.

-Puedes intentarlo- murmuré antes de meter la mitad de la carne dentro de mi boca y dejando la otra mitad asomándose fuera. El shock de no haber caído en su farol, fue palpable en Naruto cuando abrió mucho los ojos . Raras veces pensaba lo que iba a decir antes de abrir la boca. Normalmente porque era demasiado corto para recapacitar lo que había dicho antes de meterse en una situación delicada. Así que me preguntaba qué escusa inventaría para salir de ésta. Tal vez solo se enfadara más y comenzara a patalear. Tal vez se quedara ahí de pies, murmurando para sí mismo. Con cualquiera de las dos opciones, yo podría seguir comiendo.

-Bien- mis pensamientos cesaron. ¿Bien? ¿Uzumaki Naruto, un joven conocido por su pervertida heterosexualidad, había aceptado comer comida de mi boca? El adolescente que había evitado cualquier contacto conmigo, estaba ahora en frente mío, apoyando sus manos en el respaldo de mi silla y mirándome a los ojos con el mayor sonrojo con el que jamás le había visto. Pero su orgullo debía de estar tomando las riendas de la situación, porque se inclinó hasta que su boca quedó suspendida sobre la mía. Le miré estoicamente, a pesar de los botes irregulares de mi corazón. Naruto era un amigo, un idiota y hetero. Ninguna de estas cosas debió hacer que mi cuerpo respondiera al caliente aliento que chocaba contra mis mejillas.

Al principio no nos tocamos. Fue previsible de su parte, ya que para un chico heterosexual besar a un hombre no figuraba en el primer puesto de su lista. No apartó la mirada, pero se acercó un poco más hasta que agarró la carne con los dientes y volvió a echarse un poco hacia atrás. Cuando le vi tragar una pequeña parte de la comida, suspiré mentalmente. Bien, eso era aburrido. Ya había prácticamente comido la parte que estaba dentro de mi boca, y dudaba que Naruto le fuera a prestar atención. Y ahora que se había alejado, podía sentir como el aire volvía a mis pulmones. No os hagáis una idea equivocada, el dobe no me hizo perder el aliento. Tuve mis razones para hacerlo. Y ahora que Naruto había satisfacido su ego, podía comer en paz.

Pero antes de que pudiera meter la parte restante en mi boca, los labios de Naruto estaban de vuelta, rozando ligeramente los míos. No estaba sorprendido, que conste, y el que aflojara la presión de mis labios contra la costilla no tuvo nada que ver. La carne cayó al suelo después de que yo arrastrara al dobe a un beso. No luchó contra él, a pesar de saber quién era y lo que le gustaba. Era su culpa. Se había acercado demasiado al fuego, y era cuestión de tiempo que el fuego le devolviese el favor. Así que cuando cayó sobre mi regazo, ni siquiera me molestó. Al contrario; cogí ventaja por la exclamación de sorpresa que ahogó para profundizar nuestro nuevo descubrimiento con la lengua.

Sí. He dicho nuestro. Porque a pesar de lo que estuviera pensando, su boca actuaba con la mía. Tal vez fuera primordial, y la preferencia sexual no estaba dentro de la necesidad de contacto. Me daba igual. Pero lo que me pareció interesante fueron los gimoteos que chocaban con mis labios. Aparentemente sus necesidades no habían sido complacidas en un tiempo, y yo, como buen compañero de cuarto que era, respondí a la llamada de su cuerpo con mi lengua. Seguramente algún recoveco de su mente procesaba lo que estaba ocurriendo. Pero, poniéndonos serios, era Naruto de quién estamos hablando, y a pesar de la erótica sensación de su lengua explorando mi boca, su mente no funcionaba tan bien. Si es que funcionaba.

Bueno, había algo que sabía que funcionaba la mar de bien. Esa cierta parte estaba empezando a rozarse contra mi estómago, haciéndome sonreír en mitad del beso. Así que Naruto no era tan hetero como pretendía hacer saber. Bien, eso era interesante. Y habría sido aún más provechoso si el trasero de Naruto no estuviera moviéndose contra mí. Hn. Al menos yo era gay y aquello me excitó más que molestó. Enredé distraídamente mis dedos en su pelo para profundizar el beso, descubriendo que al dobe le gustaba el contacto cercano. Su erección se frotaba contra nuestros estómagos, y podía sentir los escalofríos que recorrían su cuerpo. Pero eso no era excitante. Probablemente fue la fricción de nuestras lenguas lo que me hizo gruñir. Porque me debía dar igual lo que el sintiera.

Muy bien, era hora de acabar con esto antes de que el dobe hiciera algo de lo que luego se arrepintiera. Lo último que necesitaba era ser acusado por acosar sexualmente a alguien tan idiota como él. Puse una mano en su torso, haciendo caso omiso al pensamiento de que mis dedos deslizándose por su estómago no ayudaría al problema de entre sus piernas. Me aseguré de poner mi palma sobre sus abdominales y empujarle hacia atrás. Hubo un segundo antes de que se tensara y su puño se estrellara contra mi mejilla.

-¡¿Qué cojones, Sasuke?!- gritó muy alto. Debería haber sabido que eso iba a pasar. Lo más serenamente que pude, volví a girar mi cabeza en su dirección y arqueé una ceja, asegurándome de fruncir los labios. Sus ojos bajaron a ellos un momento antes de que se sonrojara y apartara la mirada, sacudiendo su cabeza. El dobe no era para nada heterosexual, daba igual lo que les dijera a su amigos.

-Si te vas a poner a gritar por lo que acaba de ocurrir, te aconsejo que controles las reacciones de tu cuerpo y te quites de encima de mi- dije despacio, estrechando mis ojos. Que me gritara y pegara mientras su erección golpeaba mi estómago hacía demasiado contraste. Miré hacia otro lado cuando se levantó y dio media vuelta. Incluso cuando se giró me pude imaginar la tienda que su amigo había creado en sus bóxers. Sabía que yo no estaba mucho mejor, que mi respiración era más pesada de lo normal, así que estiré la espalda en el respaldo de la silla y le vi pasarse los dedos por su suave y rubio pelo. Y sabía que era así porque había tenido oportunidad de tocarlo a penas hasta unos minutos antes.

-Muy bien... Muy bien... Comportémonos como adultos- ¿me estaba hablando a mí, acaso? Porque no estaba seguro. Así que no respondí y eché una mirada a la cocina. Huh, una de las persianas estaba rota. Probablemente por culpa del previo baile de Naruto. Conociéndole, seguro que no tenía ni idea de que la había roto. Bueno, había una tienda que las reparaba por aquí cerca; sólo tenía que llevar a Naruto en coche hasta allí después de su ensayo el sábado.- ¡¿Me estás escuchando?!

-¿Has dicho algo por lo que merezca la pena prestar atención?- pregunté arqueando una ceja. Sus manos se convirtieron en puños a ambos lados de su cuerpo, sabía que tenía ganas de pegarme de nuevo. Pero el miedo de acercarse a mí de nuevo con el cuerpo tan encendido como lo tenía, le mantenía lejos. Esto era inútil. No queriendo perder más mi tiempo con él, me levanté y puse la silla bajo la mesa.- Dobe, déjalo. No se lo voy a decir a nadie.

-¡N-no hay nada que decir! ¡Tú me has besado!-

-Tú has puesto tus labios sobre los míos primero. Por lo tanto, tú lo iniciaste- su boca parecía la de un pez. Abriéndose y cerrándose sin saber qué decir. Suspiré y comencé a recoger la comida, sabiendo que Naruto lo dejaría esparcida por todas partes son tal de no recogerla.

-Quería la comida de tu boca.-

-Vale- si quería seguir creyendo que era completamente heterosexual, y de que alguna manera yo había obligado a su cuerpo excitarse sin algún esfuerzo de mi parte, bien. No fue como si lo hubiera disfrutado. Me dirigí a la salida de la cocina, acordándome de que el por qué me había escapado de clase era para preguntarle una cosa- Hey, ¿cuáles han sido tus resultados?

-¿Resultados? ¡¿Hablas sobre los malditos resultados después de que lo que ha pasado?!

-Sí- me giré a mirarle, apoyando los brazos en el marco de la puerta. Aquí estaba, intentando ser un adulto e ignorando lo que mi cuerpo quería que hiciera, pero él volvía al asunto- ¿Los resultados de qué test? ¿Y de qué forma estoy involucrado?

Por la manera en la que miró alrededor de la habitación para evadirme era obvio que estaba incómodo. Como si me importara. Solo quería saber por qué me ignoraba, cuando, aparentemente, su cuerpo reaccionaba bien al contacto físico cercano.

-¡No es de tu incumbencia! ¿Y cómo te has enterado?

-Shikamaru. ¿Acaso importa?

-¡Sí! ¡La próxima vez que le vea pienso matarle! ¡Diciéndote cosas sobre los resultados sin ningún permiso!- bien, ahora esto se estaba volviendo irritante. Entrecerré mis ojos y me acerqué a él. Claro que él era tal vez más rápido que yo, pero se había echado hacia atrás hasta quedar en la esquina del mostrador. Bloqueé rápidamente el puñetazo que iba dirigido a mi cabeza y agarré la muñeca fuerte mientras le miraba. Sintiendo como mi paciencia desaparecía, estreché nuestros cuerpos contra el mostrador. La única manera de la que iba a hablar era a la fuerza. Un escalofrío me recorrió la columna cuando una malvada idea me vino a la mente. Claro que tendría que tener contacto no deseado con el dobe, pero viendo como negaba con la cabeza me hizo darme cuenta de que verbalmente no íbamos a llegar a ninguna parte.

-Voy a darte una última oportunidad para que me digas qué son esos resultados. Ahora dirás que no, pero te prometo que no por mucho tiempo-me aseguré de mantener los ojos fijos en los suyos, sintiendo como su cuerpo se tensaba por la mirada.

-Al-aléjate de mí, teme... ¡Aléjate!- se removió cuando le agarré la otra muñeca y se las posicioné tras la espalda, después de haberle dado la vuelta de forma que quedara con el estómago pegado a la encimera. Antes de que pudiera decir algo, pegué mi pecho a su espalda, dejándole prácticamente inmóvil. Siendo honesto, sólo había planeado chantajear a Naruto amenazándole con decirle a Kiba lo de nuestro "experimento" de hace unos minutos. El sujetarle sólo era para evitar que me pegase durante el interrogatorio. Pero el dobe no dejaba de retorcerse. Me di cuenta rápidamente que el tener el culo de Naruto contra mis caderas era un error. Que fue confirmado cuando comenzó a dar sacudidas hacia atrás, rozándose inintencionadamente contra mi semi-excitado cuerpo. Apreté los dientes. Esto debía parar pronto.

-Lo que me estás escondiendo, dímelo -suspiré deliberadamente contra su oreja. Me había dado cuenta un par de veces que eran su punto débil. Así que la sensación de sentir aquel estremecimiento en todo su cuerpo hizo que mereciera la pena el no disimular lo duro que me estaba poniendo. Sintiendo una súbita necesidad de apartarme de él, volví al asunto principal- Naruto, dilo.

-N-ni de broma, ¡vete a la mierda!- ¿cuándo había adquirido aquella falta de aire en su voz? Para un chico "heterosexual" parecía no importarle para nada que mis labios rozasen su oreja. En efecto, a pesar del dolor que estaría sintiendo en los brazos, su espalda se arqueó de tal manera que su piel volvió a rozarse contra mis labios. Sus inútiles intentos para escapar de antes habían parado y habían sido sustituidos por jadeos. Cerró los ojos. Miré su rostro por encima del hombro antes de burlarme.

-Podrías actuar como si estuvieras disgustado- no le di tiempo a contestar antes de que mis instintos entraran en juego. Yo era conocido por mi inteligencia y madurez que destacaban sobre mis compañeros. Y cualquiera que hubiera oído el apellido Uchiha alguna vez, sabía que éramos corteses y teníamos dominio personal sobre cualquier otra cosa. Pero los movimientos de este idiota era más de lo que mi cuerpo quería soportar. Así que ignorando la parte racional que le habría mandado a la mierda, se me ocurrió otra solución para su insubordinación.

Manteniendo con una mano bloqueadas sus dos muñecas, deslicé la otra por su costado hasta palpar los músculos de mi compañero. La suavidad del roce hizo que se tensara y volviera a removerse, sacudiendo su cabeza; pero no había protestado verbalmente aún, y sus caderas estaba ahora rozando la encimera en vez de a mí. Supe que no había vuelta atrás cuando oí un gemido ahogado al pasarle la mano por los pezones. Habías esperado que se resistiera, ¿verdad? Estaba siendo prácticamente acosado en su propia cocina, por su compañero de cuarto. Seguramente habríais dudado de que Uzumaki Naruto se arqueara de placer bajo el tacto de un hombre. Pero lo hizo, y trajo consigo una sensación de orgullo a mi pecho.

Las líneas que imponían los límites y la sexualidad desaparecieron. Solté sus manos, sabiendo a medias que se agarrarían al mostrador en vez de suponer una amenaza. Típico de Naruto el buscar satisfacción física antes que mental; era una de las razones por las que pegaba antes de preguntar siquiera, el por qué abrazaba a alguien y felicitarle antes de saber cuáles eran las buenas noticias, el por qué sus caderas buscaban patéticamente el contacto de mis dudosos dedos mientras yo me mantenía tras él, dubitativo. Claro que Naruto buscaba lo que buscaba, ¿pero por qué estaba yo ayudándole a alcanzar esa liberación? Yo no ganaba mucho dejando mis dedos deslizándose hasta la piel aterciopelada de su oculto miembro. Excepto aquellos atrayentes sonidos que estaban siendo gemidos contra mi oído.

Y el cuerpo del dobe no estaba para nada mal. Me refiero, había visto peores. El pelo había comenzado a pegársele a la cara por el sudor acumulado a lo largo de su piel. No creía que se hubiera dado cuenta de que su cabeza había caído apoyada en mi hombro o que sus nudillos se habían vuelto blancos por la fuerza con la que agarraba la encimera. Sus ojos aún estaban cerrados y sus labios entreabiertos en una plegaria silenciosa. Realmente era un dobe necesitado. El latido de su cuello llamó la atención de mi boca y distraje mis pensamientos sobre lo guapo que era lamiendo aquel lugar. Mis dedos agarraron y acariciaron su polla, frotando con la yema de mi pulgar su hendidura cada pocas caricias. Pareció apreciarlo, porque su espalda se arqueó y su culo pegó fuertemente contra mi. Fue ahí cuando me di cuenta de la pesada respiración que provenía de ambos, y de que mi otra mano se deslizaba por su brazo para capturar una de sus muñecas. No iba a dejarle ser codicioso.

Pensé, mientras me desabrochaba los pantalones y continuaba masturbando a Naruto, que él iba a resistirse más en tocarme. Me refiero, pretender que una chica está tocando tu polla es mucho más fácil que pretender que tu chica tiene polla. Así que tal vez titubeé un poco en volver a agarrar la muñeca que había dejado en mi estómago. Pero tan pronto como mis dedos se deslizaron por su piel, me di cuenta de que no iba a ser necesario que le forzara. Hn. Tal vez no fuera tan despistado al final, porque una vez que sentí sus fríos dedos cerrarse alrededor de mi excitación, le mordí el hombro. Me dio igual el si le había hecho daño; nada me iba a hacer gemir. Y mucho menos un novato como Naruto acariciando mi pene como si llevara años haciéndolo.

Después de aquello, tenía luz verde para lo que fuera. Moví mis dedos al mismo compás que el movimiento de sus caderas, mientras intentaba que mi cuerpo no sucumbiera a las ansias de moverme contra la piel áspera de la palma de su mano. Deslizó la mano contra la piel gruesa de mi boquilla, y gruñí por el intenso placer que sentí. La posición en la que estábamos era extraña, y sabía que su muñeca estaba torcida en un ángulo extraño mientras me jodía* con la mano. Pero nadie dijo que yo no fuera egoísta, y hacer que nos corriéramos se convirtió en mi primera prioridad. Me daba lo mismo que ahora Naruto hubiera gritado todo lo que necesitaba saber (y por qué hacía esto), no me habría detenido. ¿Se estaba dando cuenta de que sus labios estaban chupando la piel de mi cuello? Lo vería mañana por la fuerza que estaba usando. Sintiendo que debía devolverle el favor, agarré un trozo de piel de su hombro y succioné, mientras con mi otra mano delineaba su oreja.

-Ma-maldición... Sa-suke...- de pronto todo su cuerpo se tensó . Gritó lo suficientemente fuerte como para que cualquiera que estuviera fuera se preocupara si no fuera por el hecho de que Naruto ya era escandaloso de por sí. Mi gemido acompañado por su nombre fue más débil, acallado contra su piel cuando sentí el líquido chocar contra sus dedos y el bóxer. Fue el orgasmo más sobrecogedor que he tenido porque no estaba esperándolo. Pero oír aquel innegable gemido de mi nombre, destruyó la resistencia que quedaba en mi. Y, minutos después -mi cuerpo aún temblando por el orgasmo- miré de reojo por encima de su hombro para ver los restos de su clímax deslizándose por su pierna hasta el suelo. Era la oportunidad perfecta para remarcar lo débil que parecía apoyándose en mí, yo como soporte, pero no lo hice. Tal vez porque no tenía ni idea de lo que acababa de ocurrir entre dos mejores amigos, uno hetero y otro gay, mientras discutían sobre unos resultados. Tratando apartar mis pensamientos de ello, alcancé un paquete de pañuelos, ofreciéndole uno mientras yo limpiaba la parte posterior de mi cuerpo.

-Joder...- de pronto el rubio se separó de mí, manteniéndose sobre sus piernas que, estaba seguro, no estaban listas para sostenerle aún. Cayó sentado en una silla, limpiándose la saliva de nuestro previo juego de su boca. Me di la vuelta y me apoyé contra la encimera, mirándole en silencio. Sabía que estaba reviviendo los últimos minutos, mirándose los pies mientras apoyaba la frente en su mano- ¡Joder!

-Eso ya lo has dicho.-

-¡Ya lo sé, teme!- exclamó, mirándome cabreado. Me encogí de hombros y volví a mirar a la persiana rota, preguntándome si alguien del otro dormitorio nos había visto.

-Hn.-

-Esto es tu culpa- suspiré y puse los ojos en blanco. Claro, podía decir eso. También podía decir que todo esto había empezado porque Naruto me besó. Pero por la manera que estaba interpretando las cosas, dejé que viviera en su mundo de ilusiones.

-Bien. Limpia el lío que has montado- murmuré, mirando de reojo al resto de lo que quedaba del orgasmo en el suelo. Se sonrojó y saltó de la silla, los efectos de lo que había ocurrido al fin parecían haberle hecho efecto.

-¿Qué coño pasa contigo? Tú... tú... ¡no puedes asaltar personas de esa manera! ¡Diciéndome que quieres saber a cerca de los resultados y usándolo como escusa para meterme mano! ¡Eres un pervertido, Uchiha Sasuke!- le fulminé con la mirada antes de separarme del mostrador y quedar en frente suyo.

-No te he obligado a responder, lo has hecho por tu cuenta. Puedo ser un idiota, pero no te he violado-

-Ya sé que no me has violado. No he dicho que lo hicieras. Yo solo...- Naruto inspiró profundamente, cosa que pareció no funcionar porque su voz seguía estando tan alterada como antes- Esto está hecho un verdadero lío. O sea, vale, sabía que eras gay, me parece bien, pero- un momento. ¿Acababa de decir que lo sabía?

-¿Cómo?-

-¿Uh?-

-Que cómo lo sabías, dobe- de golpe, pareció darse cuenta de su metedura de pata, porque cruzó sus brazos como para ocultar algo de mí. Este crío era demasiado predecible.

-Tú... me lo dijiste.-

-No lo hice.-

-¡Sí que lo hiciste! Sólo que tú... eh... no sabías que lo hiciste- me quedé mirándole atentamente mientras intentaba reírse. Y, de pronto, comprendí.

-¿Has leído los resultados del test, cierto?- gruñí con más enfado del que quería mostrar. Pero siendo completamente honesto, ahora estaría agarrando su cuello con mis manos y estaría volviéndose azul en este instante.

-¡No! ¡No lo he hecho! ¡Los resultados sólo me han dado un tío!-

-Será mejor que te expliques Uzumaki, y me refiero a ahora.-

-¡Vale, vale! Resulta que el test no era precisamente para clase de educación física. Era... un... un test de "almas gemelas"- oh, debía estar bromeando. Sabía perfectamente de lo que estaba hablando. Alguno de los grupos me había hecho sentar en esa mesa para que más chicas tuvieran más probabilidades de estar conmigo. Obviamente, no quise rellenarlo por mi sexualidad, así que dije que no. La idea de una "media naranja" era totalmente estúpida, y debí saber desde el primer momento en el que Sasuke me dio esa hoja que no iba en serio- Me costó como cinco dólares en el comedor.

-¿Qué te poseyó a hacer eso?-

-Bueno es sólo que... grr... simplemente estoy enfermo de ser bombardeado por tus fangirls cada vez que intentaba entrar a la habitación, así que Ino me dijo que-

-¿Por qué ibas a hacerle caso a Ino?- pregunté cruzándome de brazos. De todas las personas de quienes había podido recibir algún consejo, ella era la única que no tenía ningún indicio de qué estaba hablando. No era ninguna sorpresa que consiguiera el papel de Julieta, la loca mujer que convenció a su novio de que la enterrara viva para que total acabara muriendo al final. Buena búsqueda Naruto.

-¡Cállate y escucha! Ella es la única chica con la que hablo a parte de Sakura, y se vuelve loca cuando mencionas "fangirls de Sasuke" desde que ella solía ser una. Así que cuando Ino me dijo que lo único que necesitabas era una novia, pensé que sería fácil porque todas te atosigan. Pero me olvidaba del hecho de que tú tienes un carámbano de hielo metido en el culo- porque que yo fuera gay no era una razón por la que me mantuviera alejado de las chicas. No. Tenía que ser un carámbano de hielo- Así que a Kiba se le ocurrió esta idea.

-No me sorprendo de que haya acabado así. Les preguntaste a Ino y a Kiba. Y si te unimos a ti a la mezcla, tenemos a los tres títeres reencarnados.-

-¡Oye, ¿cómo íbamos a saber que tirabas a la otra acera?! No fue hasta que el... nombre de un tío salió cuando nos dimos cuenta- murmuró, sonrojándose levemente por algo que le molestaba.

-¿Qué tío?-

-¡No pienso decírtelo! ¡Ve a buscarle en tu tiempo libre! ¡Y-y me debes cinco pavos!- se dio la vuelta rápido e hizo un movimiento para salir de la cocina, pero el cogerle de la muñeca fue una buena forma de pararle. Pero no se dio la vuelta, solo protestó- Déjame ir.

-¿Conozco a la persona?- tal vez nunca me hubiera dado cuenta antes, pero hacer a Naruto sonrojas era mucho más divertido que hacerle rabiar. Porque al final, acababa enfadándose de todos modos y eso duplicaba mi diversión. Despacio, comencé a echarle hacia atrás mientras intentaba adivinar- ¿Es alguno de nuestro amigos?

-Como si algún amigo nuestro fuera gay.-

-Por lo que dices- me fulminó con la mirada. Cogiendo ventaja de esa mirada, tiré tan fuerte de él que le hice trastabillar en frente mío. - ¿Tú hiciste el test también, no?

-¡S-si! ¿De qué otra manera iba a convencerte? Y podría haberme olvidado de ello, solo si Shikamaru no hubiera abierto su vaga bocaza.-

-¿Así que quién te ha tocado?- reprimí una sonrisa cuando sus ojos se abrieron por pánico. Eso comenzaba a ponerse interesante. ¿Supo Naruto que era gay después de recibir el resultado?

-¿Q-qué?-

-Me has dicho que no vas a decirme mi resultado. Dime el tuyo entonces.-

-¿Por qué? ¿Para quitarme mi chica? ¡Ni de coña!- así que le había tocado una chica. No me importó mucho, el test era falso de todos modos.

-No voy tras tu chica. ¿Quién es?- pregunté recibiendo una mirada furibunda de nuevo. Muy bien, si quería comportarse como un crío, lo haría a la fuerza. Alejándome de él, salí de la cocina y entré a su cuarto, echando un vistazo alrededor. Le oí gritar detrás de mí, pero hice caso omiso y cogí el sobre en el que había guardado nuestros tests. Esquivé su placaje antes de salir del cuarto, sacudiendo la cabeza. Para alguien que tenía tantas ganas de mantener esto en secreto, no lo escondía muy bien.

-¡Ni se te ocurra abrirlo! ¡Es mi correo, puedo hacer que te detengan!- gritó Naruto siguiéndome hasta el salón. Abrí el sobre amarillo antes de sacar los papeles que había dentro, comenzando a desdoblarlos mientras la voz de Naruto subió de tono por el pánico- ¡E-eso no quiere decir nada, teme! ¡E-es sólo un estúpido te-test!

-¿Te he tocado yo?- subí la mirada despacio a él, gruñó y me quitó el papel de las manos para romperlo y tirarlo al suelo. Comenzó a pisotearlos. Bueno, bueno, alguien tenía problemas de ira.

-¡Esto no significa nada, Sasuke! ¿Por qué querría alguien estar con un mamón como tú de todos modos? Sólo puse bisexual porque pensé que el test supondría que yo era hetero y me diría quién es mi alma gemela, ¡pero solo sacó su nombre!-

-Así que... ¿no hay chica?- pregunté arqueando una ceja.

-¿Tú cuentas?-

-Oh. Gracioso. Dilo otra vez.-

-Cállate gilipollas.-

-Hn- nos miramos durante un tiempo, sin saber muy bien qué decir. Sabía que en algún momento vería a un Shikamaru decir "te lo dije". Era realmente irritante.

-Será mejor que vengas a mi actuación la semana que viene- parpadeé en confusión por el súbito cambio de tema. Pero se me pasó en seguida cuando Naruto se quedó mirando mi hombro con un sonrojo en las meillas, y sus manos se convirtieron en puños a ambos lados de su cuerpo- Y no me refiero a ver sólo la mitad, si no la obra completa. Y... ¡y comprarme algo por mi actuación!

-¿Y qué si tuviera planes?- suspiré, sabiendo que no los tenía. Sakura me había dicho que debía ir con ella para ver a Naruto y a Lee pelear. Pero no pensaba decírselo.

-Cancélalos. Vas a venir a verme.-

-¿Sólo a ti?- pregunté. Arrugó la nariz, pensativo, antes de mirarme a los ojos y sonreír por primera vez en seis días. Relajó la extraña tensión que se había creado entre ambos.

-Claro que sí. ¿Por qué si no ibas a ir?-

-Dobe.-

-Teme.-

-Seguramente vaya a perder mi tiempo yendo. Pero es una buena escusa para verte morir- dije, sonriendo. Gruñó y después miró hacia otro lado con aire infantil.

-Sí, y por lo menos tendré la oportunidad de besar a una tía que está cañón antes de morir- le miré con burla y después me acerqué a él, poniendo mis dedos bajo su barbilla para dirigir su mirada a la mía. Ambos nos intercambiamos miradas molestas a pesar de los pocos centímetros que separaban nuestros labios. Le oí coger aire. A pesar de que aseguraba que no le iban los tíos, sí que se dio prisa en besarme. Fue corto, y nada romántico. Tal vez fuera por la frustración de saber que nuestra relación no era de amigos precisamente. Tal vez fuera un empujoncito para empezar todo este rollo de "novios".

Me separé de él despacio. Riendo en silencio cuando le oí protestar. Al parecer no había terminado aún.

-Sigue soñando... "alma gemela"- murmuré presionando la palma de mi mano sobre su frente y haciendo que cayera hacia atrás en el sofá. Sonreí al ver lo fácil que era cambiarle de actitud sexual a enfadada.

Almas gemelas... esto podía ser interesante.

.

.

.

.

CREDITS TO - NAVYBLUEWINGS or NIKI

¡Y por fin lo acabo! -jadea y se seca el sudor de la frente- Nuestro pequeño Sasuke... ¡que es todo un pervertido! *w*y haciendo como si nada de lo que haga Naruto le afectara... ¡oish! ¬3¬

¿qué tal ese pequeño lime, mis pequeños? -giño, guiño- ¡Espero vuestras opiniones!

¿algún review?

¿porfiiiiiis?~

*Joder significa molestar o "follar", por decirlo así. En este contexto se refiere a la segunda opción ;)

Natsuki Akagami.