Capitulo 2: Susurros de ambiciones

Isla EverGreen…

- ¡No, no, no, no, no, no, no! - Decía desesperado un chico de pelos alocados pelirrojo. La razón era que el bote que había conseguido había sufrido un par de agujeros por las balas que le dispararon al robar la pequeña embarcación y ahora esta se estaba hundiendo.

En el centro de Villa Evergreen…

- ¡Hum! ¿Que será todo ese alboroto? - Se preguntaba una bella joven al ver una multitud gritando y riendo en un circulo, como si estuvieran viendo una pelea.

- ¡Señoras y señores! ¡Niños y ancianos! ¡Y escorias del mar! ¡Se les esta presentando el reto e sus vidas! ¡Por tan solo 50 Berries pueden retar al mismísimo campeón de Armwrestling de esta isla! Aplaudan a…Bon Rockiball! - Todo esto había sido dicho por medio de un alto parlante por un hombre vestido de colores ridículos, no medía mas del metro y medio. Y a su lado estaba un hombre que parecía un gorila por sus prominentes músculos, este vestía con solo unos pantalones blancos dejando al desnudo su musculoso y peludo pecho. No tenia cabello y poseía una barba medio corta, ambas de color castaño.

La gente empezó a aplaudir ante la imponente persona en frente de ellos. - ¡YA ESCUCHARON CABRONES! ¡POR TAN SOLO 50 BERRIES PUEDEN RETARME! - Se podía ver el ego de Bon a Kilómetros de distancia. - Y no solo tendrán el honor de retarme, si no, podrán ganar 500 000!

Esto había llamado la atención de la joven, se estaba quedando sin dinero y esta era una buena oportunidad para abastecerse. - Yo lo haré. - Avanzó entre la multitud con su mano derecha levantada. Él campeón no perdió el tiempo y se deleito con la vista al ver semejante mujer, esta llevaba un pantalón largo negro ajustado, con un gran cinturón con una hebilla blanca, también tenia puesto un corser color verde oscuro con la imagen de la cabeza de un dragón blanco en un costado. Chaqueta de cuero marrón oscuro, unos guantes de cuero blanco que combinaban junto a sus botas blancas por debajo de las rodillas y una mochila azul marino. Pero lo que mas resaltaba de aquella mujer era su peculiar cabello color verde.

- ¡Vaya! Así que Kami me ha recompensado dejando que toque a tal belleza, ¿eh? - Aquel tipo ya la estaba sacando de sus casillas por su falta de humildad y al hablar así de ella.

Solo empecemos. - Contesto cortante. Puso su codo sobre la gran y resistente roca en la que todos habían estado compitiendo, mientras el hombre la imitaba.

- ¿Que tal si hacemos un trato preciosa? - Le hablaba el socarrón. - Si tu ganas te doy todos los ingresos, en otras palabras lo que han tenido que pagar los retadores y los espectadores. - Sonrió confiado.

- ¿Y si tu ganas? - Esa apuesta le estaba interesando.

- Me darás esa cosa extraña de tu cintura, parece valiosa. - Se relamió al ver como ella se tensaba por apostar algo importante para ella. - O puedes ser mi novia… -

- Que sea lo primero. - Dijo colocando lo que apostaba a un lado. Esto era un arma, pero no una simple arma, era una extraña caja metálica con un mango sobresaliente. Y no le gustaba nada apostar algo importante como ello, pero necesitaba el dinero y no estaba dispuesta a robarle a alguna persona inocente.

- ¡BIEEEN! ¡QUE ESTO COMIENCEEE! - Grito el anunciador dando comienzo a la lucha de brazos. La gente animaba y abucheaba a ambos contendientes, el apoyo se concentraba mas en aquella mujer por el desprecio que se había ganado Bon.

- ¡Tch! ¡Ingratos! - Se quejaba este que e veía no se esforzaba para nada. - Pero esto ya me aburrió. - Al terminar de decir esto empezó a ejercer mas fuerza haciendo retroceder a la mujer de cabello verde hasta la mitad, pero noto algo raro, esta mujer no había cambiado en nada su expresión facial, hasta parecía aburrida.

- ¿Eso es todo? - Pregunto con sorna. Entonces ella empezó a ejercer mas fuerza que Bon haciendo que este sea el que retroceda. - Me lo imaginé, eres solo lengua. - Dijo dejándolo a su merced y a punto de que haga tocar el suelo con la mano de Bon.

- (Maldición) - Pensaba la principal atracción de aquella demostración de talentos. Y eso era, una demostración de talentos en medio de un pueblo pintoresco y alegre. La música que tocaba los aldeanos se había vuelto mas rápida para el ritmo de la lucha de brazos.

- (¡Vamos Bon! ¡Tu eres mas fuerte que ella! ¡Tu tienes un sueño que cumplir!) - Decía en su mente el extravagante anunciador como si su compañero y amigo lo pudiera escuchar.

- (¡Maldita sea esto no puede acabar así!) - Se repetía una y otra vez. Su brazo le dolía, sentía que en cualquier segundo se iba a romper. Su brazo estaba hinchado de tanta sangre que estaba circulando por el esfuerzo, sus venas, tanto de su brazo como su calva cabeza, brotaron.

Flashback…

- ¿Mamá? - Llegaba un niño bastante sucio y con su ropa desgastada a casa.

- ¡Santo cielo! ¡Bon! ¿¡Que te pasó?! - Preguntaba preocupada la ama de casa a su hijo, ella era rubia, con un peinado hogareño y un vestido sencillo blanco con un delantal azul encima. - ¿¡Fueron esos bravucones otra vez cierto?! -

El niño simplemente bajo la mirada avergonzado y con lágrimas en los ojos. Asintió. - Perdóname mamá… Perdóname por ser tan débil y no poder defenderme… - Aquel niño era delgado, muy delgado y débil, su altura era menor al promedio de los demás niños de su edad, todo eso provocaba que los demás niños de su edad se burlaran y le maltrataran constantemente.

A su pobre madre no se le hizo nada fácil contener las lágrimas por su pequeño y lo abrazó. ¿Era todo lo que podía hacer por él? Estaba furiosa consigo misma. - No hijo… Perdóname a mí… - Bon totalmente emocional por lo buena que era su madre también la abrazó y lloro con fuerzas. - Nunca olvides esto hijo… La fuerza no se mide por el peso que levantas… Ni por el tamaño de tus músculos… Se mide por tu voluntad y el tamaño de tu corazón… - Esas palabras hicieron eco en Bon hasta lo profundo de su ser…

- ¡Te prometo que algún seré muy fuerte madre! - Dijo aun llorando. Su madre no podría haber estado mas orgullosa de las palabras de su hijo.

Fin del Flashback…

- ¡GGRRAAAAHHH! - Gritó con fuerzas Bon levantando de la profundidad en la que e encontraba su brazo llevando la lucha de fuerzas a su favor.

- Ya has perdido. - Dijo la mujer de cabello verde dando todas sus fuerzas e impactando el brazo de su oponente en la roca destruyéndola hasta la mitad. - Has luchado como un guerrero, a pesar de ser un bravucón. - Dijo tomando su arma, la bolsa de dinero, y dirigiéndose fuera de la multitud.

- ¡E-ESPERA! - El grito provino del anunciador que ahora apuntaba con una pistola por la espalda a la mujer. - No dejare que te vayas así como así después de humillar a mi mejor amigo. - Decía totalmente furioso por ver a Bon, su único y mejor amigo tan destrozado, emocionalmente hablando de su orgullo. La gente comenzó a huir de ahí aterrados por ser tal vez heridos.

- No, Paky, deja que se marche, gano justamente… - Bon había dicho esas palabras mientras mientras se movía hacia el lado izquierdo de su amigo y con su mano bajaba lentamente el arma. Paky no dejaba de temblar mientras apretaba los dientes. - Fue un honor pelear contra alguien tan fuerte… ¿Podrías al menos decirme tu nombre? -

La mujer detuvo su paso y dijo sin voltearse. - Xalena. - Fue todo lo que respondió antes de continuar camino.

- ¡Xalena… Algún día… Nos volveremos a encontrar, y ese día seré mas fuerte que tú! - Gritó despidiéndose y viendo como se marchaba.

- ¿Bon?... ¿Entonces… El Show continua? - Preguntó Paky esperanzado por ver como Su amigo se veía con la misma confianza de siempre.

- ¡Grahahaha! ¡Por supuesto mi pequeño y extravagante mejor amigo! - Dijo sonoramente feliz.

- ¡Oí! ¿¡Era tan necesario lo de extravagante?! - Decía molesto paky mientras daba múltiples golpes en la cintura a Bon con su pequeño bastón.

….

Xalena continuaba caminando, despreocupada por ya tener el dinero suficiente para comer por un par de años. Aunque algo le daba mal espina. Su sexto sentido le informaba de que algo andaba mal, rápidamente se fijo dentro de la bolsa que contenía el dinero… Vacío, exacto, la habían timado, pues dentro de la bolsa solo habían 5000 Berries y un montón de piedras. - Esos tipos son todo un caso. - Dijo riendo levemente mientras se dirigía a por algo de comer. Ya estaba atardeciendo, y eso solo podía significar una cosa… Iba a anochecer.

- ¿Que me tiene preparado el destino para mañana? - Se preguntó entrando en un local de comida.

El destino le tiene preparado mucho…y algo especialmente importante esta por venir...