Nos leemos otra vez (\oAo/ )
La verdad es que tengo todo este fic planeado, todas las ideas concretas, pero el tiempo es mi enemigooh (8) no de verdad, estupia y seunsual ingieneria civil quimica que me deja sin tiempo de hacer nada de nada de nada de nadah C:
Y bueno, espero no haberme tardado mucho en actualizar. !la universidad se ha apoderado de mi pobre y pervertida alma! D: y bueno, como se que hay muuuchas personas que les gustó el capitulo anterior y querían la conti pronto, se las dejo sin meterle tanto blah blah...
Hetalia pertenece a el kawaiiosisimo Himaruya Hidekaz (es que me dio flojerita escribirlo en el anterior)
El primer amigo
Estaba sentado sobre una mesa mientras charlaba y reía con mis amigos Francis, Antonio y Gil. Me encontraba a punto de terminar de contar un chiste, justo en esa parte donde todos esperan el remate previa a la carcajada colectiva, cuando Alice aparece de la nada, interrumpiendo el momento y pidiéndome hablar con ella a solas detrás de las canchas. Los chicos se burlan amistosamente, ya que saben que hace un tiempo estuve saliendo con la rubia. Pego un salto y me bajo de la mesa, para seguir a la chica. Una vez que llegamos al lugar, debajo de las gradas detrás de las canchas, donde podían apreciarse chicos fumando hierba o bebiendo alcohol a lo lejos, pero estando bajo las gradas. Ese, es el lugar de la escuela donde todos los estudiantes saben que "lo que pasa tras las canchas, se queda tras las canchas" Por lo que supuse que Alice, o quería platicar seriamente de algún asunto importante y personal, o quería follar rápido. Si es la primera, espero que no sea haberme "sacado el premiado" si es lo segundo, la verdad y no tengo ganas de hacer esas cosas con Alice.
La chica reclina su espalda en un fierro, se cruza de brazos, y con su típica mirada seria, acomoda sus lentes para comenzar a hablar. Me pongo nervioso, sea lo que sea, de verdad espero que no sea algo tan grave.
-Bueno Alfred. De seguro no sabes por qué te cité aquí, y no te dije nada frente a los chicos.
-La verdad es que me extraña un poco. Después del recreo tenemos biología, me hubieses dicho ahí que es lo que…
-Verás, no es tan simple. No puedo hablar de esto delante de las demás personas. Es un tema muy delicado el que quiero tratar contigo, y espero que te quede claro.
-¿Qué?
-Se trata de mi hermana menor, Angie.
-Ah sí, buena chica –Mi corazón da un extraño vuelco al escuchar nombrarla. -¿Qué pasa con ella?
-Verás, ¿Cómo te lo explico…? No quiero que te vuelvas a acercar a ella ni a hablarle nunca más en la vida. Olvida que la conociste, y deja todo este asunto atrás.
-¿Por qué?
-Por el bien de ella, y de ti mismo. Mantente lejos de ella. Es todo, nos vemos en clases.
Alice se dio media vuelta, me golpeó con una de sus coletas, y se marchó del lugar. Me dejó con las palabras dando vueltas por la cabeza. Caminé con las manos metidas en mis bolsillos, estaba comenzando a correr un fuerte viento helado, y es que ya el verano está en sus últimos días, y el otoño se aproxima, junto con los primeros exámenes y el inicio del año deportivo. Hay un montón de cosas que me tienen inquieto, mi futuro es uno de ellos, y es que ser mariscal de campo es mi sueño, pero mi vocación es la medicina, aun así, se me es muy complicado escoger uno de los dos. En lo que camino, un balón de soccer llega a mis pies. Miro a mi alrededor para encontrar a las personas que jugaban y lo lanzaron, cuando me doy cuenta que he llegado a los edificios nuevos del instituto: la zona de los niños pequeños. Un grupo de niños, aproximadamente de unos ocho o nueve años, me gritaban que lance la pelota. Uno de ellos me reconoce, y me pide que firme el balón. Me acero a este pequeño, quien sonríe una vez que saco un lápiz de mi chaqueta y le doy mi autógrafo. En esta escuela soy popular, gracias a cuatro temporadas, equivalentes a dos años, en las que he traído el trofeo de primer lugar en fútbol americano con el equipo de la escuela.
Sigo caminando, mientras veo el colorido lugar; juegos infantiles, las paredes y el pavimento de los pisos pintados de muchos colores y con motivos escolares de niños pequeños, niñas saltando la cuerda, algunos pequeños comiendo sus colaciones, en fin, la primaria. Antes esta escuela solo tenía secundaria e instituto, hace ya cinco años, que construyeron estos nuevos edificios, agregando la primaria, el jardín de infantes, y algunos cursos especiales, para niños o jóvenes con dificultades de aprendizaje, ya sea pedagógico como dificultad de aprender, comprender y concentrarse, o simplemente para niños especiales, ya sea que padezcan algún síndrome, deformidad en pares cromosomales que retrasen su mentalidad, o niños que han sufrido accidentes y necesitan, además de su rehabilitación, aprender de manera especial y personalizada, al nivel que se encuentren. Llego hasta el patio donde hay niños y jóvenes con las características que acabo de describir, como chicos de mi edad con síndrome de Down, asperger, algunos autistas, chicos en sillas de rueda, otros hiperactivos adictos al ritalin o aradix retard.
Me siento a observarlos.
De algún extraño modo, siento una especial conexión con todos aquellos niños. Recuerdo que de niño, hasta los siete años sufrí de bulling por mi hiperactividad. Quien diría que aquel ñoño de enormes anteojos, obesidad notoria y amante de los cómics, algún día llegaría a convertirse en el chico más deseado de toda la escuela, y de varias universidades que tienen cedes en la ciudad. Creo que algún día escribiré un libro de autoayuda para aquellos niños que son molestados por alguna diferencia física o de aprendizaje. Me gustaría ser un buen ejemplo para que las personas que se encuentran en medio del matonaje físico, psicológico y verbal, logren salir adelante. Después de todo, soy un héroe, y un héroe jamás debe dejar que los demás sufran lo que uno ha sufrido, por lo mismo, a pesar de ser popular, no discrimino ni miro en menos a los demás, como lo hacen ciertas personas que son de mi círculo de popularidad en la escuela.
Me llama la atención una chica, que está de espalda sentada justo frente a mí, sólo que a una distancia de unos tres o cuatro metros. No estoy seguro… pero su delicada y frágil figura, y ese cabello rubio corto… No lo sé, tal vez sea ella. Pero para estar seguro, iré a ver si es ella, y no me interesa lo que diga Alice, sé que ella aún está sentida conmigo por lo del año pasado. Camino hasta donde se encuentra la chica, y disimuladamente me siento junto a ella. Esta se mueve un poco a la izquierda, creando distancia en mí. No hay duda alguna. Volteo mi mirada para encontrarme con su hermoso y fino rostro y, efectivamente, es Angie. Ahora comprendo el por qué jamás la había visto antes en la escuela, asiste a las clases especiales, en el edificio que está aislado para evitar que los jóvenes se burlen de los que tienen problemas. La chica no despega su mirada de mi rostro, y levemente sonrojada, rompe el silencio.
-¡Alfred Jones!
-Hola Angie.
-¿Cómo estás Alfred Jones?
-Vamos, solo dime Alfred.
-Está bien Alfred… ¿Qué haces en este patio?
-Digamos que me desvié en el camino a clases y vine a dar aquí. ¿Y tú?
-Yo estudio aquí, voy en la clase "C"
-Wow ¿de verdad?
-No te rías –grita sonrojada y luego aparta su mirada- podrías tener un hijo igual.
-No me estaba riendo de ti, sino que de la situación. Me parece divertido volver a encontrarte.
-A mí no, bloody wanker.
-Hey se lo que significa, mi hermana sale con tu gemela y en clases me siento con Alice.
-Ella ayer me gritó. Me dijo que no te hablara nunca más en la vida o tendría serios problemas.
-Pero lo estás haciendo
-Supongo que no me importa. Por una vez en mi vida, quiero desobedecerle. Ella no es mi madre, y yo no soy una niña, como todos piensan.
-Pues se nota a lo lejos que no
Y con esos enormes pechos, dudo mucho que los seas. ¿Qué estás pensando Alfred?, ¡sucio! Mejor escucha a Angie, tal vez si logras acercarte a ella un poco más, descubres si le gustas o no. Ok, estoy hablando solo con mi mente, mejor le hago caso y coloco atención a la chica.
-Alice se la pasa criticándome. Ashley y Arthur viven su vida, pero creo que a Alice le falta vivir la suya y dejar de entrometerse.
-Tal vez lo hace porque te quiere y se preocupa por ti.
De la nada, sus ojos se llenaron de lágrimas.
-¡Pero siempre dice que me odia y que no me soporta!, la he escuchado miles de veces a escondidas hablando mal de mí a François o a Emily.
-Ya… tranquila…
En ese minuto, la única reacción que tengo es abrazarla, dejando que llore y se desahogue en mi camisa. Luego de algunos minutos en los que mientras lloraba y se aferraba de mi espalda como si no hubiera un mañana, yo acariciaba su suave cabello, que olía delicioso, como a cabeza de bebé. Cuando ella dejó de llorar y se dio cuenta de cómo estábamos abrazados, pegó un salto asustadizo y se alejó de mí nuevamente. Negué con la cabeza, y ella apretó sus manos, empuñándolas, y las acercó a su boca como forma de protección. Se veía demasiado tierna y adorable, parecía una gatita asustada. Busco en el bolsillo de mi pantalón a cuadros del uniforme escolar, y saco dos dulces; un caramelo de frambuesa, y otro de naranja. Extiendo mi mano para que saque uno, ella escoge el de naranja, y yo me quedo con el de frambuesa. Ambos abrimos el envoltorio del caramelo a un tiempo, y luego lo comemos. Logro ver sus mejillas levemente coloreadas, mientras frunce el ceño, actitud típica de los Kirkland por lo que he podido notar.
La chica saca su teléfono, un modelo antiguo de los que tienen teclas y se abren como almeja. Es rosa, y tiene un colgante de un mochi con sombrero de copa, ceño fruncido y una rosa en el sombrero. Al verlo, saco mi teléfono, un "IAPH5s" último modelo, con pantalla táctil, y un colgante de un mochi con anteojos y un mechón flotante, similar al mío.
-¿Te gustan los Mochis?
-Pues claro, los dejaron de dar por las tardes, pero creo que disfruto de los clásicos.
-¡Genial! Yo los adoro. Tengo la colección de figuritas, pero me faltan los peluches.
-¿De verdad? Yo tengo el peluche del Mochi Japón, si quieres te lo puedo obsequiar, lo compré en un impulso cuando estaban de moda, pero ahora está guardado en algún lugar de mi armario.
-¿Harías eso por mí?
-Pues claro. A ti te gustan, y yo lo tengo ahí guardado. Pensaba en tirarlo, pero ahora que te conocí, te lo obsequiaré.
-¡Muchas gracias!
Veo como sonríe tímidamente, y al hacerlo, se le nota una pequeña margarita al lado derecho. Me acerco un poco más, y me doy cuenta que es demasiado blanca, incluso llego a verme moreno al lado de ella, tal vez es porque no sale mucho, o porque fui a Miami en las vacaciones y llegué un poco más bronceado. Angie extiende su brazo hacia mí, y con sus hermosos y suaves dedos quita mi celular de mis granes y ásperas manos. Sonríe y cierra sus ojos, luego vuelve a colocar sus manos sobre su boca, y abre nuevamente sus verdes y hermosos ojitos, dejando ver entre sus dedos el colgante del mochi.
-¿Puedo… grabar… mi número?
No puedo creerlo. Esta niña me mató. ¡Es la manera más dulce en la que una chica me ha dado su número! Y vaya que varias lo han hecho. Bruscamente giro mi torso y Cubro mi boca un una mano, mientras que mi rostro arde. Intento evitar el contacto visual con la muchacha, quien preocupada se afirma con ambas manos sobre mi brazo. Asiento con la cabeza, y luego escucho como la chica hace sonar la pantalla táctil.
-No puedo… tiene patrón de seguridad.
Me giro nuevamente hacia ella, desviando la mirada y desbloqueando el teléfono casi por instinto. Una vez que lo logro, se lo entrego nuevamente para que anote su número. En el intercambio de mano a mano, nuestros dedos se topan, haciéndome sonrojar aún más. Ella retira rápidamente mi celular de mis manos al sentir el roce de nuestros dedos, y comienza a escribir. Se escucha el sonido de la pantalla táctil al ser presionada. Una vez que termina, me entrega el teléfono, y se despide mientras corre hacia los edificios. Logro apreciar sus largas y delgadas piernas alejarse, mientras sus pechos rebotaban levemente. Suspiré mientras presionaba mi celular contra mi pecho fuertemente. Una vez que la vi entrar a una sala de clases, donde una maestra con una pechera como las de jardín de niños la salió a recibir, me ajusto los anteojos, bajo mi mirada y veo el nuevo contacto que hay grabado en la memoria de mi celular.
"Angie K. 3"
A la hora de almuerzo, pasando la tercera clase, los chicos me invitaron a ir con ellos, pero estaba distraído, pensando en aquella dulce criatura que agradablemente me encontré en el primer recreo, por lo que se van sin mí. Luego, pasa el grupo de las chicas populares, entre ellas mi hermana Emily, Ashley, la insoportable Julchen que se unió al grupo tras pelearse con sus amigas (bueno, en realidad la echaron del grupo, pero ella es tan asombrosa que cambia la realidad), Annya con su cara de psicópata asesina que me quiere violar y me da miedo, y la pequeña Chu-Yan. La chicas me invitan a almorzar con ellas, pero niego con la cabeza sin siquiera mirarlas. Luego, viene el grupo de las Awesomes, que fueron bautizadas así por Julchen, y aunque ella ya no es parte de ese grupo y odien ese nombre, lo conservan porque saben que eso hace enojar a la albina. Levanto la mirada, y me encuentro con Felicia, Chiara, Sakura y Monika. Me preguntan si quiero acompañarlas en el almuerzo, niego con la cabeza, me pongo de pie, voy a la cafetería por mi almuerzo, en eso paso por el lado de la fea de Maddie, ignorándola como lo hago con ella y con el otro feo de Matthew. No tengo ganas de almorzar en el casino, y el patio siempre se llena de chicos que no me dejan almorzar tranquilo, ya que casi todos son mis admiradores o admiradoras.
Me llevo mi bandeja a los jardines del instituto, y me siento en una mesita de picnic bajo un árbol, y cuando estaba a la mitad de mi almuerzo, escucho una voz dulce y femenina, preguntando tímidamente si puede sentarse conmigo. Gimo pesadamente en forma de afirmación. Al levantar mi rostro, me encuentro con la dulce Angie, sosteniendo su bandeja. Los rayos de sol que resplandecen a sus espaldas, logran hacer que su cabello brille de manera angelical, haciéndole honor a su bello nombre. La chica deja su bandeja frente a la mía, y toma asiento en la banca de piedra que está ubicada frente a mí.
-No creas que te estoy siguiendo.
-No creo eso… pero si no lo haces, por qué…?
-Esta es la mesa donde almuerzo todos los días.
Me fijo que al lado de donde se ubica mi bandeja, sobre la mesita de piedra está escrito con marcador rosado "ANGIE 3" con mayúsculas. La chica come en silencio. En su palto, solo hay un poco de arroz blanco bien graneado y un postre de gelatina sabor piña. Yo en cambio, tengo patatas fritas, arroz con vegetales, pollo al jugo, albóndigas de ayer, ensalada de zanahoria con betarraga y lechuga aliñadas, y de postre tengo arroz con leche, y una manzana. La señora de la cafetería sabe que un héroe debe estar bien alimentado, por lo que siempre me llena mi bandeja con un poco de todo lo que hay, y queda muy contenta, ya que siempre devuelvo la bandeja impecable, a veces llego pidiendo más comida. Incluso está feliz conmigo, ya que dice que yo no desperdicio la comida. Angie en cambio, está apenas con el arroz.
-¿Vas a comerte eso?
-La verdad no. Si quieres te lo doy, parece que te gusta mucho la comida.
-Bueno, tengo que nutrir mi cuerpo para los deportes y mi mente para los ejercicios.
-La señorita Emily te imita todo el tiempo diciendo "tengo que nutrir mi cuerpo para los deportes, mi mente para los ejercicios, y mi estómago para el colesterol" y luego de eso finge comer una hamburguesa.
A pesar que no es nada amable lo que hace mi hermana, no me sorprende. Lo que en verdad me hace sentir extraño en un buen sentido, es la imitación de Angie imitando a mi hermana imitándome. Le sale demasiado inocente. De verdad, si pudiese casarme con esta chica, lo haría de inmediato. Es demasiado perfecta. Rio con la imitación, y luego Angie agrega:
-Y esta es Alice por las tardes "tengo que estudiar para ganarle el primer lugar a ese gordo emancipado sin sentimientos"
-hahahaha.. me impresionas, Alice me llama así todo el tiempo cuando de molesta conmigo.
-Y no has escuchado a Arthur "! François desordenaste todos mis papeles otra vez!"
-Wow Angie, imitas muy bien.
-No, y espera…. Falta la respuesta de su esposa "Ow mon amour, busca en el piso o en la sala del consejo estudiantil, seguramente se mezclaron después de nuestros cariñitos de la tarde honhonhon"
A juzgar por como hizo la última imitación, se nota en su tono de voz que no tiene idea de las cosas pervertidas a las que en realidad se refieren. Ambos terminamos de almorzar juntos. Luego de eso, la chica dijo que quería enseñarme el "lugar prohibido" una zona donde Alice le prohibía estar. Corrimos a dejar las bandejas a la cafetería, la cocinera me felicitó, y le preguntó a Angie si se había comido todo. Le hice una mueca para que mintiera, pero no sé si es muy honesta o no comprende las indirectas, porque le dijo a la cocinera que me dio su almuerzo. Ella le dijo que si hacía eso, nunca se "recuperaría" y que tenía que seguir su "dieta" que le recetó el doctor. Ella asintió apenada, y luego nos retiramos.
Caminamos hasta el edificio de clases de los alumnos más grandes, donde tengo la mayoría de mis clases. Subimos en el ascensor hasta el piso seis, y luego Angie me condujo por las escaleras antiguas dos piso más arriba. Ella abrió una puerta, de la cual tenía una copia de la llave, y tras esta había cintas de "no cruzar" que impedían el paso a la azotea de la escuela. Angie pasó por abajo, mientras yo salté las cintas. Ambos llegamos a la azotea del edifico más alto y grande del instituto. Angie se apoyó en una baranda, que tenía la vista a las canchas de tenis, el jardín y la piscina del instituto. Me paré junto a ella y aprecié la hermosa vista. A lo lejos, se veía la ciudad. Angie poyaba sus brazos en el barandal, mientras descansaba sus hermosos y firmes pechos sobre este. Su corto cabello bailaba con el viento, mientras que su falda se movía hacia delante y haca atrás. Sus ojos verdes brillaban al ver aquella hermosa vista. Fue cuando recordé que le tengo pánico a las alturas.
-Angie, ¿esto es seguro?
-La verdad es que un estudiante murió al caerse de aquí, o eso creo. Solo sé que mi hermano ordenó que cierren los dos últimos pisos y que se prohíba el acceso aquí. Pero me robé la llave y le saque una copia sin que se entere.
-Bueno… no te lo había dicho, pero sufro de vértigo. A pesar de ser muy atlético, me dan miedo las alturas.
-Perdón… -La chica amenazaba con llorar nuevamente-
-¡No te preocupes! … no lo sabías. No tienes que pedir perdón.
-Está bien. Vámonos de aquí si quieres.
-¿Tienes más clases?
-En realidad hoy no me tocaban clases. Pero me gusta venir a la escuela, aunque no tenga amigos aquí, me gusta este lugar, puede sonar tonto, pero a pesar de no tener a nadie, aquí me siento más acompañada. Veo a otros chicos, los grupos de amigas, y es más divertido que estar en casa sola.
-Bueno… ya no estarás sola.
-¿Ah no?
-Desde hoy en adelante, Angie, seré tu amigo, así lo quiera Alice o no.
Ella se acercó a mí, se abrazó de mi brazo derecho, hundió su rostro en este, y asintió con la cabeza.
Murica plz XDDD
Credito a mi linda ukesita J. por la idea del Iaph5s ( I phones 5s )
Bueno, en cuanto a Alice, ya sabrán por que es tán sangrona, y por qué Alfred ignora a Matti y Maddie C:
ah, y bueno, no se si lo notaron, pero la idea de los "mochis" la craneamos con la Fraanchi tras vernos en una semana las dos temporadas y la peli de Clannad XD (ahora rayamos dangos en las micros, así que si son de chile y en la 301 o en la H05 ven dangos, no son grafitis raperos, son de nosotras!)
y recuercen... USUK ES LA LUZ!
NOS OLEMOS LUEGO
-Maggie C:
pd: Imglateda con loh peshoh no me hama ;-;
