Hola de nuevo! Segunda actualizacion y como prometi mas corta :) Quiero agradecer y dedicar especialmente este capitulo a mi hermana, por su apoyo tecnico y moral, y sus criticas constructivas! Quiero que sepas que son de mucha ayuda! XD
Chapter Two: Make a Wish.
Tan solo una semana había pasado desde "el incidente del vivero" como lo llamaban sus compañeros, cuando Abby no hizo otra cosa que poner un pie en el hall del laboratorio cuando le encomendaron ir a la nueva escena de crimen situada en el desierto. No era parte de ella, ya que estaba ayudando al turno diurno, pero era la única que estaba disponible como para comunicarle a Grissom algunos resultados de las muestras. Deseaba ver a Greg y a Catherine, pero su deber estaba primero, así que subió a la camioneta junto al Doc. Robbins y se dirigieron al desierto.
No les tomo mucho llegar y mientras el Doc hablaba con Nick, ella le pedía información a lo oficiales. En cuanto observo la larga cabellera pelirroja, Jim se acercó a ella para darle la bienvenida.
-Y aquí tenemos al rayito de sol, de vuelta- dijo extendiendo sus brazos y Abby no dudo en corresponderle con un gran abrazo. –Bienvenida pequeña- dijo con una sonrisa amable que ella correspondió ampliamente.
-Gracias, Jim- contesto. –¿Has presenciado la lluvia de estrellas fugaces?- le pregunto al detective mientras caminaban por el desierto y este rio entre dientes.
–Si, pero debido al trabajo. Grissom quedo impactado- ambos rieron y el hombre la observo. –¿Has pedido un deseo?- pregunto con picardía y ella asintió.
-Ha sido algo hermoso realmente y si, lo he hecho, el ser científica no me ha quitado aun la ilusión de creer en esas cosas, es algo que conservo de la infancia- contesto con simpleza y simpatía. -¿Y tu?- bromeo sabiendo la respuesta de su superior y tras un leve gruñido por su parte ambos rieron. Mientras se acercaban a la especie de fortaleza bajo tierra, pregunto acerca de su supervisor.
-Está abajo con Catherine- contesto. –Te recomendaría llevar una linterna, está muy oscuro allí- dijo y le tendió una. -¿Camisa blanca, eh?- dijo riendo entre dientes y ella asintió. –Buena elección para el desierto. Ojala yo pudiera deshacerme de este incomodo traje- bromeo y la joven rio mientras se despedía de él. –Abby- la llamo a la distancia y ella volteo nuevamente a observarlo. –Espero que se cumpla tu deseo- dijo con una mezcla de ternura y amabilidad, muy pocas veces vista en él ya que su fuerte era el sarcasmo, pero la joven supo que no bromeaba.
-Espero que si. ¡Gracias Jim!- contesto y se dirigió al Doc.
-Le dije que se apurara, no tengo todo el día y presiento que el calor me matara aquí fuera- dijo el anciano señalando a Nick en la entrada de la fortaleza y Abby presintió que no se tardaba a propósito.
-De acuerdo, iré en busca de Grissom, le daré la información y volveremos juntos al laboratorio para la hora de almorzar, ¿qué te parece?- dijo con una sonrisa picara que logro arrancarle una al anciano que estuvo de acuerdo con el trato.
Camino de prisa hasta el edificio, enterrado a medias y al bajar unos escalones, encontró a su compañero de espaldas observando el lugar, claramente tenso, por la claustrofobia que esto le generaba.
-Hey- dijo alegre y él volteo un tanto sobresaltado para observar de quien se trataba. El color de su rostro volvió a la tonalidad normal al verla y le correspondió la sonrisa aliviado.
-Hola- dijo con esa irresistible sonrisa que le causaba taquicardia a la joven. -¿Qué haces aquí?- pregunto frunciendo levemente el ceño, confundido ya que estaba segurísimo de saber que Abby no estaría en aquella investigación que le había tocado a él, con sus compañeros.
-Me han mandado del laboratorio para entregarle información a Grissom. Tranquilo, no interferiré en tu escena; ni siquiera notaras que estuve presente- dijo ella amable, pero sincera al notar que su presencia lo incomodaba. "¡Como si fuera tan fácil!", pensó él con ironía y bajo la mirada para observar las cicatrices en sus antebrazos a causa de la camisa arremangada, pero no tuvo éxito. Aun no había leído lo que rezaban y cuando le pregunto a sus compañeros, ninguno le quiso contestar.
-¿Ha terminado tu semana de descanso?- pregunto Nick cuando ella se acercó y observo distraída a su alrededor y luego el interior de la puerta.
-Hace unas horas; no podía estar más en casa. Necesitaba del laboratorio- explico y volvió su vista hacia él que la observaba fijamente intentando descifrar que sentía, que pensaba. -¿Entramos?- pregunto mientras encendía la linterna y el cuerpo de su compañero se tenso nuevamente; ella volvió la vista hacia él y le sonrió comprensiva. –No pasara nada- dijo con suavidad y Nick la observo atónito, sin dar crédito a sus oídos. –Estarás conmigo, no te dejare solo- dijo Abby dulcemente y él sintió la tranquilidad que le trasmitían sus palabras, la atención que le había puesto a sus actitudes, para saber que aun estaba marcado por lo que había sucedido hacia poco más de un mes. Es obvio que tras ser enterrado vivo, sientas un cierto rechazo y temor por las edificaciones subterráneas, cerradas y oscuras. La observo sin poder articular palabra alguna y ella volvió a sonreír comprensiva. –Entrare yo primero- dijo tomando su brazo como para darle fuerzas y luego la vio desaparecer en la oscuridad de esa especie de fortaleza subterránea.
-¿Abby?- llamo él con voz ahogada luego de que la oscuridad lo envolviera, extendiendo su brazo ya que la linterna no alumbraba más allá de sus narices.
-Aquí estoy- respondió ella y su mano se encontró con la de él que la tomo fuertemente con miedo, y cuando pudieron verse los rostros, se dio cuenta de que se había acercado más de lo que debía ya que sus narices casi rozaban entre si y el suave y dulce perfume de ella, lo envolvía de una manera irresistible. Se observaron unos minutos y él pensó que la tarea que le había encomendado Grissom no sería tan sencilla de realizar si se presentaban ese tipo de situaciones.
-El Doc. está esperándote- susurro ella respirando el mismo aire que él quien se limito a asentir y carraspear luego de separarse para seguir su rumbo y llegar a destino…
Entre las corridas por el laboratorio y las muestras para analizar del turno diurno, Abby no recibió una bienvenida tranquila ya que no pudo encontrarse con ninguno de sus compañeros hasta la hora de almorzar.
Estaba en su oficina acomodando los últimos informes cuando oyó a Greg acercarse corriendo al enterarse de que su niña había vuelto. Se detuvo en el umbral de la puerta y la observo con el rostro iluminado.
-Pensé que había una estampida- bromeo ella y ambos rieron.
-¡Mi pequeña ha vuelto!- exclamo extendiendo los brazos y la joven se lanzo hacia él, colgándose de su cuello. –¡Como te extrañe preciosa!- le dijo al oído y ella rio entre dientes.
-Ha sido solo una semana- dijo Abby sin darle mucha importancia, tomándole el rostro y examinándolo con ojo crítico. -¿Te has alimentado bien?- pregunto y él sonrió ampliamente corriendo los mechones rojos de su rostro con delicadeza.
-Toda la semana, sin saltearme ninguna comida- dijo orgulloso y ambos rompieron en carcajadas.
Catherine hizo su aparición en el umbral de la puerta cuando los oyó, para saludar a la pequeña.
-Pero si allí estas, sana y salva- dijo sonriente abrazándola con ternura y besando delicadamente la mejilla de Abby que sonriendo ampliamente, le correspondió el abrazo. Ya se habían visto en el desierto, pero bajo la mirada crítica y fría de Grissom, no habían podido demostrarse el afecto como solían hacerlo. A pesar de ser una persona bastante fría, cuando se trataba de Abby, Catherine solía ser mas demostrativa que con el resto ya que le recordaba mucho a Lindsay.
Hablando unos minutos, decidieron que irían a almorzar, ya que la más pequeña había terminado su trabajo para el turno diurno, y Greg y Catherinre tenían una hora de break antes de retomar la investigación.
Del otro lado del corredor, en su oficina, Nick intentaba concentrarse en su informe, pero le era imposible ya que terminaba trasladando su vista del papel a su compañera que hablaba con sus amigos en la oficina más alejada, pero con una visión extraordinaria desde la de él. Intento continuar leyendo, pero debería comenzar nuevamente como las seis veces anteriores. Warrick ingreso para notificarle que almorzarían juntos en el bar de siempre, pero encontró a su amigo demasiado distraído, observando a Abby. Decidió que era el momento adecuado para hablar de ello y de una forma muy astuta, se interpuso en su campo visual, impidiéndole la visión al muchacho que lo observo de repente de mala gana, sin haber notado que su amigo había ingresado a la oficina.
-¿Interrumpo algo?- pregunto el moreno con su tono bromista, traspasándolo con su verde mirada. Nick apretó los maxilares y bajo la vista hacia un costado. –Mira hermano, sé que no confías en mí, pero debes decirme que esta pasando- dijo sentándose frente al aludido que alzo la vista y lo observo dejando ofuscado, los informes sobre el escritorio.
-No es que no confíe en ti y eso lo sabes muy bien- se atajo el de ojos penetrantes, traspasando la mirada verde de su amigo.
-Pero has preferido contárselo a los demás, antes que a mí- inquirió el moreno y Nick lanzo una carcajada escéptica al aire.
-¿Demás? ¡Han sido Grissom y Catherine! ¿Acaso estas plantándome una escena de celos?- pregunto atónito riéndose de la situación.
-No le encuentro lo malo. Eres mi amigo, me preocupo por ti y has estado diferente desde que aquella hermosa criatura pelirroja- dijo en un tono poético señalando a Abby a través de la ventana. –Ha llegado al laboratorio y se ha unido a nosotros- finalizo y lo miro nuevamente alzando una ceja, provocador a lo cual Nick rio entre dientes nervioso. –Mira, no es gran cosa si te has enamorado de ella, Nick- comenzó y el aludido lo chisto de repente, a lo que Warrick lo observo asombrado. -¿Qué? Estoy casado con una enfermera, ¿lo olvidas? Nuestro trabajo es complicado pero no imposible- se defendió observándolo fijamente y se produjo un momento de silencio en el que Nick sopesó la posibilidad de decirle o no la verdad a su amigo. Debía decírselo, era su amigo, pero bien sabia que siempre le había dado la razón a Grissom y si volvía a hacerlo allí, luego de que él le comentara lo que sucedía, no serviría de mucho habérselo confesado a otra persona más. Pero su bondad pudo más que su sentido común y luego de un profundo suspiro observo a su amigo.
-Estoy enamorado de ella Rick- dijo rendido y su amigo asintió sin hacer ningún tipo de mueca. –Pero ese no es el problema. A pesar de lo que puede sentir ella; si me corresponde o no, si le importo o no, o si tendré que hacer malabares para continuar con mi trabajo y la relación, el problema esta mas allá de eso- comento y el moreno alzo las cejas, expectante. –Grissom me ha pedido que reprima mis sentimientos- comento Nick inexpresivo observando fijamente a su amigo.
-¿Qué?- pregunto Warrick, incrédulo.
-En el hospital mientras esperábamos que Abby despertara, se acercó y me pidió que reprima mis sentimientos, que no demuestre nada ya que corre peligro el equipo y ella misma- comento observando hacia un costado y Warrick lo observo asombrado unos instantes. –No entiendo. Es como si no sintiera nada por nadie; como si no fuera humano. Siempre tan frio y calculador, es extraño, a veces asusta- dijo conteniendo la frustración que le causaba el solo hecho de pensarlo.
-Y mira la ironía de la vida que le toco un compañero sensible y demostrativo- bromeo el moreno y Nick le lanzo una mirada cargada de reproches.
-¿Sabes que es imposible verdad? ¿Qué no lograre mantenerlo?- insistió. –Esta pidiéndome que sea alguien que no soy, que haga algo que no deseo, que es difícil para mi. Es como pedirle al sol que nunca se ponga- dijo un poco mas exasperado y su amigo intento calmarlo.
-Nick debes tranquilizarte- dijo suavemente pero era muy tarde.
-¿Cómo quieres que me calme? ¿Por qué te casaste con Tina?- pregunto de repente y el moreno supo hacia donde deseaba ir su amigo.
-Porque la amo- contesto con franqueza de manera simple.
-¿Y que hubieses hecho si Tina trabajara con nosotros y Grissom te hubiese pedido eso? ¿Que no demuestres nada? ¿Qué no seas nada mas que un simple colega para tu compañera de trabajo, que casualmente es la mujer que amas?- dijo de mala gana y Warrick asintió comprendiéndolo.
-Se hacia donde quieres llegar, Nick y créeme que te entiendo. Nuestro trabajo no es nada fácil; nos absorbe de una manera increíble y las relaciones siempre se complican y no duran el tiempo que deseamos pero…- dijo y el aludido bufo bajando la vista presintiendo que su amigo estaría del lado del supervisor, y se asombro cuando oyó todo lo contrario. –No me queda más que decirte que sigas a tu propio corazón- dijo y Nick alzo la vista, atónito. –Sonó un tanto cursi, pero sé que eres bueno para eso- ambos rieron y el clima se relajo completamente. –No perderé a un amigo por darle la razón a mi supervisor, que claramente esta equivocado. ¿Sabes que me tienes para lo que sea, verdad?- pregunto y Nick asintió sonriendo.
-Gracias- dijo y ambos se observaron unos instantes.
-Mi muchacho enamorado- dijo burlón, sonriendo ampliamente y el aludido alzo las cejas asombrado. -¿Quién lo diría?-
-¡Ni que fueras mi padre!- dijo riendo el de ojos penetrantes y ambos rompieron en carcajadas. –No se lo que hare hermano- dijo tras un suspiro con un rastro de alegría en el rostro.
-Yo si- dijo poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta. –Por el momento iremos a almorzar, porque muero de hambre y luego intentare hacer las pases con ella por ti- dijo con picardía y Nick sonrió negando con la cabeza, debido al trato que Abby había recibido del moreno desde que había llegado y no se resumía a otra cosa mas que celos por parte de éste por quitarle a su amigo. La relación entre Warrick y Nick, era muy básica, pero totalmente importante para ellos. Eran una especie de soporte para el otro, donde Nick podía sostenerse en Warrick y viceversa, amigos muy unidos; y de repente con la llegada de la joven al laboratorio, muchas de las actitudes de Nick cambiaron por ella y el moreno lo vivió de una manera negativa y un tanto egoísta, al no tener noticia de que a su amigo le sucedía algo con su compañera. Pero una vez aclarada la cuestión, haría el esfuerzo por él…
-¿Una estrella de Hollywood muerta por su propio juego erotico? ¿Mordidas? ¿Es en serio?- pregunto Abby entre risas a la hora del almuerzo, refiriéndose a los casos de la semana en la que ella había estado ausente.
-¡No bromeo! Pregúntale a Nick, quien fue uno de los responsables del último caso- dijo Greg mientras masticaba una porción de su pizza y Catherine negó con la cabeza debido al comportamiento primitivo de su compañero. –¡Fue genial! Pero no te has perdido de mucho, todo esta en su lugar nada se ha movido- comento el joven quitándole importancia a la semana.
-¿Has hablado con Sara, como te aconseje?- pregunto su amiga mientras tomaba un sorbo de su jugo y el joven la observo con la mirada de haber cometido alguna travesura. –¡Greg te dije que lo hicieras!- dijo la joven entre divertida y ofuscada, y cuando el joven abrió la boca, Catherine alzo la mano extendida y lo miro con terror.
-¡Sera mejor que tragues ese bocado antes de hablarnos!- sentencio y el joven cerro automáticamente la boca. –Ahora bien, ¿qué ha sucedido con Sara?- pregunto mirando a Abby a su lado.
-Le aconseje que intentara acercarse a ella, porque debido a que pasa demasiado tiempo conmigo, le resto importancia y eso le afecta. Y ni hablar de que no me tolera- dijo ella con una sonrisa un tanto extraña, mezcla de melancolía y cinismo. –Todo lleva su tiempo, supongo- dijo distraída tocándose la cicatriz de su brazo derecho y Catherine noto el malestar que sentía.
-¿Aun no se han ido?- pregunto observándole los antebrazos y cuando la chica se percato de lo que estaba haciendo se detuvo de repente.
-No se irán- se limito a contestar en un tono que a Catherine le resulto extraño, pero que tal vez le ayudaría a llegar hacia donde ella deseaba. Le había prometido a Nick que intentaría averiguar que le sucedía a ella con respecto a él, y eso haría; lo que no sabría era que su joven compañera sería difícil para ese tipo de interrogatorios. –La de las espinas se han ido y quedan las últimas, pero estas… El doctor dijo que a pesar de haber curado y erradicado la infección, las cicatrices quedarían en mi piel- comento alzando la vista y traspasando a la mujer con sus pardos ojos. Greg mantenía silencio y las observaba atento. Había algo en Abby… algo extraño desde lo sucedido en el vivero. Algo la mantenía intranquila y más callada de lo habitual. Sus ojos habían perdido la vitalidad que poseían cuando recién la conoció y su rostro, a pesar de sus rasgos angelicales, se había endurecido. Debería hablar con ella, ¿pero cuando? No quería que sea demasiado tarde, por lo que tenia que ser cuanto antes.
-¿Duelen?- la voz de Catherine lo saco del ensimismamiento. Observo el rostro de su amiga.
-Si, es mas bien un malestar cuando el ambiente esta saturado o cuando esta húmedo. La piel ha quedado sensible- contesto y luego de fijar su vista en él le sonrió como ella sola podía hacerlo; él le correspondió un tanto preocupado al mismo tiempo que el celular de la mayor de los tres sonaba en su bolsillo.
-¿Si? De acuerdo. Está bien. Estamos en camino- se limito a decir inexpresiva y claramente molesta por la interrupción de almuerzo. –El trabajo nos llama- dijo tras un bufido y se levantaron de la mesa al mismo tiempo.
-¿Abby, podrías avisarle a Nick que Sophia lo aguarda para ir a la veterinaria?- pregunto Catherine cuando estuvieron los tres en el hall de entrada del laboratorio.
-Seguro- dijo con simpleza. -¿Estaba en su oficina?- pregunto cuando ya había comenzado a caminar por el pasillo y volteo para observar a la pelirroja mayor que le sonrió y asintió.
-¡Hey tu!- dijo severa tomando a Greg del brazo ya que se iba a su oficina; el joven reacciono asombrado y giro para observarla con los ojos desmesuradamente abiertos. -¿Sabes que rayos es lo que le sucede?- pregunto señalando de un modo brusco, con la cabeza, la silueta de su amiga que desaparecía por el pasillo. Tras observarla, él se volvió y mirando a Catherine a los ojos negó con la cabeza, parecía un tanto frustrado.
-Claramente le sucede algo, pero no sé que es. Aun no se lo he preguntado- dijo el joven y Catherine lo soltó sin despegar sus ojos de los del joven.
-Asegúrate de hacerlo. Te lo dirá con más facilidad a ti, que a mí- dijo y él asintió. –Tengo un leve presentimiento de lo que puede ser, pero quiero asegurarme- dijo y luego volteo para ir a ver a Grissom, dejando a su compañero intrigado en medio del pasillo, imaginándose que demonios pasaría por la mente de Catherine.
Mientras tanto Abby caminaba por el pasillo hacia la oficina de Nick con el corazón palpitándole en la garganta y deseando estar en ese momento, en cualquier otro lugar. Su intención era agradecerle, pero la incomodaba la idea de que estuvieran juntos en un lugar demasiado pequeño. Siguió caminando, intentando no pensar demasiado para que el frenético palpitar de su corazón no se sintiera en el exterior. Era increíble lo que provocaba en ella. La respiración se entrecortaba, el corazón comenzaba a palpitarle desbocado, le sudaban las manos de los nervios, se volvía más torpe… Todas esas reacciones hasta que hacia contacto con su mirada. Solo bastaba una sonrisa de él para relajarla por completo e indicarle que todo iba a estar bien. La única que lograba eso en ella había sido su madre, hacia años, pero desde que murió, ni su hermano ni su padre le habían podido dar esa tranquilidad que tanto necesitaba. Fue hasta que ingreso al laboratorio y Jim se lo presento, que se perdió en la dulzura de esa sonrisa cálida y amable que le daba la bienvenida; y que después descubriría que era propia de él y de su forma de ser. Y no podía faltar el brillo intenso de sus ojos cuando la miraban, en esos ojos penetrantes, que ella veía negros y tan profundos como dos agujeros negros, que la atraían de una manera intensa, como si fuera un imán, y ella un simple trozo de metal. Siempre le había resultado atractivo, pero ese no era el punto; Greg también le resultaba atractivo y eran como hermanos. En Nick había algo mas, no había podido descubrir lo que era aun, pero la cautivaba su forma de ser; era una persona solidaria, siempre tenía una sonrisa en el rostro para tranquilizar a las personas, su sentido del humor era muy inocente, propio de un tejano, su hablar era suave y pausado, sin mencionar el atractivo acento que aún conservaba de su ciudad natal. Sus ojos muy expresivos, pero guardando un poco de misterio y secretos que a Abby le resultaba muy difícil descubrir. Todo en él le resultaba atractivo, a pesar de que hubieran mencionado en el grupo varias veces que era un tanto mujeriego.
Tanto pensar, no se había percatado de que estaba en la puerta de su oficina y le hizo falta tomar aire para ingresar a la tranquila habitación.
-Nick, Cath me ha dich…- comenzó la joven y observo hacia todos lados ya que no lo encontró detrás del escritorio. Oyó un leve suspirar hacia su derecha y lo encontró acurrucado en el sillón de tres cuerpos que él tenía contra el ventanal que daba al pasillo. Sonrió llena de ternura al ver la paz que reflejaba su rostro relajado, mientras se acercaba a él. Se sentó delicadamente a su lado, intentando no hacerle mucho peso al lado de su cuerpo y lo observo detenidamente un momento. Se encontraba de costado, con los brazos cruzados sobre su pecho y la cabeza sobre el apoyabrazos, mientras inspiraba y exhalaba lentamente. Acerco su pequeña mano al musculoso brazo y lo toco con suavidad para no asustarlo.
-Nick- primer intento y ninguna respuesta. Movió su mano nuevamente acariciándolo y llamo, pero sin éxito. Fue al tercer llamado que Abby decidió acariciar su rostro que él muchacho reacciono violento tomando el delgado y blanco cuello de la joven entre sus manos y tumbarla hacia el otro extremo del sillón ejerciendo demasiada presión como para que Abby no pudiera respirar. Ella, estupefacta conservo el poco aliento que le quedaba en sus pulmones y decidió no mover ningún musculo de su cuerpo debajo del de Nick que la aplastaba. Los ojos de él estaban irreconocibles, fríos como dos témpanos de hielo la atravesaban casi con odio.
-Nick, soy… soy yo- dijo la pelirroja sin aliento y él ejerció más fuerza.
Sara era la responsable de retirar los resultados de una muestra que le había dejado a Hodges y paso por la oficina de Nick, cuando por instinto giro su cabeza y observo a través del ventanal la aterradora escena.
-Por todos los cielos- mascullo entre dientes impresionada y gracias a sus años en ese trabajo, reacciono rápidamente, abrió la puerta con una embestida y se acerco para tomar los brazos de su compañero que estrangulaba a Abby que lo tomaba de las muñecas en un desesperado intento de que la soltara. –¡Nick, es Abby! ¡Le haces daño!- exclamo Sara atónita, sin comprender que rayos le sucedía a su amigo. –¡Ya basta, es Abby, Nick!- exclamo con más fuerza tironeando de los brazos del muchacho que reacciono como si le hubieran arrojado un recipiente de agua helada. Quito bruscamente sus manos del delicado y dolorido cuello de la joven que inspiro con violencia y comenzó a toser ahogada. Él se alejó de Abby con ayuda de Sara, atónito por lo que acababa de hacer y la observo avergonzado, sin despegar la vista de la mirada aterrada de su compañera quien se incorporo en el sillón respirando con dificultad. Sara decidió reaccionar, tomando rápidamente a la joven para llevarla a su oficina.
-¡No, Sara espera!- dijo apresurado, incorporándose él también, caminando al lado de sus compañeras mientras Sara, sacaba a Abby de allí. –Abby- llamo desesperado.
-Nick- llamo la pelirroja y volteo mientras se alejaba de él. –Cath me dijo que Sophia te esperaba en la veterinaria- dijo con voz entrecortada y desapareció cuando doblaron a la izquierda por el pasillo.
Si algo le faltaba al muchacho en su colección de eventos desafortunados era aquello. Observo atónito el pasillo vacio, intentando asimilar el hecho de que su compañera haya reaccionado con naturalidad ante tremenda escena. Se sentía terrible, había ido a su oficina, y había tenido la oportunidad de hablar a solas con ella, pero en vez de ello, lo encontró durmiendo, en el momento exacto en el que estaba teniendo una maldita pesadilla y cuando se despertó asustado por ello, no tuvo mejor idea que estrangularla cuando ella había venido tan solo a comunicarle que la detective lo esperaba. Por cierto, debería apresurarse si no quería llegar tarde. Debería solucionar el desastre que había causado. Debería hablar cuanto antes con Abby y pedirle perdón por… bueno, por estrangularla.
La puerta se cerró tras ella, y Abby se preparo para una reprimenda por parte de su compañera, pero nunca llego. Volteo para observarla y descubrió que le correspondía la mirada preocupada desde la puerta. Hubo un incomodo momento de silencio, en el que ninguna de las dos supo que decir, ni como encararía la situación, hasta que Sara reacciono y se acercó a ella, quien tenso todos los músculos de su cuerpo de manera violenta ante la sorpresa. La mayor actuó como si no lo hubiera notado y cuando estuvo a escasos centímetros de la joven, corrió delicadamente sus rebeldes y pelirrojos cabellos que caían sobre sus hombros, para observar las marcas rojas que ya comenzaban a tomar color oscuro de las manos de Nick.
-¿Te encuentras bien?- pregunto con suavidad a pesar de la seriedad en su rostro y esto tomo a la aludida con la guardia baja que asintió sin decir palabra alguna. -¿Puedes explicarme que rayos sucedió?- dijo con suavidad, pero en un tono severo debido al desconcierto, mientras se alejaba de ella y tomaba de la pequeña heladera que tenia allí unos hielos y los envolvía en una toalla. La observo con cautela antes de apoyarlos con delicadeza en las marcas, lo que provoco que la pequeña suspirara por el reconfortante alivio.
-Aun tiene pesadillas- explico luego de un momento de silencio, con la vista clavada en el suelo. Sara la observo fijamente un poco incrédula.
-¿Esa es tu excusa para explicar que estaba ahorcándote?- pregunto con rudeza y Abby alzo la vista y la traspaso con la mirada.
-Es una reacción, mejor dicho consecuencia normal en las personas que sufrieron situaciones traumáticas- explico la pelirroja con el ceño fruncido, haciendo lucir su titulo de psicóloga. –Además lo conoces lo suficiente, incluso más que yo como para notar que aun lo afecta toda la situación- explico severa y Sara en ningún momento despego su mirada de la suya pero por el brillo de sus ojos, la joven noto que había comprendido. –Catherine me envió a comunicarle que Sophia lo esperaba en la veterinaria y estaba durmiendo cuando llegue, por lo que decidí despertarlo suavemente, pero no resulto. Se sobresalto y reacciono por instinto- explico la pelirroja cuando el ambiente se calmo.
-¿Tu tienes pesadillas?- pregunto Sara con voz ahogada, suavizando de repente la expresión de su rostro, algo que tomo por sorpresa, por segunda vez a Abby que asintió lentamente sin hablar. La mayor retrocedió un paso y apoyo la toalla con los hielos en el escritorio para luego alzar la vista y traspasarla con sus oscuros ojos.
-Hasta ahora no hemos tenido oportunidad de hablar y siento que si no lo hago estaré en falta contigo. Mucho mayor de la que estoy en este momento- explico nerviosa y Abby la observo tranquila y expectante. –Quiero agradecerte por lo que has hecho- dijo y la joven negó con la cabeza con una sonrisa incomoda, pero Sara se encargo de continuar antes de que dijera nada. –Es mi deber, pero por sobretodo, quiero hacerlo. Has sido muy valiente en ponerte en mi lugar y protegerme en cierto modo. Gracias a ti no volvió a buscarme, mas allá de si lo hubiera hecho o ya no le importara, protegiste a Nick, protegiste al equipo y me protegiste a mí- dijo en un tono de voz extraño. Abby dedujo que era una mezcla de culpa y angustia que jamás había visto en ella. –Me sentí terrible al verte en el hospital sabiendo que era muy probable que de no ser por ti, yo estuviera allí. La culpa me carcome por haberte subestimado y hacer tu llegada y primeros meses aquí, muy difíciles, no sé si podrás perdonarme, pero deseaba que supieras lo que me sucede, lo que pienso. Quiero volver a empezar; de cero- dijo atropelladamente, nerviosa y Abby sonrió amable mientras se acercaba y la rodeaba con sus menudos brazos. Sara tenso todo los musculo de su cuerpo, pero luego se relajo y la correspondió. –Lo siento- le dijo al oído.
-Está bien, no debes porque preocuparte. No has tenido la culpa de nada, Sara- tranquilizo la pelirroja aun abrazada a la morena y esta sintió la tranquilidad que la pequeña emanaba. –Acepto tus disculpas, no has hecho nada malo; solo defendías tu territorio. Yo soy la que debe disculparse por haberte "robado" a Greg- dijo la joven y se separaron. –No fue intencional. Y con respecto al comienzo- dijo con una sonrisa y mirando cómo se tomaban aun de los brazos. –Este es uno muy bueno- dijo y ambas rieron. –Necesitan ser mas cariñosos entre ustedes; por lo que noto no suelen abrazarse muy seguido. No es una debilidad, creo, al contrario, que es una demostración de fortaleza- rio la joven cantarina y luego suspiro. –Aunque con un supervisor como Grissom, es entendible- finalizo y cuando lo nombro a Sara le brillo la mirada. Hubo un momento de silencio en el que la mayor noto la mueca que había hecho y porqué la joven la observaba con fijeza, y se ruborizo por la vergüenza que le provoco ser tan transparente a los ojos de la pelirroja. –No debes preocuparte- dijo Abby tomando la toalla con los hielos. –Nada saldrá de mis labios- confirmo y Sara abrió desmesuradamente los ojos para luego negar con la cabeza y mostrar una mueca despreocupada y atónita, sin mucho éxito.
-¿De qué hablas?- pregunto nerviosa y temió por la respuesta de Abby que se encamino hacia la puerta con la toalla en la mano.
-Se que lo amas- contesto con simpleza, dejando atónita a su compañera que la miro asombrada. –Pero se paciente; será solo cuestión de tiempo- sonrió con naturalidad y tras despedirse cerró la puerta a sus espaldas. Sara la observo caminar por el pasillo con el corazón palpitándole desbocado y la respiración agitada, pensando tal vez que Abby era mucho más inteligente de lo que pensaba o tal vez la máscara que ella utilizaba para con los demás no tenia efecto en la pequeña, y la alivio saber que ya no había rencores entre ellas. Su poderosa habilidad podía convertirse en un arma de doble filo…
-Con que un suicidio masivo…- comento Greg pensativo mientras masticaba un snack durante una especie de cena-desayuno antes de ir a sus casas en el laboratorio y hacia un ruido cómico. El caso del suicidio masivo en el desierto había terminado y se estaban despidiendo para volver a sus casa luego de unas jornadas exhaustas.–Wow, es un tanto…- dijo bajo la mirada de sus compañeros con la boca repleta del alimento grasoso y Catherine rodo los ojos en una expresión cansina a lo que Abby que sonrió ampliamente. –Espeluznante- finalizo y la observo sentada a su lado que comía un panecillo y asintió.
-Eran un poco más jóvenes que ustedes dos, incluso algunos tenían su edad- comento Nick observándolos y cuando la pelirroja alzo la vista, sus miradas se cruzaron incomodas y ambos la mantuvieron unos instantes. ¿Acaso estaba resaltando la diferencia de edad? ¿Había sido aquello una indirecta? Sara observo curiosa la reacción de ambos y se noto más el nerviosismo en Nick que no en la pequeña que se dedico a sostenérsela, siendo inconsciente de lo que le provocaba a él.
-Es extraño como puede reaccionar la mente humana a veces- acoto Catherine desde su lugar, rompiendo el silencio incomodo que se había formado.
-Yo lo llamaría fascinante- interrumpió Grissom en la puerta, recién llegado de hablar con la única sobreviviente, y todos voltearon para observarlos. –El laboratorio esta por cerrar, no tenemos más de diez minutos- dijo consultando su reloj y todos se levantaron para acomodarse y volver a sus casas.
Nick observo desde un rincón de la sala como Abby se despedía de Catherine con un abrazo y del Doc. y Hodges con bromas y sonrisas, y como todos le repetían que estaban muy felices de su vuelta. La culpa se hizo paso en el y el nudo en la garganta le dificulto respirar. ¿Por qué debía ser tan difícil llegar a ella? ¿Acaso no podía hablarle como al resto de sus compañeros? ¿Era por la presión que sentía de tener el ojo de Grissom sobre él? ¿Era la diferencia de edad? No era tanta. ¿Era porque ella realmente le importaba?
Los celos volvieron a consumirlo cuando observo a Greg acercarse y tomarla de la cintura mientras besaba su rosada mejilla.
-¿Preciosa, lista para partir?- pregunto por la extraña rutina que tenían de llegar e irse del trabajo juntos y que él no entendía. Intento reprimir el sentimiento tan impulsivo y nocivo en el, sin mucho éxito.
-Claro- contesto ella alegre con el rostro iluminado, y mientras salían todos de allí, sintió como si le faltara algo y volteo para observarlo y sonreírle ampliamente, despidiéndose de él que le correspondió el gesto amargamente. Eso era, le faltaba la sonrisa y la mirada que le devolvía Nick todos los días a la hora de irse, porque si no lo hacia sentía como si su ángel protector no estuviera con ella, a su lado, protegiéndola e indicándole que todo estaba bien.
