Notas: No quiero violar ningún derecho de autor ni nada parecido. Imagen de portada por Rboz.
Un dulce inicio
para Gajevy Love Love Fest 2017
por Luna Sol Nocturno
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Keep Quiet
-Buenos días, señora Redfox.
Levanto la vista al momento, sobre la cama del hotel el Dragon Slayer la miraba con hambre y eso hizo que bajara la toalla de su pelo a los pechos; la corta risa que emitió consiguió que se ofuscara, sabia de lo vergonzosa que podía llegar a ser con respecto a su cuerpo y por eso mismo no dejaba de meterse con ella en ese sentido.
Se acerco a la cama mientras él se recolocaba sobre el colchón, la mirada de admiración no la paso desapercibida y eso fue lo que la dio el valor suficiente para dejar caer la toalla y gatear sobre la cama hasta llegar donde estaba.
-Buenos días, Gajeel -la expresión de sorpresa casi la hizo reír-. Espero que hayas pasado una buena noche por qué yo me he aburrido un poco.
Deslizo la uña del dedo indice por el camino de oscuro pelo que se escondía bajo los calzoncillos que le había respetado.
Las manos del mago salieron disparadas hacia sus caderas y las esquivo por poco, el gruñido fue una clara advertencia pero al ponerle una de sus delicadas manos sobre el pecho y empujar se sometió sin dar ningún tipo de protesta adicional; lo cual era muy bueno para sus planes.
-Me debes nuestra primera noche como casados.
Acto seguido metió la mano bajo los calzoncillos antes de rodearle y empezar a bombear.
-D-U-L-C-E-I-N-I-C-I-O-
El Dragon Slayer de Hierro se arqueo con un gruñido grave y ronco, ella tenia razón, aunque estaban recién casados lo cierto era que llevaban cerca de dos años como una pareja reclamada; el rito humano había sido una consecuencia de su repentino embarazo.
El hambre sexual de su pareja por él había sido la parte más interesante de descubrir sobre su nueva condición.
Hecho la cabeza hacia atrás al notar la cálida y húmeda caricia sobre su falo.
No podía ser cierto.
-¡Levy!
Se sentó en la cama, el instinto de complacer y satisfacer tronando en sus venas junto con la vergüenza y en este caso consiguió atraparla contra su torso.
La beso como si fuera lo único que necesitara para vivir.
-¿Quieres satisfacerme? -murmuro tras separase.
-Sí -gruño deseoso-, siempre, ya lo sabes.
-Entonces deja que siga, aunque tendrás que mantener la calma.
Se aferro al cabecero tomando aire, su lengua y su boca sobre su piel eran una de las cosas que más temía.
Y que más disfrutaba.
Nos leemos en el siguiente.
