Esta es la traducción de "Bond", argumento de Anna Fugazzi; y personajes originales de J.K. Rowling, por supuesto.
(Anna Fugazzi se divirtió cuando los tomó prestados en inglés, yo me divierto traduciéndolos al español, también de prestado!).
Vínculo
1 de octubre al 4 de octubre
Jueves, día 3, continuación
Tengo que recordar que estoy viviendo con un Slytherin, y uno inusualmente desagradable y vengativo, pensó Harry durante el almuerzo.
El día no había venido bien hasta entonces. Llegaron ocho minutos tarde a Transformaciones, y aunque McGonagall sólo hizo una pausa en la mitad de una frase, esperando que ellos se sentaran, y luego continuó; Malfoy había estado de un humor pésimo desde allí. En franco contraste con la sequedad hosca de los últimos dos días, hoy se mantuvo en una constante letanía de abuso verbal durante la parte práctica de la clase.
No había ayudado que las clases eran las de Malfoy, así que cada comentario malicioso que le lanzaba era seguido por un coro de risas de sus amigotes de Slytherin. Harry tuvo que, literalmente, morderse la lengua para no decir nada, sabiendo que cualquier cosa que dijera sólo sería ridiculizada sin misericordia por Malfoy y sus amigos.
- Brillante, Potter. Es un trabajo del que cualquier alumno de segundo año estaría orgulloso. Lástima que estés en séptimo.
- ¿Esa luz trémula de entendimiento se siente sola en tu cerebro sin pensamientos que le hagan compañía¿Por eso decidió abandonarte?- Pansy Parkinson apreció particularmente esta burla.
- Merlín, Potter, se supone que tenemos que convertir la pluma en una flor, no en una miserable hierba.
- ¿Solamente estás fingiendo esta servil estupidez, verdad¿Quieres hacernos creer que somos superiores?- Este último resultó en que McGonagall quitara cinco puntos de Slytherin por su grosería, pero no ayudó en nada al ego de Harry.
Luego, llegó Defensa contra las Artes Oscuras. Harry había podido sentarse con sus amigos durante la primera parte de la clase, pero la segunda mitad trajo aparejado bastante movimiento,porque practicaron hechizos contra banshees. Goyle, Crabbe y Pansy Parkinson terminaron trabajando cerca de ellos, uniéndose a Malfoy en sus burlas a Harry y a Hermione cuando intentaron someter a su banshee; y las exhortaciones de Hermione para que Harry no escuche a ese 'pendejo pegajoso', tampoco ayudaban.
- Honestamente, Potter, es como si estuviese casado con un squib.- Malfoy murmuró, y sus amigos Slytherin rieron.
- No estamos casados.- espetó Harry, y Malfoy parpadeó, mirándolo.
-¿Qué?
- Podemos estar unidos, pero no estamos casados.-dijo Harry, con fuerza.
- Es la misma cosa.
- No, no lo es. No lo llames así.- dijo Hermione, fríamente.
Malfoy intercambió una mirada desconcertada con sus amigotes. -¿Por qué no?
- El matrimonio se supone que es algo más que una estúpida maldición que te una a un detestable gusano que matarías mientras duerme. Se supone que se trata de amor y compromiso, se supone que es algo bueno.-
Malfoy los miró despreciativamente. –Ah¡Qué dulzura¿El matrimonio es todo poesía y corazones de dulce, entonces?- Parkinson lanzó unas risitas. -¡Qué muggle! Muy bien, te lo diré a tu modo: Honestamente, Potter, querido, es como si estuviese casado con un squib.
Harry se sonrojó furiosamente, haciendo que los Slytherin desbordaran en risotadas y dándole a Malfoy el perfecto forraje para seguir burlándose el resto de la clase.
- No pienses tan duramente, querido. No es tu fuerte.
- Luz de mi vida¿esta completa imposibilidad tuya de comprender las más simples instrucciones, es natural o has trabajado duro para perfeccionarla?
Bueno, por lo menos, estarían con los amigos de Harry la mayor parte de la tarde, trató de consolarse a sí mismo. Sin embargo, durante Defensa Contra las Artes Oscuras, aprendió que no significaba mucho si había movimiento durante la clase. Ambos habían sido tocados accidentalmente por otros estudiantes durante la práctica de Transformaciones y Defensa Contra las Artes Oscuras, y terminaron muy cerca el uno del otro, para evitar el dolor del contacto indeseado.
- Apúrate- Malfoy espetó a Harry, cuando entraron al comedor. Rápidamente se acercó a una mesa y tomó algunos sandwiches, tal como el día anterior.
- Malfoy, vamos. No quiero comer en el patio, otra vez.
- No, vamos a la enfermería¿no te acuerdas? Se supone que Pomfrey debe controlarnos cada día.
- Bien- Harry tomó algo de comida, y desanimadamente siguió a Malfoy. La enfermería. Donde Pomfrey agitaría su varita sobre ellos, monitorearía su 'progreso', y probablemente, haría un montón de preguntas que él no quería que le hiciera. Y le recordaría que este desastre implicaba mucho más que sólo acostumbrarse a un nuevo horario de clases y a un nuevo lugar donde vivir. Eso no era algo que él quería recuerdar, para nada.
- Muy bien, entonces,- Madam Pomfrey comenzó- voy a hacerles muchas preguntas cada día, y quiero que me contesten con honestidad. Lo haré lo más privadamente posible, así que no se preocupen porque el otro pueda usar en su contra algo que se diga aquí. He hablado con una Sanadora de San Mungo que maneja casos donde los hechizos de unión salieron mal. No son comunes, pero pasa de vez en cuando, que una pareja que aceptó el vínculo por razones políticas,- Cuidadosamente evitó mirar a Malfoy cuando lo dijo. –se dan cuenta de que son verdaderamente incompatibles. Ella vendrá a ayudar, en unos días.- Pomfrey alisó su túnica, sonando un poco menos autoritaria, por una vez.
—Estoy bastante perdida, verán; no sólo su vínculo es involuntario, tampoco es común entre dos personas del mismo sexo, y por supuesto está el tema de que apenas son mayores de edad; por no mencionar la animosidad que es bastante fuerte entre ustedes.
- Qué agradabe ser único- Malfoy murmuró.
- Sí, bueno, los periódicos se están haciendo una fiesta con esto- dijo Pomfrey.
- ¿Periódicos?- Malfoy y Harry dijeron simultáneamente.
- ¿Asumo que no estuvieron en el desayuno?- Ellos negaron con la cabeza- Ustedes son la comidilla de El Profeta.
-Ay, Dios- Malfoy se cubrió los ojos.
- Bienvenido a la primera plana- Harry dijo amargamente.-¿No es eso lo que siempre quisiste?
Pomfrey se aclaró la garganta y habló antes de que Malfoy le contestara con una réplica cortante –Hoy, mientras hablo con uno de ustedes, el otro hablará con Madam Pantere.- Señaló a una bruja de edad madura, elegantemente vestida, y con insignia del Ministerio.
-Ella está aquí para tratar de encontrar a quien les lanzó el hechizo- Pomfrey levantó la mano cuando vió que a ambos se les iluminaban las expresiones, -no es que alguien espere encontrar respuestas aquí. Ambos saben que esto es casi con certeza, algo permanente. Madam Pantere hará lo mejor que pueda para encontrar a quien sea que hizo esto, pero las posibilidades de que no tenga éxito son altas.- Ellos asintieron con aire sombrío.- Muy bien, empecemos, Malfoy, ve con Madam Pantere, ella te examinará y hará algunas preguntas; Potter, ven conmigo.
Guió a Harry detrás de un compartimento pequeño, cerca de donde estaban Madam Pantere y Malfoy, pero aparentemente, el lugar era a prueba de ruidos, pues de repente las voces dejaron de oirse. -¿Cómo estás, Potter?
- Bien.
- ¿Cómo está el vínculo? Sientes la necesidad de estar cerca de Malfoy, o de tocarlo?
- Cerca, sí. No, tocarlo no.
- ¿Te sientes sintonizado con su estado emocional?
- ¿Quiere decir, si siento lo que él siente?- ella afirmó con la cabeza –Sí, en cierto modo.
- ¿Te importaría decirme lo que significa para ti?
- No.
- Hazlo, de todos modos.
- Yo...puedo decir, en cierto modo, lo que él está sintiendo. Puedo...es como si yo lo sintiera también, pero no son...no son míos- él arrastró, no sabiendo cómo expresarlo claramente.
- Suena correcto. ¿Te sientes atraído por él?
Harry hizo una mueca de disgusto. –No.
- No, no pensé que lo hicieras, normalmente toma al menos una semana o dos. Pero, otra vez, ustedes son adolescentes, así que podría ir más rápido.- Escribió algo.-¿Has tenido alguna experiencia sexual con otros chicos?
- No.
- ¿Con chicas?
- No...no realmente.
Pomfrey lo miró sorprendida. -¿Nada?
- Be.. besé a una chica, hace un par de años...- murmuró, sonrojándose.- Pero, no más que eso. No.
- Ay, querido- Pomfrey lucía un poco despistada. -¿Malfoy lo sabe?
-¿Qué?
- Que tú, practicamente, no tienes ninguna experiencia sexual.
-¿Y cómo puedo saberlo?
- Necesitarás hablar con él sobre esto, te das cuenta.
- No quiero.
- ¿Prefieres hablar con él ahora, antes de que esto se convierta en un problema, o más tarde, en el medio de...bueno, situaciones donde va a ser incómodo traerlo como tema de conversación?
- Preferiría no hablarlo con él en lo absoluto, francamente. Con nadie. Especialmente no con él.
-Puedo imaginarlo- Pomfrey dijo con simpatía. – Desafortunadamente, esa no es una opción.
-¿Por qué no?- Harry murmuró, rebelde.
- Potter, en serio. Va a ser muy evidente que no has hecho nada antes, y va a causar mucha incomodidad.
Harry se masajeó la frente, realmente deseaba tener un giratiempo para volver a la época en que nada de esto sucedía.
-Vas a tener que hablar con él- Harry frunció el ceño y Pomfrey se inclinó, acercándose.-No voy a forzarte. Es tu matrimonio, tienes que...
-¡Desearía que la gente dejara de llamarlo así!- Harry explotó, exasperado. Pomfrey le dio una mirada desconcertada, similar a la que le había lanzado Malfoy.- ¡No es un matrimonio, es un error!
- Es ambos, Potter- dijo ella, lentamente, sin entenderlo.
-¿Hablarás con él? No voy a forzarte, pero es una buena idea.
Harry suspiró. –Sí, supongo.- Eso iba a ser incómodo, pensó cansadamente. Todo esto era endiabladamente incómodo, y el pensamiento de tratarlo con Malfoy, de entre todos...no tenía idea por dónde empezar.
- No hay tiempo en este momento, pero esta noche, después de clases quiero que vengan aquí. Puede que sea más fácil si la discusión tiene lugar aquí, donde es más... impersonal.
-Pero, usted dijo que podía tomar tiempo, antes de que ...
- No lo sabemos con certeza. Esas cosas no siguen un orden estricto, sabes.
- Bien.
- Alégrate, Potter. Los ayudaremos en esto. La sanadora de San Mungo tiene muchísimas sugestiones sobre cómo lidiar con problemas que puedan tener para adaptarse. De hecho,- sacó un rollo y comenzó a desplegarlo- ella me envió una lista. No tenemos tiempo para leerla completa, por supuesto, pero podemos empezar. ¿Correcto?
Harry miró el largo, largo rollo y malhumoradamente mordió su sandwich. Ay, qué bien. Qué divertido.
--------------------------------------------------------------------------------------
Malfoy salió del cubículo de Pomfrey con una mirada severa en el rostro, juntos se encaminaron hacia Aritmancia, cada uno perdido en sus pensamientos.
-¿Te habló de usar la chimenea de nuestra habitación?- Malfoy dijo, de repente.
-¿Para hablar con tus padres, y eso?
-Sí.
- Sí, es una de las sugestiones de la Sanadora de San Mungo.
- Qué pérdida de tiempo.- Malfoy sacudió la cabeza.-¿Cómo puede ser que hablar todo el día ayude¿Y cuándo se supone que estudiemos mientras mantenemos toda esta charlatanería?
- No lo sé. Los muggles creen con mucha fuerza en ese tipo de cosas.
-Quieres decir¿hablar los problemas?- Harry asintió, y Malfoy puso los ojos en blanco. –Típico.
- Sabes que no quieren que usemos encantamientos, que pueden...
- Lo sé, lo sé, no saben si la maldición interactúa con otros hechizos y no quieren arriesgarse, y todo eso. Aún así, prefiero un encantamiento por sobre charlas inútiles, siempre.
- ¿No quieres hablar con tus padres?
- No todos los días, no.
- Tu padre parecía preocupado por ti el otro día.
Malfoy frunció el ceño levemente. –Sí.
-¿Por qué no vino tu madre?- Harry preguntó, con curiosidad.
-¿Cuándo?
- El día que tu padre estuvo aquí, y tú madre no.
- No es asunto tuyo.
Harry se encogió de hombros, e hicieron el camino restante hasta Aritmancia en silencio. En la puerta, le preguntó, -¿Te dijo Madam Pomfrey que debemos volver a la enfermería , después de clases?
- Sí. Aunque no me dijo para qué.
-Ah.
-¿Tú lo sabes?- Malfoy dijo, mientras entraban a clase.
-Mm...sí.
-¿Para qué es?
-Para nada.
-¿Para nada¿Entonces, para qué vamos?- Se sentaron, con Hermione a un lado de Harry, Blaise Zabini y Millicent Bulstrode junto a Malfoy, del otro lado.
- No hay motivo.- Harry sacó su libro y sus notas, el profesor de Aritmancia entró y saludó a la clase.
- Muy bien aquí tengo sus trabajos corregidos...ah- el profesor, hojeó el montón de hojas que sostenía y frunció el ceño. – Estos son de quinto año. Esperen, por favor.- dijo, rápidamente, y salió.
- Entonces¿para qué se supone que debemos volver?- Malfoy preguntó, llenando su tintero.
- Para nada.
- Vamos- Malfoy dijo, molesto.- Es obvio que es por algo. ¿Es secreto?
- No. No, realmente...
- Entonces¿por qué no me lo dices?
- Sólo que, yo no...
- ¿Es algo qué tú sabes y yo no?
- Baja la voz- Harry le advirtió, cuando los que estaban cerca comenzaron a pretender que no los escuchaban, pero era claro que lo hacían.
- Ah¿es algo que tú quieres esconder, verdad?- Malfoy sonrió con satisfacción, mirando a Zabini y a Bulstrode, que ni intentaron disimular, sonrieron ampliamente y se acomodaron para ver.
- Déjalo.-dijo Harry.
-¡Santo cielo, Potter, estoy temblando de la expectativa!- Malfoy puso la mano en el pecho dramáticamente, y Bustrode rió burlándose.
- ¡Cállate!- dijo Harry, apretando los dientes.
-¿Tiene que ver con las preguntas qué nos hizo ella, hoy?- Harry cerró la boca y Malfoy saltó. -¡Así es!
-No, no lo es.
-Dile eso a tu cara, querido- Malfoy rió.-Te estás ruborizando; y puedo sentir lo incómodo que estás. ¡Te estás retorciendo, esto es muy entretenido!
- Maravilloso.
- Malfoy, madura.-dijo Hermione, impaciente.
Malfoy ni se molestó en escucharla. –Así que¿qué fue lo que Pomfrey nos preguntó hoy? Sobre el estado del vínculo, si podía sentir tus emociones, (debo decir que sí, en este momento), cómo íbamos con la atracción,- Harry trató de permanecer impasivo, pero por el tono regocijado de la voz de Malfoy, estaba fallando totalmente.
- Mmm…diría que es eso.- Malfoy lo miró de costado.-¿Es que empezaste a sentir algo?- pequeña pausa. –No, no es eso...
Harry apretó los labios, sofocando la urgencia de golpear a Malfoy en la cabeza o lanzarle una maldición que le pudra la piel.
-¡Santo cielo, Potter, te enojas bastante fácilmente¿verdad?- Malfoy se regodeaba maliciosamente. –Deberías hacer algo con eso, sabes. No es bueno para tus nervios.
- No lo escuches, Harry.- dijo Hermione, levantando la mano para darle un golpecito en el brazo como consuelo; pero retrocediendo justo a tiempo, cuando Harry se retiró alarmado.
- ¿Es sobre las preguntas que ella nos hizo, sobre nuestra historia sexual previa?- Malfoy preguntó, bajando la voz para que sólo Harry pudiera oirlo; y Harry trató de esconder su reacción, pero fue demasiado tarde.
–Es eso. ¿ Besuqueaste a un montón de chicos, a pesar de tu protesta: 'No soy gay'?- Malfoy rió maliciosamente. Harry abrió sus notas y fingió que estudiaba un mapa de Aritmancia.
Malfoy lo observó por un momento. –No, no es eso.-Decidió –Entonces...-miró a Harry más de cerca, luego dijo, lentamente. -¿O es lo contrario?- El pulso de Harry se aceleró. La boca de Malfoy se abrió, estaba atónito.
–Potter. ¿No eres virgen, verdad?- dijo, escandalizado.
- SHHH- Harry siseó, pero era tarde, todos los que estaban sentados cerca de ellos, habían oído,y algunos giraban para mirarlos. Malfoy tenía en la cara, una mirada cercana al horror. Harry se cubrió los ojos, totalmente mortificado.
- Lo eres...Mordred- Malfoy apoyó la cabeza en la mesa.- Voy a encontrar al que nos maldijo-gimió- voy a encontrarlo y a matarlo, y luego lo voy a resucitar para poder matarlo otra vez.
Harry cruzó los brazos y apretó la mandíbula, no confiaba en sí mismo como para decir nada. Si le lanzaba un hechizo, él lo sentiría también, se recordó a sí mismo. Un poco de incomodidad o dolor está bien; pero lo que él quería hacerle probablemente terminaría matándolo a él a través del vínculo.
- ¿Cómo puedes..- Malfoy levantó la cabeza.-¡Tienes casi dieciocho años, por el amor de Dios¿Qué demonios has estado esperando¿Una invitación grabada?
- Aparentemente, he estado esperándote a ti.- Harry espetó. Bulstrode y Zabini ahogaron una risotada, Malfoy giró y les lanzó una mirada asesina, luego se volvió hacia Harry.
- Esto es divertidísimo. Realmente, es muy divertido. Lástima que tu inteligencia tan brillante no te sirvió de mucho con las chicas. ¿Así que, de qué se supone que hablaremos después de clase¿De tu lastimosa falta de experiencia?- Harry empujó la silla y salió del salón a grandes trancos; Malfoy gruñó enojado, pero lo siguió, no podía quedarse sin él. El resto de la clase explotó en comentarios.
- ¡Mierda, esto es increíble!- malfoy dijo, una vez que estuvieron el el pasillo
- ¿Qué te pasa, Potter?
- ¡Nada!- dijo furioso- Sólo que no he tenido tiempo para...
- ¡Por el amor de Dios, no es eso¿cómo es qué no has tenido sexo antes?
- Asumo que tú sí.
- ¡Por supuesto!
-¿Con otros chicos?
- Bueno, no, pero...
- Entonces, no tienes derecho a regodearte en mi inexperiencia.
Hermione irrumpió en el pasillo, rodeando a Malfoy, acaloradamente.-Eres un asqueroso pedazo de escoria...
- ¡Qué gracioso, de alguna manera me las arreglé para tener una vida social¡De cualquier modo, Granger no es asunto tuyo. Vete a la mierda!
- Tú lo acabas de hacer asunto de todos, gritando en el medio de la clase. ¿Qué te pasa, no tienes un mínimo de decencia?
-¡Cállate!- Malfoy replicó, y volviéndose a Harry- Esto debe ser lo más...¡vuelve aquí!-gritó, cuando Harry giró sobre sus talones para irse.
- ¿Adónde vas?
-¡Lejos de ti!
-¡No puedes, tonto de mierda, además, tenemos Aritmancia!
-¡No me importa, no voy a volver allí!
-Estúpido, pendejo- Malfoy agarró el hombro de Harry, haciéndolo girar, luego gritó de dolor cuando Hermione tiró de él.
-¡No, Hermione,no!- Harry exclamó, un dolor punzante los atravesó a ambos.
Malfoy masajeó su brazo, jadeando levemente de dolor, y le lanzó una mirada dura a Hermione, luego se dirigió a Harry. –Vuelve adentro. No voy a perder una clase por esto. Si debes ser un patético virgen, por lo menos, no seas un patético virgen que hace caer mis calificaciones en Aritmancia.
Harry apretó la mandíbula.
-¿Hay algún problema?- el profesor de Aritmancia preguntó, apareciendo con los brazos llenos de rollos de pergamino.
- No, señor- todos respondieron automáticamente.
- Entonces, amablemente, entren al salón de clase.-les indicó.
-No..no me siento bien...-Harry comenzó, pero Hermione lo interrumpió.
- Estaremos allí en un minuto, Señor.
- Hermione.
El profesor se encogió de hombros y entró a la clase. Malfoy lo siguió.
- Harry, él tiene razón- dijo Hermione, su boca se torció en una mueca de disgusto, ante sus propias palabras.-Eventualmente, tendrás que volver a entrar, de todos modos.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Bueno, eso fue muy gracioso, Harry pensó para sí mismo fatigado, cuando finalmente, volvieron a sus habitaciones después de pasar por la enfermería. Aritmancia había sido pura tortura, teniendo que enfrentarse a las risas despreciativas y a los comentarios que murmuraban los Slytherins. Se sintió totalmente expuesto y humillado, aunque, el hecho de que tuvieran Herbología y Astronomía con su casa, lo ayudó. Malfoy, mientras tanto, continuó con su constante batería de insultos y menosprecio, en un tono bajo, para que sólo Harry los escuchara. Por lo menos, no tenía una audiencia que lo festejara y se le uniera en burlarse de Harry.
La enfermería había sido otro tipo de incómoda tortura, pero él estaba contento de que la presencia de Pomfrey mantuvo las cosas en un campo clínico, haciendo que Malfoy no se desviara demasiado. Ella hizo que compartieran la experiencia que ambos tenían, les dió indicaciones de qué hacer y qué no hacer; les entregó un libro para leer, y les recordó qué deberían esperar para las próximas semanas, y cómo lidiar con ello. Además, le puntualizó severamente a Malfoy que él sufriría las consecuencias si hacía sentir a Harry tan incómodo sobre el asunto, que no le sería posible relajarse y permitir que las cosas progresen fluidamente. Malfoy puso los ojos en blanco, hizo un par de comentarios cortantes, pero luego se calmó, y se encerró en un silencio hosco.
- ¿Contraseña?- preguntó Sir Xander, adormilado, levantándose de una siesta, rascándose la espalda con su estaca de madera.
-Hades- murmuró Malfoy, empujando a Harry para entrar. Harry lo empujó a sus vez, impaciente, y tiró su bolso en una de las sillas, se sacó su túnica y la tiró también sobre la silla.
- ¿Alguna vez pusiste tus cosas en orden, Potter?- dijo Malfoy, irritado.
- Me sorprende que tú lo hagas. ¿No tienes elfos domésticos y lacayos para todos tus trabajos penosos?
- No las veinticuatro horas del día, idiota.- Malfoy puso sus cosas en orden y se acercó al fuego.- Yo hablo primero, terminemos de una vez.- se acomodó en frente de la chimenea.
- Bien, yo haré mis tareas.
- ¿Realmente¿No vas a llorar porqué es casi la hora de la cena, 'pooor faavor vamos a comer con mis noños amigos'?
- Después de la clase de Aritmancia de hoy, no deseo en lo absoluto, estar en el comedor, gracias- Harry le replicó cortante, yendo a buscar sus libros. Malfoy sonrió satisfecho y se volvió hacia la chimenea, donde estaba apareciendo la cara de su madre.
Harry se acomodó en una de las sillas más confortables en la sala de estar, y sacó su texto de Aritmancia. No estaba muy emocionado por haber tenido que tomar Aritmancia del séptimo año. Aunque técnicamente se concentraba en áreas diferentes a las de tercero a sexto, y cualquiera podía tomar la clase sin haberlo hecho en los años anteriores, él aún se sentía totalmente perdido. Necesitaba contar con Hermione si quería pasar esta clase.
Se enfrascó en las complejas ecuaciones del texto y en las notas de Hermione, levantando la vista de vez en cuando, para ver si Malfoy había terminado de hablar con sus padres. Parecía que estaban teniendo una conversación agradable, aunque la cara de Lucius Malfoy, retornó a la expresión ligeramente molesta de siempre, cuando estaba alrededor de su hijo. Y, ahora que el impacto de la maldición pasó, Malfoy volvió a su sumiso respeto cuando hablaba con su padre.
Sin embargo, su madre era otra historia. A juzgar por su expresión, parecía estar muy preocupada por su hijo, hasta el punto de que él comenzaba a irritarse.
- ¿Entonces, tus clases van bien?- ella decía.
- Sí, Herbología no es un problema, la única razón por la que no había tomado la clase este año es que es tan simple que podría enseñarla yo. El único problema es Runas, que no es fácil cuando se toma la mitad de la clase.
- Lo sé. ¿Tal vez pódríamos contratarte un tutor para Runas?
- Podría ser…sí.
-¿Cómo…cómo estás sintiéndote, Draco?- dijo la madre de Malfoy, sonando muy insegura.
- Bien- Malfoy murmuró, sonando igualmente incómodo. Harry se aclaró la garganta y colocó un hechizo de silencio sobre sí mismo, dándole alguna privacidad, deseando que él hiciera lo mismo. No es que confiara en que Malfoy no escuchara ninguna de sus conversaciones con Lupin, pero tal vez, Malfoy podría decidir que lo que el hombre lobo le dijera a Harry no valía la pena de ser oído.
Se volvió a enfrascar en Aritmancia.
Un áspero pinchazo en el hombro lo sobresaltó, sacándolo de una compleja ecuación. Malfoy estaba parado al lado de su silla, diciendo algo. Harry levantó el hechizo.
- Disculpa¿qué?
- Dije que terminé.- se encaminó al baño- Siéntete libre de llamar a tu hombre lobo, pseudo-padre- lanzó por sobre el hombro.- A menos que esté ocupado aullando a la gente¿no estamos cerca de la luna llena?
Harry lo ignoró y se acercó a la chimenea.
- Profesor- dijo aliviado, cuando Lupin apareció en el fuego. Dios, no se había dado cuenta de cuánto necesitaba hablar con alguien.
- ¿Cómo estás,Harry?
--------------------------------------------------------------------------------------
Viernes, día 4
Draco se despertó, la cabeza le zumbaba, sentía como si hubiese algo…Maldición. No podía ubicarse, pero faltaba algo…
Maldición. ¿Qué era? Se quedó acostado despierto, mirando al oscuro cielo raso sobre él, tratando de identificar la sensación. ¿Por qué no estaba durmiendo? Miró el reloj 2:07. No debería estar despierto, pero lo estaba, y se sentía tan incómodo…
Se sentó, miró hacia Potter, que daba vueltas en la cama de al lado, el ceño fruncido en su cara dormida, y sintió la creciente necesidad de acercarse a él.
Ah, maldita sea, se dejó caer sobre la almohada. Aquí vamos. No había nada sexual en esto, en lo que sentía, pero la distancia de cinco pies que había entre las camas, de repente parecía demasiada.
Maravilloso. ¿Qué se suponía que hiciera¿Mover la cama, y así Potter vería, al otro día, que él cedió durante la noche?
Se mordió el labio, observando los movimientos inquietos de Potter, luego decidió entrar en acción. Se levantó y fue al baño, apretando los dientes, por la creciente sensación de incomodidad a medida que se alejaba de Potter; y deseando que esa misma sensación lo despierte. Cuando regresó, Potter estaba sentado en la cama, bizqueando alrededor de la habitación y pasándose la mano por su desarreglado cabello.
- ¿Malfoy?
- ¿Sí?
-¿Dónde estabas?
- Baño.
-Ah- Potter se acostó otra vez.
Estuvieron en silencio por unos minutos.
-¿Malfoy?-Potter dijo, finalmente.
-¿Sí?
-¿Puedes dormir?
'Sí, por supuesto', estaba en la punta de su lengua, pero se sintió frustrado. Potter no le hubiese preguntado si él se sintiera bien. Si Draco decía que se sentía bien, Potter podría decidir no mostrar debilidad y no admitir que él también estaba despierto con una severa inconmodidad, y ambos se quedarían en ese estado de irritación hasta que alguno se quiebre. Lo pensó por un momento. -¿Tú puedes?- preguntó, tratando de mantenerse tranquilo.
Hubo una larga pausa. –No, no puedo.
-¿Por qué no?
Otro largo silencio. –Muy incómodo. ¿Tú?
Draco dudó, luego suspiró y cedió. –Sí, yo también. Se sentó.-Pomfrey dijo que esto podría pasar eventualmente.
- Sí, sólo que no lo esperaba tan pronto- Potter se deslizó de su cama. –Voy a juntarlas¿está bien?-comenzó sin esperar a que Draco respondiera.
- Mmm
-¿Mejor?-dijo Potter cuando trepaba a su propia cama.
-Dios, sí.- Draco soltó antes de censurarse a sí mismo, sorprendidísimo del alivio que lo invadió cuando las dos camas se juntaron y Potter se encontró a menos de un pie de distancia. Mordió su labio y Potter rió, pero no era una risa burlona.
- Por un momento, sentí como si hormigas se arrastraran sobre mí.-Potter se estremeció.
- Yo sentía como si abejas me zumbaran alrededor de la cabeza, realmente- dijo Draco.-Quienquiera que nos maldijo es un sádico.
- Sí. Ah, esto está mejor.-Potter cerró los ojos, suspirando satisfecho. Draco concordó, en silencio, y golpeó su almohada, poniéndose cómodo y conciliando el sueño, en seguida.
--------------------------------------------------------------------------------------
- ¿Mafoy!- Draco abrió los ojos. Potter estaba sentado en su cama, inclinándose sobre la cama de Draco y sacudiéndolo con firmeza. Parpadeó, por un momento lo desorientó ver lo cerca que Potter se encontraba; luego recordó la noche anterior y miró hacia otro lado, con un leve rubor subiendo por su cuello.
- Nos dormimos otra vez, tenemos que levantarnos ya.-dijo Potter, bajando de su cama. Correcto, Pociones es la primera clase. Draco miró el reloj: las 8:00. Se sentó, apurado tomó su ropa, se alegró de haberse bañado la noche anterior.
-¿Viste mi corbata?- preguntó mientras ambos se vestían rápidamente y tropezaban buscando sus libros. Potter se la lanzó, él la tomó, pasando junto a él para entrar al baño a cepillarse los dientes y a peinarse. Se tocó la cara, el espejo no mostraba sombra, no lo sorprendió, pero debería pasarse una poción para afeitar; sintió áspera la piel. No, no tenía tiempo.
-¿Malfoy?¿Me prestas tinta? Me quedé sin..-Potter entró al baño, apurado se pasó un peine por el cabello.
- Sí…si nos sentamos con mis amigos en Pociones y en Defensa Contra las Artes Oscuras.
-¿Qué tal en Pociones y en Herbología?
Draco pensó por un momento. –Hecho. ¿Listo?
- Sí- Potter dejó el peine, e impaciente, empujó a Draco cuando pasó a su lado. Draco terminó de colocarse su corbata y lo siguió, luego corrieron hacia Pociones.
- Tenemos que poner un hechizo de alarma- Draco murmuró, con su estómago haciendo ruidos.-Odio perder el desayuno.-Potter asintió y se deslizaron en el aula apenas antes que Snape, hacias el banco de Draco. Millicent Bulstrode sonrió despectivamente a Potter y saludó alegremente a Draco; éste sonrió ampliamente, recordando la escena de Aritmancia del día anterior, con la total humillación de Potter. Sacó sus libros, sintiéndose más optimista cuando Snape comenzó la clase.
-¿Terminamos la poción antigripal?- Potter lo codeó y murmuró, mirando sus notas, mientras Snape escribía en el pizarrón.
Draco se inclinó y miró las notas de Potter. –Realmente, Potter, eso es horroroso- comentó -¿cómo puedes aprender algo de rasguños de gallina cómo esos? Sí, terminamos la antigripal. Comenzamos la anti-neumonía, hoy.- Sonrió despectivo y levantó la voz levemente. -Es gracioso, si lo piensas, siendo virgen deberías tener más tiempo en tus manos para tomar notas decentes.
Una ola de risas se esparció por los alumnos cercanos, y Snape giró cuando Potter codeó enojado a Malfoy, murmurando.-¡Cállate!
- Señor Potter¿le importaría compartir con la clase qué es tan gracioso?
- No, Señor.-Potter murmuró.
-Cinco puntos de Gryffindor, Potter- Snape volvió al pizarrón.
Draco sonrió ampliamente y bajó la cabeza sobre sus notas.
--------------------------------------------------------------------------------------
-¿Aquí es dónde vives ahora, Draco¡mi madre, está bueno! – dijo Pansy Parkinson, cuando ella, Blaise Zabini, Granger y Weasley los acompañaron a él y a Potter a sus habitaciones al final del día.
- Aunque, un poco desnudo¿no?- Blaise preguntó. Draco se encogió de hombros.
- Lo malo es la compañía- dijo Pansy, ligeramente. Potter y sus amigos la ignoraron, mientras se acomodaban en sus asientos.
Draco sonrió, inesperadamente contento de tener a sus camaradas Slytherin alrededor. Todos habían ido a estudiar a la biblioteca, pero habían sido sacados por Madam Pince por hacer mucho ruido. Draco había juntado sus libros, abatido, pensando que nunca se le hubiese ocurrido que iba a extrañar la sala común, donde podía estudiar o estar con sus amigos, o tomar un descanso, relajarse y charlar si quería.
Como él y Potter no podían retornar a sus salas comunes, se había resignado a volver a sus habitaciones sólo con Potter por compañía, hasta que Granger sugirió que hicieran la sesión de estudio allí.
- Tu lugar es suficientemente grande para que quepamos todos, Harry- ella había dicho, y Pansy y Blaise levantaron sus cejas ante el pensamiento de que Granger había estado en las habitaciones privadas de Draco; aunque Potter murmuró algo como que no eran tan grandes.
Draco, seguro de que Pansy y Blaise no deseaban estar con Granger y Weasley, iba a decir algo como que no deseaba visitas, cuando Pansy saltó.
-¿Ellos ya estuvieron? Y yo pensando que no querías visitas- ella sonrió maliciosamente- ¿o es sólo territorio Gryffindor?
- No, por supuesto que no- Draco empezó, y Pansy asintió, cortando lo que sea que Blaise iba a decir.
- Bien, vamos- ella dijo, brillantemente.
- ¡Santo cielo, esto no es gracioso, es viernes por la noche, y aquí estamos, estudiando!- Pansy murmuró, mientras se acomodaba en el asiento.- Malditos exámenes, ya tengo los nervios destrozados por su culpa. ¿Draco, copiaste las notas de Runas de ayer?
- Sí, aquí están- le pasó las notas, se sentó, notando que en apenas cuatro días, ya habían establecido un patrón para sentarse: él y Potter en el medio, frecuentemente dándose la espalda, o por al menos lo más alejados posible, los amigos de Potter a su lado, y los de Draco del lado contrario. El único problema era que, en este momento, terminaron él y Pansy compartiendo el sofá, demasiado cerca, Potter en un sillón junto a él, demasiado lejos.
Maldición, si esos sentimientos fuesen al revés. Él y Pansy habían salido brevemente varias veces, y le gustaba bastante, no seriamente, ya que ambos se suponía que terminarían casados con otras personas, por razones políticas; ella no era mala compañía y era aceptable en la cama. Si sólo pudiese ver su cercanía como una posibilidad romántica, en vez de estar nervioso por si ella hacía algún movimiento que pudiera hacerle sentir que su piel se incendiaba.
-¿Tuvieron sentido las traducciones?- le preguntó Pansy.
- No mucho, no.
- Endiabladamente difícil, sin presenciar todas las clases. ¿Por qué él no deja Astronomía?- ella le lanzó una ojeada despectiva a Potter.
Draco se encogió de hombros. – No dimos con la solución. No es un problema, mi madre me contratará un tutor, probablemente.
- Aún así, no tendrías que...
- No es un problema.- Draco repitió firmemente. Pansy tiró su cabello hacia atrás y se volvió hacia sus notas.
- Bueno. A ver, déjame probar la tercera traduccioón, a ver si recuerdo cómo va.
Draco se acercó para ver sus notas, retrocediendo cuando ella levantó la cabeza repentinamente y casi lo tocó.
- Ah, lo siento. Mira, el tercer verso es...- y pronto, él se adentró en lo intrincado de la escritura con Runas, levantando la cabeza sólo cuando vió que Granger se aproximaba a la puerta del cuarto.
-¿Dónde está el libro?- ella preguntó, y Draco sintió un ligero sobresalto de alarma.
- Hermione, no, yo lo traigo- Potter decía, apurado, pero Granger ya estaba abriendo la puerta.- te dije que yo lo traería- Potter murmuró, ruborizándose. Las cejas de Granger se elevaron, viendo las dos camas juntas.
- Santo cielo¿se mueven rápido, verdad?- Pansy zumbó, mirando hacia el dormitorio.
-¿Todas las bromas sobre la virginidad ya han dejado de tener gracia, Potter¿O ya no aplican?- Potter le lanzó una mirada asesina, abriendo la boca para contestarle, pero Draco rápidamente le tomó el brazo.
- No.- sugirió, volviéndose hacia Pansy, mientras el rostro de Harry tomaba una expresión desconcertada, cerraba la boca e iba a buscar el libro que quería Granger.
Pansy sonrió maliciosamente. -¿Bueno, el vínculo progresa más rápido de lo esperado, Draco?
- No,- él murmuró- es más fácil no estar muy alejados. Nada sucedió, todavía.- Se aclaró la garganta.- Y no es asunto tuyo, de todos modos.- dijo ligeramente.-¿Dónde estábamos?
- Desde que te convertiste en un viejo hombre casado, ya no eres divertido, para nada.- Pansy hizo un mohín, y Blaise rió.
- Muy gracioso. ¿Se supone qué trabajemos en la tercera traducción?
- Sí, bien, bien. Mira, creo que el problema es que no estuviste en la clase del martes, allí él explicó la fraseología indicativa que teníamos que buscar para la clase del jueves.
-¿La qué?
- Fraseología indicativa- repitió pacientemente, y otra vez, se sumergió en lo intrincado de las lecciones de la semana, ella los guiaba a él y a Blaise.
Blaise era realmente inútil con esto, pensó Draco, en forma poco caritativa, media hora más tarde; cuando Blaise hizo una pregunta que mostró que no había captado ni los más simples conceptos.
Dejó que su mente vagara, un poco aburrido, mientras Pansy le corregía otro error de interpretación al trabajo de Blaise. Se recordó a sí mismo que tampoco él estaba seguro de los conceptos. La mirada de Pansy ante algunas de sus preguntas le habían hecho darse cuenta de que no estaba funcionando en su nivel habitual.
Realmente debería usar el tiempo para trabajar en las frases más difíciles, mientras Pansy trabajaba con Blaise, en vez de estar mirando inexpresivamente a la pared, e imaginando que los puntos del empapelado eran abejas. Abejas zumbantes. Ese zumbido suave le hacía difícil concentrarse.
- ¿Harry?- la voz de Weasley lo sobresaltó, y levantó la vista para ver a Weasley moviendo la mano frente a la cara de Potter.-¿Hay alguien en casa?
- Lo siento- murmuró Potter, parpadeando y sacudiendo la cabeza.-¿Qué decías?
- Estaba hablando sobre la tarea de Aritmancia- dijo Granger, pacientemente.-Es para el próximo martes. ¿Necesitas mis notas?
-Mmm, sí. Sí...¿Otra vez, para qué día era?
- Martes- dijo Granger lentamente. Potter asintió, luego se giró para mirar a Draco.
Draco resopló. Aquí vamos, otra vez, pensó mientras se miraban uno al otro con irritación. Él estaba escuchando abejas, Potter estaba en la luna, y había como seis pies entre su sofá y el sillón de Potter, y obviamente, las tres cosas estaban conectadas. No había una forma sutil de reducir el malestar, para hacerlo corto, debía pedirles que se cambien de lugar.
No estaba tan mal, se dijo, disponiéndose a lidiar con eso, y falló en sofocar un gruñido de dolor cuando Pansy le rozó el hombro inesperadamente.
- Ah, caramba, lo siento- dijo vivamente, dándole un vistazo a Granger. –Esto no va a funcionar, Draco, estoy acostumbrada a pincharte cuando se me ocurre, aquí, Blaise, ven Potter, toma mi lugar, realmente. ¿Porqué no nos movemos todos un lugar, y Blaise empuja ese sillón para este lado? Bien, entonces- Draco y Potter vieron, desconcertados, como el cambio de asientos fue realizado con un mínimo de molestias, y Granger le dio una mirada agradecida a Pansy, mientras los dos grupos retomaban sus conversaciones como si nada los hubiese interrumpido.
- Correcto, Blaise- dijo Pansy- vamos, no seas un completo idiota, los magos góticos no tenían una palabra para tren, no tenían trenes, honestamente, un poco de historia general no estaría fuera de lugar en este colegio.
Domingo, día 6
- Está yendo bien, supongo. Me estoy acostumbrando a él.- Harry dijo suavemente a Lupin, por la chimenea, el domingo por la noche. No necesitaba ser silencioso; Malfoy había colocado un encantamiento de silencio, como lo hacía usualmente, pero igual le resultaba raro hablar de alguien que estaba en la misma habitación. Especialmente cuando estaban sentados lo suficientemente cerca como para tocarse.
- Suenas solitario- observó Lupin, con gentileza.
- Si, bueno...extraño mi casa. Los fines de semana siempre son divertidos en la Torre Gryffindor, quiero decir, sólo dormimos hasta tarde, y nos sentamos por ahí, sin hacer mucho, pero aún así es agradable.
-¿Qué hiciste, en lugar de eso, hoy?
- Nos levantamos tarde, pero luego no hicimos mucho más que estudiar. Nos encontramos con algunos amigos en la biblioteca, pero...no es lo mismo. Todos viven juntos, y yo no. Seamus y Dean se reían por una broma que hicieron a uno de tercer año, y yo no tenía idea de qué estaban hablando, Ron y Neville estaban...-Harry se detuvo. Estaba lloriqueando. Probablemente debería detenerse. –Lo siento.
-Harry, está bien.
Harry asintió, con la cabeza baja, luego la levantó cuando Malfoy lo tocó en el hombro.
-¿Dónde está el trabajo para Herbología?- le preguntó, y Harry le señaló su escritorio. Malfoy fue a tomarlo, siseando molesto por la cantidad de papel suelto que sembraba el área de estudio de Harry.
-¿Cómo está el vínculo?- preguntó Lupin. Harry se encogió de hombros. -¿Así de bien?
- No es tan malo- admitió Harry.-Él no es horrible todo el tiempo- miró a Malfoy, que estaba estudiando el trabajo de Harry con el ceño ligeramente fruncido, y parecía que había puesto sobre él, el hechizo silenciador otra vez. Harry suspiró.
- ¿Qué es?
- Es sólo que... ¿sabes qué vamos a ver a Pomfrey todos los días, verdad?
- Sí...
- Ella hizo que una bruja del Ministerio nos examine, un par de veces, y ella dijo que parece que el hechizo no fue conjurado correctamente.
- ¿Qué?
- Realmente no entendí la mayor parte de eso, hubiese deseado que estuviera Hermione, podría haber seguido la explicación. Todo lo que pude entender es que ella pensaba que 'mostraba falta de experiencia con esta clase de hechizos'. Ella explicó porqué, pero realmente no pude captar de qué estaba hablando.
-¿Malfoy sabía de qué hablaba?
- Aparentemente. Se enojó muchísimo y dijo algo así como que 'entonces fuimos hechizados por un amateur'.
- ¿Le pediste qué te explique?
- ¿Malfoy? Ni pensar.- Harry dijo, automáticamente, luego miró a Malfoy, aún ajeno, sentado a su lado.
-¿Alguna posibilidad de agarrar al que lo hizo?
- Realmente, no. Ella piensa que podría ser un estudiante; o tal vez, un profesor, haciendo el hechizo ligeramente incorrecto, para que parezca que un estudiante es el culpable. O alguien de fuera de Hogwarts, quién sabe.
- ¿Qué quieres decir?
-Ella, realmente no sabe, excepto que piensa que nuestro vínculo no va a 'progresar del modo usual', lo que sea que quiera decir con eso. Podríamos sentir algunas cosas en mayor medida que de la otra manera, o menos, o quién sabe; pero entonces, dijo que algo inusual puede darse porque es involuntario y los dos somos muy jóvenes, y...- Harry se quedó sin palabras.
- Lo siento- dijo Lupin, después de una larga pausa.
- Sí, yo también.
-¿Qué dice Madam Pomfrey de los progresos, hasta aquí?
- Ah, ella piensa que todo va espléndido.-dijo Harry, con amargura.
- ¿No concuerdas?
- Espléndido, significa que tenemos que estar cerca casi todo el tiempo, y, y...necesitamos tocarnos; realmente no lo había notado, pero él notó que estamos empujándonos, golpeándonos mutuamente, más que antes. ¿Qué bueno, verdad¿Un vínculo que está basado en empujarse y en golpearse mutuamente?
- No es la mejor base para un matrimonio, no.- Lupin se retrajo, apenas lo dijo.-Lo siento, sé que no te agrada que lo llamemos así.
- Me estoy acostumbrando a eso. Hermione es la única persona que no lo llama así. Hasta Ron, dijo algo como 'Ahora que estás casado'. Es tan extraño. Todo el mundo acepta que es un matrimonio. Y no lo es.
- Lily dijo algo similar, una vez- dijo Lupin, lentamente.
- ¿Cómo qué?
- Creo que fue porque Sirius se quejaba de que sus padres querían que él se casara con una mujer que no conocía, y Lily dijo algo como que 'ese no era un matrimonio real'; y no pudo entender porqué nosotros no veíamos la diferencia.
-Mmm.
-¿Es tan diferente para los muggles?
-¿Qué?
-Los muggles¿realmente piensan que es necesario estar románticamente enamorado para que sea un matrimonio real?
- No, no realmente, no pienso...-Harry se dio cuenta de que él no tenía ni idea.
-Verdaderamente, no lo sé. En la práctica, dejé de vivir con muggles hace seis años, hay mucho que no sé sobre los matrimonios muggle. Tampoco sé mucho sobre los matrimonios de los magos.
-Supongo que no.
Harry miraba fijo a sus rodillas, perdido en sus pensamientos.
-¿Harry?
-Sí,...lo siento.
- Suenas muy caído.
- Sí, supongo.
-¿Te ayudaría que tus amigos te visiten?
- Lo hicieron, el otro día, pero no es lo mismo. Son visitas. Vuelven a sus dormitorios, eventualmente, y yo me quedo metido aquí.
Otro silencio descendió, y Harry miró a Draco que le tocaba el hombro.
-¿Potter? Es tarde.
-Sí.- dijo Harry, desanimado.-Allí estaré en unos minutos.-Malfoy asintió, acomodó sus cosas y fue a prepararse para la cama.
- ¿Estas charlas te ayudan en algo?- Lupin preguntó, gentilmente.
- Pienso que sí. No lo sé- Harry suspiró- Mejor voy a la cama.
Lupin parecía tan perdido como Harry. –Harry...
- Gracias, por...por escucharmel. Le hablaré mañana. Buenas noches.
Harry se preparó para la cama, mecánicamente. Se acostó, mirando el cielo raso, sin poder superar sus sentimientos de tristeza y pérdida, su confusión.
Todo se movía muy rápìdo. Hacía menos de una semana, había estado seguro, sabiendo que a menos que Voldemort le jodiera la vida inesperadamente, él pertenecía al dormitorio del séptimo año de Gryffindor, y a Estudios Muggle, y al equipo de Quidditch. Ahora, aquí estaba. Sin dormitorio, en clases diferentes, sin Quidditch, acostado junto a un chico que había detestado por la mayor parte de estos seis años. Lo miró de reojo, ya dormía, su rostro relajado y pacífico.
Todo había cambiado tan rápido, y continuaba cambiando, demasiado rápido. Estaban juntos todo el tiempo. Se tocaban todo el tiempo, empujándose, tironeándose, codeándose el uno al otro...tocándose los brazos para ganar la atención del otro, inclinándose sobre los hombros para mirar notas en clase, rozándose cuando pasaban junto al otro en el cuarto. Él se dio cuenta, el otro día en Pociones que su pierna había estado tocando ligeramente la de Malfoy, bajo el pupitre, y que no tenía idea de cuánto tiempo habían estado sentados de ese modo. Sólo lo notó cuando Malfoy giró para hacerle un comentario malicioso a Pansy sobre el ensayo de Harry, y la pierna de Harry de repente se sintió más fría. No había notado el contacto, sólo lo hizo cuando le faltó, porque Malfoy se apartó.
Un poco más evidente había sido esta mañana, cuando despertó con la mano de Malfoy en su hombro, totalmente dormido a su lado.
Todavía dormían en camas separadas, pero se acercaban y él comenzó a preocuparse de que uno de ellos podía despertarse habíendose caído entre las camas.
Pomfrey les había dicho que pronto tendrían que acostumbrarse a dormir en la misma cama.
Y lo harían. Se acostumbrarían. Él se estaba acostumbrando a todo esto. Todavía se afectaban los nervios uno al otro; pero podían ser educados entre ellos por largos períodos de tiempo, a veces no había esfuerzo, sólo la vida diaria. Es difícil mantener la animosidad constantemente, cada cez que el...compañero de cuarto pregunta si viste su corbata. Todo se convierte en rutina.
De alguna manera, él no pensaba que lo que se suponía que venía a continuación en este 'progreso', sería algo fácil para acostumbrarse. Especialmente cuando le temía.
--------------------------------------------------------------------------------------
Otro capítulo muuuuy largo…
Decidí respetar la longitud que les dio la autora, aunque tarde más en actualizar.
La historia original está completa. El link está en el perfil.
Hasta el próximo capítulo.
D.L.
