CAPITULO 2. Una velada...

El vapor de agua llenaba los rincones del baño, la recepcion iniciaria en poco mas de una hora, y aun debia arreglarse, el agua tibia, el olor de los jabones era grato para su persona. Cerró la llave del agua seca un poco su cabello y sale del cuarto de baño, envuelta en una toalla, a la habitación, como siempre el sonido de la televisión con las noticias de los diferentes distritos suena en la pantalla, ahí esta el mirandola atentamente ya con el pantalon y la camisa a medio abotonar observado la pantalla atentamente, concentrado.

-¿Tienes que hacer eso siempre?- dice ella acercandose, el la mira y sonrie, el rostro se ilumina, cuanto le encantaba esa imagen de ella asi, con el cabello escurriendo de agua y una simple toalla que le rodeaba sostenia con sus brazos sobre el pecho.

-¿Hacer que ?- dice levantandose, sonriendo, mirandola a los ojos y acercandose para estrecharla

-Estar frente al televisor, tu comunicador o tus informes...-el la abraza y le mira directo a los ojos, es muy alto comparado con ella, tiene un cuerpo atletico que a ella le encanta.

-Es mi deber, pero- le mira y sonrie- hay cosas que me agradan mas...

-¿Como que?- el se agracha y la besa

-Como prestar a tencion cosas mas interesantes

-Por supuesto, y ¿tu deber y la seguridad de la nueva Federacion de Panem?

-mmmm creo que no perdera por un minuto que deje de verle...

Comienza a besarla a lo que ella corresponde, soltanto la toalla que cae al piso dejandola completamente denusda, con sus manos revuelve el cabello de el quien forzosamente tiene que hagacharse bastante, con sus manos recorre la espalda aun humeda de ella. Sus respiraciones se agitan poco a poco ella le ayuda a depojarse de las prendas recien puestas mientras la television sigue emitiendo sin que alguien preste atencion a lo dicho en ellas.

La misma emision de television resuena en el estudio de una lujosa residencia del capitolio, ya listo para la recepcion Peeta Mellark revisa algunos papeles, unos debiles golpes resuenan en el estudio cerrado, sabe de quien se trata, es inconfundible. Apaga el televisor,no quiere que vea esas noticias.

-Pasé

Es el, el niño Odair que ahora en su pillama sin el uniforme se ve de verdad como es un niño adorable y encantador.

-Hola- se va acercando a donde esta Peeta.

-Hola- cerrando el folder con sus documentos y metiendolo en un cajon del escritorio. El niño llega a donde el esta y lo abraza por el cuello, el estrecha su pequeño cuerpo entre sus brazos, aunque es muy independiente, activo, decidido y encantador como su padre en publico, en privado es cariñoso, sonriente, bromista, encantador y no teme expresar sus sentimientos algo heredado de Annie y probablemente aprendido de el mismo.

-¿Te vas a ir?

-Si, pero en unas dos horas, para entonces ya estaras dormido.

-No lo creo- dice- sentandose sobre el escritorio y colocando sus pies sobre las piernas de su padre adoptivo, mirandolo de frente comineza a hablarle sobre las cosas que ha aprendido con sus tutores esta semana. Al final lo lleva a su habitacion y lo arropa. Le da instrucciones a sus sirvientes y se marcha.

Al llegar Peeta Mellark a la recepcion con la primera escena que se encuentra es con una suave musica y en la pista las parejas bailan muy juntas, entre ellas precisamente una que destaca los dos castaños, de piel aceitunada y ojos miran uno al otro, se balancean suavemente como si en el mundo nada mas existiera, el se agarcha y le habla al oido, ella sonrie y se sonrroja un poco, ambos lucen se dibuja en su rostro una sonrisa, nadie podria descifrar que es lo que respresenta. Sigue su camino directo al bar, donde sabe que sera bien atendido.

La pareja en la pista de baile se balanceaba suavemente al ritmo de la musica ajena a lo que sucedia a su alrededor, la luz era suave. A ella le encantaban sus brazos y su aroma, lo sentia tan cerca de ella, a él po su parte gustaba sentir su delgado y atletico cuerpo tan cerca. Si bien era cierto que en su vida cotidiana se habia alejado completamente de la vida publica tambien lo era que poseeian una proiedad enorme en la que el centro la ocupaba una inmensa mancion rodeada de bosques hasta donde la vista se perdia. Todos los dias ella salia a caminar a practicar tiro al blanco, a cazar solo que pretendia comer ni de broma el agradaba la caza deportiva. Hacia ejercicio estudiaba sobre supervivencia. Aprendia todo lo necesario. El no tenia inconveniente era militar y le enseñaba todo lo que se descubria. Era como si todo el tiempo se estuviera preparando para una nueva insurgencia o como si la llamaran de nuevo para el Domo. A veces, cuando el se permitia descanzar ambos iban al bosque a recordar a charlar, de hechos habia mandado a hacer para ella una replica del lugar donde ellos se encotraban en el distrito doce. Sus ocupaciones como comandante en jefe de las fuerzas armadas no le permitian estar en casa siempre pero cuando lo estaba procuraba estar solo para ella, la amaba. Ya no eran esos niños que se habian encontrado en el bosque para poder sobrevivir. Aunque la otra verdad era que precisamente por ser tan iguales no podian convivir mas que dos dias completos, porque empezaban a pelear, a tratar de demostrar quien era mejor o tenia la razon. El resultado era que el nunca daba su brazo a torcer, regulamente era ella la que sedia, o terminaban enojados, se marchaba a la base y cuando se volvieran a ver dias o semanas despues las cosas parecian calmarse. Independientemente de todo eso en este momento lucia fantastica, hermosa, que le era dificil contenerse y no quitarle la ropa ahi mismo, mencion aparte de lo que habia pasado hacia no mas de dos horas. Su incapacidad para mantener una comunicacion de pareja estable y armonica en la cotidianidad era inversamente proporicional a su capacidad para comunicarse en la cama, ahi se comunicabna muy bien. Solo hablaban lo necesario, estaban excelentemente sicronizados y organizados, se complementaban a la perfeccion. Tal y como cuando iban a cazar. La miraba detenidamente sus rasgos, su boca le gustaban tanto, le miro fijamente a los ojos, ella contemplaba los suyos. Le devolvia una calida sonrisa.

-¿En que piensas dice ella suavemente?

-En lo extraordinaria que te vez esta noche...

-Crei que siempre me via extraordianria.

-Claro pero pocas veces me das el gusto de verte como...

-Pues hoy te has comportado como todo un hombre educado y del capitolio...

la miro maliciosamente y se acerco a su oido, susurrando, ella sentia cosquillas en el oido a cada palabra pronunciada y sentia entremecerse cada fibra de su cuerpo. Su respiracion se hacia un poco mas profunda y agitada.

-Si fuera como esos hombre del capitolio ya te abrias aburrido, ellos no poseen mis talentos -dijo mientras recorria la espalda de ellas y estrechaba un poco mas...ella solo atino a sonreir y a recargar su cabeza sobre el pecho de él, era feliz.

En la barra Joana Mason esta sentada bebiendo alegremente.

-¿Que hay Mellark?

-Hola Joana, crei que te desagradaban estas cosas-le da sorbos a su bebida.

-Ordenes y tu qué...

-La misma razón...

-¿Lo del servicio militar?

-Si...

-¿Quieres hablar?

-SI

Ambos sonrien como si hablaran de cosas amenas ya que si algo era bien sabido es que el nuevo gobierno como el antiguo tenia ojos y oidos por todos lados. Sus practicas para deshacerse eran menos brutales pero igual de efectivas que el gobierno anterior. Se colocan en una mesa cerca del balcon.

-mmm, da igual de todos modos a tu muchacho le gusta el ejercito,

-Lo deje ir porque espero que se desencante de esos asunto, el podria ser lo que quisiera, se militar no es lo que yo esperaria...

.que mas da si lo hacen obligatorio-rie como si le contaran un chiste.

-Que seria como los juegos pero con la certeza de que alla el asunto es real y que la cocecha no sera de 24 sino de todos los hijos de 16 años de Panem.-le ofrece un brindis a ella...

-Y dime listo ¿Quien va a defender las fronteras? Tu mejor que nadie sabe como es la situcion real alla afuera haz ido a otros paises, sabes como nos miran...-el mesero se acerca a dejarles bocadillos al ver que se acerca dice- a eres simplemente encantador mi querido amigo...-el mesero se va

-Si la gente lo supiera estaria conciente de ello, ya sabes que aun al libertad de informacion es un lujo- dice sonriendo encantadoramente...

-Solo lograrian poner las histericas a las masas- le golpea en el hombro como si hiciera un chiste

-Viven una libertad ilusoria- ambos se rien.

-Una paz ilusoria Mellark, si supieran lo que pasa afuera en el exterior...-da un sorbo a su bebida.

-Entonces irian al servicio a sabiendas de que pueden morir, o de que sera lo mas pueden seguir ignorando nada...- ahora bebe el.

-No lo van a hacer Harthorne no solo es un militar tambien se ha vuelto politico...

-¿Quiere ser presidente?

-Supongo...es guapo y se ve bien de militar peeero le falta como decirlo "encanto" y carisma eso es fundamental si quieres dedicarte a la politica, y eso te sobra a ti, el tiene miedo de que quieras lo mismo sabe que si compite contigo, perderia -ambos se levantan con pedqueños tragos, cruzan sus brazos y va directo al fondo...

-No me interesa ser presidente, la politica es algo...-se mordio la lengua

Peeta pensaba que de nada valia una revolución que solo sacara a la gente de su extrema miseria y pseudoesclavitud para hacer menos miserables a unos, mas miserables a otros, y vivir con insertidumbre a todos, salvó claro a los privilegiados que por alguna razón lograron mantener sus privilegios y lo que los consiguieron gracias a la revolución. Eso le hacia sentirse un tanto culpable, ya que tanto Katniss, Gale, Joana, Annie, es decir, los antiguos tributos eran un hibrido extraño que lograron mantener la "pensión" vitalicia y extravagante que habian ganado por vencer en los juegos del hambre, mas cierta seguridad y privilegios que como revolucionarios habian conquistado gracias al Tratado del Sinsajo. Si se comparaba con la de otros en su posición relamente todo esto no era en verdad mas que una compensación por todas las perdidas sufridas, eso era lo que se decia para apaciguar su conciencia. Pues en verdad existian miembros del actual gobierno que junto con ellos participo en las revueltas y se habian vuelto inmensamente ricos inmensamente poderosos, no se les podia culpar de eso, al igual que ellos habian sufrido, padecido tanto pero si se les podia reprochar el egoismo y la poca memoria que poseeian. Tal vez las dos unicas y reales ganancias de aquellas epoca conocida como la "Revolución del Sinsajo" habian sido la conquista de la libertad de transito, de la que ironicamente el simbolo de tal movimiento no habia gozaba de el primer año de la misma, y la de haberse desecho de los juegos del hambre, aunque sobre esto fue innevitable dada la votacion en una habitacion y los enardecidos animos de las masas, que solo uno se llevara a cabo al terminar la revolución. Solo uno, en el que fueron los hijos de los altos politicos del capitolio los que participaron. Fue una barbarie. Al principio no comprendio la insistencia de los altos funcionario, sino hasta que estuvo de cerca.

-¿Estas hebrio Mellark?

-¿Que?

-Te quedaste como idiota unos segundos

Ambos reian. Cualquiera que los viera pensaria que hablaban de anecdotas y cosas graciosas, qeu eran dos amigos divirtiendose. Y es precisamente lo que hacen los que permite que Mellark sea apreciado hace cosas muy cotidianas, lo acerca a la gente. Todos saben que sufrio igual que ellos, que perdio a su bebé en el domo del Quill, que fue torturado en el capitolio, que perdio a la mujer que amaba, a toda su familia en la guerra. Y aun asi se habia levantado siempre pensando en los demas y al servicio de todo Panem no solo del distrito 12, era el padre adoptivo de Seth Odair, habia cuidado de Annie Odair desde que 6 años antes de su muerte por respeto y agradecimieto a Finnick, pero tambien porque ella era agradable persona y habia sufrido tortura junto con el en el capitolio. Asi mismo pugnaba por beneficios para los distritosy buscaba maneras de recaudar fondos para todas las necesidades en el pais y en el extranejo. Los hospitales, horfanatos era solo la minima punta de iceberg en Panem. En este momento se veia como cualquier individuo de Panem conviviendo con una amiga. Lo hacia verse humano.