¡Hola! ¿Cómo están? Jajaja yo feliz por publicar el segundo capútulo. No tengo mucho que decir así que simplemente dejaré esto por aquí.
Los personajes, lugares y objetos pertenecen a Stan Lee y a Marvel.
Durante el viaje, que fue más largo de lo que Peter esperaba, aprovechó para ponerse al día con varias tareas de la escuela que había dejado que se le acumularan gracias al patrullaje como Spiderman. No era nada complicado, incluso disfrutó el escribir ese ensayo para la clase de Física sobre el Dr. Banner, también conocido como Hulk.
Mientras escribía no dejaba de pensar en cómo sería conocerlo en persona, siempre había sido su héroe, y no necesariamente por su lado verde y con mal genio, sino por su trabajo en el campo de la ciencia. Definitivamente trataría de hablar con el en cuanto tuviera una oportunidad.
Ahora que lo pensaba, ¿Quiénes más estarían en la reunión?
Ninguno de los Vengadores había puesto un solo pie en la torre desde hace meses, mucho antes de que el se mudara allí. El Sr. Stark le decía que algunos estaban llevando a cabo misiones en otros lugares del mundo y otros estaban retirados indefinidamente. En sus primeros días viviendo con él le preguntó tantas cosas sobre ellos como pudo hasta que Tony se hartaba y lo amenazaba con mandarlo a dormir al taller si no dejaba de hablar. Él había crecido viéndolos luchar para defender al mundo, los Vengadores eran justo la clase de personas como la que él quería ser, y la clase de héroes en la que Spiderman podría convertirse algún día.
Tal vez en un par de años incluso ser un vengador él mismo.
Estaba empezando a creer que tal vez había sido un error no insistir más con el Sr. Stark para zafarse del viaje con él y poder asistir como Spiderman. Intentó todas las excusas posibles, incluso fingió una herida en el brazo que él mismo arruinó cuando atrapó perfectamente las llaves que el hombre le lanzó al aire, claramente sin creer una sola palabra de lo que le decía.
Le había dicho que no era seguro que se quedara en la torre, ya que a pesar de ser todo esto un secreto que sólo algunos afiliados de SHIELD conocían, nadie sabía todavía que Peter vivía con Tony, según él por su seguridad, y no quería que un descuido del adolescente alertara a los medios y la gente empezara a hacer preguntas. Por eso siempre trataba de que no los vieran juntos en público y solamente Happy y la Srta. Potts sabían del muchacho que por alguna razón compartía hogar con el magnate hombre de hierro.
A pesar de todas las restricciones y el cuidado que debía de tener ahora para no ser relacionado con él por pedido del propio Tony Stark, se sentía agradecido de poder vivir con él. Aunque hubiera tenido una cercana relación con sus padres, Tony no tenía ninguna obligación de hacer todo esto por él, y no podía hacer más que agradecerle y tratar de causarle la menor cantidad de problemas posibles.
Se relajó en su asiento tratando de no pensar en nada hasta que después de unos minutos empezó a sentir como el sueño lo abrazaba hasta quedarse dormido.
Del otro lado de la cabina la famosa mano derecha de Tony Stark, Pepper Potts, estaba sentada frente a él con los brazos cruzados y la vista clavada en sus ojos cafés como solía hacerlo cuando le parecía que su jefe pasaba de ser un adulto genio y dueño de una compañía multimillonaria a un niño caprichoso, lo cual estaba acostumbrada a que ocurriera muy seguido.
-Tony, sigo pensando que traer a Peter no fue la mejor decisión.- le dijo por quinta vez en el día, mientras tomaba un sorbo de café mirando por encima de la taza al chico que dormía del otro lado de la cabina con un libro reposando descuidadamente sobre sus piernas.
-Te estresas demasiado Peps, todo saldrá bien.- le quitó importancia mientras tomaba un sorbo de su respectiva taza y degustaba una de las trufas que estaban apiladas sobre una pequeña bandeja en la elegante mesa blanca que los separaba.-Va a estar conmigo todo el tiempo- se detuvo un momento como pensando en algo y continuó- excepto en la reunión, no quiero que se acerque a nadie, o mejor dicho, no quiero que nadie se le acerque, especialmente Fury.
-¿El director Fury sabe que va contigo?-su voz sonó un poco incrédula mientras abría los ojos mostrando un dejo de asombro.
-No, pero se lo diré.- respondió, restándole importancia, mientras parecía muy interesado en la trufa que sostenía con su mano.
-¿Puedo saber cuándo?- la irritación en su voz estaba casi perfectamente escondida.
-En cuanto lleguemos.
La mujer puso los ojos en blanco y resistió la tentación de rodarlos mientras presenciaba a Tony Stark restándole importancia al hecho de que estaba acarreando a un adolescente de quince años a un complejo ultrasecreto lleno de gente peligrosa y con la que el muchacho no tenía nada que ver.
A veces se preguntaba seriamente si debería hablar con algún profesional sobre la dependencia que el hombre parecía haber desarrollado hacia Peter en los últimos meses. Ella entendía que el chico era alguien importante para Tony, pero a veces sus atenciones hacia él parecían demasiadas al punto de estresarse si no lo veía en varias horas. Justo por eso el hombre había insistido en traerlo a pesar de lo mucho que Pepper insistió en lo peligroso e inapropiado que sería.
Pero de nuevo, estaba hablando de Tony Stark, y lo peligroso e inapropiado se lo pasaba por donde quería.
-Si terminan mandando de regreso al chico antes de poner un pie en el lugar tendrás que hacerte responsable.
Tony rodó los ojos y le dio un guiño fugaz.
-Hecho.
Estuvieron en silencio un par de minutos hasta que Pepper habló de nuevo, esta vez con voz más cuidadosa.
-Tony…- el hombre la miró ladeando un poco la cabeza inquisitivamente por el tono que había utilizado- ¿de verdad no tienes idea para qué los está citando Fury? Es un poco extraño, ¿no te parece?- Se acomodó mejor en su asiento y continuó- Dime la verdad, ¿está pasando algo grave? ¿Algo como la invasión Chitauri?
Tony pareció meditar un momento su respuesta antes de hablar.
-Tranquila Peps, no es nada de eso. Estamos a salvo de ciempiés metálicos alienígenas por ahora- Pepper respiró aliviada al ver la sonrisa del hombre, al menos no estaban en peligro. Sin embargo, su sonrisa se hizo pequeña y cambió a una mueca más tensa y puso su mano sobre su barbilla como si hubiera algo que le preocupara.- Simplemente hay un tema delicado que el General Ross quiere tratar con todos.
-¿Con todos quiénes?
-Con todos los individuos con algún tipo de poder- enfatizó la última palabra haciendo comillas en el aire con sus dedos mientras elevaba las cejas con una mueca.- Sucedió algo hace unos días con el equipo del Cap. y la gente está enojada, quieren justicia y para eso Ross necesita de un chivo expiatorio, y tal parece que nos escogió a todos para el papel.
-¡¿Los arrestarán a todos?!- elevó la voz sin darse cuenta y enseguida se cubrió la boca con las manos con expresión preocupada.
-No- contestó con precaución, tomando las manos de la rubia para retirarlas de su boca, mientras las acariciaba suavemente tratando de tranquilizarla.- No exactamente. Ya verás de que se trata cuando lleguemos. Tranquila, no pasará nada malo.
Pepper le dio una mirada intensa y se quedaron en silencio hasta que Tony reanudó la conversación con temas triviales para relajar un poco el ambiente.
Luego de un rato riéndose de una anécdota sobre un sujeto disfrazado de gato morado, "Grumpy cat", como se llamaba a sí mismo, en su última rueda de prensa, volvieron a quedarse en silencio, sintiendo que esta vez el sueño se apoderaba de ellos. La rubia le dio las buenas noches y se cambió a otro asiento que tenía más espacio en la zona de las piernas y lo reclinó hasta ser casi una cama y en un par se minutos yacía profundamente dormida.
Tony terminó su cuarta ración de café y dejó la taza sobre la mesa frente a él. Su asiento quedaba en diagonal del lugar que ocupaba Peter en la cabina, así que podía verlo dormir desde ahí.
Se recostó un poco, acomodando mejor su espalda y su cuello, y observó al adolescente respirar pausadamente con los labios entreabiertos y la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado. Por un momento, dejó de ver al chico de quince años y pudo ver a un bebé de un par de meses con sus manitas aferradas a sus dedos y sus ojitos avellana tratando de mantenerse abiertos antes de cerrarse y dar paso a una respiración lenta y profunda, que lo hacía sonreír como estúpido mientras acariciaba esas manitas.
Un solo año había podido disfrutar de esos pequeños momentos antes de que alguien se encargara de recordarle que con su profesión y la larga lista de enemigos que se había creado gracias a ella, sería imposible para él continuar con sus planes de añadir a una pequeña persona a su vida sin ponerla en peligro. Cuando cerraba los ojos a veces todavía podía ver un arma siendo apuntada desde el otro lado de la habitación hacia su pequeño que sonreía distraído por las luces y la música, sin entender lo que sucedía cuando toda la gente, ataviada con vestidos y trajes caros, empezaron correr de un lado a otro, tratando de no tropezar con algunos cuerpos ensangrentados tirados en el piso a su paso.
Sacudió la cabeza con fuerza y apretó los ojos, tratando de alejar la imagen de su cabeza. Tomó la taza de café y la acercó a sus labios en un intento por despejarse, pero recordó que se encontraba vacía y la dejó de nuevo sobre la mesa casi con demasiada brusquedad.
Se levantó de su asiento y pasó junto a Pepper, donde se tomó un momento para tomar una manta junto al asiento y colocarla encima de su cuerpo. Siguió caminando y llegó al lugar donde estaba Peter. Lo observó un momento más antes de colocar la palma de su mano suavemente sobre su mejilla y permitirse por un momento pasar su pulgar por ella. Acarició un poco su cabello castaño, recorriendo la mano por su cabeza, antes de tomar otra manta, aguantándose las ganas de colocar su propio saco sobre su hijo, y la extendió a lo largo del cuerpo del muchacho, que con su baja estatura y sus facciones infantiles lo hacían verse más pequeño de lo que realmente era.
Con extremo cuidado se inclinó sobre el menor y depositó un beso en su frente. Le dio una última mirada y regresó a su asiento, donde se cubrió a sí mismo con otra manta y cerró los ojos, esperando que la cercanía del menor lo librara de cualquier pesadilla que pudiera ser evocada por algún un viejo recuerdo.
¿Qué les pareció? Me encantaría saber su opinión de cómo va la historia.
¡Nos leemos! ¡Besos!
Melopea
