Don't let me go

Fanfic del manga Koisuru Boukun de Hinako Takanaga.

Nota importante :P

¡Hola a todos! Después de muchos pesares debido a diversas pérdidas (estuve sin disco duro) y ocupaciones que no pudieron evitarse, por fin pude darles éste nuevo capítulo y prometo poderles dar el próximo capítulo a la brevedad! Muchas gracias por seguir allí.

Quería empezar este capítulo respondiendo algunas preguntas de Aiko Musume que me parecieron ilustrativas:

¿Puede un beta puede marcar a un omega? No (comúnmente). El lazo/marca/vínculo se da únicamente entre un alfa y un omega. Sin embargo, si existen fickers que deciden hacer posible que un beta logre marcar, pero definitivamente no es lo usual.

¿Puede un beta embarazar a un omega? Es extremadamente difícil para un beta embarazar a un alfa o a un omega, las posibilidades son realmente mínimas. Por ese motivo, los betas suelen unirse con otros betas.

¿Es socialmente aceptada la relación entre un beta y un omega? Realmente es muy raro que un beta y un omega se junten, no es algo que suela ocurrir y según como lo plantee el autor, puede incluso estar prohibido.

De todo lo anterior (espero haber despejado dudas :3) sé que algunos les sorprendió que Morinaga sea un beta y no una alfa y bueno, con todo cariño simplemente les pediré que se dejen llevar por la historia 3 que si bien no es tan brillante como otros fics mejor desarrollados, les puedo asegurar que todo tiene su por qué. Espero que el capítulo sea de su agrado. Muchas gracias por leer.

Capítulo 2

Morinaga sentía como el rubio apretaba fuertemente su muñeca. ¿Qué es esto que acababa de escuchar? ¿Realmente es su Senpai el que está sobre su cama, semidesnudo?

- Senpai…yo…realmente…es decir – Morinaga estaba tartamudeando - ¿De verdad yo puedo…? ¿Tú estás seguro que yo deba…

Souichi se levantó de pronto y empujó con todas sus fuerzas a su asistente, haciéndole caer sobre la cama de espaldas. El chico de ojos verdes se quedó congelado ante la inesperada caída, más aún cuando fue el propio omega quien estaba sobre él, arrodillado en la cama y mirándolo fijamente. Desde aquel ángulo Tetsuhiro podía observar la perfección de su cuerpo húmedo, así como esa agitada respiración que parecía no relajarse nunca. Escaneaba en su memoria la forma ovalada de sus pequeños pezones endurecidos, bañados por esas gotas de sudor tibio. Con miedo, el cautivado kouhai alzó una mano y la colocó suavemente sobre la pierna del rubio, haciéndola subir lentamente, rozando poco a poco y llegando hacia sus caderas. Podía sentir como el cuerpo de Souichi temblaba con cada movimiento, mientras ambos permanecían en un silencio inexplicable. Traviesamente y sin pedir permiso, Tetsuhiro colocó su mano por debajo del bóxer para tocar la piel de sus muslos, empapados por aquel calor insoportable.

- Maldito seas Morinaga – dijo el omega, con su acostumbrada agresividad - ¿Acaso estás jugando conmigo? Cuando sabes perfectamente que yo… ¡Ah! – jadeó el rubio, al sentir la mano meticulosa de su asistente llegando finalmente a su virilidad, comenzando a frotarla.

- ¿Eso se sintió bien, Senpai? – preguntó Morinaga con una sonrisa, sabiendo perfectamente la respuesta.

- ¡Cállate de una vez! ¡Ah! – le respondió el rubio, quien no podía evitar soltar gemidos de satisfacción al sentir la ágil mano de su asistente moviéndose continuamente.

Sin dejar de estimularlo, Tetsuhiro se apoyó en su otra mano para sentarse sobre la cama y en un segundo, desabotonó sus pantalones.

- Ahora haré que los dos nos sintamos bien ¿De acuerdo, Senpai? – susurró el kouhai.

- ¡Mmmh…! - Souichi seguía perdido en las sensaciones intentando acallar tus propios gemidos, sin responder mucho más.

Con una mano, tomó las rígidas erecciones entre sus manos y empezó a frotarlas a la vez, friccionando ambas pieles y entremezclando sus cálidos fluidos. Al mismo tiempo, aferró su mano libre a la cintura de Senpai para lograr acercar su rostro hacia él y besarlo suavemente. Esta era la primera vez que Morinaga tocaba los hermosos labios de su Senpai, y si bien esta no era la manera en que se lo imaginaba, finalmente había cumplido una de sus más preciadas fantasías. Si esto era un sueño, no quería despertarse jamás.

Continúo besándolo un poco más, introduciendo su lengua dentro y comenzado a explorar los labios del omega, quien no opuso resistencia alguna pese a su rostro enojado. Souichi inconscientemente rompió el beso y empezó a gemir con mucha más fuerza, mientras que Tetsuhiro empezó a acelerar aún más el movimiento de su mano.

- Parece que a Senpai le falta poco para terminar – Dijo el kohai con voz suave, sonriéndole y masturbándolo con más ahínco, sintiendo como ese almizcle caía sobre sus manos.

- No… ah, ah…no… - respondía el rubio, sin vocalizar correctamente – esto no es…suficiente…

- ¿Qué… ¡ah!...necesitas Senpai? - Respondió el chico de ojos verdes, entre placenteros gemidos. ¿Qué quiso decir exactamente?

Frenando de pronto la faena y con una gran fuerza, Souichi cogió ambos brazos de su asistente y los colocó en la cabecera de la cama.

Tetsuhiro quedó completamente sorprendido, ese repentino asalto era algo que no se esperaba.

- ¿Crees que puedes hacer lo que quieras, eh? – Le dijo de pronto el rubio. - Yo soy quien lleva el control aquí.

Completamente perplejo, Morinaga solo atinó a asentir con la cabeza. Aún si es un omega, sigue siendo su autoritario Senpai y eso es algo que ningún poder de la naturaleza podría cambiar nunca.

Sentándose por un momento sobre la cama, Souichi se despoja rápidamente de su ropa interior y de un tirón, se deshace de los pantalones de Tetsuhiro, dejando su erección y sus piernas finalmente expuestas. Aunque sorprendido con lo ocurrido, el kohai observa ahora con mayor detalle el cuerpo de su amado Senpai, pudiendo admirar la delicadeza de su cintura y las movedizas formas de aquellas caderas perfectas. Semejante vista lo estaba dejando sin aliento y más duro que una roca.

De pronto Souichi se arrodilla en la cama abriendo las piernas frente al sexo caliente de Morinaga, introduciéndolo lentamente en su interior. Los omegas se lubrican de manera automática cuando están muy excitados, por lo que no fue problema alguno que entrase hasta el fondo. Aunque parecía tener una ligera sensación de dolor, Souichi no pensó en detenerse.

¡AHHH! – gimió de pronto Tetsuhiro, quien parecía estar a punto de correrse ante la sensación de estar dentro de su Senpai.

- Morin…a….ga… - pronunció el rubio lentamente, sin pensar.

Apoyándose de espaldas con las palmas de las manos hacia atrás, comenzó a cabalgar a su asistente de manera lenta, acostumbrando su cuerpo a la calidez de ser llenado. A cada estocada, el placer aumentaba mucho más, haciendo que el omega acelerara sus movimientos hasta prácticamente estar saltando sobre él. A pesar de sus ganas de terminar, Tetsuhiro se contenía con todas sus fuerzas. Quería disfrutar de ese momento tan insólito y guardarlo para siempre.

- Senpai…ahh…ah…se siente muy bien – Le decía el beta, entre jadeos.

Luego de decir esto, Souichi no pudo contenerse más y se corrió sobre su asistente llenando su pecho y estómago de su esencia.

Sin embargo el rubio no había perdido en absoluto su erección, ya que el celo le daba una resistencia y un apetito sexual incontenible que estaba manifestando físicamente por primera vez.

- Esta cosa…no se irá tan fácilmente… - decía el omega, intentando recuperar el aliento por unos segundos.

- Sé que Senpai aún me necesita… - susurró el kouhai, con el rostro afiebrado. Él joven de ojos verdes aún no había terminado y su deseo estaba más ardiente que nunca. – Yo lo ayudaré…

Morinaga se quitó la camiseta que aún tenía puesta y se acercó lentamente hacia su sudoroso Senpai, recostándolo en la cama. Esta vez Souichi no opuso más resistencia, estaba completamente entregado. El beta lamía con ahínco uno de sus pezones, pasando su lengua por la punta para después moderlo con suavidad. Al mismo tiempo, presionaba el otro pezón con su otra mano y hundía en él la yema de sus dedos, moviéndola de arriba abajo. Aquellas mordidas se convirtieron en rudos besos que empezaron a dejar pequeñas marcas sobre todo su pecho, pero al rubio ya no parecía importarle. Subiendo poco a poco entre besos, Morinaga llegó hasta el rostro de Senpai y observó sus mejillas rojas como manzanas, sus ojos húmedos entre gotas de sudor y lágrimas de placer. Un hermoso espectáculo.

- Senpai…creo que realmente debería ir a conseguir un preservativo… - dijo de pronto el chico de ojos verdes, recobrando la razón por unos minutos.

- Las posibilidades de….ah…ah…concepción…son prácticamente…nulas – respondió el omega entrecortado, entre placer y ansias. – Ahora, hazlo ya…¿Dijiste que me ayudarías, verdad?

Sus ojos de color miel se habían vuelto de ardiente fuego.

- Senpai... – respondió el dulce asistente, con una pequeña sonrisa.

Se adentró en Souichi con una potente envestida, moviéndose a prisa y sin pausa.

- ¡Mmm…mmm…ahhh! Mori….ahh… - balbuceaba el omega, sin poder controlar las sensaciones brindadas por las estocadas de su asistente, quien perdía poco a poco la cabeza al ver la erótica expresión de su amado Senpai. El interior del rubio apretaba aún más con cada movimiento, succionando su virilidad, sintiéndose a punto de estallar.

- Senpai es…tan sensual…ah ah… - Le susurraba el kohai, entre jadeos de placer.

El rubio pensaba en lo molestas que eran esas melosas palabras por parte de su asistente, pero no podía evitarlo. De manera instintiva, Souichi voltea el cuello y lo deja expuesto, esperando a ser mordido.

- No mordería a Senpai, incluso si fuera un Alfa… - Le dijo de pronto, sin dejar de hacerle el amor. Acerca su lengua hasta su cuello y comienza a lamerlo.

Sin entender lo que su asistente decía, Souichi se enciende aún más con aquellos dulces besos en el cuello. Al parecer está a punto de venirse nuevamente.

- Ya no puedo contenerme… - Balbuceaba Tetsuhiro, sintiendo sus piernas temblar.

- Hazlo…ah…ah…adentro… - respondió el omega. Tenía la necesidad de ser llenado, nada importaba.

- Senpai…pero hacerlo dentro de ti…no creo que…

Interrumpiéndolo, Souichi acerca el rostro de su asistente y le propina un apasionado beso, algo tosco, pero profundo, dejándolo completamente cautivado.

- Te amo tanto, Senpai… - Le dijo el beta.

Esto hace que no pueda sostenerse por más tiempo, y sin decir más Morinaga finalmente termina derritiéndose por completo dentro de su Senpai. Segundos después, el omega se corre junto a él. Ambos cayeron sobre la cama empapados en sudor. Al percatarse de ello, Morinaga se levanta rápidamente.

- Iré por una toalla y algo de beber Senpai, regreso en breve. – Le dijo con una sonrisa.

Souichi se quedó en completo silencio luego del orgasmo, respirando e intentando recuperar el aliento. Su erección finalmente había cedido un poco…por ahora.

El omega era un hombre inteligente, sabía perfectamente las repercusiones que le ocurrían a su cuerpo al no ser inyectado con el inhibidor. Sin embargo, el celo sin supresores se maneja con simples y básicos actos de copulación ¿Por qué se le dio por besarlo?

Parece que las hormonas están haciendo que me deje llevar demasiado por mis emociones…tan sencillo como eso – Pensaba el omega. Sentía como el suave y tranquilizador aroma beta rodeaba toda aquella habitación, relajándolo. Cerró los ojos y respiró hondo, antes que los molestos impulsos de la naturaleza regresaran a su cuerpo.

Completamente desnudo y con una botella de agua helada en las manos, Tetsuhiro regresa con una toalla limpia y húmeda para que su Senpai pueda asearse con ella. Souichi se levantó repentinamente de la cama observándolo con atención, logrando ver cada rincón de su piel expuesta, admirando su cuerpo de complexión fuerte y varonil, así como sus largas piernas bien torneadas. Con su típica amabilidad, Tetsuhiro se sentó al borde de la cama y con una sonrisa, le ofreció la toalla al omega.

- Hormonas de mierda… - dijo el rubio, casi gruñendo.

- ¿Qué dijiste Senpai? No pude entender na…. – Sin dejarlo siquiera terminar su frase, Souichi se abalanzó con el rostro malhumorado sobre su adorable asistente.

- Cierra la maldita boca de una vez - Le respondió el rubio. Haciéndolo tirar la toalla y la botella, se sienta sobre sus piernas y comienza a besarlo de manera inquietante, jugueteando con su lengua dentro de la boca de su asistente.

El celo de Senpai no era nada sencillo de manejar, más aun teniendo en cuenta todos esos años usando potentes supresores.

Mientras Morinaga correspondía el beso y lo envolvía entre sus brazos, podía sentir como el trasero húmedo de Senpai se frotaba sin pudor contra su miembro, haciendo que rápidamente volviera a levantarse y logrando en Souichi una mirada de satisfacción. Sentados al borde de la cama, el rubio de ojos miel se levantó ligeramente y llevó su entrada hasta la dureza de su asistente, lanzando un gemido sonoro, delicioso al oído.

Aferrándose al cuello de Tetsuhiro, Souichi comienza a penetrarse, saltando de arriba a abajo entre los brazos de su asistente, con movimientos rápidos y rudos. El chico de ojos verdes besa su cuello apasionadamente y recorre el borde de sus orejas con la lengua.

- Senpai…tómalo todo, déjame sin una gota de aliento… -le susurra juguetonamente en el oído.

- ¡Ah! MMhm… deja de hablar…idiot… ¡Ah! - respondió el omega entre jadeos. Le molestaba que Morinaga se pusiera a decirle tonterías en el oído. Por supuesto, ni siquiera se daba cuenta de cuál era el verdadero efecto de esas palabras en él.

- Sostente de mí…Senpai – Le dijo el chico de cabellos azulados.

Dejándose llevar, Tetsuhiro toma entre sus manos las nalgas de su Senpai y comienza a levantarlas sobre su erección, acelerando aún más los movimientos y penetrando con mucha más fuerza. Debido a su posición, Souichi descargó desproporcionadamente su calor entre su pecho y el de su asistente.

- Permíteme encargarme Senpai – Comentó, con una sonrisa. Recuperó la toalla húmeda que estaba a su lado y con suavidad, empezó a limpiar el pecho de su amado primero, quien aún intentaba relajarse luego del orgasmo.

Durante el resto del día, el proceso se repitió de manera insostenible porque Souichi no podía controlar su celo. Sus inhibidores eran tan increíblemente potentes que habían reprimido por completo su deseo, por lo que ahora se manifestaban de manera plena y desesperada. Cada vez que Morinaga intentaba salir de la habitación por un poco de aire, el rubio arremetía sobre él sin darse apenas cuenta, casi poseído, tentándolo nuevamente y sin dejarlo respirar. Debido a ello, no pudieron evitar hacerlo también en el sofá, en la cocina, en la alfombra y prácticamente en cada rincón de la casa.

Aquella tarde lo único que consumieron fue agua y Tetsuhiro se sintió tan agotado que prácticamente estaba al borde del desmayo...a pesar de ello, no deseaba rendirse. Haría cualquier cosa por Senpai y estar tan conectado a él era lo que más deseaba cada día de su vida.

Entrada la noche, la luz de la luna ténue era la única que iluminaba a la pareja desde la ventana. El agotado Senpai dormía profunda y placenteramente entre los brazos de su kohai quien se había colocado detrás suyo, a la altura de su cuello. Morinaga podía respirar profundo ese aroma radiante mezclado con el suyo; el sudor, el sexo y el amor con el que poco a poco fue cerrando los ojos para dejarse llevar por el agotamiento...y un sueño...

¡Ya estoy en casa! - Saludaba mientras regresaba cansado del trabajo, con un elegante traje de sastre.

- Bienvenido - respondía su amado en tu tono agradable, aunque con su habitual rostro serio. Era todo lo que él necesitaba para ser feliz.

Se acercó a su chico de ojos miel y le propinó un beso pequeño en los labios. Tetsuhiro miró por unos segundos el enrojecido rostro de Souichi, quien le fruncía el ceño como de costumbre. ¿Acaso no era completamente adorable?, pensaba.

- ¿Cómo estuvieron las investigaciones hoy, Senpa...digo, Souichi? - preguntó el joven de azules cabellos.

- Deja de llamarme Senpai, ya hace tiempo que no eres mi kohai - Respondió el rubio, terminando de servir la mesa. - Todo esta llendo bastante bien de hecho, debes ir pronto al laboratorio para veas los nuevos resultados. Sé que ahora estás con lo del doctorado, pero me gustaría que los vieras tú mismo.

- Prometo que en breve estaré allí Souichi...pero antes de eso... - Morinaga se acerca, peligrosamente - quisiera explorarte a ti primero...

- ¡Hey! ¡No empieces, idiota! - respondió el avergonzado rubio, aunque sin alejarse.

- ¡Jejeje! Pero soy tu idiota ¿Recuerdas? - Le responde en tono susurrante, entrelazando sus manos con las suyas para rozar los anillos de boda que ambos poseían.

- Te amo Souichi - Le decía con voz hipnótica.

- Morinaga...yo...verás, tengo que decirte que...tu y yo...

¡Tic Tic Tic!

El despertador sonó de manera intempestiva, haciéndolo levantar bruscamente. Observó con sorpresa que se encontraba completamente solo en la cama.

- ¿Senpai? ¿Senpai estás en el baño? - preguntó al aire, sin embargo no recibió respuesta.

Comenzó a explorar los alrededores de su casa pero no existía rastro alguno de él, ni su ropa ni sus cosas. Souichi se había ido sin siquiera despedirse...

¿Acaso todo lo que pasó ayer fue un sueño también?

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Souichi se escabulló rápidamente a su habitación apenas abrió la puerta, todos se encontraban profundamente dormidos todavía por lo que ni siquiera lograron escucharlo. Tomó una de las agujas que tenía preparadas de antemano y se inyectó uno de sus inhibidores especiales. Respiró hondo y se hechó sobre su cama, esperando calmadamente a que hiciera su efecto, intentando resistir cualquier tipo de impulso a tocarse. El calor abandonaba poco a poco su cuerpo y le brindaba la calma que estaba buscando.

¿Qué acababa de pasar? - pensaba el rubio, intentando entender. - Lo hicimos demasiado, me duele todo…Morinaga maldito…

Souichi respiró hondo por un momento.

Ok, acepto que tengo responsabilidad en todo esto, no estuvo bien, no es correcto…yo…soy un omega y él un beta. Además…además ¡Ese bastardo también se aprovechó de mí! ¡Tiene tanta culpa como yo!

Ese día, el biólogo de ojos miel decidió simplemente no presentarse, estaba demasiado cansado y confundido. Todos creían que estaba resfriado aún, así que estaba bien.

Esa misma tarde, fue Tetsuhiro quien se apersonó hasta la casa Tatsumi.

- ¡Buenas noches, Kanako-chan! - le sonrió a la pequeña - ¿Senpai se encuentra en casa?

- ¡Hola, Morinaga-san! ¡Me alegra que hayas venido! - Le respondió la niña, con una sonrisa - Nii-san ha estado muy distraído toda la tarde, apenas ha salido de su habitación para comer. Además, anoche llegó de madrugada y piensa que nadie se dio cuenta ¿Sabes que pudo haberle ocurrido?

- Ehmm...no estoy seguro, pero lo mejor será que hable con él ¿Verdad? - respondió Morinaga, forzando una sonrisa.

Ambos se encaminaron hasta la habitación y se pararon frente a la puerta.

- Nii-san, Morinaga-san está aquí y está preocupado de que no fuiste a la universidad ¡Deja de estar encerrado! - respondió la pequeña alfa en tono de reproche.

Sin poder evitarlo, Souichi abrió la puerta y lo dejó pasar. Aunque aún permanecía en su celo, su fuerte supresor estaba surtiendo su increíble efecto, reprimiendo por completo cualquier manifestación de sexo en el cuerpo del omega.

- ¿Có…cómo se encuentra tu cuerpo, Senpai? – preguntó el kohai, con algo de miedo.

- Creo que esa pregunta está de más – respondió el rubio, de mala gana – Estaré ausente por unos días…te pediré por favor que te encargues de los experimentos mientras tanto.

- Esto no tienes ni siquiera que resaltarlo, por supuesto que lo haré – Respondió Morinaga, sorprendido ante el calmado de tono de voz de Souichi.

- Morinaga... - hizo una pausa, luego continuó - Lo mejor será que hagamos como si nada hubiera pasado, lo que ocurrió ayer...bórralo de tu memoria...

No es como si Tetsuhiro no se lo esperase, sabía que sus sentimientos no eran iguales, sin embargo ¿Cómo luchar contra semejantes recuerdos?

- Senpai...yo tomaré la responsabilidad de mis acciones - Le dijo Tetsuhiro, respirando hondo, intentando hacer llegar sus sentimientos - Yo te amo Senpai, te he amado desde hace mucho tiempo de manera unilateral y lo que pasó ayer...fue algo que he soñado por mucho tiempo...yo... ¡Yo trabajaré duro para ser digno de ti!

- NO - respondió el rubio, cortante - Ya te lo dije con anterioridad, no necesito ni me interesa tener pareja ¿Verdad? ¿Qué crees? ¿Qué porque nací Omega necesito que alguien cuide de mí siempre?

- No, por supuesto que no...Simplemente pensé que tú y yo...ayer cuando estábamos juntos tu... – Intentaba responder, pero las palabras costaban... ¿Lo que pasó ayer no tuvo significado alguno?

- ¡Cállate! ¡Deberías ser más sensato! Los beta solo deben fijarse en otros beta ¿No lo entiendes? – respondió el omega, esquivando la pregunta.

- Entonces si fuera un alfa y hubiera mordido tu cuello ¿Me habrías dado una oportunidad? - respondió Tetsuhiro de pronto, con voz entrecortada. Húmedas gotas de dolor empezaban a caer desde sus ojos.

El rubio estaba completamente perturbado de esa pregunta "sin sentido". Luego de interminables segundos de silencio, Souichi se volteó sin responder, mirando hacia su ventana.

- Las cosas no son así…yo no quiero ser marcado jamás y he logrado estar bien así hasta ahora. Es suficiente, vete ahora… - Esta conversación ya era demasiado extraña, incómoda para el rubio. Era hora de terminarla.

Tetsuhiro volteó para retirarse y antes de cerrar la puerta…

- Aún si fuera un alfa, habría preferido morder mi propia lengua que a ti…porque una de las cosas que más amo de ti es tu gran determinación y voluntad, jamás te forzaría a nada que no desearas. Sé que Senpai jamás será para mí…pero yo siempre seré para él.

Souichi pudo sentir como una corriente repentina recorrió su cuerpo entero en ese instante, mientras oía la puerta cerrarse detrás de él. El aroma beta de la habitación, tan pacífico y tranquilo se transformó en uno pesado y agobiante, dejando rastro tras sus pasos.

Es lo mejor para los dos…por supuesto que sí… - se decía a sí mismo – ¡Ah! ¿Qué me pasa? ¿por qué mierda estoy llorando…?

Continuará…

Muchas gracias a todos los que se tomaron la paciencia de esperar por mi, fue un proceso difícil debido a que muchas cosas pasaron, pero ya estoy bien y dispuesta a continuar con ésta historia que realmente disfruto de escribir. Espero contar con alguna opinión o comentario, me harían muy feliz. Les agradezco mucho su apoyo queridas y queridos amigos fans de KSB, les quiero mucho!